🎃 Parte Única 🎃
“No puedo creer que en serio estés haciendo esto,” JongDae le dijo, mientras iba detrás de él en la universidad. BaekHyun no se iba a rendir tan fácil. Tenía una misión e iba a cumplirla, incluso si a su mejor amigo le parecía la cosa más loca, no había otro modo. Tal vez la razón por la que toda persona que recibía su volante lo miraba con ceños fruncidos, cejas arriba y una obvia pregunta de ¿esto es en serio? escrita en sus caras era el mismo motivo por el que JongDae decía así las cosas. Que lo disculpara, ya debería saber que BaekHyun era así de excéntrico. Si había armado todo un pelotón restringiendo la entrada a la cafetería porque decidieron quitarles el descuento de estudiantes, ya que ellos estaban en el posgrado y—según sus palabras— ya tenían el dinero para pagar una comida completa, cuando sobrevivían de becas, sin trabajo ni futuro, por supuesto que iba a hacer una locura como esas. ¿Qué le sorprendía? “BaekHyun, ¿de verdad piensas repartir esto por toda la escuela?”
“No es como si el área de posgrados fuera la gran cosa,” le respondió con tranquilidad, y ante la inminente sorpresa de JongDae como una gallina agitando sus alas (brazos) a su lado, BaekHyun rodó la mirada. “Ay, ya. Tú me dijiste que lo hiciera, ¿qué ya no te parece correcto?”
“O sea, sí, agradezco que me hagas caso por una ocasión, pero cuando te dije que lo hicieras, no lo hacía en serio. Te lo dije como una broma. ¿Por qué cuando te pido que hagas las cosas, no las haces, pero cuando no es de verdad, resulta que lo haces al pie de la letra?”
BaekHyun le entregó otra volante a un grupo de chicas. Había sido buena idea hacerlo en el cambio de clases. Ahí donde estaba, en el pasillo principal del edificio dos, donde todos los posgrados de Leyes y Política se juntaban sobre los pisos de mármol, en la gran extensión del tragaluz, dando de vueltas alrededor de los salones tras las puertas de madera rústica y bien barnizada de las paredes tapizadas por anuncios escolares, televisores, pósteres de promotoría y placas de la gran Universidad de Abogacía de Seúl, era el mejor lugar para repartir lo suyo. Sin importar las miles de preguntas que venían detrás. BaekHyun les pidió a las chicas contactarlo si alguna sabía algo, por más que no creía de ellas encontrar a la persona misma. No le dieron mucha importancia, aunque era fácil ser juzgado por quienes juzgaban en un tribunal ante un jurado y público, a él no le preocupó. No era como si los de la Maestría de Derechos Humanos no fueran ya los raritos de los posgrados de Leyes y Política (cuando lo que querían todos era irse más a penal).
“¿Debería detenerme ahora?”
“¡Sí!”
“Muy tarde, ese fue el último,” le señaló al verlo irse volar en las manos de otro sujeto que pasó a su lado fuera del auditorio, y parados junto a la puerta sin querer estorbar la vía, BaekHyun se volteó a su amigo, quien bajo sus gafas cuadradas, ya lo veía inquieto. “De todas maneras, todo esto es tu culpa. Si no hubieras hecho la fiesta, yo no habría conocido al tipo más guapo del planeta y no tendría que buscarlo para estar con él por los siglos de los siglos.”
“Pensé que no creías en el matrimonio.”
“Que no crea, no significa que no sea monógamo o no crea en el monoamor,” JongDae se palmeó el rostro, y con esa, su cara medio ovalada-triangular se estiró desde su ojo hasta su mejilla hacia abajo. BaekHyun le vio un poquito las ojeras estiradas. Ya se les notaban los treinta, ¿no? Sí, bueno, no era gran cosa estudiando un posgrado, al menos seguían en edad, sin responsabilidades inmensas como familia e hijos que alimentar para temer no subsistir de nada más que de una beca mensual que pagaba su comida, vestido y apartamento compartido entre los dos a un par de calles. JongDae se podría ver mejor, quizá su piel estaría menos pálida y ojerosa si durmiera un par de horas más en lugar de desgastarse haciendo las tareas, investigaciones, ensayos, presentaciones y su marco teórico de una tesis a medias. Pero tenía buena forma, si buena forma era pesar 55 kilos con su 1.72. Era el caso contrario de BaekHyun, él creía haber subido un poco de peso desde que entró a la maestría, la ansiedad siempre lo hambriaba (de ahí la huelga), y para su 1.74, 65 kilos no estaba mal, pero él no recordaba pesar eso cuando iba a la universidad hace diez años. Ni sentir que diez años era una grosería de mencionar para saber cuánto tiempo había pasado desde que salió de Derecho. Diablos. De menos su tinte marrón le hacía ver joven aún, con su flequillo sobre sus ojos medias lunas hacia abajo, nariz de bola, rostro ovalado, piel de bebé blanca que hidrataba bien con ácido hialurónico (o esas mierdas anunciadas en televisión) y ropa juvenil de chamarra, pantalones holgados y playeras. Digo, esperaba. Byun BaekHyun no se podía ver viejo, era la carita del programa. Por algo que aún dijera: “Después de lo de hace una semana, no creo que tenga muchas dudas de querer intentarlo. Ese chico fue mi perdición, de verdad estoy enamorado.”
“¿Cómo puedes decir que estás enamorado si lo conociste borracho?” JongDae preguntó, y por más cara bonita e ilusionada que quería hacer BaekHyun viendo hacia arriba como si el tragaluz de la universidad mostrara el mismo paraíso, se hundió por completo. Miró otra vez a su amigo, y entre los pelos ondulados que se alborotó fuera de su rostro, regresó a su realidad, sin importar lo fea que se viera. “BaekHyun, ni siquiera le viste la cara, le hablaste en el peor de los estados y por una noche nomás, no creo que puedas declararlo el amor de tu vida.”
“Es que tú no sabes cómo nos llevamos. Ebrio o no, ese sujeto me entendió en todas mis cosas. Me hizo sentir maravilloso, cuando lo vi en la fiesta y me invitó a bailar juntos...”
“Te lo cogiste, ¿no?” Una vez más, JongDae le tronó la burbuja. Sus cejas se juntaron en su rostro, creando esa arruguita que detestaba encontrar cada mañana que se despertaba frente a su espejo sin maquillaje alguno. No era ya un niño, a pesar de que su vida no estuviera resuelta, a los 33 años ya se le podían marcar arrugas y encontrar varices, canas y entradas. BaekHyun había sido un experto para arreglar cada uno de sus achaques de la edad y quizá no le veían nada bajo sus medias de compresión, maquillaje, tintes y cuidado personal, pero gestos como esos siempre lo enfeaban—sin importar que esa no fuera una palabra real. ¿Por qué su tan querido amigo Kim JongDae tenía que decirle todas esas cosas para hacerlo más feo? Lo intentó regular, sin importar cómo le molestara, BaekHyun no iba a enfearse más la cara que no le pasaba la edad por dichos comentarios. “Debió ser una muy buena cogida si estás haciendo...”
“¡No me lo he cogido! ¿Cuántas veces tengo que decirlo para que me creas?” Su amigo alzó las palmas. Rendido, BaekHyun solo suspiró y se cruzó de brazos en lugar de arrugar su cara. “Que estuviera buenísimo no significa que me lo cogiera. Aunque sí hubiera querido, no hubo forma.”
“¿Porque estabas tan mal como una cuba de dos por ocho mil?”
“No, porque el sujeto supo que estaba tan mal como una de dos por ocho mil wones y me respetó como persona al no querer sobrepasarse nunca. Lo que una vez más demuestra lo increíble que ha sido. ¿Qué hombre en estos días te dice que no cuando quieres fuckear porque estás ebrio, por más que tú le dices que no pasa nada?” JongDae arqueó una ceja, sin contestar. “Para la mierda de hombres que hay y sobre todo en Corea, me parece inaudito que no quisiera.”
“¿No será porque era hetero?”
“¡¿Hetero?! Si ese sujeto lo fuera, créeme que me hubiera madreado en la primera insinuación. Los hombres coreanos son una mierda, si no respetan a las chicas, ¿crees que van a respetar a un joto?”
“¡BaekHyun!” Ya sabía él que a JongDae no le gustaba que se refiriera de esa forma. En realidad, no lo hacía. Si su preocupación era más por el problema de que lo dijera en voz alta en medio de los pasillos de la universidad, rodeados de personas que les daban dos miraditas incómodas—y aún más, después de darles sus volantitos como tanto le molestaba—, a BaekHyun no le importó. Nunca tenía pelos en la lengua, si había algo que le disgustaba, lo decía, tal cual. BaekHyun no había estudiado Civil y ahora Derechos Humanos haciendo una tesis sobre cómo el sistema de justicia en Corea estaba tan podrido en el tema enfocada en los ataques a la comunidad LGBTQIA+ y toda la asquerosa impunidad del medio para que se preocupara de decir así las cosas. Él sabía, que le angustiaran las apariencias era otra cosa.
“Ese chico era jochis, JongDae, estoy seguro,” al menos cambió el apelativo. Fue el turno de que JongDae suspirara, dejándolo actuar a su modo. “El problema es que estuve tan borracho para preguntarle su nombre y saber quién era.”
“¿Y no crees que sería mejor buscarlo con lo que de él sepas?”
“No sé casi nada de él, maldita sea.”
“Y aun así, es el amor de tu vida, del que te has enamorado,” JongDae declaró con burla. BaekHyun lo ignoró, recargado ahora sobre la pared detrás.
“Sé que era alto.”
“¿Sí te das cuenta que nosotros somos dos chaparros?”
“Medir 1.70 no es ser chaparro, somos estatura promedio coreana.”
“Casi todos los chicos ahora miden más de 1.80.”
“Pero no estamos bajo el 1.70, ¿no? Esos sí son enanos.”
“Que no te oiga KyungSoo decir eso,” BaekHyun bufó. A él no le importaba si Do KyungSoo lo oía. Sin importar cómo le diera una bofetada, ya estaba acostumbrado. Su querido maestro litigador de penal le era una linda cosita.
