▬▬🥛 ݁ 𝗠𝗜𝗟𝗞 ݂ 🥛🍰࿔

Summary

ꔫ ֪ 🩰. 𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗥𝗲𝗼 𝗠𝗶𝗸𝗮𝗴𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝘂𝗻 𝗳𝗲𝘁𝗶𝗰𝗵𝗲, 𝘆 𝘀𝘂 𝗻𝗼𝘃𝗶𝗼 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘀𝘂 𝗳𝗮𝗻𝘁𝗮𝘀𝗶́𝗮 ✿ ࣪͟ ❀⃗ᜓᜓ۪۪᭢ 𝗦𝗵𝗶𝗽: 𝗡𝗮𝗴𝗶𝗿𝗲𝗼 (𝗮𝗺𝗯𝗼𝘀 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 ) 𓍢🥞 ׅ ⸼ ۫ ⊱╌╌╍╌⟞❬❀ೄ๑˚。˚ 🥛 🍼*ೄ๑❀❭⟝╌╌╍╌⊰

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1: Fetiche




Reo Mikage y Nagi Seishiro llevaban un año de relación. Esa tarde, Nagi se había comprado un traje revelador de conejito, todo de encaje blanco, con una colita de pompón que hacía imposible no mirarlo.

Cuando Reo llegó del trabajo, Nagi ya estaba esperando… pero no de la manera tradicional. Se había escondido en el armario, conteniendo la respiración, anticipando la reacción de su novio.

— Nagi, ya estoy en casa —dijo Reo, sin sospechar lo que le esperaba.

De repente, Nagi salió de su escondite, aprovechando que Reo estaba distraído, y comenzó a gatear hacia él con una sonrisa traviesa.

— Nagi, ¿por qué estás vestido así? —Reo tragó en seco al ver a su novio.

— Quería darte tu regalo de aniversario, hace un año de nuestro amor —Nagi susurró en el oído de su novio.

— Nagi, no sabía que tuvieras este lado —Reo veía a otro lado, nervioso, sintiendo cómo el corazón le latía más rápido.

Nagi se acercó aún más, apoyando una mano en la cintura de Reo, disfrutando de cada reacción nerviosa de su novio. Su mirada traviesa se encontró con la de Reo, que intentaba contenerse pero claramente estaba afectado.

— ¿Y ahora qué harás, Reo? —susurró Nagi, su aliento cálido rozando la piel de su cuello.

Reo tragó nuevamente, incapaz de apartar la vista de los ojos de Nagi. Su cuerpo reaccionaba antes que su mente, y por un momento se dio cuenta de que este lado travieso de su novio lo había tomado completamente por sorpresa.

Reo bajó la mirada hacia la prenda de arriba, notando cómo a través del encaje se le transparentaban a Nagi sus lindos pezones. Su corazón empezó a latir con fuerza, incapaz de apartar la vista.

— ¿Te gusta, Reo? Es liviano, por eso lo compré —dijo Nagi con una sonrisa traviesa, acercándose un poco más.

— Nagi, me estás tentando demasiado —murmuró Reo, su voz temblando entre nerviosa y excitada.

Nagi se inclinó, rozando apenas sus labios contra el oído de Reo, disfrutando cada reacción de su novio. Su mano descansó suavemente sobre la cintura de Reo, acercándolo un poco más, mientras sus ojos brillaban con ese brillo juguetón que siempre volvía loco a Reo.

— Solo estoy empezando… —susurró Nagi, su aliento cálido provocando escalofríos en Reo—. ¿Vas a resistirte, cariño, o te rendirás a tu regalo de aniversario?

Reo tragó en seco, sintiendo cómo la tensión crecía entre ellos. No sabía si debía empujar a Nagi o dejarse llevar, pero una cosa estaba clara: su conejito travieso tenía todo el control del momento.

Nagi acunó el rostro de Reo entre sus manos, acercándolo lentamente para empezar un dulce beso. Reo, sin dudarlo, apoyó su mano en el muslo de su novio, disfrutando cada detalle de su regalo.

— Me encanta mi regalo, lo adoro —susurró Reo, acariciando la mejilla de Nagi con ternura y deseo al mismo tiempo.

Nagi sonrió contra sus labios, sintiendo la mezcla de cariño y excitación en la reacción de Reo. Su mano bajó un poco más, rozando suavemente la cintura de su novio, mientras mantenían ese contacto cercano que hacía que todo a su alrededor desapareciera.

— Me alegra que te guste… —murmuró Nagi, separándose apenas un instante para mirarlo a los ojos—. Este año contigo ha sido increíble, y todavía queda mucho por celebrar…

Reo suspiró, abrazando a Nagi con fuerza, sabiendo que cada gesto travieso de su novio estaba lleno de amor y complicidad.

