To Make You Believe In Me |Bakudeku|

Summary

-Déjame correrme en tu boca -soltó finalmente, profundizando esa sonrisa que ahora más parecía una burla. Sus ojos esmeraldas se abrieron como platos y sintió como sus mejillas comenzaban a acalorarse, por segunda vez. ¿Dejarlo hacer qué?- Después, solo silencio.

Genre
Erotica
Author
Izuri
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

Tras el incidente del villano de lodo, las calles de Musutafu se encontraban inmersas en un particular silencio, el cielo, teñido con un degradé anaranjado y amarillo iluminaba aquella tarde, e Izuku se dirigía a su hogar, decaído debido a la culpa de haber provocado que All Might perdiera la botella con aquel villano dentro y que el héroe tuviese que capturarlo de nuevo, entorpeciendo así, su trabajo.

Quería disculparme con All Might, pero lo estaban entrevistando.

Pensó con la mirada gacha mientras caminaba.

Dejaré un mensaje en su web cuando llegue a casa.

—¡Deku!

Un grito a lo lejos lo hizo frenar.

¿Acaso ese fue…

Dio media vuelta.

—Kacchan? —murmuró para sí mismo, con duda, al reconocer la voz de su amigo de la infancia llamándolo por aquel familiar (y despectivo) apodo.

Bakugo, que corría en dirección a él, se detuvo, agitado por lo que acababa de hacer y con una gota de sudor descendiendo desde su sien hasta su pómulo derecho, jadeaba, intentando recuperar el aire, con las manos hechas puños.

—¡Nunca te pedí tu ayuda! —fue lo primero que exclamó el cenizo, al tener la total atención del peliverde, frunciendo el ceño y apretando tanto los puños que sus nudillos palidecieron —. ¡Y no me ayudaste!, ¡¿Entiendes?!

Deku se tensó, al no haber esperado todo ese griterío por parte de Kacchan, sin saber cómo se supone, debía sentirse o reaccionar. Si bien no era la primera vez que el cenizo se portaba de esa manera con él, sus palabras altaneras aún lo hacían sentirse igual de miserable como cuando tenían cuatro años y él no presentó su quirk a diferencia de los demás infantes, a diferencia de Ka-

—Podía yo solo —interrumpió sus pensamientos, iracundo—. ¡Eres un fracasado sin quirk, no me menosprecies!.

Kacchan…

Un nudo se formó en su garganta.

—¡¿Quieres que te deba algo?! —interrogó, Izuku apretó las tiras de su típica mochila mostaza, arrugándolas por la pena e la impotencia. Katsuki frunció aún más su ceño y volvió a gritar—. ¡No te burles de mí!

Y habiendo dicho todo esto, dio media vuelta para retomar su muy consabida ruta, dejando al peliverde más angustiado y consternado de lo que de por sí ya se encontraba antes de su aparición.

¿Por qué siempre tienes que pensar lo peor de mí?

Realmente no lo entendía.

—¡Maldito nerd! —insultó de espaldas, comenzando a alejarse de él, con esa forma tan particular que tenía al caminar cuando se hallaba irritado.

¿Por qué siempre tienes que sacar lo peor de ti sólo conmigo?

Se cuestionó con dolor.

… Esto no puede seguir así.

No podía, ya no más.

Aunque todavía estaba temeroso, tomó cartas en el asunto.

—Kacchan —Izuku comenzó a seguir a Katsuki llamándolo, pero al ver que este lo ignoró, intentó de nuevo, acelerando su paso—, ¡Kacchan! —esta vez, con más insistencia.

Cuando estuvo cerca del cenizo, viendo que este no desaceleraba y seguía evitándolo, lo tomó de la muñeca para detenerlo y que lo escuchara, aunque sea, solo esta vez.

Bakugo frenó, y se volteó para confrontarlo.

—¿Qué mierda, nerd? — preguntó, incrédulo ante la acción del peliverde, zafándose del endeble agarre, como si la fuerza del chico fuese nada a comparación de la suya.

Un tenue rubor apareció, casi al instante, en las mejillas pecosas de Izuku, delatando sus nervios por haber tomado consciencia de lo malinterpretable que podía llegar a verse esa acción, más encima cuando era bien sabido que Kacchan detestaba el contacto físico.

