Una luz a Medianoche

All Rights Reserved ©

Summary

Ariadna Davies, una aspirante a diseñadora de moda, ve sus sueños desmoronarse cuando es traicionada y abandonada sin recursos en Londres por la persona que más amaba. En su lucha por sobrevivir, encuentra personas que le tienden la mano y le brindan su amistad, pero el dolor y la rabia por su pasado la mantienen encerrada en sí misma, renunciando por completo al amor. Sin embargo, el destino tiene otros planes cuando una salida nocturna la lleva a un encuentro fortuito con Alex Storwell, un enigmático millonario consumido por sus propios demonios. A medida que se entrelazan sus vidas, Ariadna se ve arrastrada a un mundo de secretos y oscuridad, enfrentando la decisión de sumergirse en la tormenta junto a Alex o huir hacia la luz. Una Luz a Medianoche es una novela que conjuga misterio, romance y pasión, sumergiendo al lector en un viaje por el lado más oscuro y vulnerable del amor. Es una historia donde las sombras del pasado y los secretos más profundos se entrelazan para mostrarnos que, a veces, el verdadero amor exige sacrificios inimaginables, y que algunas historias están destinadas a perdurar más allá del tiempo y el dolor. ¿Podrá el amor verdadero triunfar sobre las sombras del pasado?

Status
Complete
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Una vez, una vieja amiga me dijo:“A veces hay que tocar fondo, destruirnos por completo, para poder renacer”.

Recuerdo aquella tarde lluviosa de enero, cuando Bea soltó esas palabras. En ese momento, no entendí lo que quería decir. De camino a casa, esa frase me rondó la cabeza, una y otra vez, pero no logré descifrarla. Lo cierto es que, con solo trece años, no creía posible que alguien pudiera desear destruirse a sí mismo. «Es ridículo», pensé. Nadie con neuronas querría dañarse de esa forma a propósito.

No obstante, los años pasaron y la fantasía en la que vivía se desmoronó. Lo que una vez fue brillo y alegría, se transformó en polvo y cenizas. Fue entonces, cuando lentamente, comencé a comprender el verdadero peso de esas palabras.

Hoy sé que lo que Bea me dijo esa tarde no solo era verdad, era más real de lo que podía imaginar. Cada día, durante los tres años que compartimos, fue como si ella supiera que estaba preparándome para el infierno que se me venía encima. Cada lección, cada conversación, era una advertencia disfrazada de consejo.

No lo vi venir. Ni siquiera percibí las pequeñas chispas que brotaban de los brazos de Samuel cada vez que me abrazaba. Ignoré las señales que me enviaba el universo, como si estuvieran escritas en un idioma que no entendía. Tampoco vi ese cartel de“¡Detente! ¡Futura explosión!”, que colgaba, pintado de amarillo fluorescente, sobre la frente de ese chico dulce.

No vi nada. ¿Por qué? Quizás porque tenía miedo de destruir esa vida perfecta en la que creía estar, o tal vez, porque simplemente fui demasiado ingenua. Y cuando el fuego me rodeó por completo, supe que estaba jodida.