Black Haired Man | HYUNHO

Summary

Minho solo sabia que el chico de cabello negro era jodidamente bonito. →Smut →Hyunjin Top | Minho Bottom Créditos de la historia original a @bajifacha en Wattpad.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Handsome

Lee Minho no era de las personas que gustaban de alguien sentimentalmente rápido, quizás por el físico iba más atraído que por otra cosa, pero era complicado llamar su atención en su mayoría.

Por eso, cuando Changbin volvió al edificio de SKZ con dos hombres altos en traje tras él, no supo cómo disimular la erección que creció en sus pantalones al prestarle atención a uno de ellos.

Eran los hermanos Hwang, había oído de ellos hace doce años, eran leyendas en el mundo de las pandillas, conocía que ellos controlaban Seúl y los crímenes que habían cometido con tan solo trece y quince años.

No pensaba volver a saber de ellos nuevamente, así que estaba sorprendido por la decisión del líder. Había descartado la opción de que entraran nuevos miembros a la mafia aparte de él, Chan, Seungmin y Jisung, pero veía que el pelimorado quería seguir expandiendo su dominio.

Apretó sus piernas cruzadas y apoyó su mentón en su mano, escuchando que Jeongin, el hermano mayor, hablaba de que ellos estaban especializados en el área de bares y clubes, nombrando los que tenían a su cargo y que de ahora en más, pertenecían a SKZ, pero ellos los seguirían administrando.

Sus ojos no se quitaban de Hyunjin, aquel pelinegro, alto, y orbes negros y profundos. Tenía algo atrayente, parecía un imán hacia Minho, y este no disimulaba un poco la mirada hambrienta hacia él.

—Minho, ve a mostrarles sus habitaciones y el resto del edificio —respingó en su asiento cuando Changbin le dirigió la palabra, asintiendo nervioso porque la verdad no había escuchado nada de lo que le hablaron, solo estaba concentrado en las facciones bonitas de uno de ellos.

Minho los guió sin darse la vuelta, mostrandoles la mayor parte del hogar, únicamente Jeongin hablando con él, quien se interesó en su rol en SKZ y demás, parecía tener curiosidad por él, incluso le preguntó si tenía pareja.

—Esta sería su habitación, pueden tener otra si es que no quieren compartir. Aquí enfrente estoy yo y al lado de mi están mi hermano Jisung y Seungmin. Changbin está en un piso más arriba con Chris —finalizó prendiendo la luz del espacio, dejando ver un espacioso cuarto ya amueblado.

—Está muy bien y no hay problema, Hyunjin y yo siempre estuvimos juntos. Solamente deberíamos traer unas cosas de donde estábamos, ¿no, hermanito? —sugirió sonriéndole y él tan solo sonrió negando.

—No voy a traer a tus putas, Jeongin, ni siquiera lo intentes.

—Oh, vamos, será aburrido sin tenerlos aquí —reprochó —no es justo que el chico de cabello rubio quiera divertirse contigo, ¿y yo qué, Hyunjin? ¡¿Y yo qué?! —alzó la voz indignado.

—No te preocupes por él, será el mayor, pero es un niño. Puedes irte, yo lo manejo —por primera vez, le dirigió la palabra y no sabía si era por eso o recién se había dado cuenta, pero joder, que voz tan bonita, grave y profunda. ¿acaso ese chico era real?

—A-Ah, sí, nos vemos —se despidió de ellos y entró a su propio cuarto, aún escuchando los reproches del Hwang mayor, para después escuchar un golpe seco y el quejido de este, admitiendo su derrota y estando de acuerdo con su hermano.

Maldición, él también quería un golpe de Hyunjin.

Se tiró a su cama, ahogándose en su almohada, ignorando la temperatura caliente de su rostro y cómo su mente divagaba en ese hombre y en lo mucho que disfrutaría siendo sometido por él. Sería dificil convivir con él sin tirarsele encima ni bien lo vea.

Para Minho era complicado convivir con los nuevos integrantes, trataba de ignorarlos la mayor parte del tiempo que tenían libre, pero era imposible, los encontraba en todos lados, como si pudieran teletransportarse a donde estaba.

Las juntas eran la única excepción de hablar con ellos, intercambiar ideas, decidir fechas y dividir actividades para cada uno. Pero como era el que estaba encargado del jefe, casi nunca debía acompañarlos en algo.

