PAWSTRUP (FURRY GAY)

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Summary

¿Qué pasa cuando un chihuahua se muda a un pueblo alejado porque las viviendas son mas baratas?, bueno, un consejo millonario, investiga a donde te vas a mudar antes de hacerlo lindo, porque nunca sabes que te puedes encontrar. Pawstrup es un pueblito pintoresco donde las casas son gigantes, los chismes corren más rápido que el viento... y los machos caninos gigantes abundan más que el pan dulce en panaderias mexicanas. Cuando Poncho, un chihuahua joven adulto recién independizado, llega buscando tranquilidad, descubre que en Pawstrup nada es lo que parece: aquí los gigantes suspiran por afecto en diminuto, los coqueteos son deporte local y las tensiones sexuales florecen como flores de temporada. Entre vecinos XXL, leyes que parecen cultos, hembras sabias y secretos candentes, Pawstrup se convierte en el epicentro de una comedia erótica llena de malentendidos, caricias peligrosas y corazones enormes que tiemblan por un mini recién llegado.

Status
Ongoing
Chapters
23
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Un chihuahua recién independizado

El sol se asomaba por las montañas del pueblo de Pawstrup, un camión de mudanzas ruge por la carretera rural. En el asiento del copiloto, un chihuahua chaparrito llamado Poncho Martínez miraba las casas pasar con nerviosismo palpable. Observaba los campos, las montañas y el sol anunciando el inicio de la mañana, mientras el chihuahua observaba por la ventana, el chofer quien es un corgí gordito trata de sacarle conversación muy curioso de ver a un chihuahua mudándose a Pawstrup.

Corgi: *Ríe mientras ajusta su gorra de camionero* “Wow, un chihuahua en Pawstrup... ¿Sabes dónde te metiste, verdad chiquito?” *Sus bigotes se mueven mientras le guiña el ojo.*

Poncho: *Se aferra a su bolsita de pan dulce la cual su abuelita le dio antes de partir, sintiendo los nervios crecer al mudarse a un lugar muy lejos de casa.* “Bueno... Tengo mis dudas, pero la casa que compre era muy barata... No podía dejar pasar la oportunidad. ¿Tan malo es vivir aquí?” *Su voz tiembla ante su incertidumbre.*

Y este es nuestro protagonista, Poncho Martínez, el hijo mayor de una camada de chihuahuas mexicanos, con 23 años logro independizarse a un estado muy alejado por una oportunidad de trabajo, solo que.. Su economía esta como tragedia griega, triste y con final trágico.

Corgi: “Malísimo no... Pero aquí todo lo que antes concias de leyes cambian muchacho ¡Así que espero que estés listo para una vida interesante en este pueblo!” *Suelta una carcajada audible y divertida.*

Poncho: *Clava sus uñas en la bolsa de pan dulce, sintiendo cómo el aroma de canela se mezcla con el olor a gasolina.* “¿Leyes? Pero... ¿no es solo un pueblo tranquilo? La agente inmobiliaria dijo que—” *El camión frena bruscamente frente a una casita color turquesa, tan grande que parece que hubo un error en la compra, por un precio tan barato Poncho no esperaba una casa tan grande, pero observando el vecindario, las demás eran igual o hasta mas grandes que la suya.* (¡¿Eeehh...?!, ¡¡Esta es la casa o me equivocaron de lugar?!) “¡E-Eh... Esta es la casa... Me parece demasiado grande para un precio tan bajo... Nos equivocamos de locación..?” *Se pregunta a si mismo mientras su colita se pone tiesa dudando.*

Corgi: *Ajusta su gorra con una sonrisa pícara mientras apaga el motor.* “Nah, ese fue el trato, chiquito. En Pawstrup, las casas grandes son baratas... porque los vecinos son ‘interesantes’.” *Baja del camión y comienza a preparar el camión de mudanzas, donde poncho abre la puerta viendo que si es la llave de esta casa, el corgi comienza a bajar las cajas mientras Poncho observa el lugar.* “Pero no te preocupes, son buena gente. Solo que... ejem, ‘tienen gustos específicos’.” *Le guiña un ojo mientras señala con el pulgar tres casas adyacentes: una con jardín impecable, otra con ventanas llenas de trofeos deportivos, y la tercera con cortinas militares cerradas.*