“Debía medir como 1.90,” BaekHyun continuó, proyectando bien la imagen en su memoria. Que estuviera ebrio, oscuro y medio ido no quería decir que hubiera borrado todo. Quizá era difícil decirlo y a la luz muchas cosas cambiaban, pero BaekHyun se acordaba bien de ello, y sin importar qué hubiera detrás, él seguía seguro: era el hombre de sus sueños. “Alto, flaco. No tenía buen chamorro ni pompas.”
“Me estás describiendo a cualquier coreano.”
“¿Qué más quieres que te diga?”
“No sé, algo más sustancial, algo que lo distinguiera.”
“Ya te dije que no le pude ver la cara. Su estúpida calabaza que usó para cubrirse la cabeza y disfrazarse en la fiesta lo hacía complicado.”
“¿Y te prendió un sujeto que usaba una calabaza?”
“Tú no lo viste, estaba guapísimo.”
“Sin verle la cara,” JongDae repitió, si hubo un tono de duda, apenas lo notó. BaekHyun aseguró lo dicho, y su amigo se fue en cuclillas. “Tienes gustos muy raros, BaekHyun. ¿Cómo te gusta un sujeto con cabeza de calabaza?”
“Se veía sexy. Traía un traje de tres piezas, y cuando se quitó el saco para quedar solo en chaleco y camisa estaba...” entre el aire que salió de sus labios, lentamente BaekHyun bajó hasta JongDae, despreocupado. Ninguno de los dos tenía clase ahorita, no hasta mañana. Habían terminado por hoy, se quedaron solo para entregar los volantes que pedían información del sujeto en cuestión, como si BaekHyun esperara un acto de magia por hacerlo. JongDae no sabía ni por qué había aceptado, podría estar ahora en su casita echado procrastinando la construcción de su marco teórico mientras veía el último drama del papacito de Ji ChangWook, en su lugar, estaba con BaekHyun escuchándolo hablar de sus locuras. “Y es que tenía unos brazos...”
“Ya se me había olvidado que tenías un fetiche con monstruos de terror.”
“¿Por qué la sociedad me juzga si yo digo que me gusta Art the Clown, pero no si las chicas dicen que Ghostface es guapo?”
“Art es un asesino.”
“¡Ghostface igual!”
“Sí, pero... ¿por qué estoy debatiendo esto contigo?”
“Porque me amas,” bromeó, abrazado al brazo de su amigo. Claro que, como buen heterosexual, JongDae movió su hombro para alejarlo. Al menos, JongDae no era como todo hetero que describía. Era de esos deconstruidos que se habían abierto un poco más a hablar de cosas como estas y a respetar mejor a las personas—por algo el posgrado en Derechos Humanos—, y aunque BaekHyun sabía que tenía sus cosas, JongDae era mejor que muchos que hubiera conocido. Si era porque una vez JongDae ya tuvo sus queveres con una chica trans, quién era él para decirlo. No le molestó su actitud frívola.
“¿Y de verdad piensas que con esto que has hecho vas a conseguir encontrar a tu señor calabaza?”
“Nunca está de más intentar. Me dijiste que lo hiciera y lo he hecho. Ahora solo hay que esperar para ver si alguien llama y se declara mi Ceniciento.”
“¿No descubriste algo mientras hablaste con él en la fiesta?”
“Además de que le gustan tanto las películas y libros de terror como a mí, vino a tu fiesta invitado por otra persona, es de mi mismo año y está estudiando el Doctorado en Sistemas Penales y Políticas Criminales, pues no, no sé mucho.”
“¿No has checado la planilla de quiénes están en ese Doctorado? No creo que haya muchos haciéndolo.”
“¡Y lo he hecho! Pero ¿sabes qué me encontré en ella? Puro viejito rascuacho,” JongDae se rio ante la verdad. Sí, ya estudiar un doctorado era mucho en esa economía. Estudiar la maestría como ellos era un lujo, si lo hacían por la beca al seguir desempleados, no había más. Pero un doctorado no era lo mismo, les pedían años de experiencia, de los cuales BaekHyun y él tenían nula. Bueno, más o menos. BaekHyun había trabajado casi cuatro años en la Secretaría del Migrante de Seúl, JongDae otros dos en Atención Ciudadana, suficiente para que pudieran interesarse en el tema, y por supuesto, decir que sabían algo. Por cosa de contrato—como ya nadie daba bases ahora— se quedaron sin volver a trabajar. Nada que les importara, lo único que se decía era cómo un doctorado costaba dinero y experiencia. Si no habías estado en tribunales o algo similar, JongDae no sabía cómo el sujeto habría entrado. No era sorpresa que los doctorados se llenaran de señores que ya tuvieran su cascarita y buscaran ganarse la silla de juez ahora. “No vi a mi chico calabaza, lo que hasta me hace preguntarme si existe en realidad.”
“¿Fue un producto de tu imaginación?”
“No comí nada en la fiesta. Esta vez no. Sabes que tenía que prepararme para mi presentación, no iba a meterme un hongo,” JongDae otra vez arqueó una ceja. No era quién para juzgar los consumos de BaekHyun, pero sí lo alucinaba. ¿De verdad BaekHyun había estado bien en la casa? Tal vez no debió organizar una fiesta de Halloween en su casa el fin pasado, se hubieran evitado el desgaste mental. Y los suspiros de ahora. “Ya no aguanto esas crudas como antes lo hacía.”
“¿Crees que te haya mentido? ¿Y si no te dijo la verdad para ocultar algo?”
“¿Por qué me habría mentido, pero no me cogió? Se me haría más lógico que cogiéramos y desapareciera sin poderlo encontrar por su información falsa,” BaekHyun tenía un punto. Todo estaba muy raro, pero si el sujeto no era producto de su imaginación ni estaba en la universidad...
“¿No te dijo por quién vino a nuestra...?” Antes de que JongDae pudiera preguntar más, BaekHyun recibió una llamada. Nada usual, ¿quién hablaba por teléfono hoy en día?
Número desconocido. No se marcaba como spam, tampoco era alguien que reconociera. Si BaekHyun había puesto su número en el volante como lo hizo...
“¿Hola?” Lo puso en altavoz, solo para que los dos oyeran. Por un segundo, no hubo nada y como si creyeran ser una broma, BaekHyun pensó en colgar hasta que le dijeron:
“¿Este es el número de Byun BaekHyun, el chico que busca al hombre calabaza?”JongDae lo miró de ojos abiertos. Qué inaudita noticia. ¿En serio alguien se lo había tomado de verdad? Ni él se lo creía.
“Sí, soy yo,” no era mucho lo que esperaba. Con la voz medio aguda en la línea, ninguno sabía qué esperar. No era la que él recordaba tan grave y profunda en la fiesta, y bien podía aún ser una broma, había difundido su número sin medida, le podían caer muchas incomodidades de ello. Pero si no se iba a arriesgar, ¿cómo ganar algo? BaekHyun iba al todo o nada. Cauteloso. “¿Sabes de la persona?”
“Tal vez tenga información que te podría interesar...”
¿Qué tipo de respuesta era esa?
Nunca se hubiera imaginado que su asistencia a una fiesta, invitado por el novio de su hermana, afectaría de alguna manera su tranquilidad. Pero ahí estaba, un día más preguntándose por qué demonios hacía cosas cuando no quería. Haber ido a la fiesta de desconocidos no estaba en su plan, vestirse todo trajeado con una calabaza como disfraz de último minuto que encontró en Pinterest sencillo tampoco. Que lo buscaran como auténtico criminal lo hacía peor.
Aunque a ver, no era el fin del mundo. Que el antipático, medio introvertido, reconocido abogado de despacho, otaku de penal fuera a una fiesta no debería serlo. Sí, era inusual, porque, cuando él prefería quedarse en la cama embutido como burrito preparándose a ver los últimos capítulos de Chainsaw Man para la película próxima a estrenar, que ChanYeol hubiera decidido ir a una fiesta de último minuto no era lo más normal. Pero si algo deberían saber de los ñoños otakus como él, que incluso a su corta edad, ya estudiaban un doctorado, era que Halloween siempre sería su festividad favorita. Era su tiempo para ponerse todo el cosplay que quisieran sin ser juzgados. Se podían comprar las mejores prendas, hacer toda manualidad para su disfraz y hasta tejerlo a mano—como ChanYeol ya había aprendido desde la prepa, cuando el dinero no era mucho y si quería vestirse como Naruto, tenía que comprarse sus telas para hacer su ropita—, ¡por supuesto que amaría la fiesta! Como lento antisocial, ChanYeol no tenía muchas fiestas con las que justificar su disfraz, por eso...
“¿Quieres ir a una fiesta?”
“¡Sí!” Cuando JunMyeon le ofreció ir a esa fiesta y le dijo que era de disfraz no se negó. Ya traía todo armamento. Se iba a poner sus pantalones negros, camisa, corbata y ya veía cómo amarrarse las sierritas que se hizo para personificar a Denji demoniaco, hasta que...
“No puedes ir vestido de esa forma,” su hermana, SeungWan, le abrió la puerta. Vestida ella de bruja con capa, vestido y gorro, ChanYeol la miró, a ella, a su escoba, y se quedó con disfraz a la mitad hasta sentir cómo le arrebatan la segunda sierra. Con ceño fruncido que le dijo aguda: “Van a creer que estamos locos.”
“¿Qué tiene de malo que me vista de esta forma? Sabes que me he estado preparando. Hice mi disfraz desde agosto.”
“Sí, pero que te vean caminar por la calle con sierras en las manos y una más en la cabeza, va a hacer que nos corran.”
“Noona...”
“No estás yendo a una de tus convencioncitas, llévate algo más simple, ChanYeol,” se le aguó la fiesta. ChanYeol pudo cancelar, pudo decir que ya no iba si no le dejarían usar su disfraz de Chainsaw Man, pero hubo algo entre quedarse solo en su casa en noche de brujas que no le gustó. ¿Cómo se iba a perder la mejor fiesta del año? “Te puedes vestir de eso cuando vayas a ver la película, hoy ve más normal, ¿podrías?”
“¿Estás diciendo que soy anormal?”
“ChanYeol...”
“Cierra la puerta, voy a cambiarme ahorita.”
