Capítulo 1
A veces me gustaria no haber despertado. Por azar del destino me encuentro viva, pero no de la manera que me imaginé en ese entonces.
Si hubiera resistido más...
Tal vez todo lo que ocurrió hace tres años pudiera estar lejos de ser una realidad o siquiera algo posible, pero todo está hecho y no hay vuelta atrás.
Aún tengo algunas vagas secuelas de ese día, me siento demasiado decepcionada de mi misma, por dejarme manipular.
—¡FUEGO!. —Grita el policía y quienes lo acompañan disparan hacia mi dirección.
Siento como las balas me perforan en todos los lugares sensibles de mi cuerpo, siento dolor, siento miedo, siento ansiedad, siento ganas de llorar y por más que quiera, no puedo expresar ninguna de estas cosas por que a quien atacan, no soy yo.
Mis padres, cierto... ¿Qué pensaron sobre mí ese día?, sigue siendo un gran misterio para mi, me intriga, no tengo una relación cercana con ellos, ni siquiera saben que vivo a base del trabajo más patético del mundo.
Un escalofrío recorre mi cuerpo tras recordar la situación en la que creo encontrarme, ya que solo puedo ver con impotencia como mi cuerpo evidentemente mutado trata de defenderse, pero no lo logra y esa es la parte que más espero, ¿por qué?, la espero por que solo así podré salir.
Mi cuerpo cae, chocando con las paredes de la escuela destruyendolas, mi cabeza sangra, mi vista se vuelve borrosa, poco a poco siento como me sacuden de un lado a otro y me gritan demasiadas cosas de las cuales no logro descifrar que quieren decir.
Escucho voces, mi nombre, insultos y el despertador, que me jode todos los días por la mañana.
—¡Terilyn estúpida!, —Dice Sirin cuando me ve abrir los ojos. —levántate, tienes que llevarme a la escuela, no quiero llegar tarde.
Sirin me suelta bruscamente y se va de mi habitación rodando los ojos sin dejar de maldecirme por lo bajo, en serio es una hija de puta.
Ella es a quien presento como "Prima" a la sociedad, aunque en realidad es una desconocida con la que vivo.
Su padre finje ser mi tío para que yo pueda estudiar en la escuela más prestigiosa de Italia, pero no solo eso, también hay otros motivos, todos los humanos son interesados por naturaleza.
Me levanto sentándome en el borde de mi cama, me frotó la cara con ambas manos, otra vez el sueño, ese horrible sueño, realista y doloroso, ojalá pudiera borrarlo.
Pero no puedo hacer nada, todo me lo merezco, todo fue lo que yo elegí y sin embargo me siento asfixiada por ello. No quiero pensar en el sueño, no quiero pensar en esto, solo son secuelas y debo contenerme.
Comienzo a arreglarme, me veo en el espejo y se me hace un nudo en la garganta, solo me falta una semana para graduarme de la secundaria, algo que estuve esperando desde hace dos años.
—¡TERILYN!. —Grita el perro furioso, perdón, es decir, mi "tío"Rowen, es igual de odioso que su hija.
No le respondo, tomo mi mochila, salgo de mi habitación bajando las escaleras para encontrarme con estos dos bastardos esperandome como perros frente a la puerta, listos para salir a pasear.
—Vámonos. —les digo y salgo por la puerta sin mirarlos. Sé que ambos deben estar sacando espuma por la boca, ya vamos diez minutos tarde a la escuela.
Subo al auto, seguido de mi sube Sirin a un lado mio despidiendose de su papá. El conductor comienza a manejar, mientras ella se toma su tiempo para maquillarse yo solo miro por la ventana tratando de ver algo interesante y quizás distraerme.
Las personas más sinceras que he conocido han dicho que mi nombre es muy lindo, aunque mi personalidad y mi apariencia reflejan lo contrario a como se escucha. Tal vez tengan razón, nunca lo había pensado.
Hubo un tiempo en el que mi nombre fue el tema de conversación más frecuente de todos, fue la noticia del año y no lo digo en buena forma, fue horrible.
