¡Odioso Kim Seokjin!

All Rights Reserved ©

Summary

Kim Seokjin, un chico que entra a un colegio nuevo a mitad de año. Guapo, popular. Kim Namjoon, el delegado de su clase, un chico respetuoso e inteligente. Ambos tienen un accidente, lo que provoca que Namjoon lo odie desde ese día. Lo que no saben estos dos es que los amigos de Namjoon los shipean, y ellos juran que terminarán enamorados, porque del odio al amor hay un solo paso. ¿Será verdad? 💜 Historia totalmente de mi autoría 💜 ¿Finalizada? 💜 ¿Final feliz? 💜 Espero les guste 😊

Genre
Lgbtq
Author
Ggi
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1


—¡Kim Seokjin!

—¡Kim Seokjin!

—¡Kim Seokjin!

—¡Kim Seokjin!

Gritaban al unísono ese grupo de chicos que estaban sentados en las bancas del campo.Suelto un suspiro y no les hago caso; sigo jugando.

Llegué a esta escuela la semana pasada. Nos tuvimos que mudar porque mamá había conseguido un nuevo empleo. Tuve que dejar a mis amigos, mi colegio, mi casa, y empezar desde cero en este pueblo.

Al principio no me hice tanta bola, porque podía hablar con mi mejor amigo por WhatsApp. El colegio no lo iba a extrañar tanto, aunque sí a las chicas. Mi casa sí que me apena dejarla, porque había vivido ahí desde que nací, di mis primeros pasos ahí… fue doloroso.

Cuando entré por primera vez a esta escuela, que para el colmo entré a mitad de año, era obvio que las miradas iban a parar al “chico nuevo”. Yo estaba acostumbrado ya a esas miradas; en mi antiguo colegio era el popular, dudaba que acá no lo sea. Pensé que podría mantenerme al margen un poco. Pero todo se fue al caño cuando, de casualidad, derramé mi bebida en el cuaderno de un chico.

—¿Eres imbécil o qué? —decía el chico de anteojos mientras sacudía su cuaderno para quitar el resto de agua.

—Perdón, me tropecé.

Traté de acercarme a él para ayudarlo, pero me dio un manotazo.

—No toques, que ya mucho hiciste, ¿no crees?

—Bueno, pero te quería ayudar y me das un manotazo. Tampoco es para tanto, es solo un cuaderno —dije algo molesto, no solo por el manotazo, sino por su humor y mal comportamiento.

—Mira, que a ti no te preocupe tus notas no es mi problema, pero este cuaderno es importante para mí. El estudio es importante para mí. Mis notas son importantes para mí.

—Oye, a mí también me importan mis notas, pero tampoco me pongo así…

—Imbécil —dice en un murmullo que logro escuchar mientras me da la espalda para irse del patio.

—¿A quién le dices imbécil, eh?

Él no contestó; simplemente me alzó el dedo medio y se fue. Yo me quedé sorprendido por su acción.

Luego de eso me enteré de que era un año menor que yo, el delegado de su salón; que era el inteligente, respetuoso y aplicado Kim Namjoon. Pero de respetuoso no tiene nada ese insolente.

Después de eso no lo volví a ver y… ¿para qué? ¿Para que me vuelva a insultar? No, gracias.

Yo me volví popular en pocos días, y también se supo del pequeño accidente que tuve con Namjoon.

Hice algunos amigos, me uní al equipo de fútbol que tenían. Estaba bien, ya me estaba acostumbrando. Pero de lo que sí no me acostumbro es que… después de ese accidente y que todos se enteraran, un grupo de chicos cuando me veía me sonreía o me saludaba. Y yo normal, aunque no los conociera. Pero luego los vi en mis entrenamientos; me hacían barra como ahora. Pero lo que pasó fue que en un entrenamiento apareció Kim Namjoon.

Yo lo vi de lejos, hablaba con ese grupo de amigos. Al parecer, estaba teniendo una pequeña discusión, pero uno de ellos me señaló, y fue ahí cuando él se dio cuenta de mí e hicimos contacto visual. Pude ver cómo rodó los ojos y salió de ahí sin más.

