Prologo
Siempre pensé que mi vida era un cliché andante. No sé si por mi mala suerte o porque el universo se empeña en burlarse de mí, pero así es.
Me llamo David Goodman: chico hiperactivo, hablador compulsivo, con la piel tan blanca que parezco reflejar luz y unas cuantas pecas que se niegan a desaparecer. Dicen que soy atractivo, aunque mi autoestima insiste en discutirlo todos los días. Cabello castaño, ojos color whiskey… sí, ya sé, suena bonito, pero créanme: no es tan espectacular como parece.
Pero supongo que no vinieron a leer una descripción mía.
Vinieron por él.
En toda escuela hay un tipo que parece haber sido diseñado en un laboratorio: el más deseado, el más sexy, el más inalcanzable. En la mía, ese título lo tiene Henry Cavill.
Piel morena, ojos azules, cabello negro como la noche y un cuerpo que… bueno, mejor no lo describo o tendré problemas para seguir escribiendo. Ah, y líder del equipo de baloncesto del instituto. Porque claro, la perfección nunca viene sola.
Y, para rematar, mi amor platónico.
Sí, soy gay. Sí, lo sé desde siempre. Y no, por más que lo intenten algunos, no pienso cambiar algo que no tiene nada de malo.
Esta es la historia de cómo un amor adolescente —uno que creía imposible, uno que solo vivía en mi cabeza— terminó convirtiéndose en algo que jamás imaginé. Algo que nos cambió para siempre.