El Evangelio Según Siara.

Summary

+18 | Demon!Lisa × Religiosa!Jennie | Dark Jenlisa - SLOW BURN EXTREMO Jennie Kim rezaba todas las noches por salir del infierno. Una noche alguien la escuchó. Pero no fue Dios. Fue el diablo.. y lloró antes de besarla. Advertencia importante: Esta NO es una historia de sexo rápido, BDSM ni G!P explícito. Aquí no hay smut hasta que ellas lo sientan de verdad. Aquí hay trauma, fe rota, redención y un diablo que aprende a ser humano. Si buscás porno demoníaco fácil, pasa de largo. Si querés que te rompan el corazón y después te lo curen.. bienvenida. Angst pesado ◆ Trauma ◆ Pacto de sangre ◆ Redención ◆ Slow-burn que duele #ElEvangelioSegúnSiara Historia Mía, no copiar ni igualar, pide permiso primero. #ElEvangelioSegúnSiara

Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

1 Génesis: El Éxodo De Las Alas.

Información:

Antes de que lo leas, quiero que sepas esto.

+18 | Contenido explícito, blasfemia, gore, BDSM, non-con, g!p.

Es una historia totalmente mía, de la cual no busco generar daño o perjudicar a nadie, todo es explícito, crudo y sin censura de lo cual todo puede suceder, asique recomiendo discreción.

Una vez dicho esto, espero que la disfrutes. ♡

.....

-Unos días antes.


-Génesis 1:1


En el principio creó Dios el cielo y la tierra.

Yo creé el infierno en la tierra.

..

Durante los principios de la creación humana, mientras Dios trataba de hacer la mujer perfecta para tenerla sumisa y obediente tanto para él como los hombres, yo me encargaba de someterlas y demostrarles la verdadera pasión, de desinhibirlas y volverlas mis devotas.

Claro que tuve muchos problemas tanto con él como con sus tontos discípulos e incluso mis tontos hermanos "perfectos".

Pero como yo nunca fui su favorita e incluso me desterraron solo por querer más libertad para todos y a consecuencia de ello terminé encerrada en la oscuridad del infierno por siglos.

A pesar de ello, ese infierno al que ninguno de mis hermanos podía ir, terminó volviéndose mi hogar y como todas las humanas que habían estado conmigo también terminaron allí, las terminé transformando en mis demonias personales para satisfacer todas mis necesidades más sádicas, oscuras, pervertidas ya sea con o sin consentimiento alguno.

Pero como ese lugar ya era todo mío, que yo soy la reina del infierno y por ende, todo se me es permitido.

Si bien lo disfrutaba demasiado y tenía sexo sin control alguno, con el pasar de los años comencé a sentirme algo aburrida.

Claro que me encantaba ser la dueña y reina del infierno, pero como absolutamente todo comenzó a volverse tan monótono que ya no sentía la misma emoción o intensidad, ni siquiera torturando las almas en pena.

-Tal vez.. debería intentar romper esa maldita selladura. -murmuré, levantándome del trono algo molesta.

Una vez que comencé a caminar hacia el pasillo, noté que Kally, una de mis asistentes demoníacas personales, se acercó algo rápido al verme dirigirme otra vez a la puerta.

-Siara.. ¿otra vez a la puerta? Ya llevas más de.. eh bueno, he perdido la cuenta, pero solo terminas volviendo frustrada. -colocó su mano en mi hombro y miró mis ojos -¿No crees que deberías pensar en otro método?

Al escuchar sus palabras, me negué muy rápido y me crucé de brazos.

-Ya no importa cuántas veces lo he intentado. Mi padre se creyó muy listo sellando esta puerta, pero sé que hay un método.. solo debo seguir. -murmuré entre dientes, frunciendo el ceño.

-Siara.. hay algo que no entiendo.. ¿Por qué insistes tanto en querer ir al mundo humano? Ellos son simples mortales y en su mayoría terminarán aquí, además.. aquí lo tienes todo. -preguntó, tratando de sonar casual, pero su curiosidad era muy obvia.

-Kally.. ¿no te has planteado ser libre? ¿Poder experimentar cosas nuevas? Sí, los humanos son simples mortales, pero eso es lo atractivo y también lo fáciles que son de corromper.

Kally se apartó un poco y luego inclinó su cabeza algo confundida.

-Sí, más de una vez lo he pensado. Pero tu padre nos encerró aquí.. y sí, yo era humana.. pero las cosas cambiaron, tú eres nuestra líder y si te vas, esto sería un caos. Además.. no has respondido mi pregunta. -concluyó, aún en negación a mi decisión.

-No cambiaría nada, como líder y reina, puedo ir y volver.. y si insisto, es porque estoy harta de seguir las reglas de mi padre, quiero hacer lo que desee sin tener que vivir como si estuviera en una prisión. -admití muy molesta.

