Prólogo
Prólogo
Dicen que un villano no tiene escrúpulos ni arrepentimientos por sus acciones, el hará lo que sea para ganar, la verdad yo prefiero un villano, uno que luche y mate por mí y me ame perdidamente, pero si yo no soy a quien quiere ¿Tendré que correr?
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El gran baile estaba en su apogeo. Una gran cantidad de aristócratas danzaban al son de la música en el espléndido salón de baile del palacio imperial. La luz de los candelabros de cristal se reflejaba en los opulentos trajes y joyas de los invitados, que solo querían presumir de dichas pertenencias, el lugar estaba a reventar de lujo, creando un ambiente de deslumbrante elegancia. Sin embargo, bajo la superficie de esta celebración, se ocultaba un temor palpable de parte de los invitados.
El emperador Anthony Silvernal había organizado este magnífico evento, a sus palabras, para conmemorar la reciente victoria contra las hordas de monstruos que habían amenazado del imperio de Luvishena.
Los héroes de la batalla eran celebrados y contaban sus anécdotas de valentía y sacrificio durante la ardua lucha contra las criaturas infernales. Pero aun con el gran aire de celebración, había algo inquietante, que venía del mayor de estos héroes… también era el más temido y por muchos no era considerado un héroe, sino un villano.
El Gran Duque Milack Renovishe, un hombre cuya presencia podía congelar la sangre en las venas hasta del más valiente y era algo metafóricamente, como literal, con su aterradora habilidad. Pero su contribución a la victoria había sido innegable y de suma importancia, pero su reputación era la de un monstruo temible al que ni siquiera los monstruos con los que luchaba osaban a desafiarlo.
Su despiadada eficiencia en el campo de batalla era igualada solo por su falta de escrúpulos y nulos arrepentimientos. El emperador mismo, aunque agradecido por la ayuda del duque, no podía esconder el miedo que le provocaba su presencia, puesto que sabía que podría llegarlo a matar sin temor a repercusiones y apoderarse del imperio.
Mientras los músicos tocaban una melodía alegre, destinada para que danzaran en felicidad, los ojos de los asistentes eran atraídos involuntariamente hacia el hombre alto y sombrío que se mantenía apartado, observando todo con una mirada glacial, Milack Renovishe era un enigma, un ser cuya lealtad era tan peligrosa como su enemistad. Se decía que haría cualquier cosa para obtener lo que deseaba, y nadie se atrevía a desafiarle.
El baile continuaba, pero para aquellos que comprendían la verdadera naturaleza del Gran Duque, la celebración era un recordatorio constante de que el peligro no siempre viene de fuera. A veces, el mayor de los monstruos está entre nosotros, y ni siquiera un imperio entero puede considerarse seguro después de una batalla ganada.
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