Prologo: La Promesa
(5 años antes del evento principal)
La última vez que Audrey vio a su abuelo, la lluvia acariciaba la ventana del ático como de dos fantasmas. Él estaba pálido, envuelto en una manta apesar del calor del verano, pero sus ojos brillaban con la chispa traviesa que ella siempre amó.
“Ven a quí, mi pequeña soñadora,” susurró, señalando el cajón secreto de su viejo escritorio. De dentro, sacó una caja de madera tallada con lunas crecientes y la colocó en sus manos. Era más pesada de lo que parecía.
Al abrirla, Audrey contuvo el aliento. Allí, sobre un terciopelo color vino, descansaba la pluma más hermosa que había visto. Rosas talladas trepaban por su cuerpo de madera clara, y una piedra transparente en su base pulsaba con una luz tenue y rosa, como un corazón dormido.
“¿Qué hace?”, preguntó, con los ojos muy abiertos.
Su abuelo sonrió, un gesto sabio y un poco triste.“No crea,cariño. Revela. Toma los sueños más profundos de tucorazón... y les da alas. Pero recuerda,” añadió, cerrándole los dedos sobre la pluma con sus manos temblorosas, “la magia más poderosa no es dar vida a lo nuevo...sino tener el valor de soltar lo que ya vive en ti.”
Esa noche, el abuelo se durmió para siempre. Y Audrey, con la pluma guardada como un secreto y una promesa que no entendía del todo, se quedó esperando a que su alma estuviera "lista“.