—¡Lo siento K-Kacchan, no era mi intención! —se disculpó, inclinándose frenéticamente, denotando su arrepentimiento con esto. Sus rizos moviéndose sincronizadamente con esta acción y las mejillas más sonrosadas que antes.

¡Dios, qué vergüenza!

Katsuki rodó los ojos ante su absurda reacción y volvió a fruncir su ceño. Izuku se enderezó y mordió suavemente su labio inferior, buscando las palabras adecuadas para comenzar.

—Y-Yo no… yo no q-quería menospreciarte, Kacchan —aclaró, todavía titubeante y con la mirada fija al suelo, como si allí pudiese encontrar la solución para aquella situación que se había puesto considerablemente bochornosa —. Esa nunca ha sido m-mi intención…

El cenizo bufó tras oír la declaración y la tartamudez del más bajo.

—¿Nunca? —Izuku asintió tembloroso ante la interrogante de Bakugo, sin notar el matiz de ironía que esta cargaba —. ¿Entonces por qué carajos hiciste eso? ¿Creíste que no podría con ese villano de quinta? ¡¿Quién crees que eres para subestimarme?! ¡Responde, maldita sea!

Esta vez fue Izuku quien apretó fuertemente sus puños, con impotencia.

Él no quería perder a Kacchan, esa era la verdad

Sin embargo, hacerle entender eso a Kacchan, sin que creyera que lo menospreciaba, era una tarea a la que había etiquetado como imposible. Su arrogancia y necedad siempre cegándolo, impidiéndole ver sus más puras intenciones, sus emociones, sus sentimientos.

Aunque, en cierta parte era comprensible pues;

¿Quién le guardaba cariño a su bully de la infancia y más encima se preocupaba por este mismo?

… Seguramente solo él.

Ugh

Las opciones se le estaban agotando.

—¿Qué tengo que hacer para que me creas? —soltó Izuku finalmente, sosteniendo una mirada temblorosa, pero decidida.

Katsuki que hace tan solo unos instantes se hallaba iracundo, como una fiera, suavizó las muecas de rabia, y ahora solo lo miraba fijamente, pareciendo meditar su pregunta, cosa que solo lo puso aún más nervioso de lo que ya estaba, y tras varios segundos de un extraño y hasta incómodo silencio, vio cómo el mayor esbozaba una pronunciada sonrisa en su rostro, como si supiera exactamente qué decir.

Esa fue la primera vez en la que Izuku, a pesar de conocer al rubio desde que eran unos niños, no pudo leer su lenguaje corporal. Verlo sonreír de esa manera le dio una mala corazonada sobre toda la situación y de lo que Kacchan pudiera decir a continuación.

… ¿Kac-

—Déjame correrme en tu boca —soltó finalmente, profundizando esa sonrisa que ahora más parecía una burla. Sus ojos esmeraldas se abrieron como platos y sintió como sus mejillas comenzaban a acalorarse, por segunda vez.

¿Dejarlo hacer qué?-

Después, solo silencio.

Fue exactamente eso lo que recibió Bakugo por parte del pecoso ante su ¿solución? ¿propuesta? ¿orden? Izuku no tenía ni la más remota idea de cómo nombrar a lo que Kacchan le estaba diciendo; ni siquiera tenía idea de cómo se supone que debía reaccionar ante… eso.

Estaba en shock.

Incapaz de hilar dos ideas correctamente.

Murmullos cortados y temblorosos salían de sus labios, pobres intentos de formular una respuesta, aunque sea una palabra; era lo único que pedía internamente.

Pero nada, intentándolo una y otra vez.

—...¿Q-Qué te de-deje hacer q-qué- —tartamudeó, haciendo un esfuerzo sobrehumano para aún estando en pleno trance, contestarle al cenizo, si es que a lo que estaba diciendo se le podía llamar respuesta.

—Lo que oíste, nerd —aclaró casi al instante, interrumpiéndolo, sin quitar esa sádica sonrisa de su rostro.

Izuku, todavía sin procesar todo lo que estaba pasando, vio cómo el contrario avanzaba paulatinamente hacia él, e intentó retroceder; realmente quiso hacerlo, pero se sentía petrificado de la estupefacción, sus piernas negándose a responderle.

Bakugo inclinó ligeramente su cabeza hacia él, sosteniendo esa mirada cargada de algo que no sabía cómo interpretar.

—Y lo haré —anunció, casi burlándose de él y muy seguramente lo estaba haciendo.

