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Cuando la muerte aprendió amar

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Summary

El Rey Muerte nunca buscó amar… hasta que una humana desafió su soledad. Entre Vida, que lo mira con ternura, y Rubí, que lo adora en su oscuridad, Thomas se enfrenta al dilema más cruel: elegir entre la esperanza que lo humaniza o el abismo que lo acepta sin condiciones. Abrazar su humanidad que le ofrece paz… o rendirse a la crueldad que lo reclama. Amar te destruye.

Status
Complete
Chapters
81
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prologo: Cuando la muerte aprendió amar

En medio de ese silencio destructivo, una mortal se adentra en la oscuridad.


No busca salvación, solo un pacto. Un propósito. Las palabras se vuelven ecos de súplicas en las sombras de un reino inhóspito, devastado por el dolor; un susurro que se ahoga en su propia sangre, un crujido que delata un corazón destrozado. Manos temblorosas. Dedos inquietos. Camina entre paisajes que alguna vez fueron su anhelo y que ahora se han convertido en un mundo sin color. El aroma metálico del ambiente impregna el aire apagado, sepultando todo rastro de su pasado. Camina. Suspira afligida. Avanza hacia la perdición: una mujer joven que empieza a traicionarse a sí misma. Pero el reino no la recibe con flores, sino con un silencio donde la muerte la observa desde cada rincón.


—Necesito otra oportunidad. Estoy muriendo… —susurra.


Silencio.


La mortal continúa mientras sus recuerdos se deshacen bajo la tela de la devastación. Siente una oleada de ansiedad, como si su carne se pudriera tan lentamente que cada movimiento la desgarrara. Se derrite. Las plantas de sus pies se vuelven agujas que se fracturan desde dentro con cada paso hacia aquello que dejó en la antigüedad. Memorias. El silencio, tan doloroso, se expande mientras las imágenes del mundo mortal se desgarran ante sus ojos. El dolor la obliga a detenerse. La visión se le vuelve borrosa. Apenas unos pasos más y encuentra el horror. El paisaje ha dejado atrás las ruinas… y comienza a mostrar sus causas. Entre los restos, algo se mueve. Algunas figuras. Encuentra cadáveres de mortales que han caído en una guerra imposible de resistir; algunos de ellos le ruegan que se detenga antes de cruzar el umbral del castillo de la muerte. Un escalofrío le recorre la espalda. Las puertas gigantes, pesadas como si cargaran siglos, hacen que su pecho se hunda en miedo. Entonces, entre los cuerpos, alguien se revela. Arrastrándose. Una mujer, apoyada en una columna, perdida en su propia locura, le suplica entre jadeos:


—Los mortales no son bienvenidos en su corazón… —La sujeta de las piernas, impidiéndole tocar la puerta manchada por un carmesí que fluye debajo.— No te atrevas a enamorarte de él. Su maldición te destruirá.


La mortal no se detiene. Las advertencias intentan quebrarla, pero su respiración se agita y su corazón se acelera ante la masacre que se extiende desde la entrada hasta el fondo de los pasillos. Sus pies tocan el frío piso. Los corredores, cubiertos de armaduras en poses de batalla, la observan en silencio. Un sonido la detiene. Un jadeo grave, una voz rota llorando en la oscuridad. Algo en ese lamento la impulsa a seguir. Mientras avanza, las paredes parecen cerrarse, negándole cualquier respiro; siente que está entrando a un lugar al que jamás pertenecerá, un sitio donde la nostalgia lo devora todo. Pero sigue. Sigue la voz quebrada hasta el origen de aquel llanto. Se detiene al ver su pie derecho: una parte de su carne ha quedado adherida al suelo, desprendida de su cuerpo. Sus manos tiemblan ante el poder del castillo, cuyo peso destruye, pero también empuja a la esperanza. Un gemido se le escapa, carcomiéndole la mente. Un mareo la detiene. Al tocarse los ojos, siente algo moverse bajo la piel. Gusanos emergen de los orificios de su rostro, hambrientos por consumir lo que queda de vida en los cuerpos del suelo. Intentan devorarla sin compasión.


—Rey Muerte… ten misericordia de mí. No me dejes cruzar al otro lado…


Continúa avanzando, abrazada por la oscuridad que amenaza con quebrar su frágil alma. Su cuerpo se tensa. Se hunde allí, entre moscas que reposan en su cabello, recordándole que pronto se extinguirá. Sin tregua. Vuelve a ponerse de pie. Sube las gradas aferrándose a los bordes. Avanza agotada hasta que su mano izquierda queda adherida a la superficie; un destello de lo que fue su existencia la hace gritar. El silencio observa desde las alturas. Partes de cuerpos caen del techo, intentando adherirse a su ser. El mundo entero intenta alejarla para impedir que llegue al corazón del rey Muerte, un hombre solitario en su trono. Pero ella se aferra a su única salvación, arrastrando a sus demonios con ella. Encuentra escenarios escalofriantes llenos de calaveras que la siguen con la mirada, esperando su caída. Se adentra en un mundo donde todo termina. El eco de su respiración acompaña su recorrido hasta que, vencida por su fragilidad mortal, cae al suelo. Al frente. Una habitación descomunal. Detrás, un rastro de rosas sangrientas deja pétalos de heridas.


—No tienes que estar solo… —se arrastra hacia el vacío.— Dame la oportunidad de resistir…


Entonces lo siente: la presencia que la llama desde el horizonte. Silencio. Vacío. Se desliza por el suelo hacia el trono. Jadeando. Suplicando. Allí, en medio de la oscuridad, está él: El rey Muerte, con su rostro de calavera, llorando su maldición. Cargado de tristezas, cargado de desgracias. No sonríe. Se cubre con sus manos. Al verla con su último aliento, se compadece. El aire se congela. Al admirar su determinación, él levanta la cabeza. Se sorprende. Se levanta de su trono. Camina hacia la mortal. El rey Muerte se acerca para mirarla de frente.


—Toma mi existencia… átame a este mundo. No me dejes cruzar el umbral.


Él se inclina. Sus manos huesudas sostienen su rostro. La observa fijamente.


—Te daré lo que anhelas… —susurra.


El silencio entre ambos parece eterno, hasta que él confiesa:


—A cambio de tu amor.


El trato se sella en medio de aquel sueño que la encadena a un rey sin pizca de humanidad. Un hombre que la perdió hace mucho tiempo. Un rey que quiere ser amado.

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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