Reo cargó a Nagi para llevarlo a su habitación, apoyándolo suavemente sobre la cama. Luego empezó a acariciar el abdomen del peli-blanco, disfrutando cada reacción de su novio.

— Umm, ah, Reo —Nagi suspiró, sintiendo esa sensibilidad en algunas partes de su cuerpo que solo Reo sabía tocar.

— Lo sé, cariño, eres tan lindo, por eso te amo —murmuró Reo mientras hacía un camino de besos por el abdomen de su novio conejito.

Nagi cerró los ojos, su corazón latiendo rápido, dejándose llevar por cada toque y beso. Cada movimiento de Reo parecía encenderlo un poco más, y no pudo evitar entrelazar sus manos con las de su novio, buscando más cercanía.

— Nagi, respira, voy a seguir —dijo Reo mientras se quitaba el saco y la corbata, usando esta última para atar suavemente las manos de Nagi sobre la cama.

Nagi no pudo evitar sonreír, mostrando esa vulnerabilidad que siempre hacía que Reo lo viera como alguien precioso. Reo recorrió todo su cuerpo con besos, deteniéndose finalmente en sus pezones, dándole caricias y besos llenos de cariño y deseo.

— Aa, Reo —suspiró Nagi, frunciendo los labios entre enamorado y con ganas de más, completamente rendido ante el juego travieso de su novio.

Reo sonrió contra su piel, disfrutando de cada reacción de Nagi, y sintió cómo su corazón se aceleraba, sabiendo que ambos compartían un momento íntimo lleno de amor y complicidad.

Reo se inclinó sobre Nagi, su lengua rozando suavemente el pezón rosita de su novio, haciéndolo estremecerse. Cada tacto del peli-morado recorría la piel de Nagi como un fuego tibio que se extendía lentamente.

— Aah~, que bien se siente —suspiró Nagi, dejando escapar su placer mientras su cuerpo reaccionaba a cada caricia.

Reo sonrió, observando cómo su dedo índice jugueteaba delicadamente con el pezón de Nagi, disfrutando cada movimiento, cada gemido contenido. Había algo hipnótico en la manera en que Nagi se entregaba, frágil y confiado, justo frente a él.

— Umm ah, más —murmuró Nagi, la voz entrecortada y cargada de deseo.

— ¿Qué quiere mi precioso novio? —respondió Reo, lamiendo despacio, cada movimiento calculado para derretir a Nagi de placer.

— Que lo succiones, te quiero a ti —dijo Nagi, con un hilo de voz que parecía flotar entre la respiración agitada y la emoción pura de estar tan cerca de Reo.

Reo volvió a succionar con suavidad, como si el tiempo se hubiera detenido, y por un momento solo existiera ese instante, ese contacto cálido.

— Me encantaría que tuvieras leche, sería delicioso —susurró Reo, apartando apenas la mirada para acariciar con ternura el rostro de su novio, como si quisiera grabar cada expresión en su memoria.

Nagi cerró los ojos, dejándose llevar, sintiendo cada caricia, cada beso, como un torrente que lo envolvía por completo. Cada sensación se volvía más intensa, más íntima, más suya.

— ¿Leche? —preguntó Nagi, sus cejas levantadas, desconociendo ese fetiche de su novio.

— Sí, es un fetiche que descubrí, pero no quería asustarte, Nagi —respondió Reo, con una sonrisa traviesa mientras le daba otra lamida suave al pezón, antes de detenerse para robarle un beso cargado de pasión.

Nagi no pudo evitar corresponder con más efusión, hundiendo sus manos en el cabello de Reo, sintiendo cómo el calor entre ellos crecía con cada instante.

— Reo, no puedo producir leche —susurró Nagi, un poco decepcionado, sintiendo que de algún modo no podía complacer del todo a su novio.

— Está bien, precioso —dijo Reo, acariciando su rostro con ternura—, además supongo que es algo raro. Ven, vamos a comer algo —mientras se inclinaba para quitar la corbata y desatar a Nagi, suavizando la tensión del momento.

— Espera, todavía no, podemos seguir —pidió Nagi, con un hilo de voz entre deseo y timidez, intentando aferrarse un poco más al juego travieso que habían estado compartiendo.

Reo sonrió, comprendiendo el brillo travieso en los ojos de su novio. Cada gesto, cada palabra, cada suspiro, los acercaba más, recordándoles que su conexión iba más allá de lo físico; era un delicado equilibrio entre cariño, deseo y complicidad.