Los demás lo siguieron, pero antes de retirarse, él más bajito gritó:

—¡Tú puedes, Kim Seokjin! ¡Y disculpa a mi amigo, es algo tímido!

Yo solo los miré y seguí con el entrenamiento.

Luego mis roces con Namjoon se volvieron más seguidos. ¿Por qué? Sepa. De seguro el destino quería hacerme sufrir por haber rechazado a esa linda chica en la azotea. Lo veía en el patio, en los pasillos, y para el colmo recién me doy cuenta de que su casillero está a unos cuantos del mío.

¡Dios! ¿Qué te hice?

Lo que hice fue ignorar tanto a ese grupo de amigos como a Namjoon.

Luego de que terminé el entrenamiento, me senté en una de las bancas que estaban vacías, algo alejada de aquel grupo que no quiero conocer ni hablarles.

Pero mi paz se va a la basura cuando escucho aquella voz que me insultó la primera vez que nos vimos.

—Oye, tú.

¿Y este quién se cree?

Lo ignoro y saco mi celular.

—Oye, sé que me escuchas.

—Estoy ocupado, ¿no ves?

—Sí, claro… solo deslizar la pantalla de tu teléfono para ignorarme es muy ocupado.

Suelto un suspiro, guardo mi celular y lo miro. Él está parado al frente mío. Su cabello, que con el viento se movía; sus anteojos que ocultaban su vista; su piel morena…

—¿Qué quieres? —le pregunto, y él solo me mira un rato para luego mirar a su grupo de amigos, que por cierto no me percaté que estuvieran viéndonos. Podía ver sus sonrisas pícaras… ¿y hasta estaban con un celular?

—Quería pedirte perdón por cómo te hablé aquella vez. No estaba de humor y justo llega un tarado y la riega más.

—WOW. Ni con tus disculpas puedes dejar de insultarme.

—¿Es que no lo eres?

—Ya. No acepto tus disculpas porque no fueron nada sinceras, Kim Namjoon. Para la próxima piensa bien, ¿sí? —le digo antes de agarrar mi mochila para irme.

—¿Ves? El problema eres tú. Yo me disculpé y tú no.

—¿Y por qué me tendría que disculpar? Si el que me trata mal eres tú, el que insulta eres tú. Yo no sé de dónde sacan que eres respetuoso si tratas así a tu mayor.

—Yo respeto a mis mayores…

—¿Ah, sí? ¿Y dónde está el hyung? ¿Uhm? —le digo acercándome para intimidarlo un poco, lo cual él no se dejó y se acercó un poco más, lo cual hace que estemos a centímetros de nuestras caras.

Puedo sentir su respiración.

—Cuando se merecen mis respetos los llamo hyung. Tú, Kim Seokjin, no tienes mis respetos y dudo que algún día los tengas.

—Ay, pero qué boquita tienes, Kim Namjoon… ¿así besas a tu mami?

—Mira, pedazo de…

—¿De qué, mi amor? ¿De mierda? —le digo mientras sujeto su barbilla con mi mano y le guiño antes de alejarme por completo de él e irme.

Puedo escuchar cómo me maldice y, a lo lejos, unos gritos.

—Ahhh, como lo odio. ¡Odio, odio! —digo mientras me tiro en mi cama. Puedo escuchar cómo mis amigos hablan entre sí detrás de mi puerta y escucho:

—¿Cómo sería? ¿Namjin o Jinnam?

—Yo digo que la pone Jin, así que Jinnam.

—¿Crees? Cómo lo trataron al pobre, siento que es al revés.

—Déjenlo, el pobre así demuestra su amor.

—Ay, pobre de Seokjin.

—¿De qué hablan ahora ustedes? —les pregunto cuando entran por fin a mi cuarto, y ellos se sorprenden un poco, hasta que Hoseok habla.

—De Jin y tú.

—Sí, hacen bonita pareja —agrega Tae mientras se sienta en mi escritorio—. Estábamos decidiendo el nombre de su shipeo.

—Pues ellos dicen que la pone Seokjin, pero yo digo que, como tú lo tratas, es al revés —dice ahora Jungkook, y yo los miro desconcertado—. ¿Por qué lo odias?

—Porque sí. Su simple existencia me fastidia —les respondo hastiado.

