Dedicatoria
Para ti, que ya no estás.
Y para mí, por todas las veces que quise rendirme y aun así seguí respirando.
Aunque doliera. Aunque no supiera por qué.
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Eliot se interna voluntariamente en un hospital psiquiátrico después de intentar quitarse la vida. Está seguro de que no pertenece ahí: los verdaderos "locos" son los otros, mientras él solo atraviesa una mala temporada. Pero los días se vuelven interminables, las paredes comienzan a hablar a través del silencio y la rutina termina por desgastarlo. En ese lugar donde nadie parece encajar, Eliot comprende algo que nunca quiso admitir: su dolor no es único... y su cordura, quizás, tampoco.
Para ti, que ya no estás.
Y para mí, por todas las veces que quise rendirme y aun así seguí respirando.
Aunque doliera. Aunque no supiera por qué.