CONTRA EL DESTINO

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Summary

Dos chicas ligadas a un destinado, tendrán que elegir si aceptar su desgtino o elegir la felicidad.

Status
Complete
Chapters
31
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: ¿Destinados o?

-¡No lo haré! -gritó una joven alfa de cabello rubio. -¡Es una broma si me dicen ahora que mi destino ya está arreglado!

-Tranquila Ezra, lo que menos necesitamos son más dramas en esta familia. Tu destino esta lazado con el joven Edmund y no puedes hacer nada para impedirlo.-tomó un sorbo de su bebida ignorando la rabieta de su hija.

-Olvídalo madre, no tengo nada en común con él. Lo conozco desde hace un par de días, ¡y ni siquiera es capaz de hablarme o verme a los ojos! -furiosa empezó a sacar sus garras.

-El destino de un omega y un alfa es indiscutible. Edmund no puede estar dos segundos lejos de ti porque estas destinada a ser su alfa y tu rechazo lo lastima. El hecho de que resistas lo que sientes no hace que sea imposible aceptar tu vida de ahora en adelante, así que deberías ir acostumbrándote. -comentó relajada su madre, que ya conocía el pensar de su hija.

-Pues entonces que se aleje de mí, madre. No pienso dar mi libertad a alguien que no amo. –con lágrimas en los ojos por la indiferencia y falta de comprensión de su madre, dio media vuelta saliendo de la habitación.

Y sin más que decir, Ezra partió al bosque, ella, al ser una alfa de mayor rango podía controlar su transformación cuando quisiera, no dependía de la luna llena. No tardó mucho en despojarse de sus prendas y huir al bosque ya transformada. Necesitaba su libertad, sus pensamientos no dejaban de perseguirla y el hecho de ya haberse presentado su omega solo complicaba su vida.

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En otra zona del gigantesco bosque, en una mansión en específico, se encontraba Lyssandra, pasando por las mismas circunstancias con su madre. Ella, una chica muy rebelde, que no puede quedarse callada cuando algo no le parece, empezó a reclamar a sus padres ante tal atrocidad de los cambios que pasaban en su cuerpo.

-No te preocupes mi niña -dijo su padre con la dulzura que lo caracterizaba- Lo que te está sucediendo es lo normal en los omegas destinados. Eso significa que estás cerca de conocer a tu alfa y tu cuerpo se está adaptando.

-Preparándome para pasar angustias con un desconocido -dijo de forma burlesca- No volveré a salir nunca de esta mansión si eso significa no conocer jamás a ese alfa apestoso y me dejen disfrutar de mi desagradable soledad en paz.

-Pues eso será imposible mi niña, ya están próximas tus clases y saldrás de aquí quieras o no. -con una actitud fuerte habló su madre, ella sabía que su hija era rebelde pero no cedería sabiendo que su hija estaba destinada a alguien y ya no sería la omega que rechazaba a todos los que se le cruzaban.

Sus padres se retiraron de aquella habitación, dejando sola a una omega molesta y asustada por su futuro, aunque ella nunca lo admitiría, obviamente.

Pasaron las horas y Lyssandra no calmaba sus pensamientos, ella se rehusaba a estar ligada a alguien, rechazando siempre a todos los que se atrevían a cortejarla. Ella era una chica fuerte e independiente, una omega diferente que no dependía del poder de un alfa; era raro para esta clase, pero eso así era ella y no dejaría que el tonto destino tome riendas en su vida. Ella era superior en todo sentido a cualquier omega y lo demostraría, solo que en ese momento no tenía idea de cómo.

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En las afueras de su territorio, más específico en el bosque, Erza estaba realmente furiosa, destrozando un par de árboles en su travesía y dejando marcas de sus garras por todo el camino que iba recorriendo.El solo hecho de pensar que debía que pasar su vida con un omega tan inútil como Edmund sin negarse, hizo que su furia creciera aún más si era posible. Ella era una alfa prodigio, y aunque para ella todos; alfas y omegas, debían ser tratados como iguales y no diferente por su rango, no podía estar sentimentalmente con alguien que no era siquiera capaz de hablarle directamente. ¿Qué se supone que harían? ¿Pasar su vida en completo silencio? Eso era inaceptable.

Así pues, con su corazón roto y lastimado, aulló a la luna, un aullido tan liberador para su alma, que se escuchó en cada rincón del gigantesco bosque a su alrededor, llegando con un poco de dificultad hasta la mansión de los Velkam, con el cual Lyssandra se identificaba.

En ese aullido...estaba todo lo que ella sentía en ese momento, era un grito despiadado lleno de lamentos que la tranquilizaron aquella noche y de esta forma, pudo conciliar el sueño al sentir que alguien más en el mundo sufría tanto como ella, no estaba sola.Sin saber que esa acción sería el comienzo de una conexión extraña e inexplicable.

Cuánto quisiera ella también poder transformarse y ser libre, pero para su infortunio, nació omega y solo podría transformarse al ser marcada por su alfa y eso, eso era lo que más odiaba en el mundo.

Su libertad y poder, atado a alguien más.