REEMPLAZO || CREEK

Summary

" Reemplazo " Esa era la cruel palabra que se quedaba presente en ambos jóvenes mientras se preparaban para una boda que ninguno de los dos quería llevar acabo,, no habia felicidad, anhelo o alegría, solo rechazo,tristeza y recelo. Para Craig; Tweek era un niño mimado, criado en una burbuja con sus padres sobreprotectores que le cumplían cualquier capricho que tuviera,un niño que nunca sabría que era sufrir, porque estúpidamente aceptaba el adoctrinamiento de otros ilusamente, aunque lo perjudicará, no solo eso, también era solo el remplazo para un lugar que le pertenecía a su primer amor y que siempre le quedaria grande... Thomas. Y Tweek sabía que era el Remplazo de un amor imposible, del cual la única ventaja que tenía era su posición económica y social... También sabía que por más que intentará de mil maneras... aquel hombre no podría verlo ,ni amarlo con el mismo anhelo qué esperó desde el momento en que sus bastardos padres lo adoctrinaron con la idea de que al haber nacido con el "pecado" de poder procrear vida aún siendo un varón, debía pagar aquel defecto con el sacrificio de ser quien uniera su vida (y su fortuna) con un buen partido el cual les ofreciera las comodidades y empujones para que su negocio se volviera más próspero. Y así mismo sacarlo adelante como prueba de su gratitud a aquella corporación que le dio todas sus comodidades.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

1.

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-Introducción. -

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La vida era rara.

Su vida era rara, él era raro.

Y, lo sabía.

Habia algo dentro suyo que no era más que una anormalidad. Un defecto, una aberración que amenazaba con ir en contra de las leyes de la naturaleza y el conocimiento humano.

Un nuevo gen que transformaba sus órganos reproductores, extirpandole todo rastro fértil en su virilidad. Aunque, éste factor era reemplazado con la 'habilidad' de poder concebir vida dentro de su propio vientre.

Sí, él aún siendo un hombre, podía concebir a través de su propio vientre fértil. Cómo si fuera una mujer.

Aúnque, estuviera lejos de ser una.

Aquella anomalía había comenzado a manifestarse después de los años 90's, entre distintos hombres al rededor del mundo. Primero, empezó cómo un fenómeno completamente extraño, desconocido. Enigmático.

No fue hasta, después de miles de casos fue reconocido cómo una evolución en el ser humano, una que no se podía evitar, o esperar. Y así, después de otros miles de casos, se le reconoció cómo bajo el término de un tercer genero llamado "Doncel".

Una bendición, una nueva evolución.

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Había cumplido apenas 4 años, cuándo su salud tuvo un decenso de manera repentina. Al principio, todo inicio cómo un resfriado normal. Después, se transformó en algo más crónico.

Confundida y preocupada, Helen Tweak, su madre; le rogó al padre de familia internar a Tweek, con el fin de que esté pudiera ser supervisado y revisado por profesionales.

Sin embargo, lo que pensarón era el desarrollo de alguna enfermedad maligna, se tornó en algo más complejo, algo más surreal. Un gran detalle que les cayó a ambos padres cómo una bomba destructiva, uno que cambio el rumbo definitivo de su vida.

—¿Pueden ver ésto de aquí?— Exclamó el doctor. Un hombre de mediana edad y de aspecto desaliñado. Con ayuda de una de sus manos, sostenía una carpeta llena de estudios clínicos, mientras qué, con uno de los dedos de su otra mano señalaba la imágen en el monitor. —Éste órgano reproductivo está demás. —susurró con nerviosismo. —No es algo común. Sin embargo, en éstos tiempos no es el único chico en padecer esta anomalía.

Aunque... Jamás había escuchado de casos donde el gen se presentará antes de la adolescencia...

Nosotros no entendemos a que se refiere, doctor. —Exclamó el padre de familia, desconcertado.

—¡Por favor!, ¡Dígame si mi niño esta bien! — Interrumpió Helen, su madre, en un tono totalmente desesperado. —T-Todo está bien en él ¿Cierto? ¡Dígame! ¿¡O acaso me equivoco!?

Tweek los observaba desde la mesa de espera mientras dibujaba un dinosaurio y lo pintaba de color ázul, púes al parecer los otros niños de espera era muy animales como para evitar romper los demás colores, o robarselos.

No entendía que pasaba a su alrededor, ni mucho menos porque sus padres parecían tan aturdidos, tan preocupados.

Él solo había ido por un chequeo de salud. Aunque, las enfermeras le habían dicho que no se encontraba en un estado de peligro.

Entonces...

¿Por qué sus padres actuaban tan extraño?

¿A qué se refería ese hombre cuándo decía que tenía un órgano extra?

¡¿Acaso se había robado el órgano qué le tocaba a alguien más y ahora lo castigarían por eso?!

¡Tal vez era eso!

por favor, tranquilícense. Esté no es el primer caso que vemos. — Dijo el hombre, nervioso. —El niño está bien, es solo que...

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" Tweek Tweak, edad: 4 años

Fecha de nacimiento: 17// 08// ■ ■

Género: DONCEL. "

Tweek observaba la figura de su madre caminar, perturbada. Su mano se sentía repleta de una frialdad que no lograba decifrar, tan ajena a la cálidez con la que solía envolver la suya muchas otras veces atrás, cada vez que se tomaban de las manos al caminar.

-Mami, ¿qué es un Doncel?- Preguntó el infante en un susurro curioso. Recordaba, desconcertado y confundido, la información de aquel papel que los hombre de blanco le habia dado a sus padres al terminar el chequeo.

