Date a Live: Lanza Del Destino (Kaguya x Lector)

Summary

(T/N) (T/A) es un chico que sufre de... *Golpea al narrador*, perdón, perdón, disfruta del síndrome de octavo grado (Chuunibyou), haciéndose llamar el Héroe Oscuro: Aegis Corvus, con un pasado trágico (el backstory de su chuunibyou) se ha prometido a si mismo proteger a los débiles. ¿Que pasara cuando el destino lo reúna con una bella dama portadora de una lanza oscura y ....? ¡ESPERA! ¿¡Poderes de verdad?!

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Aegis Corvus

Buenos días mis queridos lectores.

El día de hoy vengo con una nueva historia, esta vez un poco fuera de mi zona de comfort, va a estar mas centrada en la parte romántica, que no es mi fuerte, y como dice el titulo es de ustedes lectores x Kaguya Yamai. La idea salió un poco de la nada, y también porque estaba jugando este juego:Date a Live: Spirit Echo. Y buscando las citas de Kaguya me salió un post en reddit que decía:“Porque la mayoría de gente prefiere a Yuzuru?”me dio paja leer las razones de las personas, pero me dio esta idea, usualmente se incluyen a las dos hermanas para hacer el fanfic, pero también me inspire un poco de una historia aquí en wattpad:“Date a Live x Some Random Guy”escrita por StagiestChef, que de hecho se centra principalmente en Yuzuru x El lector, mientras que Kaguya se queda con Shido.

Bueno mucho relleno.

Pequeña bio:

Nombre: (T/N) (T/A) = Tu nombre y apellido. (Nota: siempre que leo una historia con esta forma de poner el nombre del lector no puedo evitar decir “Tinta” no se porque, pero ahi lo tienen pequeño dato curioso de Autor-kun)

Edad: 16 Años

Cumpleaños: 20 de Marzo

Pelo: (C/P) = Tu color de pelo

Ojos: (C/O) = Tu color de ojos

Altura: 174 cm

Personalidad: Ya van a ver

Tambien habrán cosas del canon.

Comencemos.

____

Primer día de preparatoria. La profesora Tamae Okamine, daba una sonrisa tierna mientras miraba como sus alumnos se presentaban uno por uno, varios de ellos ya se conocían entre si, puesto que este era su segundo año en la preparatoria Raizen.

-“Mi nombre es Itsuka Shido, y me gusta cocinar”- Escucho la voz de un chico presentándose, ya lo conocía por supuesto este era su segundo año, sabia que su aliado de aventuras no lo dejaría solo, y habían combatido codo a codo contra las fuerzas del mal.

Ya era su turno, sus ojos brillaron con un destello de determinación.

*¡SLAM!*

Se levanto de su asiento con un salto y estampo su mano contra el pupitre.

*Fwoosh* él mismo hizo el sonido, a la vez que con su otra mano hacia un movimiento exagerado moviendo la gabardina oscura que definitivamente no era parte del uniforme escolar.

-”Mi nombre es Aegis Corvus, caballero maldito de las sombras. Durante incontables eras fui forjado en la oscuridad, utilizado como un arma viviente en las guerras que arrasaron reinos enteros. Mis manos están manchadas de sangre, mis ojos han visto horrores que ningún humano debería contemplar... y aun así, sigo aquí, resistiendo la maldición de mi existencia.“- Su tono era grueso, como si estuviera fingiendo la voz.

Un silencio incomodo lleno el salon de clases, y Tamae-sensei dio un pequeño aplauso, como si le divirtiera la presentación del chico.

-“Como siempre, lleno de energía (T/A)-kun.“-Dijo con una una sonrisa la profesora. -“Por favor, termina de presentarte”- Con las palabras de Tamae-sensei, y las miradas que recibía de sus compañeros no pudo evitar caer ante la presión.

"*Cough* *cough*,actualmente me conocen como (T/N) (T/A). Tengo dieciséis años”- Su voz se torno mas natural y mas baja.

-“Te falto decir que te gusta hacer”- Tamae-sensei no iba permitir que el chico no terminara su presentación acorde a lo que ella había pedido.

