ONE SHOT
Narra Babe
Después de lo sucedido con Charlie me fui dejándole una nota.
En otro momento me hubiera quedado un poco más.
Lo admito, me hubiera quedado.
Pero sucedió un problema grave en la organización.
Es por eso que no perdí el tiempo y me fui cuanto antes de ahí.
No quería perder el tiempo.
No en este momento.
Tenía que irme.
Debía hacerlo.
Habían asesinado a Tony.
La noticia me sorprendió más de lo que esperaba.
Sentí un dolor agudo en el pecho.
Era la primera vez que sentía un dolor así.
Pero cómo no sentirlo.
Si Tony era como un padre para mi.
Él me lo dio todo.
Todo lo que soy ahora es gracias a él.
Por un momento pensé que era falso.
Una persona como Tony no es fácil de acabar.
Se necesita más que un hombre para hacerlo.
El plan tuvo que ser excelente y muy bien ejecutado para acabar con su vida.
Había llegado a la organización y estaban todos reunidos.
Caminé entre ellos y vi a Way.
Tenía los ojos rojos.
Me dijo donde estaba el cuerpo de Tony.
Fui hacia la habitación y entré en la misma.
Ahí estaba él.
Su cuerpo.
Totalmente pálido.
Me paré ante él y acaricie con suavidad las heridas en su cuerpo.
Mordí con fuerza mi labio inferior ante el grito que quería soltar.
Lo perdí. Acabo de perder a Tony.
La única figura paterna que tenía en mi vida.
Y yo no estuve en ese momento.
Si tan solo no hubiera ido a ese bar.
Si tan solo me hubiera largado cuando esos hombres me rodearon.
Si hubiera luchado un poco más contra Charlie, Tony aún seguiría con vida.
Aún estaría en este mundo.
Maldita sea.
Esto era peor de lo que pensaba.
—Voy a vengar tú muerte. Te juro que esto no quedará así.— prometo ante él.
Entonces me alejo de su cuerpo y salgo de la habitación.
Way estaba ahí, esperándome.
Se acercó a mi.
—¿Cómo carajos paso esto?— preguntó con enojo.
Way suelta un suspiro.
—Lo rodearon, por lo visto estaban esperando el momento para atacar. Tony luchó mucho, Babe. Pero era prácticamente imposible salir con vida de ahí.— cuenta con sinceridad.
Lo miro con seriedad.
Aquí hay algo raro.
—¿Hay una razón detrás de ello?— insinuó y Way se quedó en silencio.— Way, habla.— insisto.
Me mira con pesar.
—La persona que lo atacó fue el mismo que una vez le pidió que te entregará. El tipo se había obsesionado contigo. Tony se negó muchísimas veces. Esa es la razón por la tenias mucho trabajo últimamente. Tony te estaba protegiendo, Babe.— informa.
Aprieto mis manos con rabia.
HIJO DE PUTA.
Acabó con lo único paternal que tenía en este mundo.
Acabó con la única persona que me mantenía estable.
Sus acciones tendrán consecuencias.
—Quedas a cargo de la organización, Way. Tony, siempre supo que serías el jefe del mismo.— le doy una palmada en su hombro.
Cuando estaba por irme, Way me detiene.
—¿Qué piensas hacer, Babe?— pregunta preocupado.
Sonrió para calmarlo.
—Tengo que saldar cuentas con ciertos bastardos. No te preocupes por mí. Solo haz tú trabajo y sigue manteniendo a flote esta organización. Sabes que siempre contarás conmigo.— digo hacia él.
Me voy dejándolo solo.
Y me dirijo a mi departamento para buscar información de esos tipos que atacaron a Tony.
Llegó a la misma y me adentro al lugar.
Agarré mi computadora para poder buscar información de ellos.
Todo sobre ellos.
Le pedí información a Way también y me las pasó todo.
Estuve investigando.
Para saber cómo se mueven.
Estuve días así.
En esos días también fui al entierro de Tony.
Se sentía tan extraño todo.
Fue tan de repente.
Que me es difícil de creer.
Pero la realidad me golpea con fuerza.
Entonces sigo investigando y anotando sus movimientos.
Cada uno de ellos.
Iba a los bares donde iban algunos de ellos e iba acabando con sus vidas.
Todo en silencio y sin sospechas.
Iba haciendo lo mismo con todos.
Al líder.
A ese le tengo un lugar especial para su muerte.