A pesar de que Kally aún seguía en negación, al verme muy decidida y sabiendo que no se puede oponer a mí, solo suspiró frustrada y dio un leve asentimiento antes de marcharse con las demás demonias que le llamaron porque necesitaban ayuda con algunas de mis tareas.

Mientras tanto, yo retomé el camino hacia la puerta sellada e iba pensando con qué podría intentar romperla y así finalmente abrirla.

Ya lo había intentado todo, desde usar mis poderes, mi fuerza bruta, incluso pedí a algunos de los demonios que se combinaran conmigo, pero todo falló miserablemente.

Solo me quedaba una cosa por hacer y era demasiado arriesgada para mí, pero como ya no sabía qué más hacer, decidí intentarlo. Una vez que me coloqué de frente a la puerta, tomé nuevamente el candado y fruncí el ceño.

-¿Esto es lo que quieres, padre? ¿Que me arrodille ante ti y te pida perdón? Estás muy equivocado.

Me detuve un momento, como si supiera que él me respondería y continué.

-Sabes muy bien que yo solo quería que todos tuvieran libertad. Que fueran libres de decisión, pero tú.. a ti solo te gusta controlarlos. -gruñí, apretando el candado.

-Y yo ya no pienso seguir estando encerrada en este infierno, es mi hogar y como tal, yo soy la diosa aquí, así que voy a abrir esta maldita puerta a como dé lugar ¿¡oíste!? -grité finalmente, mirando a las piedras oscuras encima de mí.

Luego de gritar con mucho odio y esperar una respuesta que sé que nunca llegará, miro las piedras oscuras donde se supone que debería haber un cielo y luego bajo la mirada a las cadenas, comenzando a apretarlas con todas mis fuerzas a pesar de que sé que es en vano. Pero en cuanto pasaron unos momentos, recuerdo que tengo un anillo especial en forma de estrella, uno que me permite tanto crear como destruir.

-Mm.. tal vez esto pueda funcionar, aunque no sé si lo hará con esto al ser obra de mi padre. -murmuré algo pensativa, extendiendo mis alas.

Sin perder más tiempo, lo tomé de mi bolsillo y me lo coloqué para luego comenzar a usar mi fuerza bruta mezclada con mis poderes y acercarlo al candado.

Al principio no sucedía nada, pero con el pasar de los minutos al aumentar mi intensidad, comencé a sentir como quemaba y buscaba romperse. Así que me centré aún más utilizando todo de mí a pesar de que sentía como quemaba mi mano.

Pero en cuanto pasaron casi cuatro minutos, por fin se rompió.

-Al fin.. dulce libertad, ahora estos mortales sabrán quién es realmente su diosa. -murmuré de manera burlona, arrojando el candado lejos de mí.

Una vez lista, tomé las perillas y jalé con fuerza, escuchando su crujir y a su vez como todo el infierno comenzó a vibrar por su intensidad. Sabía bien lo que estaba provocando al haber hecho esto pero aún así no me importó, era mi decisión y nada ni nadie me lo puede impedir.

Cuando la puerta por fin se abrió del todo, solo avancé y comencé a volar a toda velocidad hacia la tierra.

No estaba segura de a dónde estaba yendo, pero sabía que donde cayera sería el lugar donde comenzaría con el nuevo evangelio que sería absolutamente mío y yo sería la reina de ambos lugares.

-Una vez que aterricé.

Al llegar al lugar, me quedé en la playa unos momentos contemplando la noche, sus estrellas, las olas y todo lo que mi padre me negó al encerrarme en el infierno, todo se veía tan estúpidamente perfecto que comencé a reír muy molesta.

-¿Estás feliz, padre? Me has encerrado en el infierno y me negaste tantas cosas, pero eso se acabó. Ahora yo soy la dueña y yo elijo lo que haré y como lo haré. -murmuré, levantando la mirada al cielo.

Mientras lo miro, sé que él no responderá y eso solo me enfurece aún más.

-Como siempre.. tú nunca respondes, jamás me escuchas ni me entiendes ¿pero sabes algo? Ya no te necesito, es más, tampoco necesito esto. -grité, tomando la navaja de mi bolsillo.

Sabía muy bien que lo que estaba a punto de hacer me iba a doler, pero como no me importaba romper las reglas de mi padre, que por capricho propio extendí mis alas y comencé a mutilarlas poco a poco.

El dolor era muy insoportable y mis gritos eran tan desgarradores que creía que se oían hasta en el infierno.

Pero cuando por fin me las quité, solo las miré con odio, sintiendo la sangre caer de mi espalda para luego envolverlas con mi chaqueta ensangrentada y caminar con ellas bajo mi brazo a la ciudad de Seúl, sintiendo la arena quemarse en cada pisada que doy.