-“Ah... uh... me gusta combatir...“- la mirada de su profesora y por sobre todo de sus demás compañeros lo llenaron de presión social una vez. -“Me gusta practicar kendo”-

-“¿Quien sigue?“- pregunto la profesora. Pero (T/N) aun seguía de pie aun metido en sus pensamientos.

No... aún no podía terminar su presentación. Tenía que revelar la verdad de su existencia. ¿Y quién mejor para apoyarlo que su gran camarada de cabellos azules?

-“Aun no he terminado”- dijo con firmeza, levantando el rostro. Sus ojos brillaban con una determinación ridículamente épica. -“Me gusta combatir las fuerzas del mal, junto a mi camarada, el caballero.. ¡¿Mmph?!” repentinamente alguien le tapo la boca, siendo nada mas ni nada menos que Shido Itsuka.

-“Perdón, Tamae-sensei”-se disculpó Shido con una ligera inclinación, mientras arrastraba a su amigo de vuelta a su asiento.

Acercándose, le susurró en voz baja, con una mezcla de paciencia y vergüenza:

“Por favor... sabes que ya dejé eso atrás. Nadie debe enterarse de mi oscuro pasado.”

La clase entera estalló en susurros.

-“Otra vez con sus cosas...“- murmuró una chica de cabello rubio puntiagudo que se levanta en su flequillo. Asimismo, tiene ojos de color amarillo dorado que combinan con el color de su cabello, Ai Yamabuki.

-“Siempre es lo mismo” -cuchicheó otra chica, que se sentaba justo al lado de Ai, Mai Hazakura.

-“Asqueroso”- Expreso otra de pelo largo y morado que llega más allá de sus hombros, Mii Fujibakama.

Algunos rieron por lo bajo, otros rodaron los ojos, y un par parecían disfrutar del espectáculo como si fuera una obra de teatro.

_________

Varias horas pasaron, y al fin sonó la campana que marcaba el final del día escolar, debido a que era el primer día se les dejo salir mas temprano. Para la mayoría era solo la hora del almuerzo, pero para (T/N) significaba algo mucho más importante: el momento sagrado de reponer energías en una taberna... (Leáse: ir a almorzar).

Puede que no tuviera muchos amigos, pero sabía que siempre podía contar con su camarada, el caballero de las sombras: Itsuka Shido.

“Camarada”—dijo al acercarse solemne, como si estuviera convocándolo a una misión secreta—. “Ha llegado la hora de restaurar nuestras fuerzas. ¿Qué dices si vamos a una taberna cercana?” En realidad, era casi una súplica disfrazada de discurso heroico.

Shido sonrió con incomodidad.

“Lo lamento, (T/N). Pero tengo planes con Kotori.”

El corazón de (T/N) se hundió un poco, aunque lo entendía perfectamente.

“Ya veo, camarada. Para nosotros los caballeros oscuros, es mejor regresar con la familia siempre que sea posible.“-su tono denotaba una ligera tristeza. -“Otro día iremos a la taberna juntos... y después, a luchar contra el mal. Saluda de mi parte a la pequeña Kotori.“- Shido asintió. Su tono era solemne, pero por dentro no podía evitar la ligera punzada de tristeza. Sabía que Shido siempre trataba de pasar el mayor tiempo posible con su hermana, ya que sus padres casi nunca estaban en casa.

A diferencia suya, que de hecho estaba buscando una excusa para no llegar a casa aun, lo mas probable es que no haya nadie en casa en este momento, y tampoco es que quisiera ver a sus padres. Como deseaba que su hermana siguiera en casa.

“Nos veremos en otra ocasión, caballero...“—empezó a decir, levantando la voz con aire dramático—. “¡Mmph!”

Antes de que pudiera soltar otra declaración innecesaria, Shido volvió a taparle la boca de inmediato. No podía permitir que nadie en la preparatoria escuchara algo sobre su “oscuro pasado”.

“¡Ya te dije que no me llames así!“—protestó Shido, y (T/N) asintió rápidamente para que lo soltara.