—Bueno, cometió un error al derramar su refresco, y te pidió disculpas, pero no lo puedes odiar por eso… ¿o sí? —me dice Jimin, quien se echa a mi costado.

—¿Es que ustedes no lo ven? Él tan despreocupado, su rostro que dicen que es hermoso. ¿No entiendo por qué lo idolatran tanto? ¿Es guapo? Sí. ¿Pero para morirse a sus pies? Para que en cada lugar que vaya siempre es: “Jin esto”, “Jin lo otro”, “¿Es que no viste a Seokjin anotar ese gol?” Ya me tiene harto escuchar ese nombre.

—Ay, el amor… —suspirando dice Hoseok. Yo lo miro mal.

—¿Qué amor, pedazos de bestias? Lo odio.

—Ya, ¿pero cuándo te le declaras? —dice Jungkook mientras juega con mi consola—. ¿O esperas a que él se te declare?

—¿Y tú cuándo te piensas declarar a Taehyung? ¿O qué, crees que nadie sabe cómo te quedas de baboso mirándolo? —Él solo se encoge de hombros mientras sigue jugando.

—Al menos yo no lo niego.

—Ahhh, son todos odiosos.

—Kim Seokjin, ¿le puedes entregar esto al delegado de la clase B, por favor?

—Claro que sí —le digo antes de agarrar los cuadernos y dirigirme a aquel salón. Estábamos en receso, así que dudaba que estuviera allí… ¿o no?

Y ahí estaba: Kim Namjoon en su asiento, escribiendo algo. Me estaba dando la espalda, siempre con sus lentes, siempre concentrado; su mirada nunca dejaba el cuaderno. Parecía un ratón de biblioteca, pero en vez de estar en la biblioteca, paraba en el salón.

¿Acaso también va a la biblioteca en ocasiones?

¿Siempre será así de estudioso?

¿No saldrá?

Amigos tiene, por lo que he visto.

¿Pero no se cansa de estudiar?

—¿Qué quieres? —esa voz me saca de mis pensamientos, y veo que ni siquiera ha levantado la mirada. ¿Es que acaso tiene cuatro ojos o qué?— Puedo sentir tu presencia, y aparte tu perfume te delata, hueles fuerte.

Dice sin despegar los ojos del cuaderno. Me huelo disimuladamente. ¿Tan fuerte huelo?

—¿Para qué viniste?

—Ah, la profesora me pidió que te entregara esto —le digo mientras me acerco y dejo los cuadernos en un pupitre de al lado.

Me acerco un poco más, hasta que estoy detrás de él y puedo ver lo que escribe: es un ensayo de historia.

WOW, tiene bonita letra. La mía es fea, ya quisiera yo escribir así.

Puedo respirar un olor, y discretamente huelo su pelo. Que también huele rico, huele dulce… ¿qué shampoo será?

—¿Puedes alejarte? Estás ocupando mi espacio personal.

—Ay, perdón —le digo mientras me alejo. Me paro frente a él, cruzo los brazos y lo miro un rato.

No es feo. Si pudiera verlo mejor… si sus lentes no estuvieran. ¿Sería lindo?

Escucho un suspiro de su parte y también el lapicero que deja en el pupitre. Se pone hacia atrás un poco, cruza las manos, alza una ceja y pregunta:

—¿Ya terminaste de verme? ¿O necesitas más tiempo?

—¿Te puedes quitar los lentes?

—¿Qué?

—Que te quites los lentes, es que no te ves tan feo; ya si te quitas esos lentes puede que te veas mejor —le digo mientras me acerco a él. Me mira con mala cara.

—Ah, gracias por decir que soy feo. Y no, no voy a quitarme los lentes porque tú lo dices —me dice, y yo ya estoy a centímetros de él.

Hacemos contacto visual. Le sonrío antes de que rápidamente se los quite.

Él se queda sorprendido y lo puedo ver mejor: esos ojos color café claro. Su piel se contorneaba con ellos, y su cabello… WOW, es lindo.

—Sí, definitivamente sin lentes te ves mejor.

—Dámelos —demanda, pero no le hago caso. Me separo de él y corro hasta la esquina con sus lentes. Le sonrío—. No voy a corretearte.

