Prólogo
¿Existe un límite para la cantidad de ira que una persona puede sentir? ¿hay expiración para el resentimiento? ¿Cuándo la justicia se convierte en venganza? ¿Qué tanto es capaz una persona de mentir solo para conseguir lo que quiere? ¿ El karma tiene fecha de caducidad o a todos nos llega la hora de pagar?
Eso fue lo que pasó por mi cabeza mientras me apuntaban con un arma, es curioso la cantidad de idioteces que una persona puede pensar cuando estás al borde de la muerte o en peligro inminente. Probablemente podría suplicar por mi vida, pero, teniendo en cuenta mi pasado y la razón por la que estoy aquí, simplemente no tengo ese derecho.
- así que esto es todo, hasta aquí nos condujo el camino., tanto tiempo y henos aquí reducidos a dos trozos de mierda- lo único que podía escuchar, ver o sentir era la punta del cañón tintineando cerca de mi oído, quise contestar, pero , no me salían las palabras. El silencio gobernaba con aire espectral, solo, a la espera de lo que parecía inevitable.
- es de mi interés que sepas una cosa. Esto, todo esto, es culpa tuya., las cosas no tenían que ser así, ten por seguro que no es nada personal- murmuró con voz baja levantando mi rostro para verme directo a los ojos
- mírame a los ojos, no desvíes la mirada. Quiero ser lo último que veas antes de morir- lo intente, juro que lo intente, pero, no me quedaban fuerzas., tampoco dignidad.
- ¡Espera!, estaba olvidando algo muy importante, sucede que no estamos completos para seguir con la fiesta, falta uno de los invitados principales - murmuro en tono sarcástico jugueteando con el arma
- ¿De que estas hablando?- mi voz apenas se escucho entre los jadeos entrecortados que emitía por el nerviosismo
- no comas ansias, pronto lo sabrás- sonrió macabramente mientras abría la puerta de la bóveda
De repente aparecieron dos hombres encapuchados arrastrando a un un chico con una bolsa en su rostro, lo único que lograba distinguir de lo que salía de su boca eran los intentos fallidos por respirar y hablar, mi intuición me dijo que lo tenían amordazado lo cual fue cierto ya que al tratar de quitarle la bolsa de la cabeza alcance a distinguir como su boca estaba amarrada por un trapo que no lo dejaba emitir palabra alguna.
- no tengo idea de lo que pretendes, pero, por favor. suelta a ese muchacho, yo fui el responsable de todo. Mátame de una vez si es lo que deseas, pero, no castigues a otros por mis errores -
- ya es muy tarde para arrepentimientos, ustedes dos son los únicos implicados que quedan -
- ¿Que? - grite temiendo la respuesta que estaba frente a mi
- chicos quítenle la bolsa - los hombres musculosos obedecieron al instante, arrancándole la bolsa con mas fuerza de la necesaria. En ese momento mi voluntad se cayo al suelo, todos mis miedos fueron confirmados, el tipo que traían a rastras era mi hermano mayor.
- ¡ NO, POR FAVOR NO LO HAGAS, EL NO TIENE NADA QUE VER MATAME A MI !- grite, llore y suplique ,pero, nada parecía surtir efecto
- no mas mentiras Javier, esto se acaba ahora - intente soltarme por todos los medios posibles, sin embargo, todos mis esfuerzos solo provocaron que me cansara. Poco a poco vi como se acercaba a mi hermano jugando de la misma forma que hace unos minutos, puso su cara muy cerca de el y le retiro la mordaza
- hasta que nos volvemos a ver maldito, no tienes idea de lo mucho que soñé con esto - en cuanto Gabriel tuvo la oportunidad de hablar no soltó ni una palabra, en cambio, escupió directo en la cara de su oponente al mismo tiempo que uso su mirada fulminante.
- cuanta clase, bueno, debo decir que te entiendo. Quien pensaría que el gran Gabriel acabaría en mis manos, la vida es bastante buena ¿no te parece? lastima que a ti ya no te que as tiempo para disfrutarla - sonrió mientras se limpiaba el rostro con un pañuelo, al terminar afianzo el arma y le apunto a la cabeza tirando el gatillo.
De pronto ese olor tan conocido impregno el lugar dándome arcadas, no tenía el valor de mirar el cuerpo de mi hermano que se encontraba solo a unos metros de mi.
Mi cabeza se inundo de todos los recuerdos que compartí con el, ya que a pesar de sus defectos siempre cuido de mi y yo nunca quise admitirlo, las lagrimas comenzaron a salir sin poder detenerlas al igual que los gritos de dolor.
- no llores, pronto te reunirás con el, no soy tan miserable para hacerlos esperar -
- tus últimas palabras- el sonido del gatillo resonó por todo el lugar, anunciando mi fin. Con lo último que me quedaba de aliento levante mi rostro y pronuncie lo último que seguramente diría en mi vida. Solo 4 letras simples, pero con gran significado.