Al hijo de puta que no acepta un puto “No” como respuesta.
Él que estuvo a cargo del ataque e ideó todo el plan.
Me había puesto una máscara y me había subido al pole dance para bailar.
Estaba haciendo mi trabajo como siempre.
Sentía la mirada del público en mis movimientos.
Escuchaba las palabras obscenas que me decían.
Una vez terminado el show, me dirijo al camerino.
Sintiendo unos pares de ojos detrás mío.
Llegó al mismo y cuando iba a cerrar, una persona me lo impide.
Era él.
El jefe de la Mafia llamado Sakda.
No era uno de los más poderosos.
Pero si lo suficiente para tenerle respeto.
Y eso es lo que yo no siento por él.
Nunca me agrado.
Odiaba los encuentros con este infeliz.
—¿Necesita algo, Señor?— preguntó.
Obviamente cambié mi voz para que no me reconociera.
Sonríe acercándose a mi.
Entra al camerino conmigo y cierra la puerta de la misma, poniéndole seguro.
—Te vi bailar y me fascinaste.— me halaga.
Sonrió falsamente ante sus palabras.
—Gracias, siempre trató de dar lo mejor de mí.— entonces se acerca a mí.
Y me tomó del cuello.
Me acerca a su rostro.
Mi cuerpo se pone en alerta.
Siente rechazo, pero no por lo sucedido.
Más bien es por Charlie.
CARAJO.
¿Es posible?
Tiene que ser una puta broma.
Al sentir la mano de ese hombre en mi cuello.
Se me vino a la mente Charlie.
Todo lo que hicimos en esa habitación.
Maldito seas Enigma.
¿Era esto lo qué querías?
Lo lograste, hijo de puta.
Acerca su boca a mi cuello.
Y trató de seguirle el ritmo.
Saco una jeringa que tenía escondida.
Mientras estaba ocupado en lo suyo, acercó la misma a su cuello e inyectó la sustancia.
Se aleja de mí al sentir la aguja en su piel.
Intentaba hablar, pero no podía.
Ya había perdido el conocimiento.
Me saqué la ropa y me puse la mía.
Saque el cuerpo por atrás sin que nadie lo note.
Lo puse en el auto y me dirigí al edificio abandonado.
Voy a toda velocidad para llegar a mi destino.
Hasta que finalmente llegó al lugar.
Sacó el cuerpo y lo llevó adentro.
Lo ató a una silla y lo amarró con cadenas.
Agarró una cubeta con agua helada y se la tiró encima.
Logrando que se despierte.
Mientras él se ubica donde está.
Yo preparo mis juguetes para jugar con él.
Una vez terminado, me pongo delante suyo.
—¿Babe?— pregunta confundido.
Sonrió ante ello.
—El mismo de siempre, Sakda.— contestó con tranquilidad.
Intenta safarse, pero no lo logra.
—Libérame.— me ordenó seriamente.
Golpeó su rostro con fuerza.
Escupe sangre de su boca.
—No acepto órdenes de un cobarde como tú.— respondo enojado.
Me mira con desdén.
—¿Es por lo de Tony?— su voz sonaba burlona.
Con un martillo rompo sus dedos.
Grita de dolor ante ello.
Hago lo mismo con la otra mano.
—Cometiste un error muy grande al acabar con su vida. Si querías meterte con alguien, tenías que haberte metido conmigo.— confieso con calma.
Sonríe.
—Es mejor atacar donde más te duele. Disfrute tanto haciendo eso.— añade con gozo.
Arqueo una ceja.
Rompo sus piernas y pies dejándolo totalmente destrozado.
Sus gritos resuenan en el lugar.
Sigo arremetiendo en su cuerpo.
Rompiendo cada hueso del mismo.
Disfrutando sus gritos de agonía.
Disfrutaba las lágrimas que derramaba.
Sentía satisfacción ante sus súplicas y ruegos para que me detenga.
Sin embargo, hacía oído sordo.
No me importaba nada de lo que saliera de su boca.
Lo empujó de la silla, viendo su cuerpo todo destrozado.
Sangre le salía por todos lados.
Estuve todo el día torturándolo.
Me subo encima suyo.
—Acabaste con lo único bueno que pude llegar a tener en mi vida, cabron. Es demasiado tarde para tus arrepentimientos.— confieso con bronca.
Mis ojos estaban rojos.
Estaba reteniendo las lágrimas.