Sin esperar ningún tipo de reacción por parte del menor, lo tomó con rudeza del antebrazo y lo arrastró a uno de los tantos callejones que tenía el lugar. Estaba anocheciendo y las calles se hallaban desoladas, perfecto para efectuar lo que tenía en mente.

Simplemente, Bakugo no podía sentirse más satisfecho.

—Kacchan, p-podemos arreglarlo d-de otra manera-... ¡Yo!- —musitó por la vergüenza de la situación, intentando zafarse del agarre de Katsuki, pero sin tener éxito alguno.

Temor.

Eso era lo que sentía Izuku mientras era arrastrado sin consideración alguna por parte del que reconocía como su amigo de la infancia; sin embargo, por más que la sola idea de hacer… eso con Kacchan le asustó de sobremanera, no comprendía por qué sentía su corazón acelerarse más y más con cada paso que daba hacia su inminente sino, como si fuera a estallar en cualquier momento.

¿En qué momento había dejado de forcejear?

Sintió sus mejillas acalorarse por enésima vez.

¿Acaso se estaba emocionando?

La sola idea lo perturbó por completo.

Ni siquiera pudo terminar de hilar dos ideas dentro de su mente cuando fue jaloneado por Kacchan y tirado al suelo, cayendo de rodillas frente a este, que se apoyó apenas contra la pared detrás de él.

Izuku gimoteó por el dolor que le había generado ser arrojado de manera tan tosca; quiso levantarse, pero al mínimo intento de hacerlo, volvió a ser empujado contra el piso, sus rodillas comenzaron a arder, se había raspado, eso era seguro.

Justo cuando estaba pensado que no podía sentirse más impotente con todo eso, miró hacia arriba y vio una aterradora sonrisa en el rostro de Kacchan, era esa sonrisa, esa que solo esbozaba cuando se sentía un ganador, pues lo era, y paulatinamente fue descendiendo su propia mirada por el cuerpo del otro hasta llegar a la entrepierna del mayor donde halló una muy marcada erección.

¡¿Pero qué momento?!

Sus ojos se abrieron ante la vista, con claro pánico en su mirada.

El calor subiendo a sus mejillas.

—¿Qué pasa, Deku? —preguntó Katsuki, irrumpiendo sus pensamientos, con evidente sorna en su tono, burlándose de la estupefacta reacción del chico ante su muy despierta virilidad, que sobresalía de sus pantalones, mientras la sostenía con su mano, remarcándola con prepotencia—. ¿Muy grande para ti, nerd?

Kacchan siguió mofándose de él con esa altanera sonrisa que conocía tan bien desde niño, y con esos ojos escarlata que se paseaban por todo su cuerpo sin pudor alguno, cosa que solo lo hizo sentirse aún más nervioso, como si la posición en la que se hallaba no fuera suficiente para avergonzarlo, como si no fuera suficiente para humillarlo.

Pero claro, cómo olvidarlo, Kacchan nunca tenía suficiente.

Él era insaciable.

El repentino sonido de un cierre siendo bajado llegó a sus oídos, lo puso en alerta en menos de un milisegundo, redirigió su mirada que estaba fija en el rostro de Kacchan hacia su erección, frente a él.

¡¿Kacchan?! ¡? ¡¿Él iba a-

Kacchan bajó por completo la cremallera de su pantalón.

—Maldita sea… —se quejó, algo agitado, por la molesta presión que sus propios bóxers ejercían contra su muy despierta polla que suplicaba por liberación, los bajó solo lo suficiente y suspiró de alivio cuando su pene por fin salió al exterior, completamente erecto.

Ahora no había nada que se interpusiera entre su polla y Deku, sonrió gustoso.

El calor volvió a cubrir las regordetas mejillas de Izuku, sacando una risita de triunfo por parte de Bakugo ante la gloriosa vista. Deku demasiado cerca de su polla, totalmente sonrojado, era algo que solo alimentaba más su ego de mierda y sus irracionales ganas de follarle la boca.

—Joder, me correré tanto dentro de ti —Izuku se estremeció de golpe ante la sucia declaración de Kacchan. El sonrojo extendiéndose hasta su cuello, y sus esmeraldas totalmente abiertas y fijas en los rubíes cargados de lujuria —. Te juro que si sigues mirándome en vez de poner a trabajar esa boquita tuya, me encargaré yo mismo de solucionarlo y créeme que me importará un carajo si te ahogas o no.

