Constelaciones: El inicio del cazador

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Summary

Orión Sephiran nació entre la luz y la oscuridad. Su poder, fragmentado y peligroso, lo hace distinto incluso entre los Luxari. Entre la presión de la reina madre, las expectativas de un reino que vive en la ignorancia y la amistad de quienes lo ven como alguien más que un príncipe, Orión descubrirá que no toda herencia es un don y que la perfección a veces es un método de supervivencia

Genre
Fantasy
Author
D. Maren
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

La promesa del acuerdo I

—Considero que nuestra Reina será más que capaz de darse cuenta que esta es la mejor solución —habló una voz suave tratando de exponer la idea.

Erguida al centro de la sala sobre un trono de cristal con vetas doradas, la Reina escuchaba en completo silencio. No hablaría aun. Siempre esperaba a que todos expusieran sus ideas para luego poder dar su opinión.

—Llegamos al punto donde vivimos con la inseguridad de un nuevo ataque por parte de los Scornath —una voz temblorosa se unió —todas nuestras regiones han sufrido daños incalculables, familias que perdieron a sus seres amados. No podemos seguir así, llegaremos al punto en el que Astra no será más que un montón de escombros y oscuridad.

Un representante de los acusados Scornath se puso de pie tomando la palabra

—No hemos hecho más daño que el que ustedes, Luxari nos han causado ¿o acaso este consejo olvidó el incidente de las mil luces? Ustedes hicieron el primer ataque hace más de 50 años, diezmaron un gran número de nuestra raza, a los sobrevivientes los esclavizaron y ustedes quieren que… —fue interrumpido por el representante de la casa Vareth.

—Perdone que lo interrumpa lord…

—Einar

—Lord Einar me presento. Mi nombre es Kalis Vareth —realizó una pequeña reverencia —representó a la noble casa Vareth y con todo respeto, nuestros errores del pasado no pueden definirnos por siempre, cualquiera puede ceder ante el miedo o poder, hasta ustedes quienes siguen dañando a nuestra gente cuando nuestros antiguos monarcas fueron los que firmaron el acuerdo de no volver a cruzar jamás sus tierras —dirige su mirada a Einar —¿no hemos demostrado que hemos cambiado ya? le hemos brindado ayuda cuando ustedes lo han necesitado y ahora solo pedimos que nos escuchen ya que esto nos podría beneficiar a todos y al fin traería paz a nuestros reinos.

Kalis hizo una seña con la mano, invitando al Heraldo Helios perteneciente de la casa Erundor, la casa del conocimiento. Una figura madura apareció acercándose al estrado, tenía un pergamino delante de él, emanaba un aura serena, pasos medidos, casi ensayados como era común entre los de su raza.

El salón estaba en completo silencio, todos expectantes a la información que se iba a brindar. Einar tomó asiento a regañadientes mientras el heraldo empezaba a leer con voz grave la propuesta de acuerdo que el consejo de Astra presentaba ante el consejo de Obscareth. Mientras Helios relataba murmullos se hacían presentes, miradas incrédulas, risas sarcásticas de personas que creían que era una broma de mal gusto.

Cuando el heraldo terminó de relatar todo, nadie habló. quizá estaban analizando la información o quizá estaban esperando a que alguien dijera que era una broma, pero eso no pasó. El consejo de Obscareth al ver la mirada tranquila y expectante de los nobles de la luz supieron que hablaban muy en serio. Einar de nuevo iba a tomar la palabra para expresar su rechazo ante tan estúpida propuesta, pero antes de que pudiera reaccionar, la Reina quien había permanecido imperturbable durante toda la reunión se levantó con elegancia afilada en completo silencio. Cada paso que daba desprendía un aura de poder puro, los Luxari presentes bajaban con reverencia la cabeza ante ella. Su cabello cobrizo caía en capas perfectas sobre sus hombros, su piel de porcelana reflejaba la luz del sol con naturalidad como si fuera parte de ella y sus ojos, exclusivos de su linaje, dorados como la miel alumbrada a los rayos del sol que imponen más respeto del que deberían. Unos ojos que ni los propios Scornath lograban sostenerle la mirada.

Se dirigió al estrado donde Helios aún se mantenía de pie, pero cuando la reina puso el pie en el primer escalón para subir instintivamente dio un paso atrás y se inclinó ante la dejando el espacio libre para ella. Se tomó unos minutos para observar a cada uno de los presentes en la reunión, colocó sus manos sobre el estrado con gracia y se aclaró la garganta.

—Primero que nada quiero agradecer a nuestros invitados que vinieron desde muy lejos, soy consciente de lo cansado que puede resultar el viajar, dejando su hogar por dias para venir a escuchar un montón de sandeces —los invitados se sorprendieron al escuchar a la reina pronunciar esas palabras no porque fueran impropias, sino porque se notaba su desprecio por la propuesta de su misma gente —se que puedo hablar por cualquiera con un poco de sentido común en esta sala al decir que lo que se propone no tiene una base sólida y es completamente inaccesible.