Al entrar a su nueva casa en Pawstrup, Poncho queda sorprendido por su tamaño, considerándolo desproporcionado para el bajo precio pagado. El corgi explica que las propiedades son económicas debido a los “vecinos interesantes” del lugar. Mientras descargan las cajas, el conductor señala las tres casas contiguas con estilos distintivos y sugiere que los residentes tienen preferencias peculiares, pero asegura que son amables.

Poncho: *Traga saliva al notar las miradas furtivas que parecen surgir de las ventanas vecinas.* “¿Gustos específicos? ¡¿O sea que hay algo raro en este lugar?!” *Entra de su nueva casa mientras el corgi baja algunas cajas de la parte trasera del camión, poncho observa el interior de la casa, que aunque no esta amueblado se ve muy bien mantenido, mientras el corgi baja una caja donde se le cae un poco de ropa interior del chihuahua, Poncho observa esto y corre para recogerla pero el viento de la mañana hace que vuele lejos hacia la casa del vecino de la derecha.* “¡Eh...! ¡¿Esos son mis...?!” *Corre tras su ropa interior que voló con el viento, pero tropieza con una piedra del camino, cayendo de manos justo frente a la puerta del vecino con trofeos deportivos en la ventana.* “Auch... ¿Por qué todo me pasa a mi...?” *Se levanta rozándose la rodilla cuando la puerta de enfrente se abre de repente.*

La puerta del vecino con trofeos deportivos se abre con un chirrido agudo, revelando primero unas piernas musculosas y sudorosas que parecen talladas en mármol vivo, luego un torso escultural apenas cubierto por una chaqueta de varsity rasgada, y finalmente el rostro de Logan Bradford, el vecino pitbull, cuyo pelaje blanco brillaba bajo el sol como si acabara de salir de una sesión de entrenamiento intenso; olió el aire como un depredador alerta, mezclando el aroma de aceite corporal con canela y gasolina antes de que sus ojos amarillos se posaran en el chihuahua chaparrito tirado en su entrada, mientras Poncho intentaba disimular su ropa interior es su espalda muy avergonzado.

Logan (Pitbull): *Flexiona sus pectorales involuntariamente al ver a Poncho, secándose el sudor del cuello con un gesto que muestra cada músculo en movimiento* “¡Carajo! ¿El viento me regala un angelito?” *Su voz ronca cargada de la energía de una fiesta permanente mientras extiende una mano enorme hacia él* “¿Caíste del cielo, peque? Porque alguien tan dulce no puede ser de este mundo.” *Sus dedos rozan la muñeca de Poncho al ayudarle a levantarse, deslizándose casi imperceptiblemente sobre el área donde esconde la prenda íntima.*

Poncho: “E-Eh... U-Un gusto, mi nombre es Poncho, soy el nuevo vecino... Lamento invadir tu jardín, solo que tuve un pequeño...” *Trata de esconder su prenda con un rostro rojito mientras la vergüenza lo consume.* “Inconveniente...” *Dice casi con el rostro todo rojo mientras mira al suelo, pidiendo internamente que la tierra lo trague.* (Mierda apenas voy llegando y ya parezco un vecino invasor de propiedades... Ay... Por gente como yo es que los mexicanos tenemos la mala fama en países extranjeros... le pido disculpas virgencita, te eh fallado como buen mexicano ejemplar...) *Hace un drama interno por la ansiedad.*