Izuku suspiró tenue, por la resignación, todavía muy sonrojado.

Si él hacía… eso, Kacchan entendería al fin que él no lo subestimaba ni mucho menos que lo menospreciaba. Quizás esa era la única oportunidad que tendría de cambiar la opinión que tenía sobre él, lo que cambiaría la dinámica que llevaban teniendo desde hace más de una década, ¿verdad?.

Demostrarle a Kacchan que jamás lo había visto con desprecio o como alguien inferior a él.

Pero… eso era demasiado vergonzoso.

¿Realmente esa era la única manera?

Aunque… si lo hacía, haría sentir bien a Kacchan.

Él quería mucho a Kacchan, más que eso, él lo amaba, al punto de ser capaz de dar su propia vida, y claro que también quería que Kacchan se sintiera bien.

Él quería hacer sentir bien a Kacchan.

Mhmm…

Todavía demasiado avergonzado y dudoso, tomó la base del pene delante suyo, sintiendo lo pesado, caliente y húmedo que este estaba ante su toque. La textura de las venas sobresalientes lo hacía ver algo hinchado y grande, además, el color rojizo de la cabeza lo dejaba embelesado.

Jamás lo diría en voz alta, pero la polla de Kacchan era maravillosa.

Sin querer seguir pensando mucho las cosas, sacudió suavemente su cabeza e inició un vaivén lento con su mano derecha, mientras que con la otra se apoyaba en el ingle derecho de Kacchan, para evitar caerse y arruinarlo todo.

El líquido preseminal de la polla de Kacchan le estaba facilitando mucho el trabajo, haciendo que su mano se deslizara sin problemas por toda la longitud, desde la base hasta la punta, de manera constante.

—Carajo… —gruñó de la excitación, entrecortado, con el ceño fruncido. Kacchan lo miraba fijamente a los ojos con un gesto que no pudo descifrar, provocando que Izuku vacilara de sus movimientos, haciéndolos más pausados e irregulares, inundando de inseguridades su mente.

¿Acaso lo estaba haciendo tan mal?

¿Por qué lo miraba así?!

¡¿Kacchan no lo estab-

—Creí haber sido claro cuando dije que utilizaras tu jodida boca, Deku —soltó como un reclamo, despejando todas las dudas de Izuku, quien abrió sus ojos hacia él, eso solo lo había puesto aún más alterado que antes.

Usar su boca…

Pero Kacchan tenía razón, como siempre.

Sin querer irritarlo más, se acercó paulatinamente hacia la polla de Kacchan, aún vacilante y temeroso, hasta besar suavemente el glande con los labios, como si tanteara el terreno antes de meter la punta a su boca, saboreó inconscientemente el líquido preseminal, el cual tenía una textura viscosa y el sabor era algo salado, incluso hasta picoso.

Se sorprendió al descubrir que le había gustado.

En ese instante, Izuku empezó a succionar la punta de esa polla, con deseo de conseguir más de ese líquido, su lengua lamía una y otra vez el orificio de la punta del pene de Kacchan, con desesperación. Su mente completamente sumergida y nublada en una sola cosa:

Tener más de Kacchan, tener más de Kacchan, más, más…

—Mierda, mierda… —los suspiros cortados del cenizo solo lo incentivaron a seguir, con más fervor y dedicación en su tarea, succionaba y lamía el glande como si su vida dependiera de ello, como siempre había sido cuando se trataba de Kacchan.

Estaba amando hacer sentir bien a Kacchan.

Como nunca creyó que pasaría.

Queriendo seguir provocando eso en Kacchan, se propuso tomar toda la longitud con su boca. Inició con la punta y empezó a descender paulatinamente, tomó fácilmente el glande, como lo había estado haciendo desde el principio, pero cuando intentó seguir bajando por el tronco, su garganta se obstruía, haciéndole imposible respirar.

No quedándose a gusto con el descubrimiento, volvió intentarlo: una, dos, tres veces; iniciando un vaivén desordenado en el que seguía sin conseguir llegar hasta la base o como mínimo, bajar más de la mitad del tronco, eso lo estaba desesperando tanto.

Sintió como sus esmeraldas comenzaron a lagrimear por todo el esfuerzo físico que estaba poniendo en chupársela a Kacchan correctamente y por la impotencia de conseguirlo, él realmente lo estaba intentando, pero simplemente no podía bajar más sin ahogarse.