—Bueno, si los quieres tendrás que hacerlo —le digo mientras meneo los lentes.

Veo cómo corre hacia mí y yo me muevo, y así estuvimos dando vueltas en el salón, hasta que siento cómo mi cuerpo cae… y encima otro peso.

—Ay —digo mientras Namjoon agarra mi mano, me quita los lentes y se los pone.

—Para que la próxima pienses antes de hacer tus estupideces —me dice algo arrogante, porque me pudo botar.

Nos quedamos viéndonos y yo río, lo cual hace que él también ría un poco, y puedo ver sus oyuelos. No sé cómo, pero mi mano termina en su mejilla y acaricio su pómulo.

—Son bonitos —le digo. Puedo ver un pequeño sonrojo, lo cual me hace sonreír.

Escucho un flash de celular y unos chillidos. Ambos nos damos cuenta de dónde estamos y la posición en la que estábamos.

Namjoon se para rápidamente de mí, y yo luego me levanto. Y logro ver a los cuatro amigos de Namjoon sonriendo con picardía.

—Yo les dije que es Nam la que lo ponía —dice el chico de cabello negro.

—Ay, no seas así, Jungkook. No porque Nam estaba arriba, eso no significa que Jin no la pueda hacer…

— Y así dice que lo odia...

—Pasen la foto

—¿Qué? —digo desconcertado por lo que estaban diciendo.

¿Que Namjoon la ponía?

¿Qué ponía?

—Nada, ellos son algo tontos como tú. Y a veces hablan estupideces —dice Namjoon mientras mira mal a sus amigos, los cuales no le hicieron caso y lo ignoraron.

—¿Entonces soy tonto? —le digo, lo cual él asiente. Pero no sé por qué, de cierta forma eso me duele.

Suena la campana y me salgo del salón.

¿Qué estoy pensando?

Basta Kim Seokjin. No porque hace un rato se hayan divertido significa que le caes bien.

Él te odia.

No sé por qué pensé por un momento que podríamos llevarnos bien.

Creo que al final sí soy un tonto.

—Yoongi, ¿crees que soy tonto? —le pregunto a mi mejor amigo, quien estaba al otro lado de la pantalla. Al escuchar mi pregunta, deja de dibujar y me mira.

—No lo eres. ¿Quién te dijo eso? Dímelo, que yo ahorita tomo un bus y voy a pelearme con esa persona —me dice serio, lo cual me hace reír, y él al ver mi sonrisa sonríe.

—Ya, solo que… no sé. ¿Te acuerdas de aquel chico que te hablé? ¿Y de sus amigos?

—Ah, ya sí. ¿Te sigue odiando?

—Eso parece. Hoy en el receso pensé que nos estábamos llevando bien. Pude ver su sonrisa, Yoongi, y tiene unos oyuelos que se le ven bonitos… hasta que llegaron sus amigos y no sé. Dijo que era un tonto. Pero ¿sabes qué es lo que me tiene así? Es que él me lo haya dicho… antes no me importaba mucho que él u otra persona lo hiciera, pero ahora… no sé, me dolió ese comentario suyo, cuando sé que le desagrado.

—Mmm… ¿será que estás sintiendo algo nuevo?

—¿Nuevo?

—Sí, nuevos sentimientos. ¿Tal vez te esté gustando?

Y yo me quedo mudo, no le respondo, y veo una sonrisa de su parte.

—Bueno, me despido. Y no lo pienses mucho, ¿sí? Nos vemos luego —yo solo puedo asentir y luego veo en mi computador la pantalla de “llamada terminada”.

¿Que me gusta?

Nah… imposible.

Aunque sí es lindo. Y su rostro es bonito, y esa sonrisa suya que me regaló hoy. Sus ojos, su cabello, esa piel canelada…

No, no, no.

¿Me gusta Kim Namjoon?

Pd: wasaaaaaaa, wow, hasta ahora el capítulo más largo que he escrito...

¿Que les pareció este primer capítulo?

¿Quieren que sean capítulos largos o cortos?

Esta historia va a ser corta, no sé con cuántos capítulos, pero no creo pasar de los 5 🙃

Si les gustó no se olviden comentar y votar que eso me ayuda mucho.

¡Nos vemos! 🫶