No hubo más. Cuando su hermana lo dejó detrás de su capa voladora, ChanYeol lo pensó. Entonces, fue a la fiesta de los compañeros del novio de su hermana de otra forma. No era lo que quería, pero no iba a dejarlo pasar. Sabía que podía estar ahí en su cuarto ahora haciendo la investigación del feminicidio que le dejaron de tarea para la próxima semana, leyendo un tomo más de alguno de sus mangas, atendiendo al cliente que requería la revisión de contratos de la industria musical o terminando Chainsaw Man, pero sí, asistió a la fiesta y sí, se la pasó un poco mal sin conocer a nadie y teniendo a JunMyeon y SeungWan como desconocidos ya que siempre lo abandonaban para irse con los suyos, sin querer relacionarse con el antisocial. Quizá su disfraz de último minuto de calabaza no lo ayudó a mejorar su situación, si nadie lo veía ni les podía hablar del todo con la grandeza de esta; sin embargo, jamás imaginó que alguien se le acercaría. Que el chico vestido de vampiro con los lentes manchados de sangre falsa, diadema de orejas de murciélago, gabardina y bate a la mano lo hiciera, sentado junto a él en el único sofá, apestando a alcohol y listo para hablarle como si se conocieran de toda la vida cambió mucho el panorama de la noche, por supuesto. Y como muchas cosas que él no creyó que pasarían, lo dejó estar. Qué de malo había pasársela lindo junto a un desconocido. Bailar como si a él le gustara o se le diera, reír por sus boberías y compartir un vínculo como no creía haberlo hecho desde..., bueno...
Lo malo era tener a SeonHee estampándole algo en la mesa y sorprendiéndolo para levantar su rostro de la computadora esa nueva mañana.
“¿Qué caraj—?”
“¡¿No eres tú el de esta cosa?!” Y que su queridísima amiga lo ignorara, sobre todo mientras hacía su trabajo en el patio de la Universidad para mostrarle un papel en la mano. A ChanYeol le costó reconocer de qué hablaba. Tuvo que fruncir el ceño como si eso lo ayudara a discernir mejor las cosas. Apenas al entrecerrar sus grandes ojos para leer lo que tenía en sus manos la chica, se lo arrebató una vez más de la vista, y lo volteó hacia ella para leer en voz alta: ”Al hombre calabaza que conocí en la fiesta de Kim JongDae. Encuéntrame, he quedado flechado.¿No fuiste tú a una fiesta de Halloween este fin de semana?”
“SeonHee, ¿de qué estás hablando?” Otra vez, ella azotó las manos en la mesa. ChanYeol solo apretó sus pequeños labios, al soltar su labio inferior más grueso del superior, la miró una vez más rogando porque nadie los viera, por más que la chica lo hacía para atraer la atención de medio mundo. Tal vez olvidaba que la fuerza de su cuerpo de 1.85 con los brazos y hombros que se cargaba aún era tan grande como la suya, sin importar que usara falda y medias o una boina muy cute sobre sus largas mechas negras sobre la espalda. “¡Ya!”
“Contesta.”
“¿Qué si fui a una fiesta? ¿Tengo prohibido salir ahora?”
“¿No escuchaste lo que he dicho? Hombre calabaza,” ChanYeol frunció el ceño. La verdad, con todo el escándalo que a veces era su amiga, no estaba seguro de qué registraba que ya le hubiera dicho. Quizá se había enfocado mucho en el golpazo antes que en las palabras, o en la incomodidad que le hacía arrugar su nariz recta. Perdonen si no lo entendió, tenía mil cosas en la cabeza como para saber de qué hablaba:“Encuéntrame. He quedado flechado.Alguien ha escrito eso para el hombre calabaza que fue a la fiesta de Kim JongDae de la semana pasada. ¿Sabes ese alguien de quién se trata?”
ChanYeol no respondió. Inquieto, extrañado y tan perdido como ya parecía, apenas se rascó una mejilla. Sin querer se fijó en sus uñas, se había sentido rascar un granito en ella, no esperaba tronarlo ni sacarse sangre de lo hecho. Por suerte, sus uñas estaban cortas, no como las de SeonHee ahora, largas y pintadas con acrílico de la temporada. Entonces, conectó todo, y al cerrar su computadora—seguro de que no iba a regresar a ese ejercicio penal justo ahora—, la miró una vez más con duda.
“¿No te he dicho que lo de ese fin de semana no se podía hablar?”
“ChanYeol, es que no tienes idea de con quién te has liado.”
“Te comenté, en confianza, lo que pasó con ese chico solo para que no lo volviéramos a hablar. No creo que quiera traerlo otra vez a la mesa.”
“Ya sé que te incomodó lo que pasó después de habérsela pasado tan lindo, pero es que, ¡ChanYeol!” En su desarrollo de un barítono más agudo de su amiga que le nombró con una ligera variación más baja, ChanYeol miró sus labios gruesos decirle lo que menos se esperaba: “El vampirito con el que te liaste era Byun BaekHyun.”
“No estés jugando conmigo,” ChanYeol se rio, y como si todo fuera una broma, esperó que la cara triangular de su amiga correspondiera el gesto. No lo hizo, como auténtica póker que era, SeonHee se quedó igual. Y él solo calló su risa. “SeonHee, no...”
“No estoy jugando. Léelo tú mismo,” le pasó al fin ese papel en la mesa. ChanYeol lo tomó y al leerlo tal cual con lo que SeonHee le dijo, quedó mudo, quieto, estático. SeonHee fue la única que lo retomó con su habla: “Ese volante se lo dieron a MinHo-oppa hace ratito, me dijo que te lo diera. Al final, todos vimos tu historia del fin pasado con tu disfracito. Así que, eres tú, ¿no? Ese hombre calabaza. ¡Has flechado a Byun BaekHyun!”
“Debe ser un error, esto no creo que lo sea. O sea...” ChanYeol sacudió la cabeza, e incrédulo, intentó hacer memoria de su fin de semana. No podía imaginar al mismo del nombre que él conocía con el que había visto en la fiesta. Por supuesto, estaba oscuro, una luz medio morada y azulosa no le permitía reconocer muy bien cada rostro, y su calabaza en la cabeza con solo unos hoyos para mirar tampoco le dejaba la mejor visión. Pero no había manera de que se hubiera perdido estar con Byun BaekHyun como si él no fuera... “Incluso si es real, no creo que sea el mismo. ¿Cuántos Byun BaekHyun hay en Corea? Debe haber cientos.”
“¿Conoces a muchos Byun BaekHyun que hayan estudiado Derecho en esta misma universidad y fuera tu crush de hace diez años?” ChanYeol se abochornó de una. SeonHee lo conocía mejor de lo que quisiera admitir. Por supuesto, al haber estudiado Derecho juntos, ser amigos desde la universidad, separarse al ella irse a trabajar en el Ministerio Público, mientras él se hacía de un puesto entre despachos, y reencontrarse para estudiar la Maestría en Derecho Penal, solo para descubrir que, si puso su distancia, fue porque cuando la volvería a ver ya no le llamaría como antes, sino Oh SeonHee, y la encontraría queriendo trabajar en la Secretaría de la Mujer como primera representante trans, ChanYeol no podría decir que se hubieran perdido mucho la pista. Tenían una larga trayectoria, y se unieron como nadie más podría después de eso, en un entendimiento, con amor, cariño y comprensión hasta afianzar bien su lazo. Ella mejor que ninguna otra persona sabía cuánto él batalló por aceptarse a sí mismo, como ella lo hizo, y en medio, que vieran esos pedacitos de viejos crushes y amor no se les había pasado. Por desgracia, porque ChanYeol solo no podía imaginarse cómo había estado en una fiesta bailando y hablando junto a Byun BaekHyun y no lo había reconocido. “¡Park ChanYeol!”
“No tenía idea de que fuera él, ¿sí? Créeme que, si hubiera sabido, ni siquiera le habría hablado. Sabes cómo soy, y yo... no sé, tal vez fue la luz o el alcohol, pero...” se talló la frente despejada, solo alborotando su cabello lacio cuando sus dedos se metieron en su peinado de lado. Los llevó atrás y los dejó caer una vez más al leer (como si fuera a cambiar) el nombre de Byun BaekHyun. Inaudito. Pero claro, ni siquiera habían compartido sus nombres al hablar, ¿no? Ya lo dijo,élle habló como si lo conociera. Sin presentación, sin mucho intercambio. Solo lo que estudiaban para reconocer su área y descubrir que estaban en la misma universidad (obvio, JunMyeon era el contacto, debía ser de los posgrados de Abogacía), y él estudiaba la maestría. “No se veía como lo recuerdo, estaba muy distinto.”
“¿Sería por las orejitas de murciélago? ¿Te distrajo mucho que anduviera en modo furro?”
“SeonHee,” ChanYeol reclamó, sin querer que su amiga insinuara algo. Debía saberlo, él no iba por ahí. Sí, que tenía gustos raros: era otaku, furro (no lo iba a ocultar), le encantaba el gore, misterio, terror, leía mangas como Chainsaw Man, ya deberían saber por dónde iba la cosa solo con eso. Pero había algo en todo eso que no era por donde SeonHee lo quería enfocar. ChanYeol regresó a lo cierto. “BaekHyun no se veía así como lo vi en la fiesta.”
“¿Qué esperabas? Pasaron diez años desde que lo viste bien, ChanYeol. El morro te gustaba cuando usaba un chorro de delineador, se hacía la base y se pintaba el cabello como cebolla, obvio iba a verse distinto. Mucho más grande y maduro.”
“Subió un poco de peso,” SeonHee arqueó una de sus perfectas depiladas cejas matadoras. ChanYeol mostró sus manos, como inocente paloma. “No lo digo con mala intención, solo como un hecho. Y en realidad, se veía mejor. Creo... creo que le queda bien, digo, se veía más sano, menos hueso.”
“Sabes que en esta casa no hablamos de cuerpos ajenos.”
“Sí, pero...” suspiró, otra vez al repasar su mejilla con el grano. “A lo que voy es que en serio se veía distinto. No lo reconocí, y aunque aún creo que fue por la luz, de verdad jamás me imaginé que fuera de ese modo.”
“¿De qué modo?”
“Pues, así como fue de raro...” admitió con la mayor sorpresa de SeonHee en sus ojos tan pequeños abiertos. ChanYeol se mordió el interior del labio, antes de ajustar lo que dijo. “Raro en buen sentido. O sea, como yo. Ya sabes, que me gustan las cosas raras y eso.”