Él sonríe al verme así.
—Jamás pensé verte…así solo por...ese bastardo...Si hubieras venido conmigo…esto no hubiera pasado…— apretó con fuerza la camisa de su cuello.
La respiración le falta.
Su rostro se vuelve rojo.
—Jamás estaría con un hijo de puta como tú. Prefirió estar mil veces muerto que estar a tú lado.— digo y agarró el martillo.
E impacto la misma muchas veces en su cabeza.
Destrozando su rostro y el cráneo.
La sangre se expande por el piso.
Se formó un chorro de la misma.
Su cuerpo convulsiona ante los golpes que recibe.
Su sangre salpica mi ropa y rostro.
Hasta que finalmente dejó de golpearlo.
Le había destrozado el cuerpo y especialmente la cabeza.
Lo deje hecho añicos.
Ya estás vengado, Tony.
Ya puedes descansar en paz.
Gracias por todo lo que has hecho por mí.
Por todo lo que me has enseñado.
Gracias por darme ese amor de padre.
Fuiste el mejor.
Narra Charlie
Me había enterado de la muerte de Tony.
Uno de los jefes más importantes y poderosos de la organización de asesinos en Tailandia.
Organización en la que estaba Babe.
Esa fue la razón por la que se fue esa noche.
Le hicieron su entierro y observé a Babe en su tumba.
Podía ver la ira y el odio de Babe ante lo que le hicieron.
Investigué quién fue y me salió que era uno de la Mafia llamado Sakda.
Ya me lo había cruzado muchas veces.
Es un idiota que se cree la gran cosa.
Pero su plan de matar a Tony, lo hizo perfecto.
Es obvio que estuvo estudiando sus movimientos del mencionado.
También se que siempre tuvo cierto interés por Babe.
Pero Tony lo rechazó en muchas ocasiones.
Cosa que agradezco y se ganó mi respeto por ello.
Ahora la organización la administraba Way, el mejor amigo de Babe.
A decir verdad lo estaba haciendo muy bien.
Estuve investigando a Babe.
Cada uno de sus movimientos.
E iba acabando con las vidas de los tipos que estuvieron involucrados con la muerte de Tony.
Hasta que llegó con Sakda.
Se ve que Babe tenía solo un pensamiento en mente y es que Sakda venga a él.
Cosa que hizo.
Me enojé bastante cuando Babe desapareció totalmente.
Sin duda hace excelente sus trabajos.
Habían pasado varias horas y no di con él.
Hasta que decidí usar el chip que le puse en su celular para ubicarlo.
Lo puse esa vez cuando nos conocimos cara a cara luego de la follada que le di.
Hasta que di con la ubicación.
TE ENCONTRÉ.
Dije en mi cabeza.
Era un edificio abandonado.
Le dije a mis hombres que iríamos a ese lugar.
Estuvieron manejando un buen rato, hasta que llegamos al edificio abandonado.
Me bajo de mi auto juntos con mis hombres.
Se ponen en alerta cuando se escuchan gritos dentro de ella.
Sonrió al saber que los gritos son de ese infeliz.
Babe se estaba divirtiendo con él.
Sin duda Babe es excelente para estar a mi lado.
Para ser el segundo jefe de mi organización.
Como siempre me enamora más cada cosa que hace.
Nos adentramos al lugar y mis hombres observan el mismo.
Hasta que me detengo al escuchar unas pisadas viniendo hacia nosotros.
Entonces la presencia de Babe se hace ver.
Observó con orgullo la sangre en su ropa y rostro.
Tenía un arma en su mano.
Ordenó a mis hombres que salgan.
Babe es capaz de iniciar una balacera sin pensarlo mucho.
Ellos hacen lo que les digo sin refutar.
Lo que me dolió fue ver las lágrimas en sus ojos.
Los mismos estaban rojos.
Sus ojos de Alfa se hacían ver también.
Lo que le daba un toque más bello a su apariencia tan siniestra.
Me apunta con el arma cuando quise acercarme a él.
—¿Tú también matarás a las personas qué me importan solo para tenerme a tú lado?— pregunta con dolor.
Niego con la mirada.
—Babe, escucha.— pero un disparo resuena en el lugar.
Una lágrima se desliza por su mejilla.
—Los hijos de perra como tú hacen este tipo de cosas.— dictamina.
Entonces me acerco a él.
Estamos cara a cara nuevamente.