Ambos salieron juntos de la academia, pero en un punto del camino se separaron. (T/N) tenía hambre, aunque no quería comer solo. Así que cambió de idea y se dirigió al arcade más cercano. Tenía unas monedas de sobra y, de paso, podía matar un poco de tiempo antes de volver a casa.

Al entrar, fue directo al mostrador y consiguió unas fichas. Mientras caminaba por el lugar, pensaba en qué juego probar primero. No tardó en decidirse: iría a uno de sus favoritos,Hero Guitarist.

“Hmm... ¿no se llamaba distinto antes?” pensó, extrañado.

Pero al llegar a la máquina, se topó con alguien más. Una joven estaba de pie justo enfrente, como si estuviera esperando a alguien.

La chica llevaba un atuendo imposible de ignorar: un vestido gótico con detalles negros y dorados, falda con volantes, adornos elaborados, e incluso unas cadenas rotas que colgaban de su muñeca y tobillo derechos. La mitad inferior del vestido se abría como una media falda hasta las rodillas, dándole un aire entre elegante y enigmático.


No parecía alguien que encajara en un arcade.

(T/N) dudó por un segundo. No era precisamente tímido, pero había que admitirlo: la belleza de aquella chica lo ponía nervioso.

Inspiró hondo, sacó pecho y se acercó con paso firme.

“Disculpe, bella dama”—dijo, forzando su voz a sonar más grave de lo normal. La joven lo miró de reojo, intrigada.

“¿Sería tan amable de decirme si esta máquina,Hero Guitarist, se encuentra en uso?”

“Fufufu, se ve que tienes buena vista humano”- la chica giro por completo su cuerpo para ver bien de quien se trataba, su ego elevándose gracias a las palabras iniciales del chico, sonriendo con orgullo como si hubiese ganado algo.

“Permíteme presentarme primero.” -Colocó una mano sobre su pecho y la otra en la cintura, adoptando una postura orgullosa y elegante, casi como si estuviera en un escenario iluminado por reflectores.


“Soy Kaguya Yamai, una de las legendarias hermanas de la Tormenta y portadora de la gran arma, laDark Spear.” - Con esas palabras hizo una pose exagerada, moviendo su cabello con un ademán dramático. Kaguya no sabia porque pero había algo en él que parecía impulsarla a presentarse de esa manera.

“Un placer conocerte, Kaguya Yamai, portadora de laDark Spear.” (T/N) quedó sinceramente impresionado. Una presentación tan gloriosa no podía quedarse sin respuesta.

Tenia que igualarla.

Enderezó su postura, dio un paso al frente y alzó la voz con solemne determinación.

“Yo soy el caballero maldito de las sombras, Aegis Corvus. Portador del escudo sagrado Égide, confiado a mí por la mismísima diosa Atenea. Aunque también soy conocido en estas tierras como (T/N) (T/A)”

El aire entre ambos se volvió tan solemne como absurdo, como si el arcade entero hubiera desaparecido y solo quedaran ellos, envueltos en un aura de grandeza autoproclamada.

Kaguya alzó la barbilla con orgullo, su cabello ondeando apenas por un inexistente viento dramático que solo ellos parecían percibir.

“Escucha bien, Aegis Corvus”—dijo con una voz solemne, casi teatral—. “No estoy aquí por mero entretenimiento. Este lugar es el campo de batalla donde decidiré, de una vez por todas, quién es la más fuerte entre nosotras.”

Sus labios se curvaron en una sonrisa altiva, mientras sus ojos brillaban con una chispa competitiva.

“Mi hermana... la otra mitad de la Tormenta, Yuzuru Yamai, me ha retado. Y este humilde arcade será el escenario donde nuestra gloria se resuelva.”

(T/N) sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No de miedo, sino de emoción. Aquellas palabras vibraban con el mismo tono que habitaba en su corazón. Aunque también le dio la impresión que había mas significado en sus palabras.

“¡Fascinante!“—respondió, llevando una mano a su pecho y la otra extendida hacia ella, como si aceptara un juramento sagrado—. “Que las estrellas sean testigos de tu cruzada, Kaguya Yamai. Mas, mientras aguardas a tu rival, permíteme ser tu oponente provisional. El caballero maldito no huye de un desafío.”