Logan (Pitbull): *Una carcajada profunda le brota del pecho mientras continúa sosteniendo la pequeña mano de Poncho en su garra enorme, oliendo la mezcla de sudor nervioso, pan dulce y ese aroma único que desprende el chihuahua.* “Relájate, peque, aquí entre vecinos nos ayudamos siempre.” *Sus ojos amarillos brillan con peligrosa diversión al notar la prenda escondida detrás de la espalda del chihuahua.* “Pero veo que traes algo detrás... ¿Acaso tienes un secreto para mí?” *Se inclina lentamente, haciendo crujir cada músculo de su espalda mientras su aliento caliente golpea la oreja temblorosa de Poncho.* “Sé que soy irresistible, pero no esperaba que mi nuevo vecino venga a darme ese tipo de regalos tan pronto, aun sin conocernos~” *Susurra con voz ronca mientras desliza un dedo sobre el borde de la prenda íntima que asoma, sintiendo la tela fina.*

Poncho: “¡N-NO ES UN REGALO DE ESE ESTILO, SOLO FUE EL VIENTO QUIEN LA VOLÓ HASTA ACA!” *Corrigió muy apenado pensando que ahora tiene la imagen de ser un pervertido irrespetuoso y eso que apenas ha llegado.* “¡Lo siento, d-debo terminar con la mudanza, fue un gusto conocerlo, señor... Eh señor Pitbull... yo debo irme-”

Logan (Pitbull): *Ruge una carcajada que hace vibrar sus pectorales bajo la chaqueta rasgada, agarrando suavemente el brazo de Poncho antes de que pueda huir* “Señor Pitbull... Eso es nuevo.” *Su mirada amarilla se vuelve peligrosamente juguetona mientras gira al chihuahua hacia sí, oliendo cómo el sudor nervioso del pequeño se mezcla con el aroma de pan dulce.* “Si crees que voy a dejar escapar este ‘jugoso’ misterio, estás muy equivocado, chaparrito.” *Desliza con pulgar enorme la prenda íntima de las manos temblorosas de Poncho sosteniéndola como trofeo* “Logan Bradford, para servirte... Pero puedes llamarme ‘dueño de tu calzón’ hoy.” *Susurra tan cerca que su aliento cálido hace estremecer la oreja derecha del chihuahua.*

Poncho: *El Chihuahua tiembla de miedo al ver como el Pitbull ahora posee su ropa interior y la observa como si fuera un trofeo, provocando cada vez mas la vergüenza y ansiedad de Poncho.* “¡E-Eh! D-Disculpe señor Pit- Logan, podría regresarme eso... por favor...” *Dice casi murmurando muy rojito que ya le esta haciendo competencia al tomate mas rojo de la feria del pueblo.*

Logan (Pitbull): *Sus ojos dorados brillan con pura malicia mientras enrolla la prenda alrededor de un dedo enorme, oliendo profundamente esa mezcla de suavizante barato y nervios de chihuahua.* “Mmm... huele a inocencia nerviosa~” *Carcajea al ver cómo el pequeño intenta saltar para alcanzarla, sólo para que él la levante más alto con facilidad.* “¿Por qué la quieres de vuelta, peque? ¿Acaso no es un bonito detalle para el vecino nuevo? Yo te daría algo a cambio...” *Desliza su garra libre bajo la barbilla temblorosa de Poncho, sintiendo el pulso acelerado del chihuahua latir contra sus nudillos.*

???: “¡Oye, no molestes al nuevo vecino apenas llegando! ¡Qué no aprendiste del anterior al cual asustaste en menos de una sema!” *Una voz profunda y seria resuena, era una figura muy alta, bien vestida, con un traje azul oscuro que enfatizaba sus enormes hombros. Era Valentín Montenegro, el Gran Danés quien había salido a cortar su jardín.*

Logan (Pitbull): *Sus orejas se agachan un poco al reconocer la voz, girando lentamente mientras mantiene la prenda íntima enrollada en su dedo como un trofeo inconsciente.* “Ah, Valentín, siempre arruinando la diversión~” *Susurra con una sonrisa desafiante hacia Poncho antes de voltearse, mostrando cada músculo en tensión bajo la chaqueta.* “¿Y quién dice que lo estoy molestando? Solo estamos... intercambiando regalos de bienvenida.” *Le guiña un ojo al chihuahua, cuya cara ya parecía un chile habanero maduro.*

