Killing Stalking

Summary

Sangwoo es un chico de 27 años,asesino en serie desde que sus padres murieron Yoon Bum es un chico de 23 años,con trastorno límite de la personalidad (TLP)

Genre
Young Adult
Author
Gye
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

“El sonido de las llaves”

Oh-Sangwoo : Chico de ojos negros con ojeras y cabello rubio,piel clara,edad : 27 años

Yoon bum : Chico de ojos negros con ojeras igualmente que Sangwoo,su cabello es negro,piel clara,edad : 23 años

La puerta volvió a sonar antes de que Yoon Bum terminara de esconder la bolsa bajo la cama. Su respiración se entrecortó. Podía sentir cómo el aire se volvía más pesado con cada clic del cerrojo. El sonido metálico del llavero de Sangwoo le atravesó el pecho como un aviso: había llegado demasiado pronto.

El silencio duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para que Bum imaginara mil finales distintos. El olor del metal oxidado en sus manos, el sudor frío bajando por su cuello, la idea de libertad evaporándose como humo.

—Bum... —la voz de Sangwoo sonó con esa calma que dolía más que los gritos—. ¿Qué estás haciendo?

Bum no contestó. Había pasado tanto tiempo midiendo cada palabra, cada movimiento, que ya no sabía qué era fingir y qué era real. Se levantó con torpeza, intentando cubrir el temblor de sus manos.

—Solo... limpiaba un poco.

Sangwoo caminó despacio, con ese andar tan tranquilo que siempre anunciaba algo. Cada paso suyo parecía calcular la distancia exacta hasta romperlo.

—¿Limpiando? —repitió, inclinando la cabeza—. Qué raro... huele a miedo, no a jabón.

Bum sintió cómo se le doblaban las rodillas. Quiso mirar a otro lado, pero sabía que evitar la mirada de Sangwoo era peor. El hombre sonrió apenas, esa sonrisa torcida que parecía un reflejo más que un gesto humano.

El silencio volvió, denso, hasta que Sangwoo se inclinó y levantó con dos dedos la manta que cubría la cama. La bolsa negra asomó apenas.

Solo un borde, suficiente.

El ruido de plástico se escuchó en toda la habitación.

Bum se paralizó. Sangwoo no dijo nada. Se quedó un instante observando, como si lo saboreara. Luego se incorporó despacio, cerró la puerta con llave desde dentro y deslizó el cerrojo con un clic seco que heló el aire.

—¿Pensabas irte sin despedirte, Bum? —susurró.

Las palabras le atravesaron los pulmones. Bum no pudo responder. Todo lo que tenía eran respiraciones cortas, el corazón golpeando en el pecho, la certeza de que la libertad había sido un sueño torpe.

Sangwoo se acercó, tan cerca que Bum pudo sentir su aliento. La sonrisa desapareció. Solo quedaban los ojos, fríos, como si miraran a través de él.

—Yo te dije que aquí estás seguro —murmuró—. Que nadie más te va a herir... salvo tú mismo, si sigues intentando escapar.

Bum cerró los ojos, y por un instante imaginó el mundo fuera de esas paredes. Un parque. El ruido de autos. Voces humanas que no dolían. Pero todo eso se desvaneció cuando Sangwoo le tomó la muñeca.

El sonido de las llaves volvió a llenar la habitación.

Yoon Bum entendió que no habría más intentos.

Solo ese eco, girando en su cabeza.

El eco del metal que cerraba su destino.


Sangwoo no se enfureció de inmediato.

Aprendió hace tiempo que la ira arruina los detalles. Y los detalles son lo que mantiene todo bajo control.

El sonido del plástico aún flotaba en la habitación. La bolsa seguía bajo la cama, como una confesión sin voz. Y Bum, frente a él, apenas respiraba. Sangwoo lo observó: el temblor en las manos, los labios secos, la mirada clavada en el suelo. Tan pequeño. Tan débil. Tan suyo.

—Te diste mucho trabajo, Bum —dijo con un tono casi cariñoso—. Planeaste todo mientras yo estaba afuera, ¿no?

No hubo respuesta. Sangwoo sonrió, aunque no de alegría. Era una sonrisa triste, vacía, como quien mira una flor que creció torcida.

—No entiendes que afuera no hay nada para ti. Nadie te espera, nadie te quiere.

Caminó lentamente alrededor de él, como un depredador que ya no necesita correr.

El miedo en Bum olía distinto esa noche. No era pánico, era resignación mezclada con algo parecido a culpa. Sangwoo lo sintió como un perfume familiar.

Se inclinó y levantó el mentón de Bum con dos dedos.

Los ojos del chico estaban vidriosos, sin lágrimas. Ya había llorado demasiado antes.

—¿Por qué intentaste irte? —susurró.

Bum abrió la boca, pero solo salió un hilo de aire. Ni una palabra.