Kaguya arqueó una ceja, sorprendida, pero pronto dejó escapar una risa orgullosa.

“Fufufu... ¡qué osadía! Acepto tu ofrecimiento, Aegis Corvus. ¡Que nuestras almas ardan en esta competencia, hasta que la música misma se rinda ante nuestro poder!”

Ambos se miraron fijamente, con la intensidad de dos guerreros ancestrales a punto de iniciar un duelo decisivo... mientras la máquina deHero Guitaristparpadeaba con luces de colores al ritmo de una música pop pegajosa.

Los pocos clientes del arcade comenzaron a observarlos con curiosidad, murmurando entre risas. Pero para Kaguya y (T/N), ese lugar ya no era un arcade común. Era una arena sagrada.

Las luces deHero Guitaristdestellaron, anunciando el inicio de la partida. La pantalla mostró el título de la canción elegida:“La leyenda del hada y el mago”.

Kaguya sonrió con absoluta confianza, acomodando la guitarra plástica como si fuera un arma divina.

“Fufufu... prepárate, Aegis Corvus. Con cada acorde invocaré la tormenta misma.”

(T/N) bajó la cabeza, dejando que la sombra cubriera su mirada antes de alzarla lentamente con una sonrisa determinada.

“Ingenua... no sabes que esa melodía fue escrita con la sangre de los héroes caídos. ¡Yo, el caballero maldito, la he dominado incontables veces en el campo de batalla!”

El primer acorde resonó.

¡CLANG!

Kaguya atacaba las notas con ferocidad, moviéndose con teatralidad, como si cada riff fuera un rayo cayendo sobre el mundo.

“¡Recibe mi Sinfonía de la Tormenta!“—gritó mientras presionaba el botón de los verdes.

Pero (T/N) no se quedó atrás. Cada movimiento de sus dedos era preciso, rápido y brutal, como un guerrero blandiendo un filo legendario.

“¡Escudo Égide, responde al llamado de la melodía!”

El público del arcade comenzó a rodearlos, sin entender del todo qué estaba ocurriendo. Para ellos, solo eran dos chicos jugando en serio a la guitarra plástica... pero para Kaguya y (T/N), aquello era un enfrentamiento de proporciones míticas.

A mitad de la canción, Kaguya lanzó un grito lleno de orgullo.

“¡Nadie puede igualar a una Yamai en combate musical!”

Pero su concentración flaqueó al errar varias notas consecutivas. La pantalla mostró unCOMBO BREAK, y su rostro se tensó.

(T/N), en cambio, seguía implacable. Sus dedos danzaban sobre los botones como si estuviera canalizando a los mismísimos dioses de la música.

“¡Los lamentos de los caídos guiarán mi melodía hasta el fin!”

La canción alcanzó su clímax. Ambos tocaron la secuencia final con todas sus fuerzas. Luces parpadeaban, el volumen subía, el público aplaudía sin entender...

Y al llegar el último acorde, la pantalla mostró el resultado:

PLAYER 1 (Aegis Corvus) — 100% PERFECTPLAYER 2 (Kaguya Yamai) — 85%

El silencio fue absoluto por un segundo.

Kaguya se quedó paralizada, con la boca entreabierta y la guitarra colgando en sus manos.“¡Imposible...! ¡Yo... yo, la Tormenta, derrotada en combate musical...!”

(T/N) bajó su guitarra lentamente, cruzando los brazos con solemnidad.

“Jamás subestimes al caballero maldito. Incluso la tormenta se inclina ante la Égide.”

Antes de que Kaguya pudiera replicar, una voz fría y pausada interrumpió la escena.

“Confirmación: ridículo.”

Ambos giraron la cabeza. Allí, a pocos pasos de ellos, se encontraba una chica prácticamente idéntica a Kaguya, salvo por su expresión mucho más serena y su mirada calculadora.

Era Yuzuru Yamai.

Había llegado al campo de batalla.