“¿Cuántas veces te he dicho que, porque te guste lo que no a todo mundo le gusta, no significa que seas raro?”
“Seon...”
“Quítate de la cabeza lo que te han dicho en tu casita, no eres raro.”
“¿Y es completamente normal que me guste un sujeto con cabeza de motosierra?”
“A millones de personas les gusta. Si todos esos son raros, entonces, yo creo que un buen montón de la población está mal.”
“Lo que quiero decir es que lo que hablé con él en esa fiesta no se parece en nada a cómo creí que sería Byun BaekHyun en realidad,” ChanYeol continuó, y al poner manos sobre la mesa, SeonHee recargó la suya en su mejilla. “Recuerdas bien cómo era, ¿no? Todo excéntrico, escandaloso, gritando y haciendo mini revoluciones en la universidad.”
“No creo que haya cambiado mucho si está repartiendo volantes para encontrar a su misterioso chico calabaza.”
“Es justo lo que te digo, no entiendo cómo ese sujeto puede ser el mismo que me contó cómo tenía un crush con Art the Clown.”
“¿No es el de la pintura blanca con un traje de payaso?”
“Clown es payaso.”
“Uy, perdón, señor idiomas.”
“Seon...”
“¿Qué tiene de malo que te hubiera dicho eso? De todas maneras, si a mí me lo preguntas, me parece igual de excéntrico a como lo recordamos. ¿Un crush con un psicópata de película? Sí, ¿por qué no? Eso suena muy Byun BaekHyun.”
“Pero es casi como yo, que le gustan las cosas raras de televisión,” antes de que SeonHee fuera otra vez a reclamar lo deno eres raro,ChanYeol prosiguió su diálogo. “Y de leer terror, de gustarle lo tenebroso. Me confesó que su sueño era que alguien se le declarara con el juego de la ouija, ¿puedes creer eso?”
“Pues, sí, es un poco inusual, pero...”
“Me dijo que le prendía mucho mi disfraz porque tenía justo esa parte misteriosa que todo buen monstruo tenía en las películas. Como Michael o Jason o Ghostface o, pues, esos monstruos que nadie conoce bien quiénes son porque se tapan la cara y... ¿entiendes lo que estoy diciendo?”
“Estás intentando verle lo malo a este BaekHyun, como si fuera algo incorrecto tener gustos distintos, como claramente te enseñaron, y que solo porque él no sea el chico ‘normal’ que a todo mundo le gusta, te deba parecer la cosa más terrorífica,” SeonHee declaró con su grave ceño. En medio de la incomodidad con la que apenas tragó su saliva, su amiga se reacomodó con el pie sobre la silla para cruzar sus brazos en la mesa. “Eso es lo que estoy entendiendo.”
“No sé si realmente pueda llamarlo terrorífico, solo es raro, ¿sí? Incluso para mí es raro,” SeonHee rodó los ojos. Debía estar harta del tema. Pues, lo siento, era difícil que él pudiera ver las cosas como ella. Por años vivió con la etiqueta, no se la iba a quitar solo porque se lo repitiera, ChanYeol necesitaba más que eso.
“Pero aún te gusta, ¿no? BaekHyun de hace diez años.”
“Fue un crush pasajero.”
“Fue tu primer crush, cuando aceptabas quién eras.”
“Me llamaba mucho la atención, pero era más admiración. Porque mientras yo me reprimía mucho, él siempre había sido muy vocal sobre su opinión. Alzando la voz por los derechos, diciendo lo que pensaba, como si no temiera equivocarse nunca. Y sí, lo hacía, pero eso no le importaba, aprendía mucho de eso. Y quizá quise ser alguna vez como él, que no me importara decir mi orientación o preferencias...” ChanYeol tanteó el volante en la mesa, con un dedo al repasar la impresión del nombre hablado. Ese BaekHyun de hace diez años era distinto, más en lo físico. Sin duda, su voz y su opinión no habían cambiado, si recordaba cómo le habló del tema de su tesis actual. “Aún se pronuncia por nuestros derechos. Me dijo que quería llegar a los tribunales de justicia para votar a favor del matrimonio igualitario y ver un mejor resultado.”
“¿Y entonces el niño raro de los gustos tenebrosos es en realidad un líder del movimiento?”
“Es muy sexy, SeonHee, no sabes cómo me gustó cuando habló sobre todo eso. Fuera de las cosas terroríficas, cuando me contó sobre su interés por reformar la república fue...” sacudió la cabeza, no tenía palabras. Había sido único. ChanYeol sonrió tan solo ante el recuerdo. “Tal vez fui muy tonto para verlo, pero sí se escuchó como ese BaekHyun que hacía media revolución por permitirle a los chicos usar maquillaje en los tribunales de la universidad. Y aunque no lo reconocí, sí fue esa la razón por la que lo invité a bailar luego.”
“Entonces, ¿qué estás esperando? Llámale ahora mismo,” ChanYeol frunció el ceño. No comprendió de dónde vino el cambio. Con SeonHee y su intención, apenas reconoció cómo tomó el volante de su mano para mostrarle el número abajo. “Tienes aquí para hacerlo. Debes decirle que has descubierto que lo buscas y tener tu romance soñado.”
“¿Estás loca? No puedo hacer eso,” SeonHee ya no lo entendió. Por más amistad y cariño que hubiera entre ellos, no se metía bien en su cabeza. Ella era muy buena para cambiar y accionar de inmediato, él nunca. No era el introvertido antisocial rarito por nada. A ChanYeol le asustaba, y la sola idea ya le traía náuseas. “Estaría mal, ¿por qué demonios lo haría?”
“No veo por qué no. ¿Qué estaría mal? ¿Por qué no?” Aún se negó con movimientos de cabeza. Fue ahí donde su amiga frunció el ceño, conflictuada. “ChanYeol, ¿cuál es el problema?”
“No, solo no, Seon. No es correcto que lo haga.”
“¿Qué? ¿Acaso le dijiste algo malo al tipo?” ChanYeol aún lo negó, con mayor inquietud de su amiga. “Entonces, ¿por qué no es correcto?”
“Es que no... no, solo...” se relamió los labios, y en la mano sobre la cintura de su amiga, decidió ser honesto. “No estoy seguro de que pueda.”
“¿Por?”
“Porque yo...” pausó, sobre un mordisqueo a su labio. “Sabes cómo soy, SeonHee, no creo que a BaekHyun le guste eso.”
“¿Esto es por lo de tus gustos supuestamente raros? Porque creo que BaekHyun ha declarado ser más, así que no creo...”
“No, sino por...” otra vez, se detuvo, indeciso. No sabía cómo decirlo. Era donde SeonHee y él distaban mucho. Cuando ella ya había aceptado el cambio, la transición y hecho todo, él no, no podía. “Cuando terminamos de bailar en la fiesta, BaekHyun me dijo que quería que lo llevara a su cuarto, y yo lo ayudé. Estaba muy ebrio, desde antes en realidad lo noté, pero hablamos, y como no pasaba nada, no me importó. Pero él siguió tomando,” relató, y en medio de lo que no le había contado a su amiga, se sinceró con gesto hacia abajo. “Y cuando lo llevé a su habitación, sin que siquiera se pudiera parar, me... me quiso quitar el cinturón.”
“ChanYeol...”
“No hizo nada malo, yo de verdad, no fue malo, sé que lo hacía porque quería eso. Él quería estar conmigo, coger conmigo, y aunque obviamente no me besó porque no podía con mi calabaza, yo no pude, fue...” sacudió la cabeza. Se abrazó a sí mismo, intentando protegerse de un frío que bajo su chaqueta de mezclilla no sentía. Menos embutido en una camisa de manga larga debajo. Estaban en el exterior, las temperaturas bajaban con el próximo invierno, pero aún podían tolerarlo. ChanYeol representaba algo distinto en el gesto. “No sé. Me sentí tonto, estúpido. Y le dije que no, que no podíamos porque él estaba ebrio. Aunque obviamente insistió, me negué tanto que al final entendió.”
“Pero eso estuvo bien, primero el consentimiento, ¿no? Cuando estás ebrio...”
“Sí, pero no fue solo eso. Aunque sé que es lo correcto, la sola idea de haber tenido sexo con él, sin saber quién era o no, fue abrumador. No quise, no quiero, incluso ahora que sé que podría ser BaekHyun. Y se siente tan mal, yo debería, ¿no?”
“¿Sabes que, porque estés en una sociedad que gira alrededor de la tendencia de perder la virginidad y ver la intimidad como la máxima cosa o muestra de amor, no significa que esté mal no querer hacerlo, sí?” Una vez más, suspiró. Miró abajo, a su computadora cerrada, olvidada con la contratación y lo que hizo, mientras escuchaba de nuevo el discurso de SeonHee. “ChanYeol, no está mal no quererlo.”
“Sí, pero ¿qué si él sí lo quiere? Él claramente lo quiere, lo intentó hacer la primera noche que nos conocimos.”
“Eso es algo que se puede dialogar, por supuesto. Si tú le dices que eres asexual...”
“No digas eso,” ChanYeol pidió, incómodo al encogerse sobre el nombre solo. SeonHee alzó las manos.
“Ok, sin etiquetas. Pero si tú le dices sobre eso, él debería entenderlo. Digo, si tanto aboga por los derechos y el bien de nuestra comunidad, no veo por qué no debería entenderlo.”
“No puedo obligarlo a querer algo que yo quiero.”
“Sí, pero, ChanYeol, ¿entiendes que no todo mundo va a ser igual que ese inútil de tu ex? Hay gente que sí te puede querer por quien eres sin importar lo que también involucre,” SeonHee lo consoló con uno de sus largos brazos extendidos hacia su hombro. Él agachó la cabeza, intentando conciliar el asunto. Sin embargo, en su momento, no miró cómo SeonHee se alejó para sacar su celular del bolso. “Y si ese loco de Byun BaekHyun es así, entonces, debería poder manejarlo.”
“¿Cómo podríamos saberlo?”
“Mira y aprende, bobo,” tras hacerlo, ChanYeol se encontró a su amiga marcando un número. Por un segundo, no conectó, hasta que vio el del volante en la pantalla misma.
“SeonHee, ¡no—!”
