¿Todo inicio con una excursión???
"Entonces, dinos qué pasó cuando fueron secuestrados, señorita Sofía."
Todo inició un día normal. Mi hermana me levantó, nos arreglamos y fuimos a la escuela.
"—Valeria,¡te vas a disculpar! —le espeté apenas la vi, con la furia metida en la garganta—. Estoy que echo humo.
Ella ni siquiera me miró a los ojos.
—Sí,sí... después de la excursión —masculló, y se alejó.
Subí al autobús. Para mi alivio (y tal vez mi decepción), Valeria se había ido en otro. Íbamos al zoológico. Mi amiga Camila se acercó con una sonrisa tímida.
—Oye,Sofía... lo siento, sé que Valeria no tenía malas intenciones.
—No es tu culpa.Pero quiero que ella se disculpe directamente. Solo entonces tal vez la perdone.
Sin decir nada más,me di la vuelta y me dirigí a mi asiento.
Me senté junto a la ventana. De pronto, unos carros negros, con vidrios polarizados, captaron mi atención. Avanzaban en paralelo a nosotros... hasta que, de repente, giraron y desaparecieron.
—¿Viste esos carros?—pregunté a Camila.
—¿Qué carros?
No había visto nada.Una punzada de inquietud me recorrió la espalda. Tal vez era mi imaginación... pero no podía sacudirme la sensación de que algo andaba mal.
El camino al zoológico se hizo eterno, y esa sensación no hacía más que crecer. Sobre todo cuando noté que nuestro autobús empezaba a desviarse de la ruta que conocía.
—Oye,Sofía —susurró Camila—, ¿en serio tomamos el autobús correcto?
—Sí—respondí, tratando de convencerme a mí misma—. Si no, los maestros nos habrían dicho algo.
—Tienes razón...—reconoció, pero su voz temblaba—. Es que... tengo esta sensación de que algo muy malo va a pasar.
Justo cuando pronunció esas palabras, una fría certeza me invadió. Y entonces, lo vi. Un fino humo blanco comenzó a filtrarse por las rejillas de ventilación. Un grito ahogado se escapó de mi boca antes de que un mareo repentino me nublara la vista. Lo último que recuerdo es el cuerpo de Camila desplomándose a mi lado, y luego... nada."