Jeongin seguía echándole conversación, siempre queriendo averiguar algo nuevo de él, tenía una personalidad muy bonita a decir verdad, solía ser bromista, pero serio si se requería. Mientras Hyunjin era únicamente serio, aunque el Hwang mayor le explicó que estaría así hasta entrar en confianza con ellos, porque aliarse con otras personas era nuevo para él.

Ellos parecían el ying y el yang, eran contrarios entre sí, pero podían complementarse a la perfección, algo que le hubiera gustado tener con sus hermanos.

—Iré a mi habitación a dormir —avisó levantándose de la mesa donde anteriormente ingería sus pastillas habituales.

—¿Puedes llamar a Hyunjin? Tenemos que salir juntos ahora —Le pidió Jeongin, por lo que asintió, asegurándole de Ilamarlo.

Subía las escaleras con las piernas temblando, le ponía nervioso el hablarle solo a él, parecía misión imposible si no tenía a alguien más cerca.

Él nunca había sido tímido ni nada, siempre fue desvergonzado y extrovertido, pero recientemente no sabía qué le había pasado. Parecía un animalito indefenso ante él, lo veía tan intimidante, como si fuese inferior a Hyunjin.

Llegó a la habitación de los hermanos y tocó levemente la puerta con sus nudillos.

—Hyunjin hyung, Jeongin pidió que bajes porque deben salir juntos —avisó sin obtener respuesta, por lo que volvió a tocar la puerta —¿Hyunjin?

¿Estaría bien entrar? ¿violaría la privacidad de los hermanos? Pero si Jeongin necesitaba que él baje, no estaría mal, ¿no?

Suspiró tragando grueso y tomó la perilla en su mano, notando que no tenía seguro, por lo que la giró lentamente, entrando al cuarto de los Hwang.

—¿Hyunjin? —llamó abriendo paso, viendo todo muy ordenado y limpio, notando los marcos de fotos que colgaban de las paredes y otros en el escritorio y mesitas de noche. Todos eran de ellos juntos, sonrió al ver las distintas facetas por las que pasaron —Hyunjin —Volvió a hablar, no podía haber ido tan lejos.

—¿Minho? —escuchó a sus espaldas cuando inspeccionaba las camas, dando un pequeño salto en su lugar y volteandose —¿Qué haces aquí?

—Jeongin me pidió que bajaras —murmuró mirando el suelo, porque Hyunjin salía de tomarse una ducha, vió como su cabello goteaba en su pecho, teniendo únicamente una toalla en su cadera, dejando ver la mitad de su cuerpo tatuado.

Mierda, mierda, mierda. Repitió en su mente ante lo que sus ojos presenciaban.

—Oh, está bien, ya bajo.

Asintió y caminó hacia la puerta, queriendo cruzarla y dejar solo al ojinegro, pero algo no lo dejó ir más allá del marco.

—¿Lee...? —cuestionó al verlo darse la vuelta, acercándose a pasos rápidos —¿M-Min... —sus palabras quedaron en su boca cuando el rubio tomó sus hombros y juntó sus labios, tomándolo por sorpresa, abriendo en demasía sus ojos y dejando sus manos en el aire al no saber qué hacer con ellas, había quedado atónito.

Para el menor era lo mismo, no sabía si eran por las drogas que había consumido o qué, pero hasta él se sorprendió por la acción tomada y créanle que no se arrepentía de nada, lo estaba disfrutando aún cuando el otro tenía una cara de confusión..

Los labios de Hyunjin eran suaves y esponjados, se sentían un poco secos por la ducha que se había dado, pero no quitaba la buena textura y sabor que poseían. Definitivamente disfrutaba aquello.

Cuando se separó del pelinegro con un pequeño sonido, este aún lo miraba pidiendo una explicación, por lo que se la daría. No iba a tirar la piedra y huir.

—Te me haces muy atractivo —confesó mirando sus ojos negros —provocas muchas cosas en mi con tu sola presencia.

—¿Eh? ya lo sabía —rió levemente, haciendo al otro quedar duro como una piedra y con un semblante nervioso —No hay que ser muy buen observador para darse cuenta, Minho, ni tampoco tener un buen oído para escuchar como te masturbas diciendo mi nombre —susurró en su oído.

—¡O-Oye! eso es privado... —se quejó avergonzado.

