Bruja - Jiimmy7

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Summary

Mimi es una poderosa bruja, dueña de un local místico y una vida llena de decisiones oscuras. Su mundo da un vuelco en Halloween cuando la advertencia de la Reina Bruja y una visión la llevan directamente a Ana Guerra. Ana es solo una humana de acento canario, pero su inexplicable belleza y el peligro inminente que la acecha (un clan licántropo) la convierten en la obsesión de Mimi. Cuando un hechizo revela que Ana es la clave de una antigua profecía, ambas se encuentran en una carrera desesperada. Atrapadas entre clanes en guerra y dioses ancestrales, Mimi deberá enfrentarse a su destino para proteger a la única persona que le ha devuelto la vida. ¿Podrá una bruja condenada salvar a la humana destinada a la profecía?

Genre
Lgbtq
Author
WNLesb
Status
Complete
Chapters
23
Rating
n/a
Age Rating
13+

Sinopsis

Oscuridad.

Todo era negro a su alrededor; húmedo, pero frío. Escalofriante. De entre sus labios salía un vaho constante que podría helar la sangre al mismísimo diablo, pero ella no sintió nada de lo que se suponía que debía sentir. Mimi no sentía nada porque... bueno, era obvio:

Había despertado en el limbo.

Aquella oscuridad tan temida; aquel frío calado hasta los huesos, pero que a la vez no podía sentir; aquella pesadilla de la que por mucho que quisiera no podría despertar.

Estaba en el inframundo.

Estaba a las puertas de su juicio; en el lugar en el que sus recuerdos la torturarían hasta la eternidad.

Dependía de la forma en la que uno quisiera ver aquella oscuridad, a partir de sus creencias y su religión. Para Mimi, era el limbo; era el lugar en el que hacerse preguntas:

-¿Cuántas decisiones puedes tomar al día?-empezó a decir cuando vio que, a pesar de tanta oscuridad, no estaba sola; y aquel hombre la miró sorprendido por escuchar por primera vez una voz en aquel frío silencio-. ¿Una? No..., quizás más; la gente no suele ser tan simple... ¿No lo sois, verdad? Incluso, más de dos decisiones sois capaces de hacer en 24 horas-la rubia ladeó una sonrisa-. Incluso mil, si te paras a pensar que cada respiración es una decisión que tu cuerpo hace por ti... Bueno, ahora no, ya no tienes que tomar esa decisión porque estás muerto...-Mimi soltó una carcajada, aunque aquella vez sin gracia alguna-. Perdón. Ha sido un chiste malo.

El hombre la miró sin poder abrir los labios para contestarle, pero a la rubia no le importó porque se cruzó de piernas para sentarse en el suelo y se apoyó en sus codos de forma pensativa para seguir con su discurso:

-Pero, volviendo al tema importante: si te digo que una decisión, por pequeña que sea, puede cambiar la vida de cualquiera, ¿me crees, verdad? Así; en un segundo. En un abrir y cerrar de ojos-Mimi chasqueó con sus dedos-. Con un simple chasquido de dedos, se ha cambiado tu vida; de hecho, con un chasquido de dedos te podría revivir. Podría hacerlo, de verdad... Pero sintiéndolo mucho, tengo mejores cosas qué hacer que dedicarle mi tiempo a la vida de un simple humano...-el hombre la miró desolado, pero a Mimi no le importó en absoluto; tenía otros problemas de los que preocuparse-. Qué irónico todo. Yo estoy tan muerta como tú, pero a mí no me puedo revivir. Ni con un chasquido de dedos, ni con mil buenas decisiones más.

El aire que soltó Mimi se heló al instante, pero ninguno de los dos lo sintió en sus cuerpos, ni siquiera la rubia se dio cuenta de que en aquellos momentos estaba llorando, perdiendo totalmente el humor con el que había empezado:

-¿No entiendes nada, humano? Bueno, normal, si lo entendieses no tendría por qué contar mi historia. Quizás te reirías también conmigo: de mi suerte, de mi vida y de esa maldita decisión que tomé hace años. O de cada maldita decisión que he ido tomando a lo largo de mis días. Irónicamente, también un chasquido de dedos cambió mi vida-se quedó pensativa y en silencio durante unos segundos-. Irónicamente, también le he dedicado demasiado tiempo a una simple humana.

Ella.

Cerró los ojos y la pudo volver a ver perfectamente; vio su sonrisa, sus labios, sus oscuros ojos... y quiso haberla conocido de otra forma. Una forma más simple para las dos. Quizás con unas decisiones diferentes en su vida...

-Ella fue tan culpable como yo y mis decisiones. ¿Pero de mi muerte?- chasqueó la lengua contra el paladar-. No, de esa consecuencia solo yo fui la culpable... ¿Quieres saber qué pasó? Claro que lo quieres saber. Pues esta es...-negó con la cabeza y se corrigió a sí misma:-. Esta fue mi historia.