¿Heroe o villano?
—No puedo esperar para encender un cigarrilo este instante—pensó Alejandro mientras cerraba los ultimos puntos de la herida.—Listo señor Gonzales, termine.
Gonzales levanto a su hija que estaba dormida a su lado
—Ya chiquita levantate—le murmuro a la niña y dirigiendose a el—Gracias doctorcito, perdóneme por molestarle a altas horas de la noche aun ...
Un frasco tirado hacia el lo hizo callar abruptamente haciéndole daño.
–No haga fuerza con ese brazo herido, tómese esos antibióticos y mantengala limpia–dijo mientras escribía la receta—Si surge infección venga de inmediato
—Muchas gracias doctorcito me ha salvado la vida, vendré con mucha comida la próxima vez–abriendo la puerta de la habitación
—No se moleste y marchese ya...
—Muchas gracias—la niña se habia acercado a abrazarle y con lagrimas en los ojos—gracias por salvar a mi papi.
Alejandro se agacho hacia ella y acariciándole la cabeza le dijo con un tono amable:
—No te preocupes y cuida a tu papi para que no le vuelva a ocurrir otro accidente—y dirigiéndose enojado y con tono sarcástico al padre—como jugar con cuchillos para impresionar en una fiesta...
Don Gonzales se llevo a su hija rápidamente antes de que el Dr Rivera le vuelva reprender por su actuar, dejandolo solo en la sala de emergencias.
—¡Por fin!—suspiraba aliviado y sacando su cajetilla de cigarrillos y su mechero y se marcho hacia la azotea.
Veía las puertas de las habitaciones de los pacientes, unas desgastadas y rotas otras nuevas y firmes. Por aquel pasillo iluminado lleno de cajas y fundas
—Ya estan terminando de remodelar este lugar, así ya podre practicar medicina con eficiencia—penso—¡Pero que basurero!¡Enserió tantas normas estrictas y no pueden ser limpios!
Detuvo su marcha y comenzo a recoger las cajas y fundas, reuniendolas en un mismo lugar, para llevarlos el dia de mañana al basurero
—Mañana tendré que levantarme temprano para botar esta basura, no debo dejar una mala imagen a los nuevos doctores que voy a capacitar.—y prosiguiendo su marcha comento — ¡Que fastidio que yo siendo doctor tenga que ser conserje!
Subía las gradas hacia la azotea lentamente cuidando de no caerse con los baches de la madera podrida y donde enconteo a un anciana bajando torpemente.
Fastidiado la subió a su espalda para ayudarla a bajar
—¿A donde quiere ir señora?
—Al baño
Tuvo que esperarla para volverla subir y llegué a su habitación sin problema. En donde tuvo un agradecimiento de un dulce y un:
—Gracias muchacho usted siempre siendo un doctor tan bueno que siempre salva a todos sin importar que...
Llegó a la azotea con esas palabras que no podía sacar de la cabeza, mientras abría la puerta y sonar ese peculiar timbre de la puerta:Do Mi Do Mi...
—Yo un buen doctor—esboso una pequeña sonrisa triste—solo cumplo mi deber no puedo salvar a todos, aun cuando me necesitan...—y buscando con brusquedad en su bolsillo su mechero para encender su cigarrillo —¡donde est...!
En ese instante solto su cigarrillo al ver arriba en el borde de la azotea una mujer con su bata de hospital preparandose para saltar.
—¡¿Que haces ahi?!¡Baja te puedes lastimar! ¡Que crees que haces!–gritaba insistentemente Alejandro haciendo voltear.
Era una chica hermosa, con rasgos definidos pero palidos, delgada como una hoja de papel que podia ser derribada por el viento facilmente, con un gorro sobre su cabeza que resaltaba sobre ella y con unos ojos de color miel,que brillaban haciendo notar que estuvo llorando.
—¡No intente detenerme!—se acerco mas al borde—que ya me dispuse a saltar y nada de lo que me diga me hará cambiar de opinión.
Alejandro estaba desconcertado, no sabia que hacer para que no saltara, pensando a toda velocidad mientras ella veia aun mas y mas abajo, debia hacer porque juro que no iba perder otro paciente, no otro mas.
Y entonces:
—Esta bien salta—Caminando a paso tranquilo hacia ella mientras prendía un cigarrillo —No me importa
—¡¿Que?!—volteo desconcertada ante tal respuesta— No quieres decirme que la vida debe seguir o toda esa palabrería
—¡No!—dijo rotundamente—solo vine aca a fumar—y ofreciendole un cigarrilo —Pero me puedes decir porque te vas suicidar para decirle algo a tus padres para consolarlos. O sino ya salta.
Ella estaba titubeando palabras al azar y las cuales Alejandro solo escucho "No quiero preocuparlos mas" mientras lloraba antes de cogerla del tobillo mandarla pal piso y darle un puñetazo en la cara que resonó fuertemente y la dejo desmayada.
—¿Y ahora que voy a hacer contigo?—suspiraba mientras guardaba su cajetilla y la cargaba sobre su espalda.
...
—¡Suélteme, doctor Rivera! ¡Estoy bien! —gritaba el paciente mientras Alejandro le inyectaba un tranquilizante y la enfermera lo ataba en la camilla.
—Sí, claro —respondio haciendo presión en su brazo con su cuerpo para que no se moviera—. Estás tan bien que intentaste arrancarte la vía y salir corriendo en bata con fiebre en tu cuarenta. ¿Quieres contagiar a los otros?¿Esto te pasa por no vacunarte de la influenza de chiquito?
La enfermera Valeria intenta contener la risa mientras le pasaba las correas al doctor, el cual le ponia a aquel paciente
—Como odio esas madres antivacunas, por su culpa hay tanto imbecil como este—y señalandolo—¡Te quedarás atado hasta que yo lo ordene!
—Doctor, quizás se excedio… —dijo Valeria conteniendo su risa—¿Que lo tiene tan irritado?
Alejandro se sentó agarrando sus ojos con los dedos
—Son esos reporteros ya son tres dias que no me dejan de molestarme, quieren hacerme una entrevista por aquel accidente como si fuera un héroe,
Y ahora por culpa del doctor Perez que no cuida su diabetes, que le dio un infarto el dia de ayer y ahora también debo cuidar a sus pacientes.
Valeria salto una carcajada haciéndolo enojar
—¿Solo por eso?
—Como que solo por eso, ademas de soportar ese interrogatorio de los familiares de la chica y la policía, tengo que soportar ovaciones en todos lados ya me hartan. Por eso solo la deje en la cama sin decir nada—acercándose a ella— pero tu revelaste todo
—No me dijo que era un secreto, ademas que hubiera dicho cuando me preguntaron el porque estaba sangrando por la nariz.
—Ya mejor no me hagas enojar mas y vamos por el otro paciente—emprendió su marcha—¿Quien es?
La enfermera Valeria reviso la lista de pacientes y tapandose la boca para que no le viera el doctor
—La siguiente paciente doctor es: Lisbeth Rodriguez, de 20 años, enfermedad terminal y es de la habitación habitación 13
—Vaya, alguien con que enfermedad terminal, pobre muchacha—penso para si mismo mientras abria la habitación numero 13
—Hola, buenos dí...
Sin poder pronunciar mas palabra la vio a aquella chica de la azotea, escoltada por dos de sus familiares,la cual al verlo cambio su mirada de asombro a una de odio profundo mientras su enfermera no paraba de reirse tras suyo
—Mierda...—Y con esa frase supo que su paz, si es que alguna vez la tuvo, había terminado.