Ojos rojos y azul grisáceo hacen contacto visual otra vez.
—Yo jamás me metería con la gente que amas o aprecias, Babe y lo sabes. Fui directamente a ti, ahora mismo lo estoy haciendo otra vez.— confieso con honestidad.
Babe me mira con dolor y baja el arma.
Le saco la misma.
—Acabaron con Tony, Charlie. Me quitaron lo más parecido a un padre que llegue a tener en esta mierda de vida.— confiesa con la voz quebrada.
Acarició con cariño su mejilla.
—Lo sé, mi amor. Lamento lo sucedido.— sin que yo lo esperara.
Babe se aferra a mi cuerpo.
Entonces envuelvo su cuerpo con mis brazos.
—No pude salvarlo. Ni siquiera me pude despedir de él.— suelta en un sollozo.
Acaricio su espalda para darle tranquilidad.
Mientras dejo que Babe se rompa en mis brazos.
Jamás espere que me mostrará este lado suyo.
Eso solo significa que confía y se siente seguro a mi lado.
Estamos yendo para mi mansión.
Nuestra mejor dicho.
Esa mansión le pertenecía a Babe también.
Todo lo que es mío, es suyo.
Tenía a Babe encima de mi regazo.
Él tenía escondido su rostro en mi cuello.
Mientras yo acariciaba su espalda.
—Cachorro.— susurra Babe.
Pestañeo al escuchar esa palabra.
—¿Cachorro?— preguntó confundido.
Babe sale de su escondite.
Me mira con cierto brillo en sus ojos.
—Eres como uno cuando estás conmigo, especialmente esa noche cuando restregabas tú cabeza en mi pecho.— confiesa ante mí.
Acarició su labio inferior.
—Tal vez, pero en la cama estoy lejos de ser eso.— añado recordando esos momentos juntos.
Niega con la cabeza.
—Lo tengo claro.— reposa nuevamente su cabeza en mi cuello.
Acarició su muslo.
Siento la puta tensión en nosotros.
Era malditamente abrumador.
Habíamos llegado.
Nos adentramos en la mansión.
Los empleados y nuestros hombres nos dieron la bienvenida.
Bajaban su cabeza ante nuestra presencia.
Babe imponía bastante con la sangre en su ropa.
Su mirada iba en lo alto.
Y yo iba a su lado.
Fue a darse un baño.
Me dijo que no quería comer nada.
Solo bañarse.
Yo hice exactamente lo mismo.
Entonces me dirijo a nuestra habitación y observó a Babe con una camisa mía.
Sus piernas desnudas ante mi vista.
La belleza que desprende es digna de admirar.
Se dio la vuelta al sentir mi presencia.
—¿Estás bien?— preguntó hacia él.
Alza su vista hacia mi.
—Contigo sí.— se sincera.
Tomó su barbilla.
—¿Sabes lo qué significa?— asiente con la cabeza.
Rodea mi cuello con sus brazos.
—Intentemoslo, Charlie. Me atraes, me provocas muchas cosas y no puedo escapar de ti.— expresa con una sonrisa.
Lo tomo en mis brazos y Babe rodea mi cintura con sus piernas.
—Joder, me encantas.— digo en su boca y devoró la misma.
Acaricia mi cabello y estira la misma.
Lo llevó contra la pared y suelta un jadeo ante ello.
Abro su camisa y observó su cuerpo desnudo.
Miró con seriedad la marca en su cuello.
—¿Qué es está marca en tú piel?—
Babe me mira con intensidad.
—Me lo hizo Sakda, cuando me siguió hasta el camerino.— cuenta.
Lo observó.
—¿Dejaste qué te follara?— preguntó con voz fría.
Él se muerde su labio inferior.
Sentía el calor de su cuerpo.
Le encantaba ver esta reacción mía por él.
—No, no lo deje. Mi cuerpo solo te desea a ti.— confiesa con descaro.
Saco mi miembro y lo dirijo a su entrada.
Tanteo la misma y Babe ahoga un grito cuando me adentro en él con brusquedad.
—Nadie tiene permitido tocarte desde ahora en adelante, solo yo tengo ese derecho.— embisto y él jadea.—¿Te quedó claro?— Babe entre abre sus ojos.
Jadea con fuerza al sentir mis embestidas.
—Solo tú, Cachorro.— otra vez ese maldito apodo.
Y me encanta que me lo diga, solo a mi.