“¿Hola?”Se escuchó casi de inmediato del otro lado, y en esa voz que ChanYeol bien reconoció de la noche de sábado, se tapó la boca. Ahora que lo oía, se escuchaba muy similar al Byun BaekHyun de hace diez años, tal vez más grave. Quién sabía, diez años era mucho para recordarse bien cómo era el sonido de algo. A SeonHee no le afectó, como si esperara que él dijera algo, lo miró y negó, sin hacerlo. Insistió con un asentimiento de cabeza y señal de barbilla. ChanYeol aún se negó, SeonHee rodó la mirada, y nefasta, solo ella habló.
“¿Este es el número de Byun BaekHyun, el chico que busca al hombre calabaza?”
“Sí, soy yo,”ChanYeol cerró los ojos como si pudiera ignorar lo que escuchaba de esa forma. Con sus labios apretados, también se calló lo que su mente gritaba. Y en la verdad, SeonHee sonrió, divertida.“¿Sabes de la persona?”
“Tal vez tenga información que te podría interesar...” ChanYeol sacudió la cabeza, un último imploro. Claro que SeonHee no le prestó atención.
“Te escucho.”
“Puede ser que yo conozca al sujeto que estás buscando,” su amiga dijo con cierta satisfacción. Ese ‘puede’ iba muy de más, por supuesto que lo conocía, sin embargo, él no habló. Aún a la expectativa de lo que ella tenía planeado y lo que BaekHyun podía contestar, oyó: “Es un amigo mío, pero es alguien que me importa mucho, así que, me gustaría saber qué intenciones tienes con él.”
“¿Intenciones?”ChanYeol quiso repetir sin voz la misma pregunta. Sin saber por qué SeonHee hacía esto, la arruga en su frente demostró toda su duda. SeonHee le indicó silencio con un dedo, como si no lo hiciera ya. Todo el tiempo.“No es que sean malas, solo lo conocí en la fiesta y pues... ¿no está claro? Me interesa encontrarlo.”
“Sí, pero tu volante dice que te ha flechado y que te robó el corazón, ¿eso significa que quieres algo más allá de una amistad?”
“Ah... ¿sí? ¿No? No sé, la verdad, yo solo...”
“¿Estás jugando?”
“¿Qué? No, es que en realidad no...”
“Si quieres conocer a mi amigo, tendrás que hacer como yo diga.”
“¿Disculpa?”
“Te enviaré a este mismo número una dirección. Ve ahí hoy mismo a las ocho. Traeré unas cositas divertidas, espero estés preparado para jugártela, se va a poner misterioso,” SeonHee imitó la voz de una película anunciada de manera barata como terrorífica en el último momento. ChanYeol solo se quiso abofetear, por no hacer mucho ruido, apenas hizo la moción. Ya debía saber lo que pensaba. “¿Estás conmigo?”
Tardaron un par de segundos en obtener respuesta. ChanYeol incluso se fijó si la llamada seguía activa. Estaba, pero no habían oído nada. Quizá BaekHyun había creído que era una mentira, basura. Si los iba a mandar al demonio, no sabría si agradecerle a SeonHee o golpearla por arruinarle la oportunidad. De cualquier modo, él no tenía el coraje de hacer nada más. BaekHyun tuvo la última palabra.
“De acuerdo. Envíame la dirección y checo.”
ChanYeol realmente se volvió más ojos que cara en ese momento. No pudo creer la contestación. Sus manos golpearon la mesa, y aunque tal vez ya no se oyó porque SeonHee apagó el altavoz y cortó la llamada, cuando quedó todo hecho, y BaekHyun garantizó llegar a la dirección de SeonHee en unas horas, ChanYeol no hizo más que gritar enloquecido. ¿Un éxito, su perdición, una victoria? Quién sabía, ahorita solo se sentía alucinar. ¿Cómo iba a reunirse después de diez años con su primer crush de la vida?
“¿De verdad vas a ir a la casa de esa sujeta?” JongDae le preguntó, como el que parecía el más sensato en esa casa, BaekHyun apenas se volteó a verlo en el pasillo de entrada. Ya se había puesto su chamarra de béisbol, y como buen hombre que gustaba cuidar su imagen personal, se paró frente al espejo junto a la puerta. No se podía ir sin asegurar que la base leve, el rubor, bálsamo y su peinado estuvieran bien puestos. Su amigo, ya sentado con sudadera y compu abierta en el sofá, lo miró a la expectativa. Era media hora para las ocho, la hora citada. Sabiendo las distancias, el tráfico y qué transporte necesitaría tomar, BaekHyun tenía buen tiempo para llegar justo. Nada que le incomodara al detenerse un rato. Aún al ver su reflejo, dejó a JongDae restregar su rostro mientras él asentía a su pregunta. Era eso, iba a ir como le habían dicho a buscar a su hombre calabaza. “No puedo creer que en serio lo hagas. BaekHyun, ¿se te ha pasado por la cabeza que alguien loco y maligno podría secuestrarte y robar tus órganos de esta forma?”
“¿Crees que no lo hago todos los días? Ver la cantidad de películas de terror que yo he visto, me ha dado todos los escenarios posibles que peor se me pueden dar cada que salgo tarde por la noche un día más,” ya que aseguró su buena pinta, BaekHyun pasó al recibidor, donde se agachó por sus zapatos para amarrarlos. “Creo que ver la cantidad de gore que he consumido también me da la habilidad suficiente para saber cómo defenderme si me encuentro en una de esas. No sabes cuántas cosas se pueden hacer con un solo lápiz afilado, y yo siempre cargo uno, por si las moscas.”
“BaekHyun...”
“No te deberías preocupar. Era la voz de una chica la que me habló, ¿lo olvidas?”
“Que una chica te hubiera llamado no me da tranquilidad de que vayas a estar a salvo. ¿Sabes lo que una chica te puede hacer a ti solo?”
“¿No te convence que tenga un tercer dan en hapkido?”
“Solo digo que esto es una locura. Desde un inicio ha sido una locura. No puedes ir por ahí, creyendo que un sujeto en una máscara es el amor de tu vida,” BaekHyun se paró, y aunque aún le hacía falta un pie más, miró a JongDae ceñudo. Su amigo todavía no se movía, y aun, todos sus gestos sobre el sofá con las manos arriba agitadas como pollito le daban ese toque de exasperación necesario. BaekHyun lo veía, y sabía su preocupación, no la minimizaba, en realidad, la agradecía. Pero él tenía que entender que también hablaba con un adulto. Sí, uno muy raro, con sus peculiaridades y más, por las que se podían angustiar, solo sabía lo suyo. “Yendo a una dirección cualquiera de una desconocida como si fuera...”
“Va a estar bien, e incluso si no lo está, ya sabré apañármelas. No te tienes que preocupar, lo tengo todo controlado,” aseguró una vez más, como JongDae no se vio convencido, BaekHyun se agachó. No lo iba a parar, aunque quisiera. Tenía una razón, y quizá sonaba ilógica, pero tenía que saberla. “Aunque no lo creas, tal vez hacer esto sea lo correcto. No sé, quizá creer que un sujeto que apenas he conocido sea el amor de mi vida es una locura. Frozen me enseñó clarito que enamorarte de un cualquiera puede traer terribles consecuencias, pero esto es distinto, es como si en realidad pudiera...” se paró una vez más, y a la expectativa, miró a JongDae, que intentaba entender su cuestión en el silencio. “No sé, algo. Siento que hay más. Y si en realidad el hombre calabaza resulta ser alguien basura...”
“¿Me dejarás darle una paliza a quien quiera que te haya hecho pasar por esto?” Sonrió. JongDae de verdad se preocupaba, ¿no? Suspiró, con una contestación: “Está bien, ve a donde debas. Iría contigo, pero este maldito avance que mi asesora me está pidiendo no puede esperar más. Quiero que aún me compartas tu ubicación en todo momento, tenme en una llamada, con un canal de voz abierto o no sé, alguna cosa que me deje saber lo que está pasando. ¿De acuerdo?”
“Te pondré en un canal de voz abierto, no te preocupes, gritaré si te necesito y haré todo lo posible por no terminar en pedacitos este día.”
“No me tranquiliza eso,” BaekHyun se rio, como si quisiera la cosa, lo dejó. Se despidió de su mejor amigo con un abrazo y beso, por más que manchara el piso con sus zapatos de afuera. JongDae lo aceptó, y aunque lo hizo con gesto incómodo como buen hetero que detestaba el contacto del otro, no le dijo más. BaekHyun se fue con un saludo. Cumplió lo que dijo, abrió su canal de voz, conectado solo por audífonos que se guardó al usar uno.
En el camión oyó las quejas que JongDae tuvo sobre el análisis de su tesis y observación, pero al menos se entretuvo para no dormirse en el camino del día cayendo. Cuando llegó a la parada que lo dejaría más cerca del lugar, ya había completo silencio del otro lado. Se acercó al número de casa, y frente a él vio un edificio alto de apartamentos. Sin guardia o cuidador, entró al recinto como si fuera su casa, subió al quinto piso, y en él se dirigió a la segunda puerta. Con un timbre que sonó a risa de bruja, BaekHyun al menos pensó lo cool que era la decoración halloweenesca y cómo desearía saber dónde lo habían conseguido antes de que le abrieran la puerta.
El interior del lugar no se veía por completo. En realidad, no se veía en lo absoluto. Estaba todo apagado, a excepción de la luz de unas velas por allá, BaekHyun no podía asegurar cómo era el espacio en concreto. Eso sin contar su anfitriona.
“Bienvenido,” la chica que quizá medía más de 1.80 (y lo hacía ver por qué JongDae decía que ellos eran chaparros a comparación de la gente de ahora), le dejó mirar solo parte de su cara bajo esa capa encapuchada que cubría su alta, grande y esbelta figura, y eso porque de la mitad de su nariz gorda para arriba la tenía pintada de negro, como bruja, con símbolos de runas y puntitos dorados sin igual. El cabello que le enmarcaba el rostro triangular le caía en cascada. La mitad de su rostro hacia abajo no tenía más, podía ver bien sus labios gruesos y chicos, aunque los pintara de rojo. Pero era algo que denotar, tal vez sí debería considerar más lo que JongDae le había dicho. ¿No tendría que salir huyendo antes de creer que fueran a meterlo en un culto o hacerlo su sacrificio? “Me alegra ver que al fin llegas. Te estamos esperando. ¿Estás listo para lo que esta noche haremos?”
