capítulo 1
~jared
El primer día que trabajé en la casa de los Lancaster llevaba los zapatos rotos, las manos frías y una promesa que me repetí desde que salí de mi casa :“no hagas ruido, no llames la atención, no falles”.
El bus me dejó a dos cuadras de la mansión, justo donde mi mundo empezaba a desaparecer, las aceras estaban demasiado limpias, las calles parecían nuevas y las casas eran inmensas, todo era tan.. perfecto que nunca me había sentido tan fuera de lugar, no pertenecía aquí, ni cerca.
En mi barrio las casas tienen rejas por seguridad, en cambio aquí parecen estar para protegerse de gente como yo.
Me ajusté la correa de la mochila, tratando de calmar mis nervios y respiré hondo, No tenía opción, no podía hecharme para atrás, Necesitaba este trabajo, mi mamá necesitaba que yo lo tuviera, las cuentas no esperaban.
Llevaba ya varios años trabajando en ese empolvado taller y pude presenciar como el señor lancaster le ofrecía este trabajo una y otra vez al señor miller, así mismo pude ver como lo rechazó muchísimas veces, el señor lancaster era un apasionado coleccionista de coches de lujo y le gustaba llevarlos al taller en el que solía trabajar de joven.
El señor miller me enseñó todo lo que sé, desde que llegué a ese taller como un niño de diez años hasta la actualidad, siempre me ha tratado como un hijo más y la última vez que el señor lanister le ofreció el trabajo, le propuso cedermelo a mí. Sabía que necesitaba el dinero y también confia en todo lo que me ha enseñado.
llegué a la entrada principal y toqué el timbre
el portón se abrió solo
genial, más intimidante imposible.
Entré.
El silencio era.. raro, no un silencio como el que estoy acostumbrado a escuchar, se sentía vacío, sin alma
Llegué a la puerta principal, respiré hondo y toqué dos veces
Me abrió lo que parecía ser un guardaespaldas del señor Lancaster, era un hombre enorme, de traje negro y lentes oscuros, mandíbula cuadrada y una mirada fulminante.
-¿Navarro?-Preguntó con voz grave
-Si señor, soy yo- respondí intentando sonar lo más seguro posible
El tipo asintió una vez, presionó un audífono y murmuró unas palabras que no alcancé a entender y abrió la puerta lo suficiente para que yo pasara.
-El señor lancaster está ocupado, en unos quince minutos puede pasar a su oficina para la entrevista, la sala de espera está a la derecha jovencito, no se vaya a perder.- Dijo dándome la espalda mientras se alejaba por el pasillo.
Mientras avanzaba por ese piso tan brillante que me hacia verme reflejado, sentí una sensación rara, como cuando alguien te está mirando fijamente
volteé la cabeza como un reflejo, casi inconsciente
Levanté la vista solo un segundo
No debía voltear. No debía pero lo hice.
En una ventana del segundo piso se veía una silueta de una mujer.
inmediatamente bajé la mirada y sentí un nudo en el estómago.
Me sentí ridículo y empecé a caminar más rápido aunque aún podía sentir su mirada en mi espalda
Ella seguía ahí, quietísima, mirándome.
~Emily~
Me desperté con el sonido de mi celular bajo la almohada. ¿ Qué diablos pasó ayer y porque tengo tantos mensajes recientes?
sintiendo un punzante dolor de cabeza, desbloqueo mi celular y me doy cuenta que son fotos y videos de anoche, definitivamente toqué fondo, otra vez.
No hay tiempo para pensar en eso, de nuevo voy tarde y no quiero pensar en todo lo que dije ebria.
Me levanto de la cama y veo el desastre que hay en mi habitación, no puedo evitar sentirme culpable con las señoras de la limpieza pero no tengo tiempo para limpiar todo esto.
Voy al baño a quitarme todo el maquillaje de anoche, me enfundo el uniforme rápidamente y salgo a la cocina esperando ver algún desayuno o algo para comer, como de costumbre no hay nada, ni nadie en la cocina.
agarro una manzana y salgo corriendo por el pasillo. Mierda, mi celular.
Doy una vuelta que me hace querer vomitar y me devuelvo corriendo al segundo piso, tomo mi celular y escucho como se abre el portón.
¿Empleados, a esta hora?
Me asomé curiosa a la ventana y vi a un muchacho moreno hablando con Rogers, me quede observándolo porque simplemente no tenía sentido que estuviera aquí, menos tan temprano, pareció darse cuenta de que lo estaba mirando, y subió la mirada hacia donde yo estaba.
Me aparté rápido, como un reflejo automático y apenada salí de mi habitación.
¿Quién era ese chico, y porque está en mi casa?
- Señorita Emily, disculpe la molestia pero ya ha empezado el horario lectivo, la camioneta la está esperando afuera. - Dijo Louis, uno de los empleados de mi padre mientras señalaba su reloj.
-Ah, si ya mismo salgo Louis, dame un momento.- respondí mientras recogía mi mochila del suelo y salía por la puerta principal.
De camino al colegio no pude dejar de pensar en ese muchacho, no pude reconocer muy bien su cara pero era tan delgado.. ¿para qué necesita mi papá un chico así?