La voz monótona de Yuzuru cortó el aire. Sus pasos resonaron sobre el suelo del arcade mientras se acercaba, cada movimiento impregnado de una calma desafiante. Sus ojos azules, idénticos a los de Kaguya, brillaban con un destello burlón.

Kaguya apretó los puños, sus mejillas enrojeciendo de rabia.

“¡Tú...! ¡Yuzuru!”

Su hermana la observó de arriba abajo, y luego miró la pantalla que aún mostraba el resultado de la partida.

“Burla: una de las legendarias hermanas de la Tormenta, derrotada... por un simple humano.”

Una ligera sonrisa se dibujó en el rostro de Yuzuru.

“Conclusión: vergonzoso.”

Las palabras golpearon directo al orgullo de Kaguya, que comenzó a temblar de frustración.

“¡Cállate! ¡Este humano no es cualquier humano! Fue... fue... ¡un digno rival!”

Yuzuru arqueó una ceja, como si aquella declaración solo le causara más gracia.

“Deducción: excusas.”

Fue entonces cuando (T/N) dio un paso al frente, alzando la voz con firmeza y colocando una mano sobre su pecho, como todo caballero debía hacer.

“¡Basta! No permitiré que menosprecies a Kaguya Yamai, portadora de la Dark Spear. Fue una oponente formidable, y nuestro duelo resonará en los anales del tiempo. ¡Incluso yo, Aegis Corvus, reconozco su grandeza!”

La gente del arcade los observaba con rostros cada vez más confundidos, pero él continuó, con el aura épica envolviéndolo.

“Y si aún dudas de sus habilidades... entonces te lo demostraré personalmente. ¡Yuzuru Yamai! ¡No solo fue capaz de desafiarme tu hermana... tú también podrías caer ante mi Égide!”

Un murmullo recorrió el público del arcade, y hasta Kaguya lo miró con los ojos muy abiertos, sorprendida.

Yuzuru, sin perder su calma habitual, entrecerró los ojos y sonrió con una frialdad deliciosa.

“Intriga: interesante.“- Su voz sonó como un filo deslizándose por una vaina.

“Propuesta: si tienes tanto valor... demuéstralo.”

El aire se tensó en el arcade. La multitud improvisada contenía la respiración, esperando el próximo duelo.

(T/N) dio un paso hacia la máquina y señaló la pantalla con determinación.

“Con Kaguya Yamai, la portadora de laDark Spear, crucé espadas en el modo Difícil... y fue una batalla digna. Pero contigo, Yuzuru Yamai, siento que debo ir más allá. No basta con un simple enfrentamiento... ¡esta será una prueba definitiva!”

Kaguya abrió los ojos de par en par.

“¿Aegis... de verdad piensas...?”

Él asintió solemne, antes de posar la mano sobre su pecho.

“El caballero maldito no teme a las llamas del infierno. ¡Propongo que nuestro duelo sea en dificultadExperto! Y la melodía escogida será...”

Se giró hacia la pantalla con un brillo en los ojos.

“¡Through the Fire and Flames! ¡El himno de las almas indomables!”

El público estalló en exclamaciones."¿Ese tema? ¿En Experto?!""Está loco, nadie pasa eso..."

Yuzuru no se inmutó. Colocó la guitarra plástica en posición y, con su tono frío, respondió:

“Confirmación: acepto. Hipótesis: caerás antes del primer solo.”

Kaguya apretó los puños, todavía molesta pero incapaz de ocultar cierta emoción.

"Hmph... ¡Aegis Corvus, demuestra que tus palabras no son solo teatro!"

La canción comenzó.

¡CLANG!

El torbellino de notas descendió en la pantalla como una lluvia implacable. Yuzuru las enfrentaba con precisión quirúrgica: cada movimiento de sus dedos era firme, exacto, sin desperdicio. Su estilo reflejaba lo que era: calculadora, metódica, fría.

Pero entonces, (T/N) avanzó.

Sus dedos parecían una tormenta desatada, golpeando los botones con velocidad inhumana. Cada riff, cada acorde imposible lo ejecutaba con una fiereza que hacía vibrar la máquina.

“¡Égide, responde al rugido del dragón! ¡Que el fuego se convierta en mi armadura!”