Su mandíbula había comenzado a dolerle.

Pero no quería molestar a Kacchan, no cuando ni siquiera se lo estaba haciendo bien. Por lo que, todavía muy inseguro, subió lentamente su mirada hasta encontrarse con los ojos de Kacchan que lo miraba complacido.

Fue entonces que, tomó valor y sacó el pene de Kacchan de su boca, para rápidamente retomar el vaivén, pero con su mano, masturbándolo con agilidad y eficacia, gracias a los fluidos que le permitían desplazarse muy fácilmente por todo el falo.

Aprovechó esos instantes para poder respirar adecuadamente y así recuperar el aire que inevitablemente había gastado, daba profundos suspiros, a la par que mantenía ese ritmo constante y sólido para no irrumpir la burbuja de placer de Kacchan, que respiraba entrecortadamente y soltaba varias maldiciones.

Kacchan es tan caliente y grande…

Me gusta, me gusta tanto.

Realmente le había encantado la polla de Kacchan, era a sus ojos, lo mejor de lo mejor.

Después de varios segundos de estar solo masturbándolo con frenesí, quiso retomar su anterior ritmo, así que volvió a lamer toda la longitud de Kacchan, desde la unión de la base con los testículos hasta el pequeño orificio de la punta, repitió esto varias veces, tomando todo lo que podía de ese liquido que tanto le había encantado, y depositó algunos besitos por todo el falo, como si estuviera enamorado de la polla de Kacchan.

Cuando se sintió listo para volver a tomar esa polla con la boca, entreabrió sus labios lo suficiente para comenzar a introducir lentamente la cabeza, hasta que sintió una mano tomarlo bruscamente del cabello y jalarlo con brutalidad hacia adelante, haciendo que su nariz chocara abruptamente contra el pubis de Kacchan, arrebatándole todo el aire de los pulmones en el acto, obligándolo a aguantar las arcadas que le generaba estar así. Dirigió su mirada suplicante hacia los ojos de Kacchan en busca de alguna explicación.

—Joder, justo así… —Katsuki había agarrado los rizos verdes con rudeza para entrar de lleno en su boca, sin consideración alguna. Exhaló del gusto por la placentera sensación de sentir como su polla era cobijada por las paredes bucales de Deku. Se sentía como el puto paraíso. Una orgullosa sonrisa se esbozó en su rostro —. Mi polla se siente tan jodidamente bien dentro de tu boquita de puta.

Sin querer esperar ni un solo segundo más, Katsuki volvió a penetrar la boca de Deku, jalándole de los rizos. La sensación de su polla siendo apretada por la estrechez del chico lo estaban volviendo completamente loco, impidiéndole pensar en otra cosa más que no sea seguir follándose la boca de Deku.

Ver como esos enormes ojos verdes se entrecerraban y empañaban con lágrimas no derramadas, mirándolo con súplica e intentando comerse su polla lo excitaban de sobremanera y alimentaban aún más su orgullo.

Hasta que sintió como la palma de su mano había empezado a segregar su tan conocida nitroglicerina, lo que significaba que, si no la cambiaba por la otra para sujetar el cabello de Deku, podría explotarle la maldita cabeza al idiota.

Una vena se marcó en su sien ante la conclusión y bufó de la molestia.

Vaya quirk de mierda.

Pensó.

Apenas soltó los rizos verdes de Deku, este se quitó su polla de la boca para poder toser, para comenzar a dar grandes bocanadas del aire que se le fue quitado. Katsuki frunció su ceño de la incredulidad ante la acción del más bajo.

Volvió a jalonear con fuerza los rizos verdes hacia su miembro, y arremetió con rudeza hasta sentir los labios del chico en la base de su polla, sintiéndose satisfecho al apreciar como las lágrimas de Deku eran derramadas, deslizándose por sus redondas mejillas.

Algo endemoniadamente erótico, si le preguntaban a él.

—Ni se te ocurra volver a hacer esa mierda de nuevo, Deku —advirtió con fastidio para, en ese mismo instante, retomar la serie de brutales embestidas contra la boca del peliverde. Izuku hacía hasta lo imposible para aguantar las arcadas atoradas en su garganta, la cual era abusada por la polla de Kacchan, no sabía si podría aguantar todo el libido que Kacchan descargaba en él. Realmente sentía como en cualquier momento podría morir—. Carajo, mierda… Creo que podría correrme así.