“Ah, depende, ¿no tiene que ver con matar ninguna gallina?” La risa medio nasal de la chica le respondió, y aunque se lo quiso tomar a broma, BaekHyun se incomodó un poco. No sabía cómo decirle a JongDae lo que ocurría, ya que lo había oído y preguntaba por el micro qué estaba pasando. Aun así, entró. Cuando la chica le dio espacio, pasó y en medio de la oscuridad, escuchó el cerrar de la puerta, sin saber cómo proceder dentro. “Entonces, sobre el calabaza...”
“Antes de que vayas muy lejos, necesito revisar que eres auténtico con lo que me has dicho,” la chica se volvió a presentar. Parada junto a él hasta ponerse enfrente una vez más y guiarlo en el camino de velitas—que apenas veía eran eléctricas, ningún riesgo de creer que fueran a quemarse vivos—, lo guio hasta una salita. O algo similar, como aún no podía ver mucho de la distribución, en realidad, no sabía dónde estaban. Solo que se sentaron en una mesa circular. Ella en la silla paralela a la suya. Luego, tamborileó los dedos, y curioso por la actividad, se preguntó si era un juego rudo o una bromita por la que debería preocuparse de encontrar cámaras. “Verás, mi amigo, el que conociste en la fiesta, es una persona a la que quiero mucho. No podría dejar que cualquiera se le acerque así como tú hablas, y aunque sé bien que él puede tomar decisiones por su cuenta, me gustaría ayudarlo. Digo, si lo puedo ayudar, al menos para saber que quien se le acerque no sea cualquier cretino. ¿Sabes, BaekHyun?”
“¿Podría al menos saber cómo te llamas?”
“SeonHee, y por si no te habías dado cuenta, nos conocíamos,” la chica le mencionó, al bajarse la capucha y revelar un poco de su gran cuerpo curveado por el escote de un vestido negro que amoldaba su cintura y pecho, BaekHyun parpadeó, intentando averiguar de dónde se le hacía familiar. Hasta que lo vio en su sonrisa.
“¿Tú no eras Oh SeH—?”
“Ese es mi nombre muerto, por favor, no lo digas, no quiero oírlo,” BaekHyun se calló de una. Descubrir que uno de sus antiguos compañeros..., eh, compañera de la universidad, justo en su licenciatura cuando estudió hace diez años Derecho, estaba ahí frente a él ese día le abrió mucho al asombro. Se sintió un poco mal de recordarla de otra forma, quizá no tenía razón, después de todo, era como él lo vio antes deesto.Pero sabía lo delicado que para algunas personas era que un cuerpo antes de cualquier transición fuera mencionado. BaekHyun anotó el dato y al menos se lo guardó, ya podía decir que conocía a la persona de algo. No estaba con cualquier desconocida. Punto. ¿Eso lo tranquilizaba de creer que fueran a matarlo o adentrarlo a alguna secta? “Sabía bien que nos conocíamos. Entonces, tú sí eres el Byun BaekHyun de la generación del 2015 de Derecho.”
“Sí, 2015, yo... cuánto tiempo, ¿no? Parece que fue solo hace días...” por no decir que ya se sentía viejo. Cómo se podía comparar a aquellos días, BaekHyun era solo un mini revolucionario. Entonces no sabía lo mucho que se iba a reformar con respecto a la vida. Si pudiera abrazar al chico lleno de delineador y decirle que había hecho lo mejor para permitir toda expresión de estética y cuerpo en su universidad, aunque él ya no lo llevara, lo haría con gusto. De verdad había hecho mucho. “Entonces, tú conoces al chico calabaza porque él está...”
“Todavía no vamos a eso. Primero quiero saber de ti algunas cosas. Y creo que, para hacerlo, no hay nada mejor que un pequeño cuestionario auténtico, algo que no nos mentiría,” como si fuera magia, SeonHee quitó el mantel de la mesa sin hacer que ninguna vela u objeto encima se cayera. Debajo reveló otro mantel con un patrón muy peculiar. BaekHyun, conocedor de todo lo terrorífico, mejor que nadie debía saberlo. Era una ouija, o lo que parecía una ouija. Se veía distinta. Tenía algo más que el abecedario completo alrededor de toda la circunferencia. Dividida por círculos delineados de afuera hacia el centro, los números, un hola, un adiós y el sí y no estaban acomodados de forma que se podía hacer más pequeño el interior. Si había algo peculiar eran los símbolos en el último círculo. Nada que él hubiera visto ya en una ouija. Ese ojo turco, sol, corazón, calaverita, gato, perro, paloma, incluso un pan y el ícono de género femenino y masculino hacían una categoría más. BaekHyun no sabía a qué venían, pero el puntero que SeonHee tomó para ponérselo en el centro cerca ya le decía una cosa. “Quiero hacerte un par de preguntas, y depende las respuestas que aquí obtenga, veré si te revelo la identidad de mi amigo.”
“No entiendo, ¿quieres que juguemos a la ouija?”
“¿Te asusta?”
“No, en realidad, ya la he jugado, pero esto, no sé, es distinto. No sé cómo quieres que lo llevemos,” y era verdad, en su admiración constante por el terror, BaekHyun nunca se había ido para atrás con juegos del tipo. Quizá su parte atea a la que poco le daba temor violar o hacer cosas del estilo que para otros parecieran incorrectas le daba facilidad de adentrarse a la locura. Sin embargo, que fuera ateo no lo hacía agnóstico. Creía que en verdad había algo más allá, no dudaría de que un ente ancestral les pudiera contestar por el medio. Por algo, no sabía a dónde iba la chica. ¿Qué con las preguntas que le haría para averiguar su punto?
“Digamos que voy a invocar algún ente de esta forma para que me diga si debo confiar en tu persona. Yo le voy a preguntar cosas tuyas, si me contesta de buena manera y tú me explicas lo que diga, entonces, sabré si eres quien dices en realidad.”
“¿Crees que un espíritu sabrá más de mí de lo que yo te puedo contar?”
“Eso depende, ¿no dicen que el demonio sabe hasta lo que nosotros no queremos contar?” A BaekHyun no le agradó la idea de probarlo de esa forma. Si había algo que respetaba era el mundo infernal, jamás se metería con demonios. Le gustaba lo gótico, todo sobre el terror y lo paranormal, pero era verlo, leerlo u oírlo, no para llevárselo a casa. A JongDae tampoco le gustaba, casi decía que ya iba por su agua bendita. “Me gustaría que tú también hicieras un par de preguntas.”
“¿De qué cosa?”
“Pues, sé que no conociste muy bien a nuestro chico calabaza. Si hay algo que de él quisieras averiguar y el espíritu te lo dijera...”
“¿Estaría bien preguntar sobre cosas de vivos con esto?” Hasta donde él sabía, la ouija siempre se usaba para preguntar del más allá, por el contacto con los muertos. BaekHyun no sabía si iba a funcionar de esa forma. O si algo provocaban.
“Tranquilo, estaremos seguros,” si ella lo decía. Era una locura, BaekHyun no tenía razón de hacer nada de eso. Sin embargo, la emoción que le generó la misma duda no le permitió parar. Quería hacerlo, lo iba a intentar, como en su propia película. “¿Listo?”
“Vamos,” tomó el puntero. Al iniciar el juego mismo, las primeras palabras para saludar fueron dichas por SeonHee y esperaron. Al menos para que una brisa fresca se sintiera pasar. BaekHyun juró sentir un rozón en la pierna, no lo pudo mirar. En cambio, se enfocó en la chica.
“¿Sabes qué persona se encuentra aquí conmigo?” No hubo una respuesta. Todavía quietos sobre el puntero y la mesa, BaekHyun observó el tablero, luego a la chica. “¿Podrías mencionarlo? Tengo unas preguntas que hacer sobre él ahora mismo y quisiera tu ayuda.”
Por unos segundos no hubo más. BaekHyun se cuestionó si esto era correcto. Aún creía que preguntar por los vivos era inusual, pero cuando sintió el jalón en la mesa que obviamente lo sorprendió, ver cómo se formaba su nombre con las letras del tablero, le dio otra respuesta. SeonHee también abrió los ojos. No sabía si tenía verdadera experiencia, quizá era su primer juego. De cualquier forma, no parecía que ella hubiera movido el puntero a su antojo, se sintió la fuerza, como un imán, se había movido por su cuenta. Había alguien con ellos.
“¿Quién es Byun BaekHyun? ¿Qué me puedes detallar de su persona?” ¿esa era una pregunta que él debía contestar? Si lo era, no le dieron tiempo. Antes de hacerlo, el puntero ya se movía. Al ir sobre el círculo que apuntaba el género masculino, BaekHyun supuso que el espíritu lo definía sobre eso. También apuntó un número: 33. Su edad, sí, definitivamente sabía algo. “¿Hay más que quieras añadir a eso, BaekHyun?”
“Pues, soy del 92, así que técnicamente ya cumplí los 33 años, pero en mayo del 2026 tendré 34. Soy tauro, y como buen tauro, me gusta mucho la comida, holgazanear y quizá soy muy caradura.”
“¿Y tienes alguna preferencia en especial?” Sin que él pudiera preguntar a qué se refería con preferencia, el puntero los llevó una vez más al símbolo masculino. BaekHyun se imaginó lo dicho. No se avergonzó, cualquiera sabía que le gustaban los chicos.
“El espíritu tiene razón, soy un hombre cisgénero homosexual. No creo que en algún momento me gustaran las chicas. Desde que era niño, creo que ya estaba enamorado de ver a Zoro, no entendía la fascinación de ver a las chicas tetonas en pantalla. En cambio, los pectorales de Zoro...” el puntero dio un par de vueltas. No dijo nada en particular, pero que girara cerca del Sí le supuso un mutuo acuerdo. Se rio.
SeonHee carraspeó un poco y sin querer golpeó la mesa. BaekHyun la miró en eso, mientras lo señalaba con la barbilla.
“Te toca.”
“¿Qué? ¿Yo hacer una pregunta?” No necesitó confirmación. Lo sabía. BaekHyun se la tuvo que pensar, no sabía mucho del chico calabaza, pero si elespírituse prestaba para decirle una que otra cosa. “Ah, entonces, ¿el chico calabaza también tiene alguna preferencia...?”