Kaguya observaba con los labios entreabiertos. Su hermana, tan orgullosa, estaba siendo empujada hacia atrás... no físicamente, pero en espíritu.

"¡Increíble... incluso Yuzuru está siendo sobrepasada...!"

El primer solo llegó, y Yuzuru titubeó por un instante, perdiendo unas cuantas notas. Su rostro permaneció inexpresivo, pero sus ojos revelaban sorpresa.

(T/N), en cambio, parecía poseído. Su cuerpo se movía al ritmo de la canción, los dedos ardiendo en un frenesí perfecto. Cada error de Yuzuru era castigado con un combo aún más alto por parte de él.

El público comenzó a animar:

"¡Vamos, dale! ¡Ese tipo es un monstruo!"

La canción alcanzó su clímax final, con una avalancha de notas que casi nadie sería capaz de seguir.

Yuzuru jadeó, apretando con fuerza la guitarra.

“Declaración... ¡no puede ser!”

Pero (T/N) gritó con una voz épica, como si invocara a los dioses del metal:

“¡Through the Fire and Flames, mi alma jamás caeráaa!”

¡CLANG!

El último acorde retumbó. La pantalla mostró los resultados:

PLAYER 1 (Aegis Corvus) — 96%PLAYER 2 (Yuzuru Yamai) — 75%

El arcade estalló en aplausos y vítores.

Kaguya miraba boquiabierta, Yuzuru permanecía en silencio, procesando lo imposible.

(T/N) bajó lentamente la guitarra, cruzó los brazos y habló con solemnidad:

“Así es el destino. Incluso las llamas del infierno se inclinan ante el caballero maldito de las sombras.”

El público rugió.

Kaguya, con el rostro rojo de emoción y orgullo, dio un paso al frente.

“¡Increíble... Aegis Corvus! ¡Has derrotado incluso a Yuzuru! ¡Eres digno de compartir el título de la Tormenta!”

Yuzuru, tras un largo silencio, cerró los ojos y murmuró en su tono frío de siempre:

“Confirmación: humillada.”

El murmullo del público poco a poco se fue disipando, aunque algunos aún comentaban emocionados la hazaña.

Kaguya, con el rostro ligeramente sonrojado, se acercó a (T/N). Su típica sonrisa orgullosa aún estaba allí, pero había algo diferente en sus ojos: un brillo de respeto sincero.

“Fufufu... debo admitirlo, Aegis Corvus”—dijo, cruzando los brazos y sacando pecho con teatralidad—. “Jamás pensé que un simple humano... ¡no, un caballero maldito como tú! pudiera superar incluso a la Tormenta en el campo de la música.”

(T/N) inclinó la cabeza con solemnidad, su mano sobre el pecho.

“Vuestra fuerza me puso a prueba, Kaguya Yamai. Si logré vencer fue únicamente porque vuestra melodía despertó el poder oculto en mis venas.“- nunca admitiría abiertamente que paso casi días completos en vacaciones para lograr tal hazaña.

Kaguya no pudo evitar sonreír más ampliamente. Se llevó una mano al rostro, como cubriéndose la boca, mientras dejaba escapar una risa orgullosa.

“Fufufu... ¡qué fascinante! Pensar que encontraría a alguien que pudiera igualar mi grandeza... y hasta superarla. Aegis Corvus, desde este día... te reconozco como un guerrero digno de mi respeto.”

Sus palabras, aunque exageradas, llevaban un peso real. No era la típica arrogancia de Kaguya: lo decía en serio.

El corazón de (T/N) latió más fuerte.

“El honor es mío, Kaguya Yamai, portadora de la Dark Spear.”

Por un instante, ambos se miraron fijamente. El ruido del arcade se desvaneció, y la atmósfera se volvió extrañamente solemne, como si compartieran un lazo secreto que solo ellos comprendían.

El momento fue interrumpido por un carraspeo seco.

“Comentario: cursi.”

Yuzuru, que aún no se había movido de su lugar, los observaba con sus brazos cruzados. Aunque su tono era frío, en sus ojos se reflejaba una leve chispa de molestia.