Sangwoo bajó la mirada, exhalando despacio.

—Eres tan frágil... —murmuró—. Te rompes con nada, pero sigues intentando alejarte de quien te cuida.

Giró sobre sus pasos y subió las escaleras del sótano,fue hasta la cocina. No necesitaba mirarlo para saber que no se movería. Nadie lo hacía cuando entendía lo que significaba quedarse quieto.

Abrió el refrigerador, buscó una botella de agua, la dejó sobre la mesa. Luego, sin prisa, se lavó las manos.

—No te odio por intentarlo, Bum —dijo, mientras el agua corría por sus dedos—. Solo me duele que aún creas que podrías estar mejor sin mí.

Su voz era suave, casi melancólica. Pero su mente hervía. La idea de perderlo le resultaba insoportable, absurda. Bum era la única prueba de que podía “amar”.

Y si Bum se iba, su mundo entero se vaciaría.

Regresó al sotano. El chico seguía allí, inmóvil.

Sangwoo se detuvo frente a él, lo miró en silencio y, por primera vez esa noche, habló con sinceridad:

—No te voy a dejar ir, Bum.

—No mientras sigas respirando.

Sus palabras no sonaron amenazantes, sino inevitables, como una promesa.

Solo quedó la respiración de ambos y el eco lejano de un trueno que rompió el silencio de la casa.

Y en esa oscuridad, Sangwoo pensó que quizá eso era el amor:

algo que duele, pero no se suelta.

Algo que se rompe… pero nunca se va.

—NO quiero que vuelvas a intentar irte,te deje estar en la segunda planta¿y así me pagas?,eres un mal agradecido Bum..deberías agradecer que no te mate,no lo e echo desde la muerte de mi padre,te tengo compasión,¿entiendes?—Murmuro Sangwoo mientras se levantaba y se limpiaba las manos—no seas mal agradecido quieres..

Sangwoo se terminó de sacudir las manos en su pantalón,miro a Bum y se dio la vuelta para volverse hacia las escaleras

—Te quedarás en el sotano hoy,no saldras

—¡Ah...,no Sangwoo,no me dejes aquí,el sótano es muy oscuro y humedo!

Sangwoo miro con burla a Yoon bum

—Es obvio Yoon bum,es un sótano..

Sangwoo subio las escaleras y cerró la salida del sótano,Yoon bum bajo la mirada sabía que Sangwoo no lo dejaría salir ya de el sotano,menos si antes había intentado escapar y peor que le escondia algo,Bum se sobre salto,recordando que había escondido algo bajo la cama,se movió y saco la bolsa que tenía una llave en ella.

Bum agarró la llave con su mano y subió escaleras arriba,colocando la llave en la cerradura de la salida,finalmente abrió la puerta,salió y miro su alrededor,nervioso de encontrarse con Sangwoo



El silencio de la casa era pesado, tan denso que hasta el más leve crujido del suelo era audible. Bum se movía despacio, apenas respirando. Había esperado días, semanas quizá, hasta encontrar el momento perfecto.

Sangwoo dormía en el sofá, con una botella vacía de soju en el suelo.El corazón de Bum latía como si quisiera delatarlo. Cada paso hacia la puerta era un desafío a la suerte, una súplica a dios. Tenía las manos temblando mientras giraba la cerradura, despacio, tan despacio que el sonido del metal se mezclaba con su respiración contenida.El aire frío de la noche lo golpeó en la cara cuando logró abrir apenas una rendija. Sintió la libertad en la piel, el olor a lluvia vieja, la posibilidad de existir lejos de él. Pero el sueño nunca dura.

Un golpe seco detrás suyo. El sonido de un bate de béisbol golpeando su cabeza con dureza.Y la voz. Esa voz.—¿A dónde vas, Bum?

Sangwoo dejo caer el cuerpo de Bum,dejándolo inconsciente y tumbado en el suelo

—Que patetico eres Bum..debería encadenarte—Murmuro Sangwoo

Sangwoo dejo caer el bate de béisbol luego levantando el cuerpo de Yoon bum en sus brazos,llevandolo nuevamente al sotano sin antes quitarle las llaves,no sabía cómo bum había conseguido una réplica de su llave

Bajo las escaleras de el sotano con bum en sus brazos,se arrodillo y acostó a bum,luego de dejarlo acostado suavemente se levanto y lo miro atentamente,miro su mano y la cerró en un puño,recordó la llave que era idéntica a la que el tenia,se tocó los bolsillos y se quedó helado

la lleve que Bum tenia,¡era la suya!¿como puedo quitársela si que se diera cuenta?

Al parecer Bum se la había robado cuando lo abrazo una vez,así fue como le robó la llave,La sangre de Sangwoo hirvió y golpeó la pared a su lado

—¡Este bastardo..como se atreve!—Murmuro Sangwoo enoajdo—


Continuará.. :p