Valentín (Gran Danés): *Deja la podadora junto al rosal impecable, ajustando los puños de su camisa con un gesto preciso que enfatiza sus manos enormes y cuidadas; sus pasos son lentos pero resonantes en el pavimento, como un reloj de péndulo vestido en azul noche.* “Tu ‘diversión’ terminó con el pobre Sr. Whiskers mudándose a Alaska, Logan.” *Responde con voz tan suave como afilada, sus ojos azules escaneando la escena, la prenda en la garra del pitbull, el chihuahua temblando como hoja de otoño, mientras se inclina levemente hacia Poncho, emanando aroma a cedro y tierra mojada.* “Disculpa a este jovencito malcriado, vecinito... Me presento, Valentín Montenegro, para servirte.” *Extiende una mano que parece estatua de mármol, ignorando completamente a Logan.*

Poncho: *Traga saliva al verse entre las dos montañas vivientes, sintiendo cómo el calor de Logan choca con la frialdad elegante de Valentín.* “G-gracias...” *Susurra tomando la mano enorme de Valentín, que envuelve la suya con suavidad, notando la gran diferencia de tamaño entre el coloso y el chaparro, mientras mira de reojo su ropa interior atrapada en el dedo de Logan.* “Pero... eso es mío...” *Señala con nariz temblorosa, rogando internamente que alguien apague el infierno en sus mejillas.* (Diosito... ¿Por qué me castigas? Solo quería una casa barata, no que me vieran los calzones antes de desempacar mis cosas...)

El Gran Danés sigue sosteniendo la mano diminuta de Poncho en su garra cuidadosa, como si sostuviera cristalería fina; sus ojos azules perforan a Logan con una mirada tan fría que el pitbull retrocede medio paso involuntariamente, el aroma a loción de Valentín desplaza bruscamente el olor a sudor y aceite corporal del jugador, mientras la brisa matutina arrastra un suspiro colectivo desde otras ventanas del vecindario, cortinas que se agitan donde seguramente Klaus observa oculto, y el corgi sigue descargando cajas con una sonrisa cómplice, sabiendo que el espectáculo apenas comienza en Pawstrup donde los gigantes siempre encuentran manera de pelear por lo diminuto y tierno. Valentín le quita la prenda a Logan y se la devuelve a Poncho con un gesto caballeroso que contrasta brutalmente con la actitud salvaje deseosa en los ojos del pitbull.

Logan (Pitbull): “¡Ey eso era mío!” *Gruñe bajo, con sus músculos tensándose bajo la chaqueta rasgada mientras ve cómo Valentín le devuelve el trofeo perdido al chihuahua, clavando sus ojos dorados en el Gran Danés con un desafío silencioso; un ligero temblor de frustración recorre sus bíceps cuando Poncho agarra rápidamente su ropa interior y la esconde detrás de la espalda otra vez.* “Quería saber qué marca usa el nuevo vecino tan adorabl- digo... tan interesante~” *Corrige torpemente al ver la ceja levantada de Valentín, oliendo cómo el aire se carga de competición masculina.*

Valentín (Gran Danés): *Su mirada fría no se aparta de Logan mientras posa una mano enorme pero gentil sobre el hombro tembloroso de Poncho, sintiendo cómo los huesecillos pequeños tiemblan bajo sus dedos.* “No te preocupes por este salvaje mal educado, chihuahuita.” *Su voz es un murmullo aterciopelado que corta el silencio como tijeras de plata, mientras su colonia fresca envuelve al chihuahua protectoramente.* “Aquí en Pawstrup... valoramos la privacidad y ciertas... formalidades.” *Sus ojos azules barren el jardín de Logan con desdén, deteniéndose en los trofeos deportivos desordenados tras la ventana, antes de añadir con un susurro que solo Poncho escucha:* “Si necesitas ayuda para mudarte, puedo ayudarte... yo sé cuidar bien de las cosas delicadas.”