Cierra con fuerza sus ojos cuando mis embestidas aceleran en su interior.
Paso mis labios por su cuello y chupo la piel de la mencionada.
Paso mi lengua por la misma y uso mis dientes también.
Chupo y muerdo dejando marcas en su hermosa piel.
Lo subo un poco más arriba y llevo mi boca a uno de sus pezones.
Chupo la misma y Babe lleva su cabeza hacia atrás al sentir como le doy atención a sus pezones.
Juego con ellas un buen rato.
Babe jadea en mi oído, me hace saber lo bien que lo estoy follando.
La habitación se llena de sus gemidos y mis jadeos roncos.
Lo tomo a mi gusto.
Poseo totalmente su cuerpo a mi antojo.
Disfrutando las expresiones de placer que hace.
Mis hombres me habían informado que se encargaron del cadáver de Sakda.
Se lo mandaron de regalo a su organización.
Ya sabían lo que les esperaba.
Realmente Babe lo dejo horrible.
Casi no le quedaba cabeza.
Y su cuerpo era otra historia.
Babe lo había dejado horrible.
Lo que me dio orgullo.
Orgulloso de lo que es capaz solo.
Entré nuevamente a la habitación y Babe dormía en nuestra cama.
Estaba desnudo, la frazada solo tapada un poco de su cuerpo.
Me acerco a la cama y me meto a la misma.
Lo destapó y admiro su desnudez.
Su cuerpo estaba lleno de mis marcas.
Se lo veía tan cómodo y relajado durmiendo.
Como si se hubiera sacado un peso de encima.
Se habrá sentido aliviado al acabar con la vida de ese bastardo.
Después de todo era el principal causante de la muerte de Tony.
Acaricio su pierna y muslo.
Paso mi mano por su trasero y tanteo con mis dedos su entrada.
Metí dos dedos dentro de él y Babe aún así no se despertó.
Movía mis dedos dentro de él y en ese momento Babe empezó a gemir estando dormido.
Besaba con cariño la piel de su espalda.
Hasta que sacó mis dedos y levantó su pierna encima de la mía.
Entonces meto nuevamente mi pene dentro de él.
Empiezo a moverme en su interior.
Babe había despertado.
Se tocaba sus pezones mientras lo penetraba.
Salgo de él y se acuesta boca arriba.
Abre sus piernas para mi, me posiciono entre ellas.
—Charlie...— jadea al sentirme dentro.— ¿No estás satisfecho?— pregunta con ojos vidriosos.
Sonrió con sorna.
—De ti nunca, me he vuelto completamente adicto a ti.— sonríe al escuchar mis palabras.
Besa con cariño mi barbilla.
—Me gustas, mi amor.— mi corazón latió con rapidez al escuchar esas 4 palabras.
Beso sus labios.
Muerdo su labio inferior.
—A mi también me gustas, mi amor.— sonríe con dulzura.— Dilo otra vez.— acaricia mi mejilla.
—Mi amor...Mi amor…— repetía varias veces en mis labios.
Devoró su boca y mis movimientos pélvicos se volvieron violentos.
Su lengua y la mía se encontraron.
Una batalla inició entre ambas.
Jugaba con la misma.
Babe suelta mi boca y lleva su cabeza para atrás cuando siente mis embestidas más profundas y bestiales en su interior.
Solloza de placer cuando golpeó con brutalidad su próstata.
Arremeto en ese lugar con cero delicadeza.
Disfrutando como a Babe se le quiebra la voz ante el placer que le estoy dando.
El olor a sexo inundaba la habitación.
Lo envolvía totalmente.
La voz de Babe se vuelve llorosa de tanto gemir debido a la brutalidad de mis movimientos en su próstata.
Lo estaba disfrutando al máximo.
Teníamos un camino por recorrer.
Por fin lo tenía conmigo.
No lo iba a dejar ir.
Me pertenece.
Babe lo es todo para mi.
Su presencia es esencial en mi vida.
Es lo que más me encanta y me fascina.
Es lo más importante.
La joya más preciada que tengo la dicha de tener en mi vida.
Íbamos a comenzar de cero para formar esa relación que tanto quiero.
Babe ya me había dado su respuesta.
Lo iba a aprovechar al máximo.
¡FIN!
Dedicado a @PanditaPooh41 la continuación que querías…Aquí lo tienes, espero te guste y gracias por el apoyo de siempre…