Kaguya apretó los puños y, aunque aún sonreía, su orgullo estaba herido. Dio un paso al frente, señalando a (T/N) con un dedo firme, como si declarara un duelo ancestral.

“Sin embargo, esto no se puede quedar así, Aegis Corvus”—proclamó, con una voz llena de fuego—. “El destino ha tejido esta derrota como una simple prueba... ¡pero te juro que el nombre de Yamai no será manchado por la humillación de caer dos veces seguidas!”

Su gabardina inexistente flameó en su imaginación mientras su mirada chispeaba de determinación.

Yuzuru, sin mover ni un músculo de su rostro, caminó hasta ponerse al lado de su hermana.

“Acuerdo: Kaguya tiene razón”—dijo con calma, aunque su tono seco tenía un filo oculto—. “Es necesario concluir esta disputa. No descansaré hasta obtener una victoria... incluso si debo invocar la tormenta misma.”

Kaguya sonrió, satisfecha por el respaldo de su hermana, aunque rápidamente añadió en un tono más teatral:

“¡Así es! Prepárate, caballero maldito. No importa cuántas veces caigamos, volveremos a levantarnos... hasta que uno de nosotros grabe su nombre en la eternidad como el verdadero maestro de este arte.”

(T/N), lejos de intimidarse, llevó una mano a su pecho y cerró los ojos un segundo, como si aceptara un juramento sagrado. Luego los abrió con un destello desafiante.

“Entonces que así sea, hermanas Yamai. ¡Os concederé tantos duelos como el destino lo permita! No importa cuántas veces me enfrenten, Aegis Corvus siempre se alzará... y responderá a su desafío.”

Los tres se quedaron unos segundos en tensión dramática, mientras la máquina deHero Guitaristparpadeaba con una canción alegre de fondo que contrastaba completamente con el aura de “guerra santa” que emanaban.

Un empleado del arcade los miró, parpadeando.“Eh... ¿van a seguir jugando o qué?”

Pero para ellos, el pacto estaba sellado: las hermanas Yamai jamás permitirían que un simple “humano” les arrebatara la gloria sin luchar una y otra vez.

El aire en el arcade cambió por completo. Lo que empezó como un simple duelo, ahora era un espectáculo con público incluido.

Primero, fue el turno de los shooters.

Kaguya sostenía las pistolas de luz como si fueran verdaderas armas divinas.

“¡Con cada disparo atravieso las sombras que amenazan este mundo!” gritaba, moviéndose con exageración.

A su lado, Yuzuru disparaba sin pestañear, sus movimientos fríos y calculados.“Comentario: tu puntería decae con cada grito, hermana.”

Mientras tanto, (T/N) rodaba por el suelo y apuntaba al aire como si el enemigo lo rodeara.“¡Que mis balas condenen a los tiranos del inframundo!”

El marcador final mostró la victoria deKaguyacon 92,000 puntos, mientras Yuzuru y (T/N) quedaban atrás por un estrecho margen.

“¡Fufufu! ¡El destino me ha favorecido!” exclamó, alzando las manos como si hubiera conquistado un reino.

El segundo desafío fue en las carreras.

Los tres se subieron a máquinas de volante, ajustando los asientos como si fueran guerreros montando bestias divinas.

“¡Mi carruaje atravesará las tormentas del destino!” gritó Kaguya, girando el volante con fuerza exagerada.

“Confirmación: accidente en la curva tres.” advirtió Yuzuru con calma.

Efectivamente, Kaguya terminó estrellándose en un giro.

Al final, fueYuzuruquien ganó con precisión milimétrica, apenas un segundo por delante de (T/N).

“Declaración: victoria asegurada.” dijo con una sonrisa sutil.

“¡Tsk, maldita sea!” respondió Kaguya, golpeando el volante.

(T/N), sudando como si acabara de sobrevivir a una guerra, puso su mano sobre el pecho.

“¡He sentido el filo de tu precisión, caballero de acero! Hoy el destino te ha favorecido...”

El tercer y último juego fue en las máquinas de baile.

Kaguya daba saltos dramáticos, como si estuviera ejecutando una danza ritual.“¡Mis pasos son el eco de los dioses!”