—Deja de ser privado cuando me nombras.

—¡Es inevitable! eres muy caliente...

El pelinegro alzó una ceja, para luego tomar de la corbata al contrario y volver a pegar sus labios, dejando su diestra en su cuello, enredando sus dedos en los cabellos rubios de su compañero, recibiendo el gemido que soltó al morderle el labio con fuerza, dejándolo sangrar entremedio.

Las manos de Minho temblaban, por fin su sueño se estaba convirtiendo en realidad y no sabía cómo reaccionar, se sentía estúpido e inexperto, por lo que con timidez fue desplazando una de sus manos en el hombro firme de Hyunjin, mientras que a la otra la dejó viajar hacia su cintura.

Se besaban con necesidad, como si siempre hubieran querido eso, pasando sus manos en el cuerpo contrario, no teniendo vergüenza en tocar lo que estuviera a su alcance.

—J-Jeongin necesita que bajes... —rompió la unión al recordar a qué había ido, en verdad no quería alejarse de su cuerpo, pero era una tarea que Changbin seguro se los encomendó.

—Puede ir solo, me gustaría divertirme contigo, ¿puedo? —Sostuvo su barbilla, cepillando su labio inferior sangrante con su pulgar.

El menor asintió con un rubor en sus mejillas, acomodándose en la suave cama, dejando a su compañero cerrar la puerta con seguro, volviendo a donde estaba y sujetándose al colchón, quedando arriba suyo, volviendo a reclamar los labios colorados y gruesos de Minho.

Hyunjin no podía describir muy bien lo que sentía, solo sabía que quería fundirse en los besos que le otorgaba Minho, eran dulces y su boca con el rastro de píldoras lo hacía mucho más delicioso. Estaba provocando una nueva adicción y le gustaría no liberarse de ella.

Lentamente su mano libre se dirigió a la corbata, tratando de desanudarla, pero solo no podía, por lo que el menor le ayudó, al igual que comenzó a desabotonar su chaleco y parte de su camisa.

—Tienes un cuerpo muy bonito, Minho —susurró mordiendo su lóbulo, dejando entrar su mano en la camisa blanca, acariciando cada centímetro de la piel pálida, apenas acariciando sus pezones, los cuales se endurecieron al instante y Minho gimió.

—H-Hyunjin...

—Dime Minho.

Este suspiró con deseo, llevando sus ojos al tatuaje de la mafia que descansaba en su cuello, acariciándolo con las yemas suaves de sus dedos.

—Fóllame, por favor —pidió desesperado, alzando sus caderas para que el ojinegro sienta su erección chocar contra su abdomen.

La piel del rubio ardia descontroladamente, sintió su sudor deslizarse por su pecho y frente, queriendo que el contrario tocara todo su cuerpo, que explore en lo más recóndito de su ser para satisfacerlo, que lo folle como quisiera.

—Estaba esperando que lo dijeras —lamió su cuello, marcando las venas sobresalientes, dejando mordidas notables en él, escuchando como se quejaba entre gemidos.

El menor sintió sus extremidades entumecidas y rígidas, solamente sintiendo la lengua del pelinegro recorrer su manzana de adán, a su vez que terminaba por quitarle la camisa, mirando su pecho sin pudor alguno, lamiendo sus labios al verlo en ese estado.

Minho quería tocar las piernas de Hyunjin, sentir lo firmes y fuertes que eran como le habían contado, el saber que él había quebrado infinidad de huesos con la fuerza de ellas le daba curiosidad. Quería apretar sus muslos tatuados, asfixiarse en ellos si era posible, ver sus venas marcarse y sentarse en ellos.

Minho quería saltar sobre el mayor

—Hyunjin... ¿puedo sentarme sobre ti? —preguntó acariciándole los cabellos húmedos, éste separó sus belfos de su cuello, queriendo adivinar el motivo de ello.

—Esta bien —aceptó luego de unos segundos, cambiando de posiciones, dejando que el menor se subiese a sus muslos, disfrutando el solo tacto de su culo en ellos, dejando que los penes despiertos de ambos se rozaran por entremedio de las telas, haciendo que se retorcieran ante la ansiedad de ser atendidos —¿Se siente bien? —preguntó al ver sus ojos cerrados y su boca abierta, quedándose en silencio

—Jodidamente bien —respondió volviendo en sí, reclamando nuevamente los labios del pelinegro, quien reposaba sus manos en las caderas contrarias, en una ida y vuelta con su pequeña cintura, dejando apretones en ambas zonas.