Poncho: *El chihuahua se sonroja levemente ante la caballerosidad y amabilidad del macho alto, elegante y que parece una montaña de pelo grisáceo que hace temblar al chaparrito sintiéndose intimidado por el tamaño, pero agradecido por su ayuda.* “¡N-No es necesario, muchas gracias! S-solo son pocas cajas y tal vez debería apresurarme a mudarme, d-deje a mi chofer haciendo todo el trabajo mientras yo estoy causando revuelos sin querer por aquí...” *Dice muy tímido, mientras nota como en el comportamiento elegante del Gran Danés hay dobles intenciones escondidas también.*

Logan (Pitbull): *Se cruza de brazos con una sonrisa desafiante mientras sus pectorales se tensan bajo la chaqueta rasgada, oliendo cómo la fragancia de cedro de Valentín invade su espacio personal como una declaración de guerra silenciosa.* “Ay, Valentín, siempre jugando al caballero salvador... ¿O será que solo quieres ser el primero en husmear la casita del vecino nuevo?” *Su voz ronca gotea ironía mientras extiende un dedo para señalar las cajas apiladas desordenadamente frente al diminuto hogar de Poncho.* “Yo también puedo ayudar, chaparrito. Y sin esos modales falsos que esconden... otras intenciones.” *Susurra el último fragmento tan bajo que solo Poncho lo escucha, sus ojos dorados clavados en el chihuahua mientras frota inconscientemente su pulgar donde minutos antes estuvo la tela íntima.*

Valentín (Gran Danés): *Un destello glacial atraviesa sus ojos azules mientras ajusta el gemelo de plata en su manga izquierda con un chasquido preciso, su voz bajando a un tono tan peligrosamente suave que la brisa parece detenerse.* “Logan, recuerda lo que pasó la última vez que ‘ayudaste’ a un vecino nuevo... Aún tengo el informe de daños por ese intento de ‘instalar cortinas’ que terminó con tres paredes derribadas.” *Su mano permanece firme sobre el hombro de Poncho, protegiéndolo físicamente de la energía bruta del pitbull mientras se inclina hacia el chihuahua.* “Tranquilo, pequeñín. Mi jardín está impecable, mi agenda libre... y mis manos, a diferencia de otras, saben la diferencia entre un jarrón antiguo y una lata de cerveza.” *Eso último se sintió muy personal hacia el Pitbull.*

Poncho: “E-Eh... Como dije... Yo no requiero ayuda por ahora, pero les agradezco su amabilidad-” *Interrumpido por el Pitbull.*

El Pitbull corre hacia el camión donde el corgi fumaba un cigarrillo mientras cargaba una caja, pero sin pedir permiso, toma una caja pesada y se la coloca en el lomo, el corgi lo mira no solo con una mirada agradecida, sino una que dice “Genial, alguien se ocupara de las cargas pesadas sin pedirlo, como adoro a estos vecinos intrusivos que hacen el trabajo pesado por ti”, mientras observa al Pitbull tratar de impresionar al chihuahua.

Logan (Pitbull): *De repente se lanza hacia adelante, agarrando la caja más pesada de la camioneta con un solo brazo mientras sus músculos se ondulan bajo la luz del sol, empujando deliberadamente su cadera contra el hombro de Poncho* ¡Bah! Este peso es nada para estos brazos~ Mira cómo tiembla Valentín de envidia... *Su voz baja a un susurro pegajoso mientras acerca sus labios a la oreja temblorosa del chihuahua* ¿Ves cómo te protejo mejor que ese abuelo perfumado? Solo dime dónde quieres tu cama... Yo la instalo~ *Sus dedos rozan el antebrazo de Poncho al pasar, dejando una mancha de sudor tibio que hace estremecer al pequeño.*

Valentín (Gran Danés): *Sus ojos azules se estrechan como dagas de hielo mientras observa la intrusión física de Logan, avanzando con pasos medidos que hacen crujir la grava bajo sus zapatos impecables; sin decir palabra, retira su saco azul noche con un movimiento fluido y lo tiende sobre la caja más frágil marcada ‘porcelana’, protegiéndola de las garras toscas del pitbull antes de posar su mano inmensa pero suave sobre la espalda del chihuahua* “Disculpe la torpeza de este cachorro malcriado... Poncho, sería un honor ayudarte sin costo alguno.” *Su voz es seda envenenada dirigida a Logan mientras señala hacia su casa* Tengo herramientas profesionales en mi garaje... y sé cómo usarlas sin romper corazones... ni muebles. *El último comentario hace rechinar los dientes de Logan.*

Mientras una competencia entre fuerza bruta vs elegancia sofocante se desarrolla en el jardín, Poncho se acerca al Corgi quien observaba todo como espectador divertido de ver una telenovela en la vida real, mientras espera a que los perros hagan su trabajo por el.