El camino a la escuela no es demasiado largo, pero es lo suficientemente lejano como para tardar una hora caminado, llegamos en quince minutos, sumado a lo tarde que ya estábamos son veinticinco minutos, un poco "normal" por que me la vivo llegando tarde, siempre doy la excusa de vivir lejos, ¿Quién no?.
Salgo del auto con una calma que enfurece a Sirin, me mira con una mueca de disgusto, casi de asco, realmente no me importa, ni siquiera la estoy mirando y sé muy bien que hará algo para que me apure.
—Oye, acelera el paso, por tu culpa llegamos tarde. —susurra ella. —¡Camina rápido! —vuelve a susurrar, esta vez casi gritando.
Antes de responder ella actúa primero, no me equivoqué, intentó jalar mi cabello, lo intentó por que no me dejé tocar y en cambio la empujé, esta babosa se cayó al piso.
—¡Ay!. —grita Sirin, me da gracia, cayó chistoso.
—¡TERILYN ZANETTI!. —Ruge la directora cuando me ve pasar a un lado de Sirin, a quien hace un momento tiré, se ve furiosa y viene caminando con rapidez hacia nosotras.
Sirin se levanta rápidamente con los ojos rojos y a punto de llorar. Ya no me sorprende esto de ella no es la primera ni la última vez que lo hará. Tampoco puedo evitar a la directora pero me dan unas ganas que quisiera controlar totalmente.
—Se cayó. —le digo y creo que es obvio que sabe que no es cierto.
—Terilyn, yo sé que no te caigo muy bien, pero somos familia y tenemos que respetarnos, ¿no?.... —otra vez sus idioteces. —Señorita Rozz, fue un accidente, yo solo trataba de quitarle algo del cabello y ella me empujó sin querer.
—Sirin, ¿No te duele nada?, puedes ir a enfermería a revisar tus rodillas no quiero que se infecten tus raspones. —¿raspones?, JAJAJAJA, solo se ensució con polvo. Veo como gira su cabeza hacia mi con una cara seria. —En cuanto a ti, te quiero ver en mi oficina ahora.
Entra con Sirin a la escuela y ambas se dirigen a enfermería, bueno, la primera clase de la semana es Álgebra, no me gusta esa clase es demasiado aburrida, entonces, para no ir me meto en la oficina de la directora, es mejor escuchar sus regaños sin sentido que quedarme dormida en clase.
Tan pronto me siento en la silla, suena mi teléfono.
¿De verdad?, ¡¿Por qué coño no me dejan en paz?!.
Saco el teléfono de mala gana y veo que me llaman, creo que voy a contestar.
—¿Qué quieres?. —le pregunto.
—Buenos días, que bonito saludo de tu parte, Púalyn.
Odio que me pongan apodos, pero no estoy de humor para repetirle que no me diga de esa forma.
—¿Qué quieres?. —repito
—Nada, solo quería saber si vendrías a la escuela.
Ah, ya, solo eso, creo que para preguntar ese tipo de cosas existen los mensajes de texto.
—Si.
—Te espero, no tardes. —cuelgo cuando termina de hablar.
Guardo el teléfono y espero a que la directora llegue, se tarda mucho, es como si le hubiera cortado media pierna a Sirin, que dramáticas.
Escucho pasos, seguido de ellos la puerta de la oficina se abre y entra la directora, se ve demacrada, creo que siempre se a visto de esa manera, no lo recuerdo bien.
Toma asiento en su respectivo lugar mirándome inexpresivamente.
—Terilyn, ya he hablado contigo sobre estas situaciones, ya es hora de que dejes de continuar comportandote así. —dice sin apartar su mirada de mi cara.
No le respondo nada, no tengo nada que decir, se supone que es un recordatorio.
—Tengo una misión asignada para ti. —eso me interesa demasiado. —Tienes que volver.
Eh... Bueno, ya no, no quiero, cualquier cosa por no volver.
—No, pido un cambio, no quiero ni es necesario volver. —digo enojada, ¿volver?, pff ¿Es broma?, espero que si.
—¡Ni siquiera has escuchado el motivo!, —exclama. —es una orden de nuestros superiores y es por eso que te ordenó comportarte.