Ambos hervían en temperatura, no querían hacerse esperar más, anhelando lo que necesitaban del otro, pero es que los besos eran tan adictivos, el como sus lenguas se encontraban, haciendo un baile pecaminoso entre ellas, saboreandose con lujuria, no dejándolas separarse ni por un momento, aún si eso conllevaba el quedarse sin aire.

La polla de Minho comenzaba a doler cada vez más, por lo que desabrochó su pantalón de vestir, quitándoselo como pudo, quedando en su ropa interior, mostrando sus muslos rellenitos, los cuales fueron apretadas por las grandes manos del ojinegro.

A los segundos, la última prenda de Minho había desaparecido en el suelo igual que las demás, junto con la toalla azul que anteriormente cubría la intimidad del dueño de la habitación.

Las pollas de ambos hacían una fricción entre sí, tenían el glande rojizo e hinchado, con las venas marcando las longitudes.

—Sube, Minho —pidió palmeando su culo, este no era muy pronunciado como el de las chicas con las que se había acostado, era mediano, firme y lo suficiente para caberle en las manos, y con eso bastaba para él.

El rubio ya no podía soportar la espera, por lo que tomó en su mano la erección del pelinegro, primero tanteando la cabeza en el borde de su agujero, ambos gimiendo ante el solo contacto, para posteriormente subirse sobre él, bajando en un movimiento lento, absorbiendo la larga polla con ansias, sosteniéndose del pecho de Hyunjin.

—A-Ah, Hyunjin, e-eres demasiado g-grande~ —formuló jadeando, queriendo moverse, pero sintió su culo doler levemente por no haberse preparado.

—Tranquilo, Minho, con calma —quiso consolar dejando un mechón de su cabello detrás de su oreja, pero la verdad es que estaba igual o peor que él.

Minho respiraba agitadamente, su rostro estando en llamas, con el sudor bajando de su pecho, recorriendo sus abdominales para luego caer, sus piernas temblando con el deseo de moverse y sus manos apretando los hombros del ojinegro.

Cuando se sintió listo y el dolor se disipó, movió su cuerpo de arriba hacia abajo, quitándole el aliento ante ello, la polla de Hyunjin lo llenaba tan bien, quería más, quería sentirla hasta que se olvidara de todo y sea lo único que pueda recordar.

De sus labios solo se escapaban gemidos, estos causados por el sube y baja que hacía, junto con sus pezones siendo apretados por los dedos del Hwang menor, este respirando de manera acelerada ante lo bien estimulado que estaba siendo su pene por las paredes apretadas de Minho.

Ambos sintieron sus estómagos cosquilleantes, no creyendo que pudieran satisfacerse de esa forma, solo podía saber que la otra persona estaba haciendo un buen trabajo, no queriendo despegarse.

Hyunjin estaba fascinado por ver a Minho en ese estado, sus ojos cafés lloraban ante los estímulos otorgados, de su boca se asomaba su lengua, dejando caer gotas de su saliva, al igual que el sudor de su frente, impactando en sus pectorales, su cabello era un revuelo, con su flequillo en diferentes direcciones.

Era un verdadero desastre, uno muy bonito a sus ojos.

—H-Hyun, me estoy cansan-... ¡Ah!~ —se interrumpió cuando las caderas contrarias arremetieron contra su agujero maltratado, enterrando sus uñas en sus nalgas que rebotaban sin descanso, escuchando los sollozos, delirando ante lo bien que le hacía sentir.

La polla necesitada y roja del menor chocaba contra su pelvis, gritando por atención antes de estallar, por lo que liberó una de sus manos y la llevó hacia ella, nuevamente en sus oídos retumbó la voz extasiada de Minho, importandole poco el hecho de tenerlo tan roto y sumiso saltando sobre él, comenzando un vaivén en su falo, que si no estuvieran follando ahora mismo, se lo hubiera chupado, porque joder, era un manjar a simple vista y quería probarlo.

—M-mgh, t-tan delicioso~ —farfulló mordiendo su dedo para no gritar hasta desgarrar su garganta, sabía que el pelinegro lo follaría bien, pero no pensaba que sobrepasara tanto esa línea.

Ya no tendría que pedirle más favores a Changbin.

