LIGHTS, CAMERA... OFF.
── "De acuerdo, es hora de despedirnos, este fue Kyoong y nos veremos pronto. ¡Bye bye...!" — pulsó el botón del centro en la aplicación Weverse, dando por finalizada su transmisión en vivo.
Dejó su celular lejos del alcance y permaneció un rato más inmóvil, con las piernas totalmente estiradas a lo largo del sofá, sin cambiar la posición. Unos minutos después, algunas lágrimas se deslizaron por su rostro; como remedio a la ocasión pasada donde no pudo sacar fuera su frustración, se permitió llorar por esa vez.
Luego de tantos cambios de rutina, acostumbrándose a su nuevo itinerario y con más responsabilidades que significaban pesos enormes por llevar, poco a poco se fue haciendo a la idea de que, algunos hábitos cambiarían: vería con menos frecuencia a los miembros de EXO, hablar casi nada con su pareja, volvería a la temporada donde tenía que ir lo más irreconocible posible, con tal de verse así fuesen 5 minutos, luego de un día tan ocupado.
Sabía que cierta empresa metería muchísimas cláusulas en su acuerdo, le dolió que una de ellas, fuera distanciarse a tiempo parcial con Chanyeol.
El coraje, los celos o sólo para que la reputación de SM no cayese en general, pero sentía todo tan injusto y desde luego, Minseok y Jongdae estaban al tanto de cómo la estaba pasando. Entre levantarse diariamente a las 6 am, ducharse, hacerse desayuno, preparar los proyectos venideros para su nueva empresa o visitar a algunos accionistas interesados en la inversión de INB100 para verificar que todo estuviera en orden.
Siempre llegaba a casa rendido, pero últimamente, más apagado que nunca.
Cuando se trataba de llamar a Chanyeol, éste siempre enviaba mensajes en respuesta, alguna selfie de su repertorio de fotos diarias y canciones compuestas por él, preguntando qué opinaba al respecto.
Sabía que, una vez fuera anunciado su debut en solitario, se tomaría más en serio lo de componer sus propias canciones, preparando meticulosamente futuros lanzamientos. Desde luego, apoyaba toda situación que fuera para su crecimiento personal como artista y desde luego, su sueños vueltos realidad a nivel personal.
Pero, aunque estaba feliz por él, al mismo tiempo, se sentía solo.
Más de 10 años compartidos con sus miembros que le fueron arrancados de las manos, cada pregunta que le hacían era más incómoda que las anteriores: "¿Aún hablas con Suho?", "¿Qué opina de tu decisión?", "¿Participarás en algún futuro comeback?" y por protocolos de ética profesional, a veces sólo quería dejar esas cuestiones sin responder. Habiendo que afrontar las semanas más terribles de su vida en vista de una demanda, organizar una laboriosa agenda para planear un regreso que no fue más que criticado, pero también amado por sus fans más fieles; se decía constantemente, que no todo era tan malo.
Tal vez tomaría más tiempo del necesario volver a reunirse con EXO, más sentía todo en un punto intermedio desde la cruda lógica. Ni siquiera podían verse en público o saludarse.
De cierta manera, eso lo hería constantemente.
No era una simple restricción, más bien, se trataba de un horrible cambio de realidad distorsionada.
Ni hablar de su relación con el rapero, porque parecía que iba en picada y tras el apoyo que recibía de su parte, podía entender que también debió tener una resolución de emociones encontradas con la noticia, porque no quería que se enterara por un maldito artículo.
Una de las cosas sostenibles para ambos, era la comunicación: Chanyeol dispuesto a escucharlo, mientras él formaba los acuerdos y meditaba su opinión. Misma guía hacia su persona, Baek era el oyente analítico entre los dos por excelencia, pero nunca le había costado en lo largo del tiempo juntos, apelar alguna decisión.
De repente, estaba pensando en su futuro junto a él.
── Me asustas cuando te quedas mucho tiempo callado, pero no quise interrumpirte. — habló Chanyeol desde el umbral de la puerta, cerrándola tras de sí y dejando su maleta al lado de la planta artificial que adornaba la sala de estar.