—Yo ya tomé una decisión, ni usted ni ninguno de los superiores me hará cambiar mi decisión. —Estoy enojada y en lo más profundo ansiosa.
—Terilyn, todos en la organización sabemos que no quieres volver, pero esto es muy importante. —pff, ¿"importante" en que aspecto?. —La situación es un poco difícil, es tu última semana por lo que no tenemos mucho tiempo, te enviaré una carpeta con la información este fin de semana, puedes irte, es todo.
No digo nada y salgo de ahí, mientras camino por los pasillos tratando de llegar a la clase un pensamiento me detiene.
“¿Qué pasa si alguien me recuerda?”
Bueno, han pasado tres años, no creo que haya alguien que me recuerde, no sé si esto sirva de consolación pero es mejor calmarse.
Camino nuevamente, esta vez un paso más lento, apenas llego a la entrada del salón la puerta se abre de golpe y aparece la cara del profesor.
—Señorita, si iba a seguir llegando una hora tarde a mi clase era mejor que no apareciera. —Al cliente lo que pida.
Solo me limitó a sonreír y me doy la vuelta para irme, no tengo nada que perder, mis calificaciones están plasmada en mi boleta, solo vine a perder mi tiempo.
—¡Púalyn!. —Ay, no... —Lo siento, profesor, Terilyn está enferma el día de hoy, —Alexander me toma por los hombros y me gira, vuelvo a quedar de frente al viejo de álgebra. —Por eso el estrés, perdonela.
Trato de poner la peor cara posible para que este estúpido no salga regañado, ya que una vez su mamá me regañó por culpa de esta actitud suya.
El profesor no dijo nada, suavizó su expresión furiosa y nos dejó entrar al salón.
Ya sentados, el profesor se había ido, eso le dio tiempo a Alexander para hablar conmigo.
—¿Por qué siempre llegas tarde?. —yo también quiero saber eso.
—vivo un poco lejos. —lo mismo de siempre, me crean o no, nadie puede probarlo.
—Eso es mentira.
—Tomalo como mejor te parezca.
Alexander es rubio y de ojos color negro, no es demasiado alto pero tampoco bajo, él es mi "amigo" desde que llegué a esta nueva escuela, no confío mucho en él, me enseñó a patinar sobre hielo, se lo agradezco, y espero no vernos en el futuro.
—¿Sabes?, escuché que hay cinco alumnos que se irán de intercambio a Estados Unidos, pero, ¿sabes que es lo más importante?. —No respondo y continúa con una sonrisa. —Por tres años, y no son los de primer ingreso. Son los alumnos de nuestra generación.
Oh, ya veo, interesante, que bonita fachada para transportarme sin muchas excusas.
—Que bueno, creo que tu serás uno de ellos. —digo forzando una sonrisa "sincera", por que es lo que menos quiero, pero toca disimular que me enociona su descubrimiento.
Alexander sonríe aún más de lo que ya lo hacía, se ve raro.
—Yo espero que no si no es contigo.
No sé que responder a eso, creo que era mejor cerrar mi hocico.
—Igualmente. —escupo torpemente la única palabra que se decir cuando me dicen algo...¿bueno? ,da igual.
Puedo ver como como frunce el ceño ante mi palabra, pero sin deshacer la sonrisa tan raramente formada.
De repente, el profesor entra con una sonrisa radiante acompañado de Sirin y su grupito de amigas.
—Su compañera, Sirin, tiene pensado cantar algo el día de su entrega de diploma, y viene a proponerles ayudarla con algunos instrumentos a cambio de una pequeña recompensa. —dice el profesor con una sonrisa que lo hace parecer más viejo de lo que está.
Nadie dice nada, pero aplauden.
—Sólo serán dos canciones, no creo que sea demasiado trabajo, quienes estén interesados pueden mandarme un mensaje de texto para poder organizarnos correctamente. —continúa Sirin, me da risa interna verla sonreír cuando hace unos minutos estaba llorando por que la estúpida se tiró.
Unos minutos más de bla, bla, bla, bla, bla, y se va.
Alexander se queda callado, la mejor parte de la clase, ojalá esta última semana se pase volando.