El torso a medio tatuar de Hyunjin estaba llenándose de arañazos, que si estuviese en otra situación, no lo hubiera pensado dos veces antes de estrellar su puño en la cara de la otra persona, pero no era el caso, es más, quería más de eso.

Las embestidas comenzaban a ser más rápidas, el culo de Minho estaba rojizo por el choque constante, estaba seguro que al otro día la ardería como el infierno, pero era un problema que resolvería cuando terminara, en ese momento solo podía pensar en los testículos de Hyunjin chocar contra su redondo culo y nada más.

El pelinegro sintió en su mano el líquido preseminal, avisándole que Minho ya estaba cerca, haciendo que los movimientos fuesen más acelerados y certeros, dando en su punto una y otra vez.

—¡A-Ah! Así, s-sigue así, Hyunjin~ —pidió volviendo a saltar para ayudarle a buscar su orgasmo, teniendo su corazón latiendole en la garganta.

—Joder, Minho, es demasiado —jadeó con la voz apagada —Aprietas demasiado mi polla.

Quizás fue algo rápido o no, pero con ello el rubio pudo encontrar su liberación, dejando que los chorros y chorros de semen escaparan de su miembro, manchando la mano y el abdomen del pelinegro, llegando inclusive a su cuello y una de sus mejillas por la ansiedad de no haberse corrido hace unas semanas.

La escena bajo suya lo dejó estupefacto, respirando agitadamente al ver a su compañero en ese estado, no queriendo ver más porque su polla volvería a despertarse.

—Vamos, Hyun, es tu turno —decidió ayudar, susurrandole sensualmente al oído y dejando su mano en los testículos del mayor, apretandolos sin tanta fuerza, quien se ahogó con su saliva y siguió adentrándose en la cálida y estrecha entrada, sintiendo como le succionaban el pene.

Minho lo besó, y con ello, gimió a los segundos en su boca al sentir su semilla llenando su agujero, contrayendo sus paredes para exprimir lo más que pudiera, dejando deslizar hacia abajo la sustancia viscosa, manchando su miembro por la posición.

Las respiraciones de ambos no dejaban de ser agitadas, estando eufóricos por el orgasmo alcanzado, quedándose en silencio y mirándose a los ojos, solo escuchando el sube y baja de sus pechos y sus corazones latir desenfrenados.

—V-Voy a salir —avisó Minho y el contrario asintió, dejando que salga de su pene y se siente en la cama, por lo que podía ver el desastre de esperma en sus sábanas, gimiendo en frustración ante tener que limpiar —Puedo ayudarte, ¿sabes?

—No, no, mejor vayamos a bañarnos —decidió, porque tampoco le gustaría quedar todo sudoroso y oliendo a sexo —Ven, te llevo porque tengo la sensación de que te duele el culo —ofreció para alzar al rubio, quien se avergonzó por ello y por el hecho de que en verdad no podía caminar bien.

Se dió una ducha rápida, tan solo quitando las manchas y el sudor, viendo en sus cuerpos las marcas violáceas hechas por ellos mismos, riendo y pidiendose disculpas por ser tan brutos.

Al terminar, Hyunjin volvió a cargar al menor hacia la habitación, ayudándole a secarle la espalda y el cabello. La verdad es que no quería que hiciera tanto esfuerzo.

Cambió las sábanas y se tumbaron en la cama, esta era de dos plazas y no era necesario acostarse apretujados a tal punto de que Minho se escondiese en su pecho, dejando que el pelinegro le acaricie la espalda con cariño. Definitivamente no era necesario, pero para ellos sí.

—Mañana te voy a ayudar en lo que quieras, ¿si? No me gustaría que hicieras cosas si te sigue doliendo —murmuró algo preocupado, pero no lo admitiría.

—Gracias, suele ser peor al otro día —sonriendo contra sus claviculas, delineando el tatuaje con sus dedos, suspiró y alzó su cabeza, dejando un pequeño beso en el mentón del mayor —Gracias por lo de hoy, Hyunjin.

—Cuando quieras, Minho.

Devolvió la acción, solo que besando su frente, disponiéndose ambos a dormir por lo cansados que estaban.

Al otro lado de la puerta, Jeongin fue testigo de todo, dejando salir una sonrisa en sus labios y pensando que debería dormir con Jisung ese día para no molestarlos.