Regresarlos al símbolo del masculino le dio tranquilidad. Sabía que podían ser ambos, masculino y femenino, y eso no estaría mal, pero que se fuera solo hacia el femenino sería un problema. BaekHyun no quería un curioso, ya había estado ahí y lo odió. No se caía en la misma piedra.
“¿Creerías que te habría llamado si él tuviera preferencia por algo más?”
“Uno tiene que estar bien seguro,” BaekHyun se encogió. Con la sonrisita de lado, SeonHee regresó al tablero.
“¿Qué ha cambiado más de BaekHyun en este tiempo?” SeonHee preguntó, y aunque le dio curiosidad para saber si lo decía por lo de sus años de distancia, a BaekHyun le sorprendió que el puntero deletreara una sola palabra bien definida: delineador. Era increíble haberlo dicho de tal forma. Justo lo que pensaba, tan real. Si volviera a ser ese chico que se pintaba solito una línea gruesísima para hacerse más línea que párpado... “¿Tienes algo que decir al respecto?”
“No mucho, creo que es algo que puedes notar. Ya casi no lo uso.”
“¿Por qué ya no lo has hecho?”
“No sé, no es que me moleste en realidad. Si todavía salgo, a veces me pongo un poco, pero estos últimos años, reflexionando un poco, creo que me ponía tanto delineador o sentía la necesidad porque creía que sin él la gente no me vería del mismo modo. Al final, era una pantalla hasta para mí mismo, como que traerlo me empoderaba. Porque me hacía decir muchas cosas, pelear por algo, y si alzaba la voz, me sentía envalentonado sobre su forma, pero ahora me he dado cuenta de que yo no necesito un delineador o una máscara para que tenga coraje, valor y seguridad de decir las cosas como son o pronunciar mi palabra,” SeonHee asintió lento, y como si lo pudiera evaluar, BaekHyun se abrió con cierta calma. “Me escucho igual de fuerte y alto como lo hacía con él puesto, ahora solo soy más yo. Sin intermediarios.”
“Muy filosófico.”
“¿No es esto para adentrarse al espíritu?” El puntero tembló un poquito, y como si tuviera impaciencia, BaekHyun recordó hacerle su pregunta. Era su turno. “¿Cuál es el nombre del chico...?”
“Ah, ah, esa pregunta te la reservas al final,” SeonHee le palmeó poquito el dedo más próximo al suyo, sin soltar lo demás, BaekHyun la miró, cuestionador. “No sería divertido saber quién es el hombre calabaza así tan pronto, ¿no?”
“¿Y qué debería preguntar?”
“No sé, ¿acaso no hay nada más que te interese saber de mi amigo?” Lo pensó. Por supuesto que había mil cosas, pero ¿podía decírselas a la ouija?
“¿El chico calabaza está soltero?” Necesitaba confirmar una vez más. Aunque SeonHee lo vio medio molesta, BaekHyun no podía irse tranquilo de no saberlo. No quería ser un rompehogar. El sí lo calmó. Ya era algo. “¿Y es monógamo?”
“¿Tienes tema con el poliamor?”
“No me molesta, solo no es lo mío. Yo soy de un vínculo, soy tauro, muy celoso, no comparto,” otra vez se dirigieron al sí con fuerza. Sonrió, ya tenían algo más en común. “Perfecto.”
“Por si deseas saberlo, él también es cisgénero,” a BaekHyun no le importaba mucho eso. Aun así, lo agradeció, les servía el dato. “¿Qué es lo que más te apasiona en la vida?”
La ouija deletreó Derechos, y si algo quisiera agregar, fue entre los símbolos. Se paseó de los perritos al corazón, la muerte y el pan como si quisiera decirles algo incógnito. BaekHyun tuvo que admitir ser cierto, de alguna manera, lo hacía.
“Los perritos, el amor, terror y la comida. Sí, además de los derechos, porque estudio la Maestría de Derechos Humanos, creo que tiene razón. Este espíritu me conoce mucho. No tengo más que agregar.”
“¿Y te interesaría hacer algo con todo eso?”
“Pues, si acabo la maestría a tiempo y puedo salir a buscar ya un trabajo, supongo que me gustaría ayudar un poco a mi comunidad. Sé que no la hemos tenido sencillo, en cuestión de diversidad, Corea está demasiado podrida y atrasada. La última marcha fue espantosa, y lo digo yo, que he visto decenas de películas de terror. La forma en la que la gente protestó en contra nuestra y nos aventó cosas fue solo...” BaekHyun sacudió la cabeza, molesto. No quería ni recordarlo. Le parecía ridículo, cómo alguien odiaba tanto para hacer todo ese mal. “Estúpido. No quiero que una vez más alguien se vuelva a pronunciar así y salir libre por lo hecho. A mis amigos trans los golpearon en la vía pública, ¿y la policía hizo algo por ellos cuando estaban las pruebas mismas? ¿Cuando el señor fue tan cínico para amenazarnos incluso frente al federal que lo haría de nuevo si nos acercábamos? Me parece lo más ilógico que el sistema de justicia no esté respondiendo ante eso, sin importar cómo nos vean. Si está en mi labor, haré que todos esos crímenes no tengan ni la más mínima impunidad y se respeten nuestros espacios seguros. Es lo que soy, y como soy, seré la peor pesadilla para esas personas.”
“Me gusta tu estilo, pero eso aún no te da cuenta libre para pasar la prueba,” BaekHyun puchereó. Supuso que su buena oración no era suficiente para la chica. Bien por ella, no cualquiera se debería dejar por las primeras palabras bonitas. Una buena amiga. “Pregunta.”
“¿De verdad le gusté esa noche al hombre calabaza?” Hubo una lenta respuesta en esa ocasión, y aun así, BaekHyun recibió un sí que le trajo un respiro. “Vaya, es bueno saberlo. Tuve un poco de duda, porque no sabía cómo tomarme su actitud cuando me dijo que no iba a pasar la noche conmigo, pero...”
“Tal vez deberías hacer otro tipo de preguntas para saber un poco más de eso,” BaekHyun frunció el ceño ante la respuesta de SeonHee, y aunque sintió que algo le quiso decir entre líneas, BaekHyun no era muy bueno para leerlas. Lo dejaron. SeonHee fue directo a otra pregunta. “¿Alguna vez has tenido problemas con exnovios?”
El puntero no dio una clara respuesta. Iba entre sí y no constantemente y al quedar una vez más en el centro, SeonHee lo miró, como si quisiera su honestidad. No tenía nada más que dársela.
“La verdad, sí he tenido unos cuantos. Pero es que el problema he sido más yo, suelo ser muy intenso.”
“¿De qué forma?”
“Pues que todo lo llevo mucho al extremo. Mi amigo, JongDae, me lo ha dicho mucho. Incluso hoy con todo lo que aquí hago lo vio muy loco. Sé que decir que he caído flechado por un hombre que apenas conozco puede ser un buen ejemplo, y es verdad, no debería querer casarme con el primer hombre que me diga mi amor. Pero es que así suelo ser mucho. Doy todo o nada. Sé que sí me he divertido en ocasiones, pero también busco ya algo serio. Esa forma de pensar y de escalar todo muy rápido a veces les ha chocado a algunos chicos. Y por supuesto, no cualquiera acepta que su novio tenga réplicas de tamaño real de Chucky y Tiffany en su cuarto como peluches cualesquiera, o una Anabelle, y pósteres de películas pegados por toda pared, con máscaras de asesinos como decoración y libreros repletos de manga, cómics, libros de terror, gore y romance gótico.”
“Tú y él se entenderían perfecto en eso.”
“¿Hm?” Preguntó, sin escuchar muy bien la respuesta. SeonHee lo desestimó con un hombro arriba. Fue su turno de interrogar. “Oh, pues, mmm...” ¿qué debería preguntar para saber más de su chico misterioso? Tal vez si replicaba las preguntas... “¿Alguna vez ha tenido problemas con exnovios?”
“Oye, eso no es just—” sin escuchar más de lo que SeonHee quería alegar, el sí tan claro se apuntó en la mesa. BaekHyun no paró, preguntó por qué de inmediato. “Esa ya es más de una pregunta.”
“¿No merezco saber más a profundidad?” En la mesa, el puntero les señaló una palabra. BaekHyun frunció el ceño al entender lo que era. “¿Sexo? ¿Cuál fue el problema con lo...?”
“Ya preguntaste mucho. Me toca.”
“No, pero es que yo...” el puntero no les dejó decir nada más. Al moverse sobre la mesa como loco, BaekHyun observó que fue alrededor del tablero de diferentes formas. Primero para señalar el género masculino. Después sexo deletreado una vez más, cuando de ahí se pasó al símbolo de una casa, corazón roto y de una tacha, BaekHyun lo intentó interpretar. Era confuso, no sabía si leía bien todo, había algo, pero no sabía cómo decirlo. “¿Tuvo problemas en casa? ¿Acaso fue abuso?” no, eso le dijo la ouija. BaekHyun lo pensó. Qué podía significa corazón roto y tacha. “¿Alguien lo dañó?” Sí. BaekHyun quiso conectar, estaba cerca. “¿En casa o en pareja?” Casa. Señalaban la casa, debía ser algo familiar. Y con el tema tan obvio de lo que era ser parte de su comunidad... “No lo aceptan. Es eso, ¿no? Su familia no lo acepta tal cual es. Y el sexo fue un problema porque él no... no se siente... ¿cómodo?”
No. ¿No qué en esta ocasión? ¿No se sentía, no era eso? BaekHyun se quedó inquieto. No se imaginaba JongDae en su canal de voz, sin ver mucho, no podía parar de preguntarle qué miraba. Al menos su voz le ayudó a encontrar preguntas, eran como sugerencias.
“¿Cuál es su orientación sexual? O sea, aparte de gay, ¿con qué se identifica?” El puntero se detuvo, y sin moverse un segundo, BaekHyun esperó. Cuando se fue hacia la a y pasó a la s, se detuvo una vez más. Regresó al centro. Después fueron a la d, iban a ir a la e pronto, pero otra vez no llegó. Centro. Al poco rato fue a la g, y sin pasarse a la r, BaekHyun adivinó. “¿Está en el espectro asexual?”
Sí fue su respuesta. BaekHyun sonrió, al fin algo claro.
“¿Ese es un problema para ti?” SeonHee le preguntó directo, y al verla, sorprendido como si no recordara que estaba con ella, tardó en contestar. No porque no supiera, en realidad, lo hacía.