Llega el receso y todos salimos a tragar las croquetas de la cafetería, que de hecho, de croquetas tienen todo.
Me escabullí entre la multitud y fui a la terraza de la escuela, mi lugar preferido para reflexionar, nunca he venido con alguien, me gusta pensar mis asuntos en este lugar, es pacífico y tranquilo, creo que es obvio.
Solo tomo asiento en el suelo y miro el cielo, hoy es un día nublado, me gusta eso.
Recordar pacíficamente lo que pasó hace tres años es complejo, por que un tiroteo escolar no suena tranquilo ni bonito.
No tengo planeado contar como pasó todo a detalle, por que no lo recuerdo muy bien.
Todo se remonta a cuando recién había terminado la escuela primaria, suena tonto, pero yo realmente no tenía la atención de mis padres biológicos, ellos concentraron toda su atención y cuidado en mi hermana gemela, por ende me ignoraban de la forma más descarada posible.
Yo no era relevante para ellos, si, admito que se siente feo, nada agradable, afortunadamente ya no me afecta eso, pero volviendo al tema, mi actitud cambió demasiado, la música siempre formó parte de mi vida, pero el género metalero, me atrajo demasiado, comencé a comprar accesorios relacionados al género musical, hasta el día de hoy tengo una pulsera de ese mismo año, no es muy llamativa pero tiene púas, seguramente ya hay gente hablando de esto.
Mi hermano mayor también era una pequeña víctima de lo mismo que yo sentía, nos dejaban de lado, aunque él solo es tres años mayor que mi hermana y yo, también sintió coraje y desesperación por el trato parcial de nuestros padres, me dio mucho miedo acercarme a él para refugiarme, ¿por qué?, bueno, él era un chico rebelde, muy rudo, tenía peleas con chicos de su misma escuela, la verdad nunca se me pasó por la mente hablar sobre esto con él, creo que era mejor si lo hubiera hecho.
Pero en lugar de hablarlo con alguien, solo miré en silencio la conducta de mi hermano, a mitad de año noté qué mis padres le entregaban una lista con todas sus responsabilidades, entre ellas hacerse cargo de inscribirme en la escuela secundaria, diferente a donde iría mi hermana.
Me dio un poco de esperanza, al menos pensaban en mi, pero esa esperanza se esfumó cuando esa misma tarde los vi salir al parque de diversiones sin llevarme, todos se fueron, solo quede yo, nadie más, ese día lloré a mares, que ridícula fui, lloré en mi habitación, cuando estaba por quedarme dormida vi una luz color verde atravesando mi ventana cada vez más cerca.
Me asusté, me escondí entre las sábanas de mi cama y de pronto, los cristales de mi ventana se rompieron. Intenté dormir, pensé que todo era mi imaginación, pero no lo fue ya que escuchaba claramente como mis cosas eran destruidas una por alguien desconocido.
Entré en pánico, pensé en gritar, pero ¿Cómo?, no podía moverme, mis músculos estaban en modo apagado, estaba paralizada literalmente.
De repente, mis ojos se cerraban y mi mente estaba en blanco, por un momento sentí que mis rodillas dolían y mis manos ardían, sentí miedo de que me hubieran hecho algo.
Pero por suerte, no físicamente, sino que mentalmente.
Esa noche me desperté por la madrugada, la ventana estaba intacta, todo en orden, pero como dije anteriormente, mis rodillas y manos dolían, las miré tratando de ver correctamente lo que tenían.
Había sangre en las palmas de mis manos, creo que es obvio que en mis rodillas igual.
Me levanté y corrí al baño, encendí la luz, pero todo lo que vi estaba bien.
Es extraño, o bueno, era extraño, pero dejo de serlo cuando en los siguientes días noté mi comportamiento extraño, suena raro, pero yo noté que no era yo quien hablaba o hacía cosas que mis pocas amistades decían que yo hacía.
Decía groserías demasiado seguido, incluso los ofendía con mis acciones, me juntaba con personas malas, pero yo no lo hacía por mi propia voluntad, solo veía lo que sucedía y hacía mi cuerpo.
Por que estaba siendo poseída.