Un anciano miembro del consejo intentó interrumpir a la reina, pero ella sin siquiera mirarlo levantó una mano en señal de silencio y continuo.

—Somos distintos y por favor no me malinterpreten, no lo digo de forma despectiva, pero esa es la realidad. Fuimos creados por distintos seres, habitamos en la luz y en la sombra. Luxari y Scornath son contradicciones puras, nuestros cuerpos se debilitan al estar en territorio opuesto por tiempo prolongado —la reina tomó una pausa para poder controlar su tono o empezaría a mostrar su verdadero sentir —y ustedes tienen el valor proponer que se unan las razas para crear a un ser con ambas sangres? es completamente ridículo y completamente irresponsable.

—Su alteza, permítame explicar mejor la situación —Helios con un leve temblor en la voz intentó razonar.

—No hay una mejor explicación Helios, nadie con sentido común podría creer que esto es viable —interrumpió —ese ser no soportaría las energías opuestas y podría ser muy inestable, si es que logra sobrevivir sin mencionar que la madre estaría en riesgo de muerte en todo momento. No hay que ser experto en genética para poder saberlo —pausa —solo usar un poco de razonamiento. Así que no veo el motivo de seguir esta reunión.

La reina caminó con paso firme de regresó al trono, esperando que todos se levantaran, pero eso no pasó. El único que se puso de pie fue Kalis Vareth. Con calma caminó hasta quedar enfrente de la reina, peinó su cabello dorado con la mano y clavó sus ojos azules en la reina.

—Nova, mi reina. Estoy al tanto de que puede sonar como algo imposible —rió —yo mismo rechace la idea, pero ante una guerra que se acerca cada vez más, este acuerdo no suena tan descabellado.

—No arriesgaré la vida de ninguna Luxari de Astra, Kalis, menos por un experimento tan irresponsable que será usado como moneda de cambio. Un ser así no puede existir, no con estas energías opuestas sin consecuencias graves, no me hagas volver a repetirlo, esto no se llevará a cabo.

—Majestad, creo que no fueron muy claros los términos del contrato. Este acuerdo no se puede llevar a cabo con cualquiera y no se planea un solo ser —trago fuerte —es cierto que un ser no puede existir con ambas energías sin destruirse es por eso que se necesita dividir el alma en dos. Gemelos —una pausa para ver a la reina —y necesitamos que sea usted, mi señora, quien realice este acuerdo.

Nova enmudeció, por primera vez en años durante su reinado sintió que no tenía el control de una situación, mantener su postura fue un trabajo difícil cuando en su mente solo se repetía una y otra vez la idea de tener que tomar la decisión delante de todos y que el consejo de Astra ya había tomado una decisión, seria difícil negarse si todos aceptaron el tratado.

Al notar la ausencia de palabras de la reina Kalis anunció que con mucho gusto la regente reflexionará y cuando tenga su decisión una nueva reunión sería solicitada. Los presentes se levantaron, los representantes Scornath caminaban y murmuraban de lo absurdo que sonaba todo, sin embargo Einar iba callado, intrigado sobre la verdadera intención de los Luxari en todo esto, necesitaba comentarlo con el actual rey.

Nova fue la última que quedó en la sala de reuniones. Sentada aún en el trono se permitió bajar la guardia. Sus dedos masajeaban su sien mientras soltaba largos y pesados suspiros. ¿Cómo se les ocurrió eso? ¿Acaso no ven lo peligroso que podría resultar todo? Los pensamientos se acumulaban, uno tras otro sin descanso.

No puedo permitir eso, es imposible. Esos…esos no serán hijos, serán demonios…

El sonido de la puerta interrumpió el remolino de pensamientos. Al levantar la vista pudo ver a Arion, una figura alta y robusta que estaba parado en la puerta del salón con una bandeja en mano. Ninguno de los dos habló al inicio, Arion se acercó al trono, preparó una mesita portable donde colocó la bandeja y ordenó los ingredientes, raíz de Kava combinada con una mezcla de chai, un chorrito de leche de coco y un toque de canela. El mayordomo mezclaba los ingredientes con paciencia, el sonido de la cuchara era lo único que llenaba el inmenso salón que solo era ocupado por dos almas.

Con la misma paciencia con la que lo preparo, le tendió la taza a la reina quien la tomó con un poco de brusquedad, aunque Arion noto el leve temblor en sus manos al sujetar el recipiente. Lentamente Nova acercó la taza a su nariz y lo olfateó. El olor a la canela la inundó y un suspiro se le escapó.

—¿Acaso quieres que quede totalmente inhabilitada de mis labores tan temprano, Arion? —encarno una ceja clavando su mirada en el mayordomo —No recuerdo haber pedido esto si te soy honesta, pero puede que esté perdiendo la memoria ¿no crees?

—¿Puede culparme, mi Señora? Lo primero que mis ojos captaron al abrir esta puerta fue a una reina derrotada desde las cinco de la tarde y usted quiere que le de un simple té manzanilla. La conozco mejor de lo que usted cree o le gustaría admitir y para que usted esté tan fatigada a esta hora es porque algo importante se fue discutido en la reunión, algo que es muy impresionante o muy desagradable… —Hizo una pausa —O ambas.