Yuzuru, con movimientos calculados, parecía una máquina perfectamente sincronizada.

“Comentario: tus rituales carecen de eficiencia, hermana.”

Pero fue(T/N)quien sorprendió a todos: en un arrebato de teatralidad, comenzó a bailar con tanta energía y sincronización que la máquina marcó unFull Combo.

“¡Que el ritmo de la oscuridad resuene en este templo mortal!” gritó en el último paso, recibiendo una ovación del público.

El resultado era claro:Kaguya había ganado en shooters,Yuzuru en carreras,y (T/N) en baile.

Un perfecto empate.

“Declaración: equilibrio.” dijo Yuzuru, cruzándose de brazos.“¡Fufufu! ¡Así debe ser! Este es el destino de tres guerreros iguales en gloria.” exclamó Kaguya.

(T/N) miro sus bolsillos sacando ambos de su pantalón mostrando que estaban vacíos, y suspiró dramáticamente.

“Por desgracia, nuestra saga no puede continuar. He agotado... mis últimas fichas. El destino mismo me obliga a detener aquí nuestra cruzada.”

Las gemelas lo miraron sorprendidas, y el público que se había reunido comenzó a reír y aplaudir como si fuera el final de un espectáculo.

Kaguya fue la primera en hablar, señalando dramáticamente hacia (T/N).

“¡Escucha bien, Aegis Corvus! ¡Nuestro combate de hoy ha encendido en mí una llama que jamás se apagará! Desde este momento... ¡te considero mi rival eterno!”

Sus ojos brillaban con fuego, y la pose exagerada le daba el aspecto de una heroína de epopeya mitológica.

A su lado, Yuzuru asintió con calma.

“Declaración: acuerdo. Rivalidad aceptada. Conclusión: no descansaré hasta superar tus habilidades, oscuro caballero.”

(T/N) sintió un escalofrío recorrerle la espalda... no por miedo, sino por la solemne determinación en las palabras de ambas. Su corazón, fiel a su chuunibyou, respondió con un ardor similar.

Se llevó una mano al pecho, inclinando la cabeza con solemnidad.

“¡Así sea! ¡El vínculo de la rivalidad ha sido forjado en el crisol de la batalla! Ustedes, guerreras de la tormenta, quedarán inscritas en las crónicas de Aegis Corvus como dignas adversarias.”

Ambas lo miraron con intensidad. Kaguya sonreía emocionada, Yuzuru mantenía su expresión estoica pero con un brillo curioso en los ojos.

Entonces (T/N) miró la entrada del arcade. Era tarde, y la realidad lo golpeó de lleno: si no regresaba pronto, su madre probablemente lo regañaría.

Bajó un poco el tono, aunque mantuvo su teatralidad.

“Mas ahora debo partir... pues incluso los guerreros de la oscuridad necesitan retirarse a su guarida para recuperar fuerzas.”

Con un último ademán dramático, agitó su “capa” (que en realidad era apenas su gabardina de imitación barata), y comenzó a caminar hacia la salida.

Kaguya lo señaló con un dedo desafiante.

“¡No lo olvides, Aegis Corvus! ¡El próximo encuentro decidirá quién de los tres es el verdadero vencedor!”

Yuzuru, con su voz calmada, completó la escena.

“Confirmación: destino sellado. Hasta la próxima... rival.”

El chico alzó su mano derecha sin girarse, despidiéndose como un héroe que se retira tras la batalla.

“¡Nos volveremos a encontrar, hermanas de la tormenta! ¡Y ese día... el mundo entero temblará ante nuestro duelo!”

La puerta del arcade se cerró tras él. Las gemelas Yamai se quedaron en silencio un momento... hasta que Kaguya soltó una risita.

“Fufufu... ¿no te parece que es un humano fascinante, Yuzuru?”

“Comentario: fascinante... y ridículo. Pero... entretenido.”

Ambas sonrieron.

_________

Fin

espero les haya gustado

No se si continuar esta historia, creo que dependerá del apoyo que tenga. Les dejo la decision a ustedes