El eco de mi mente
Desperté con un sobresalto, el corazón latiéndome en la garganta y la sensación de que algo estaba horriblemente mal. El aire de mi habitación estaba pesado, casi sólido, y podía sentir su presencia antes incluso de abrir los ojos.
—Vinna… —susurró una voz en mi mente, suave y dulce como miel envenenada—. Te he esperado.
Mis párpados temblaron mientras intentaba incorporarme. La habitación estaba como siempre, pero todo parecía distinto. Las sombras se alargaban, se movían y respiraban, como si esperaran un momento para atacar. Cada objeto parecía tener vida propia y cada sonido… cada sonido era Duniel.
Mi otro yo apareció frente a mí, serio, firme.
—Él está dentro de ti —dijo—. Esta vez no está afuera, está en cada rincón de tu mente.
Mi pecho se contrajo. Sentí una mezcla de miedo, odio y algo que no debía: fascinación. Intenté concentrarme en mis recuerdos reales, en los momentos puros de mi vida, pero cada pensamiento estaba distorsionado. Duniel había aprendido a infiltrarse, a retorcer mis emociones y recuerdos para que dudara de mí misma.
—Recuerda la primera vez que sentiste soledad —susurró él—. Esa sensación que creíste superar… aún vive. Y yo la conozco mejor que tú.
Intenté levantarme, pero mis piernas no me respondían. Sentí su aliento en la nuca, aunque no había nadie allí. Cada sonido, cada parpadeo, me recordaba que podía estar en todas partes.
—No puedes escapar —dijo—. Ni siquiera puedes confiar en lo que ves o sientes… incluso en lo que amas.
Cerré los ojos y respiré hondo, enfocándome en mi energía. La luz roja de mi poder emergió, primero temblando, luego brillante y poderosa, formando un escudo dentro de mi mente. Sentí cómo Duniel se frustraba, pero no retrocedía. Él podía esperar. Paciente. Siempre paciente.
—Esto no ha terminado —susurré para mí misma—. Esto apenas comienza.
Una sensación helada recorrió mi espalda. Abrí los ojos y vi algo que me paralizó: su reflejo en el espejo. Pero no estaba en la habitación. Solo su sonrisa, brillante, maliciosa, como si supiera cada secreto de mi alma.
Mi corazón se aceleró. Todo lo que creía cierto se desmoronaba. Mis recuerdos, mis emociones, mis certezas… todo estaba en juego.
—Vinna… —su voz resonó dentro de mí, dulce y peligrosa—. Esto es solo el comienzo del juego.
Y mientras mi respiración volvía lentamente a la normalidad, una certeza heló mi sangre: él estaba dentro de mí, pero esta vez… yo también podía luchar.
Cliffhanger final:
En el espejo apareció un mensaje, escrito con algo que parecía sangre:
“No hay realidad sin mí, Vinna… y el abismo te espera.”