“No es algo que me pudiera esperar, pero me da más sentido cómo actuó esa noche conmigo. Al menos sé que no fui yo el del problema por haberme insinuado así con él tan espontáneo. No me molesta, sé que hay otras formas de demostrar el amor, y aunque no digo que estoy fabuloso con la idea...” BaekHyun se encogió de hombros. “Tampoco es algo con lo que no pueda lidiar. ¿No es más profundo sentir un amor sin deseo carnal?”
SeonHee le devolvió la sonrisa. El sí que recibieron de la ouija le trajo otra sonrisa. Esa ligera brisa que sintió en sus piernas lo reacomodó, curioso.
“Te voy a hacer una pregunta más, depende de tu respuesta, decidiré qué hacer contigo. Tienes chance de hacer otra pregunta igual después de la mía, ¿de acuerdo?” BaekHyun asintió, estaba listo. “¿Qué es lo que más valoras de una relación?”
“¿En una relación?” BaekHyun miró solo un segundo a la ouija, y sin obtener respuestas, vio una vez más a SeonHee para ser quien lo dijera desde el corazón. “Creo que es justo lo que dije hace un rato. Valoro mucho cuando hay un amor verdadero entre los dos. Más allá del deseo o la atracción, creo que el que alguien te quiera de la forma que sea y en todas las circunstancias, incluso por cariño y no tanto por pasión, como un amigo, es lo que más quiero sentir de mi pareja. Y que lo pueda compartir, porque al final, lo importante también es que sea recíproco. No necesito que me llenen de regalos, detalles lindos o cumplidos, si los recibo, no me quejo,” aclaró, sobre la risita que escapó de los otros labios. “Pero en esos detalles mínimos, donde uno se preocupa por el otro, está ahí cuando se necesita, oye, escucha, le da su tiempo y anhela compartirlo cuando no está son las cosas más lindas de una relación, que al menos es por lo que aspiro encontrar al correcto. ¿Eso contesta tu pregunta?”
La ouija le dijo sí antes de que SeonHee lo hiciera, y entre su risa, SeonHee le pidió hacer la suya.
“¿Hay alguien más aquí entre nosotros?” No tuvo siquiera que pensarla. Cuando el puntero ya no se movió, los dedos de SeonHee fuera de esto le dijo todo. SeonHee se paró, y entre que lo hizo, hubo un movimiento, la mesa vibró un poco. BaekHyun se preguntó si al menos debían cerrar la sesión antes de cortar el círculo, solo hasta que notó que debajo del mantel que aún tenían había salido otra persona. No se creía cómo hubiera estado allá abajo, ver que se paraba en toda su altura de casi 1.90 solo imaginó el dolor de espalda que debía sentir ahora. Y aun así, su chico calabaza estaba ahí de la misma forma. Usaba el traje de tres piezas, sin saco, arremangado, con la sucia calabaza en la cabeza, sin revelarle aún quién era, solo para decirle cómo las respuestas eran tan directas porque él se las había dicho. BaekHyun lo sabía, ese golpecito que sintió al inicio fue su primera pista, siempre estuvo debajo. “¿Quién eres?”
“No sé si estés seguro de querer ver qué hay debajo,” el hombre calabaza le dijo, con su grave voz amortiguada. BaekHyun se paró, al dejar atrás la mesa y ponerse junto a él de lado, lo miró sobre la luz de las velitas, y sin saber mucho más que lo visto. “Tal vez te decepciones mucho.”
“¿Eres un viejito rascuacho que estudia el doctorado?” La calabaza negó, y aunque aún no se explicaba cómo se le pasó de la planilla si no era uno de esos viejos rabo verde de la facultad, BaekHyun se conformó con la noticia. “Entonces, ¿qué me debería decepcionar?”
“Yo...”
“Déjame verte, por favor,” no hubo otra palabra. A la expectativa, BaekHyun asumió el silencio como aceptación. Lento, puso sus manos sobre la calabaza y la alzó hasta liberarlo y encontrar un rostro ovalado. De piel blanca con ligeras marquitas como lunares y acné pasado, BaekHyun no se sorprendió mucho del hecho. Tenían 33 años, por Dios, qué marcas no iba a haber en su piel ahora. Dejó la calabaza sobre la mesa. Aun así, los ojos redondos, apenas rasgados por la punta, almendrados, sobre un rostro de buena quijada, pelo oscuro medio alborotado por la salida de su calabaza y unas orejas sobresalidas como dos antenas le dieron algo más allá. Algo por lo que BaekHyun juntó el ceño. “¿ChanYeol?”
“¿M-Me recuerdas?”
“¡Claro que sí! ¿Cómo no hacerlo? Eras el chico que se sentaba al fondo del salón, y aunque nunca hablaba, siempre tenía las mejores notas. Tu promedio solo no era el mejor porque tu nula participación te bajaba puntos. Pero eras... eras ese chico que me oyó en mi primera queja. Que votó a favor como el único que se animó para apoyarme en mi lucha por el maquillaje en los litigios,” ChanYeol abrió de a poco la boca, y en su impresión, BaekHyun acercó sus manos. Como si lo quisiera tocar, sin darse el lujo. Se quedó ahí, con ellas volando, sin tocar lo que le llamaba como imanes juntos. “Y el que, cuando se presentó, dijo que le gustaba mucho el personaje de Frankenstein. Pero cuando te preguntaron si era por la historia del monstruo, tú dijiste que no, que era por el doctor, Victor, porque entendías su dolor, su frustración por querer demostrar algo, y que si pudieras también traer a la vida a una persona como Mary Shelley quiso representar mediante su obra ante la pérdida en su casa, solo por amor, también harías cualquier locura.”
“¿T-Te acuerdas de todo eso?”
“No sabes cuánto me gustó que lo dijeras. Finalmente alguien veía mi perspectiva. Sé que Victor ha sido criticado de mil y un maneras, pero es que nadie entendía que era la autora impresa en sus páginas. Y que mostraba su dolor de haber perdido a tanta gente en su vida, con anhelo de regresar, de vencer a la muerte como solo dioses lo han hecho. Oh, no sabes el crush que tuve contigo,” ChanYeol parpadeó, inclinado un poco más a él cuando se lo dijo. Ya debía saber lo intenso que era, lo mencionó, no lo iba a callar. Como iba, lo decía, y tenía que saberlo. Era muy auténtico. “¿Dónde estuviste todo este tiempo?”
“Pues, ah, yo...”
“No importa, ahora estás aquí y no pienso dejar que te me escapes una vez más. Eres mío,” la posesión como algo que se hacía de una persona no había sido una cosa que BaekHyun quisiera agregar, pero sintió que, solo para la ocasión, funcionó perfecto. Cuando se animó a tomar a ChanYeol por las mejillas y lo inclinó a su altura para que se besaran, no hubo mejor forma de decirlo. Lo había buscado y lo tenía.
“A-A mí también me gustabas, bueno, me gustas, todavía. O sea, desde antes ya, pero ahora...” cuando se separaron y escuchó todo eso de ChanYeol, BaekHyun se rio. ChanYeol no había cambiado en su timidez desde hace diez años, ¿no? “De verdad no puedo creerlo. ¿No es un sueño que me lo digas?”
“Si necesitas pruebas, solo dile a tu amiga que te pase el video que nos está haciendo,” con eso, BaekHyun apuntó atrás. ChanYeol se sonrojó de arriba abajo al ver a SeonHee con celular en mano como gran fan. Las risas de JongDae en su auricular le dijeron que no era la única espía, pero eso no necesitó decirlo. Ya era mucha la pena que tenía su calabaza, sin ella, volvía a ser naranja. “Me escuchaste bien cuando te dije que quería una declaración por ouija, ¿no?” De naranja pasó al rojo muy pronto. “¿Pasé la prueba?”
“Con ganas,” SeonHee confirmó, suficiente para él y ChanYeol.
“Aun así, creo que hay mucho con que ponernos al corriente, ¿no?”
“Tenemos rato. Creo que si esperamos diez años a un reencuentro...” BaekHyun lo acarició por la oreja, solo al acomodarle un mechón en su sonrisa y que ChanYeol terminara de decirle directo: “Podemos hacerlo.”
“Bien para mí. Aún te tengo, y ahora no te me escapas. Sé dónde vives, quién eres y cómo te encuentro,” JongDae le advirtió de sonar muy psicópata al auricular, pero a ChanYeol le provocó una gran risa. Tal como quería, lo entendía mejor.
¿Quién iba a creer que encontraría el amor en una calabaza? Tal vez los milagros no solo pasaban en Navidad, las brujas también tenían su magia.
FIN
Un poco tarde para la época, pero nunca viene mal una historia con el tema. Al menos, esta vez no ha sido tan terrorífico. También merecemos cosas lindas en lo tenebroso, y después de escribir mucho del tipo, ya requería un descansito🥲
📇Para traer un poco de ternura a la vida. Pero ustedes díganme: ¿qué les ha parecido? ¿Les gustó esta pequeña historia halloweenesca?
📇Quiero oír un poco de lo que opinan, cuéntenme qué les gustó más o cómo sintieron a los personajes en esta historia🫣
No es una historia muy larga, ha sido creada para tener una parte y no más, aunque las historias siempre pueden tener otro final, es suficiente con que aquí lo dejemos.
Agradezco mucho que se vinieran a pasar por acá, si dejaron votos o comentarios alrededor de la historia, son doblemente agradecidos. Y como siempre, aprecio mucho su apoyo. Si quieren más historias como estas (y de todos los tipos con nuestros chicos), pueden darse una vuelta por lo que hago. Espero encuentren algo que ahí les pueda gustar (échenme un grito si ha ocurrido). No tengo más que agregar, solo esperar que lo disfrutaran y encontrarnos en muchas más historias💙
Pd. Quiero aclarar que esta historia surgió gracias a leehoneey porque me pasó esta imagen de Facebook como referencia...
Quien haya escrito la cosa, ojalá llegue a encontrar la historia, créditos y agradecimientos por esto. Espero haber cumplido con la idea. Si no, ojalá que leehoneey le haya gustado (un pequeño regalito para sobrellevar la época, ¡abracito, linda!). Y un abrazo igual a quienes les gustara, ¡nos leemos!✨