Nova apretó sutilmente la taza ante el recuerdo de la decisión que aún le pesaba en el pecho. La reina dio un sorbo y cerró los ojos dejando que su mente se perdiera un poco en el sabor de la canela. Ante la falta de palabras Arion decidió empezar con la limpieza del salón mientras intentaba que la reina explicara qué era aquello que la atormentaba tanto.

—¿Qué fue eso que se discutió en esa reunión que la dejó en este estado? ¿Una nueva potencia que amenaza Astra? —limpio una mancha de la mesa —¿La señorita Kaira deberá desposar a un Valeror? —recogió un envoltorio del suelo —¿Será que lo que atormenta a una reina tan poderosa e invulnerable como usted fue… la mención de un concubino?

Ante el comentario, Nova se atraganto con el té respondiendo la pregunta de Arion sin ninguna palabra. El mayordomo soltó una pequeña risa y guardó silencio unos segundos en lo que terminaba de pulir una de las copas dejadas en la mesa.

—Perfecto, llegamos al fondo del problema, ¿su majestad va a querer sacar esas palabras envenenadas o va a preferir atragantarse con el odio hasta que el te haga efecto y no pueda ni mover un dedo?

—No estoy de humor para tus charlas Arion, ha sido un día bastante estresante como para tener que aguantar tu falta de respeto a una autoridad —Nova se levantó de su asiento con la taza muy apretada entre sus manos —Pero si tanto te interesa saber te contaré tal vez así puedas dejame tranquila.

Nova empezó a relatar aquello que le propusieron en la reunión, el tener que entablar una relación con un Scornath y lo más alarmante, el tema de los gemelos. Arion podía notar el enojo y el desconcierto en su voz. Ella no era de hablar fuerte o gritar pero en ese espacio con su mayordomo de confianza Nova dejó salir un poco de la rabia que llevaba guardada desde hace unas horas y Arion permaneció expectante, prestando atención a cada palabra, cada expresión de la reina. No habló, no interrumpió, sabía que Nova necesitaba desahogarse, no necesitaba consuelo o alguien que le dijera que todo saldría bien, solo alguien que la escuchara en sus quejas ante la corte.

—¿Qué les llevó a proponer semejante tontería? y ¿usarla a usted mi reina? es imposible que consideren dañar un linaje tan perfecto como el Sephiran con la sangre de Obscareth —Arion empezo a limpiar las áreas que ya habia limpiado para contener su enojo —¿Desde cuando se perdieron los valores de los Luxari de antaño?

—Lo se Arion, no necesito que me lo repitas pero… —Soltó un suspiro cansado —¿Y si no es tan malo como lo imaginamos? es decir…

—¿Acaso se volvió loca? ¿no es tan malo? ¿Es consciente de lo que eso podría causarle a su salud? no es un juego. Esto no se puede tomar a la ligera.

—Solo digo que tal vez se están exagerando las cosas, no somos tan diferentes físicamente —Nova parecía hablar más para convencerse a sí misma que al propio Arion, su tono había bajado y tenía un leve temblor en la voz —No fue decidido ya, Vareth suspendió la sesión y me dio tiempo de pensar.

—¿Kalis Vareth? ese idio…—Nova lo interrumpió.

—Arion! es el padre de mi esposo —Nova resoplo —Muestra un poco de sobriedad.

—Lord Vareth… —el mayordomo apretó los dientes al pronunciar el nombre —¿Estuvo presente? ¿y se mantuvo tan tranquilo al ver cómo ofrecían a su nuera como un tratado de paz? es totalmente ridículo.

Nova no contestó porque en el fondo sabía que Arion tenía la razón. Kalis Vareth pudo haber votado en contra, pero decidió aceptar el tratado aunque eso involucrara poner en riesgo la posición y título de su propio hijo. Era de esperarse, no era que Vareth suavizara su corazón y de repente sintiera empatía por los Scornath, pero no había ninguna prueba del mal que querían desatar. Nova ya más relajada y sintiendo como el te empezaba a surtir efecto dio por terminada la charla con su mayordomo, necesitaba ir a su habitación para al fin poder descansar. Al menos por unas horas podría dejar de pensar en el acuerdo y esa decisión que enserio no quería tomar, pero sabía que debía.

¿En serio estás dispuesta a usar tu cuerpo como un recipiente de un experimento para la paz?

¿Tendrás el corazón de usar a tus propias criaturas como una moneda de cambio para la satisfacción de dos pueblos?

Serán niños Nova, no solo firmas en un papel.

Solo espero que si aceptas, puedas seguir con el corazón helado al entregar a uno de ellos y saber que el destino del mundo fue puesto sobre los hombros de dos seres que no existen aún, seres que deben resolver lo que los adultos no han sido capaz de resolver por ellos mismo.

¿De verdad vale la pena darles esa clase de vida?