No entendía nada de lo que estaba escrito en la hoja, púes aún era muy pequeño cómo para saber leer, sin embargo, su sentido del oído estaba en perfecto estado.

Y, recordaba con claridad haber escuchado aquella extraña palabra aparecer en medio de la explicación del hombre varias veces.

Mami, ¡Mami! — Llamo una vez más. Su mano jaloneando la de su progenitora.

Las lágrimas comenzarón a resbalar por las comisuras de los ojos de su madre, pero no respondió, ni siquiera lo observo.

Mami, ¿Estoy enfermo? — Preguntó el infante al borde de las lágrimas. Su pequeña mente ni lograba comprender lo que sucedía a su alrededor, asustandolo. — ¿Lloras porque me tendré que ir? Mami, ¿Voy a dejarte sola?

No, solecito. — Respondió la mujer. Sin embargo, sus ojos jamás se posaron en la figura del niño a su lado. Paso las yemas de sus dedos sobre el lagrimal de sus ojos, eliminando todo rastro de lágrimas. — Eres un niño muy saludable.

Entonces... ¿Por qué lloras, mami?

Porqué tengo miedo.

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La vida muchas veces es tan injusta, tan...extraña.

Un día estamos en la cima y, al siguiente nos encontramos enterrados en el fondo de un vertedero.

—¡PAPÁ, POR FAVOR!

Muchas veces no somos capaces de comprender todo lo que sucede a nuestro alrededor, ni el porque la gente hace lo que hace.

Ignorantes, terminamos creyendo que somos los culpables de todo lo que nos sucede, de todo lo que se nos culpa, de nuestras propias desgracias, sin saber que... realmente es todo lo contrario, nosotros no somos los culpables.

—¡Por favor, Por favor! ¡Te lo ruego! ¡Deja a mi niño en paz!

Y, eso se vuelve costumbre, una rutina que no parece tener escapatoria, de un día a otro, todo parece ser nuestra culpa, nuestro pecado, nuestro castigo.

Nuestra redención.

Nuestra obligación.

Nuestro hijo es una aberración, un error, no solo tiene ese maldito defecto en él. Sino qué es un inútil en la única cosa para la que existe.

Dime, Helen... ¿A caso alguien de verdad se sacrificaría por nuestro hijo? ¿Acaso... alguien de verdad querría pasar su vida con alguien como él?

▬ ▭ ▬ ▭ ▬ ▭

Todos dicen que hay demonios allá afuera, pero nadie te dice qué, incluso esos demonios pueden disfrazarse de ángeles. Ángeles que prometen cuidarte pero, terminan haciéndote más daño del que podría soportar.

Tampoco te dicen que son capaces de endulzarte el oído con falsas esperanzas.

Falsas esperanzas que te hacen creer, que te hacen soñar, a las que te aferras mientras una venda te impide observar lo que hay más allá de lo que te han enseñado, de lo que has aprendido.

Pero, que en lugar de ser tu salvación se transforman en una incesante codena que deberás arrastrar.

[...]

—¿Qué acaso no lo ves, Helen? ¡Ésto es una gran idea! — Exclamaba el hombre. Una sonrisa llena de satisfacción surcaba sus labios.

Finalmente, la vida parecía sonreírle.

No obstante, su esposa no parecía de acuerdo con su brillante idea. Aquella mirada perturbada se lo transmitía.

Richard, basta. ¡Por favor, basta! — Rogó. — Esas no son las únicas opciones que hay para Tweek, ¡Él es un niño muy inteligente! ¡Podría hacer muchas cosas sin la necesidad de atar su vida con otra persona!

El hombre tarareó. Sin compartir la misma idea.

Y, a decir verdad, ambos sabían que su hijo jamás podría resaltar por sí mismo. Carecía de las virtudes sociales, no era el más inteligente, ni siquiera el más lindo.

¿Cómo podrían desaprovechar la oportunidad que dios les estaba regalando en bandeja de plata?

Él no planeaba darse por vencido. Con lentitud, se acercó a la figura de su esposa, quién le evitaba la mirada en todo segundo.

Se sentía apuñalada, traicionada por su propio amor.

Helen, amor. — Susurró con suavidad. — Él hijo de los Tucker es gay, ¿sabes lo qué podríamos conseguir si nuestro hijo se casara con él? — Intentó alegar.

Richard...

—¡No Helen, escúchame! — Interrumpió. — ¡podríamos inaugurar nuevas sucursales!, expandir 'Tweek's Bro's Coffee' ¡Conseguir un nuevo legado!

¡¿Y que hay de Tweek?! ¡¿Qué hay de tu hijo, Richard?!

—¡También lo hago por él! ¡Para que pueda tener un mejor futuro!

—¿Por él?, ¡El hijo de los Tucker's tiene 18 años, Richard! ¡Es un adulto!

—¡Tweek tampoco es un bebé, Helen!

—¡POR EL AMOR DE DIOS RICHARD! ¡TU HIJO SOLO TIENE 12!, — Reprochó. — ¡¿ACASO NO ERES CONSCIENTE DE LAS BARBARIDADES QUÉ DICES?!

[...]

Uno cree qué, para un padre, sus hijos siempre serán lo más importante en sus vidas. Pero, se olvidan que ser padres, no significa dejar de ser humanos.

Y, el humano es codicioso y egoísta por naturaleza, y cuándo esta codicia los sobrepasa, ellos pueden hacer cualquier cosa por conseguir su cometido.

Incluso sacrificar aquello que sobrenombran cómo lo más importante en sus vidas.

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