Sus ojos se abrieron por completo por la sorpresa y el pánico.

No, no, no…

Si Kacchan se corría, ahí sí que no lo resistiría, el aire lo abandonaría por completo y él-

—Pero eso te encantaría ¿no?, que llene tu garganta de mi semen caliente —se burló de él, algo entrecortado por los gruñidos de placer contenidos, penetrando su boca todavía más rápido, pero a le vez más errático. Sus ojos totalmente nublados por la lujuria y el placer —. Llenaré tanto tu boquita de zorrita que sentirás mi sabor en ti durante semanas.

Sintió como Deku se estremecía ante su palabrería sucia.

Bufó, complacido y con más ganas de seguir.

—¿Sabes qué creo, Deku? —le preguntó con evidente sorna en su tono, sin dejar de arremeter contra su boca brutalmente, y sin esperar realmente que él chico debajo suyo le respondiera, ya que estaba demasiado ocupada atendiendo su polla —. Que tu quirk es poder tomar toda mi polla en tu boca jodidamente bien.

Realmente eso sería putamente fantástico.

Deku estaba literalmente llorando, todo eso lo estaba sobrepasando, con los ojos nublados por esto mismo. Sus cachetes completamente llenos por su polla, y cubiertos por un intenso rojo, haciendo que sus pecas parecieran islitas marrones en un vasto mar rojizo. Algunas hebras verdosas pegadas a su frente por el sudor y sus demás rizos estaban demasiado alborotados y despeinados por su consistente agarre, pareciendo un arbusto.

Rió.

Parecía una jodida fresita.

Ese solo pensamiento lo hizo excitarse aún más, si es que eso era posible a esas alturas.

Estaba llegando al puto límite.

—Joder, joder, joder…. ¡Joder! —jaló los rizos verdes hacia él con atrocidad, enterrando su polla en esa boquita, una última vez. Espesos y finos hilos de semen fueron expulsados de su polla dentro de la cavidad de Deku, con crudeza y ufanía.

Sintió como el chico intentaba desesperadamente alejarse de su polla, empujándolo inútilmente, y fue solo cuando vio como la garganta de Deku tragaba su semilla, con dolor en su mirada llorosa, que decidió soltarlo. Claro que después de haber descargado todo dentro de él.

Porque al final, consiguió lo que quiso.

Como siempre había sido desde que era un niño.

Izuku tosió excesivamente —botando los restos de la semilla de Kacchan que no había conseguido tragar—, por haber sido obligado a ingerir cuando estaba siendo ahogado por su polla. Tomó todo el aire que podía con cada bocanada que deba hacia la nada, inhalando y exhalando profundamente, con su ceño fruncido por el esfuerzo de haber contenido durante tanto tiempo sus arcadas.

—Eso fue malditamente increíble, nerd —la voz agitada de Katsuki resonó por todo ese oscuro callejón. Sus esmeraldas todavía húmedas lo miraron fijamente, expectante —. Hay que repetirlo la próxima vez.

Izuku desvió la mirada y suspiró resignado.

¿Qué más podía esperar de Kacchan?

No era como si se fuera a preocupar por si estaba bien o no.

Escuchó el ahora familiar sonido de un cierre, y casi al instante subió su mirada en busca del origen de este, encontrando al mayor terminando de arreglar su pantalón. Aún con el sabor salado y picoso de la semilla de Kacchan en su lengua y con su mandíbula adolorida por toda la acción de hace unos pocos minutos atrás, tomó valor y tomó aire para hablar.

—K-Kachan, tú… —logró articular con voz arrastrada, exhausto, captando la atención del mencionado —. ¿Tú ahora me crees?...

Bakugo soltó una risa apenas audible.

—Claro que sí, nerd —contestó, con las manos en los bolsillos, como si fuera la cosa más obvia del mundo.

Luego, simplemente se fue.

Una pequeña, casi imperceptible sonrisa apareció en los labios de Izuku.

Al menos ahora lo hace…

No pasaron ni dos segundos cuando el calor volvió a subir abruptamente por sus cachetes, arrebatándole esa sonrisita en un santiamén.

Pues cayó en cuenta que se había corrido solo por chupársela a Kacchan.