El castaño trató de limpiarse las lágrimas torpemente, pero falló en el intento.
Mientras trataba de regular su respiración, sus alaridos aún se percibían al exhalar aire y de nuevo, parecía a punto de romper a llorar, a Chanyeol eso lo preocupó.
Tomó asiento junto a él, pasando su mano libre por la espalda del mayor y lo acercó a su pecho, invitándolo a que se dieran un abrazo; esto lo tomó desprevenido, pero no pudo resistirse más a la encomienda: siempre encontraba aquella forma de colocarlo nervioso y ansioso.
No sólo lo abrazó, se dejó llevar por todos sus impulsos, la espera tan larga y en parte distancia, miles de kilómetros en su contra.
Se tomó el atrevimiento de alzarle la barbilla, mirarlo a los ojos con algo que no supo expresar, pero llenaba cualquier rastro de melancolía y pena, entonces lo besó. Al principio fue algo pausado, casi lento, como pidiendo que no lo rompiera en el proceso.
Minutos después, la gran sudadera de Yeol ya no cubría su cuerpo, estaba apresado entre el respaldo del sofá y esa enorme anatomía, pero ni así dejaba de llorar, más no le dijo en ningún momento que se detuviera.
Al contrario, la atención que le brindaba tan amorosamente a su cuerpo, ayudaba a distraerlo de ese extraño vacío. Se movía por inercia, pasando las manos por su rostro y sus hombros, notando lo fortalecidos que estaban ahora. Acarició con la punta de sus dedos todos los pliegues, fundiéndose en su piel, apretando más fuerte lo que le era posible amasar sin detenerse, estaba denso de mente y perdido en el montón de sensaciones familiares para sus hormonas, porque de forma instintiva, Chanyeol le recordaba en múltiples formas a quién pertenecía.
Tuvo que aguantarse varios gritos, no quería a nadie merodeando cerca del complejo departamental que compartían, un secreto a voces que sólo algunos cercanos tenían conocimiento.
De nuevo, se sentía jodido por él, su forma de amar y cómo pasaba de una coraza llena de temores, a una persona reconociendo su lugar seguro.
No sabía si agradecérselo, o tener una conversación al respecto.
── Se supone que hoy planearía algo tranquilo contigo, pero esto sí que me dejó agotado. — bromeó por encima de su hombro, llenando de besos el lateral del cuello.
Esas eran las ocasiones donde se sentía protegido, no sólo por haber tenido una sesión de sexo de bienvenida, si no porque eran ellos mismos y no existían las barreras: sus momentos favoritos se tornaban así, dulces para hablar, relajarse, compartir calor humano; no había nada mejor que eso.
Lo amaba más que nadie en el mundo, significaba tanto para él y no se veía en un futuro donde no estuviera presente, era la razón de su valentía, coraje y superarse así mismo.
Le gustaba mirarlo dormir abrazado a su cadera, así no se daba cuenta de lo mal que lo tenía.
── Cariño, ¿cómo te fue en la gira? — preguntó, acomodándose en su pecho, tratando de distraer un poco la mente.
Chanyeol se llevó una mano a la parte trasera de la cabeza, girando de lado con la espalda hacia el lado contrario del sofá, para sostener el peso de su novio y así evitarían caer ambos del pequeño espacio.
── Estaba muy nervioso, sabes que la impresión del público últimamente es muy demandante y piden mucha calidad, cambios, conceptos frescos. — pausó, bajando la mirada, uniendo sus labios. Después de separarse, sonrió y continuó hablando. ── Pero a pesar de todo, ¡salió muy bien! Estoy feliz con los resultados, Black Out fue un éxito.
El castaño igualmente le sonrió, pasando una de sus manos por su cabello y conservando el vaivén buen rato, logrando que cerrara los ojos. Más que pareja, también se aconsejaban mutuamente, habían aprendido por mucho tiempo a ser mejores amigos. Pero era increíble la conexión que mantenían, al punto de llevarla al otro nivel, sabiendo equilibrarla.
── ¿Y tú, mi amor? ¿Qué tal lo estás, ya sabes... llevando? — era su turno de hablar, sonaba angustiado por la respuesta.
El mayor se alzó sobre un codo, reposó el antebrazo en el pecho de su novio y aspiró lentamente.
── Chanyeol, estoy muy preocupado... — expresó con la mirada perdida, tratando de buscar las palabras correctas. ── Fue un "acto de codicia", o eso es lo que ponen los medios cuando sale un artículo nuevo. Me siento cansado de que me señalen, ¿tan mal estuvo que quisiera buscar mi bienestar? Tú sabes que amo cantar, pero odio cuando rebajan mi trabajo. A veces siento que, dejando la industria, encontraré algo de paz.
Y de nuevo, esas lágrimas se acumularon bajo sus ojos.
Estaba tan hecho pedazos, que no podía expresarlo de forma adecuada. Sin embargo, la persona que lo conocía mejor que nadie y cuánto era capaz de soportar, era él, Chanyeol.
Se dejó envolver por un abrazo, nada que indicara el inicio de otra ronda pasional entre ellos. Sólo piel con piel, una intentando curar a la otra con ese simple gesto. El alto suspiró sin soltarle, dejando que su pecho se mojara por las gotas saladas y cristalinas del amor de su vida, devastado por los llantos audibles del mayor, porque sabía que necesitaba eso desde hace semanas.
Por ocasiones, sentía que no era suficiente para Baekhyun, que era un mal novio por dejarlo solo tantos días. No obstante, le había tomado años procesar el ritmo de vida que tendrían después de debutar como grupo, no sería sencillo mantener en pie su carrera, su vida personal y ahora, su relación con una de las voces más destacables e importantes de Corea.
── Sabes lo que ocurrirá si renuncias a ese camino, Baekhyun. Es un camino tan asfixiante por ahora, pero te prometo que todo esto valdrá la pena, en verdad. — lo separó de su pecho, para plantarle un beso en la sien. ── Eres fuerte, eres increíble y estoy orgulloso de todos tus logros. Te amo, jamás lo olvides.
Y si Chanyeol lo decía, le creería con todas sus fuerzas.
No era sencillo aparentar tranquilidad frente a sus fans, pero al menos podía desmoronarse frente a sus amigos, su pareja y tenerse un poco de empatía por dentro.
Había vuelto a esa época oscura donde dudaba de todo: no se sentía bien con su propia imagen, también cuestionaba sus esfuerzos y lo que merecía por ellos.
Le daba inseguridad mostrar algo suyo, no quería despertar más odio del que ya llevaba recibiendo por más de una década.
── Voy a recobrar mis ánimos, te prometo que no dejaré que me pisoteen las adversidades. — sostuvo con un deje esperanzador, rodeando al dueño de sus suspiros por el cuello. ── Nos tiene que ir bien, ¿y si les damos esa colaboración que tanto piden...? — bromeó entre risas, robándole uno que otro beso. ── Imagina todo lo que podríamos ocasionar con ella, además de rumores.
Chanyeol tan sólo negó, siguiendo su humor y volviendo a acomodarlo en el sofá.
── Por ahora, la única colaboración que necesito justo ahora, es la tuya conmigo. Pero no a todo público. Más bien, a solas. ¿Le parece, Señor Byun? — añadió, antes de colocarse encima suyo, aplastando su cuerpo contra el mueble.
Vaya que lo amaba, era imposible resistirse a sus encantos.
── Será mejor que empecemos ahora. — afirmó en tono plausible, jugando con el cabello del menor. ── Son capaces de volver a mandarte lejos, sabiendo que te voy a extrañar mucho.
Y de nuevo, se habían entregado una vez más al amor.
No importaba el lugar, siempre lo dejaba con ganas de volver a empezar, tocar el botón y nunca detenerse.
Esa era su forma de amar: la de ambos, en realidad.