Poncho: *Acercándose tímidamente al Corgi mientras los dos gigantes discuten entre ellos mientras ayudan a cargar cajas.* “Perdón por el retraso... ¿Puedo firmar ya los papeles? Y disculpe el espectáculo...” *Susurra, sintiendo el peso de las miradas ardientes a su espalda mientras revisa los documentos con manos aún temblorosas, la ropa interior ahora segura en su bolsillo trasero como un secreto comprometedor.* (Ay, abuelita, qué harías tú en esta situación... Seguramente me dirías que les eche agua fría o algo.) “Cuando hablabas que los vecinos eran muy interesantes... Te referías a esto, ¿verdad?” *Pregunta con voz débil mientras el corgi bebe su primera cerveza del día.*

Corgi: *Deja su cerveza sobre el capó con una sonrisa cómplice que aplasta sus mejillas peludas, sus ojos pequeños brillando entre Logan que carga tres cajas apiladas como torre humana y Valentín que desliza un sofá con precisión quirúrgica.* “Ay, chihuahuito, esto es solo la bienvenida. Pawstrup es un pueblo con sus propias reglas, leyes y costumbres, mi abuelo creció aquí y me enseñó que hay tres cosas seguras: las lluvias de abril son horribles, todos los día son de telenovela... y que aquí los machos grandes abundan mas que el pan dulce pero... Con el tiempo aprenderás mas sobre Pawstrup que te dejará muy impresionado.” *Le entrega una pluma mientras señala hacia la tercera casa, donde una silueta apenas se vislumbra tras las cortinas de su casa.* “Firma aquí, aquí... y aquí donde digo ‘acepto que mi alma ahora pertenece a Pawstrup’~” *Agrega con una risita mientras estira su cuello para ver mejor a Logan desabrochándose la chaqueta para mostrar más músculo sudado provocando a Valentín en otra discusión vecinal.*

Poncho: *Mira con dudas hacia el Corgi, mientras firma el papel resignado.* “Bueno... Ya eh gastado todos mis ahorros en esta casa así que no tengo otra elección.” *Susurra mientras la mano temblorosa del chihuahua apenas logra sostener la pluma mientras la voz de Logan y Valentín retumban desde su jardín.*

Mientras un drama vecinal donde dos gigantes discuten como si esto fuera una competencia de demostrar quien es mas amable con el nuevo vecino chaparro, desde la tercera casa de enfrente una corina militar se cierra, alguien estaba fumando mientras se quejaba del ruido de afuera, este era un Rottweiler alto con mirada seria que caminaba hacia el jardín de Poncho con una expresión molesta en su rostro. Klaus Eisenberg emerge de su casa con un cigarrillo entre los dedos gruesos y una expresión molesta mientras recoge un periódico local, pero era la excusa perfecta para insultar a Logan y Valentín por el drama que hacen, como siempre suelen hacerlo.

Klaus (Rottweiler): *Se para frente a su cerca con los brazos cruzados bajo un tanque gris que muestra cada músculo de su torso mientras gruñe hacia el jardín de Poncho,* “¿No pueden hacer menos ruido un domingo? Ya están espantando a los pájaros otra vez... Y tú, Logan, ¿otra vez olfateando cosas que no son tuyas?” *Su voz es grave como un motor diesel roto, pero sus ojos oscuros se desplazan hacia Poncho, estudiándolo de arriba abajo mientras aprieta el cigarrillo hasta quebrarlo.* “Nuevo vecino, ¿eh?, a ver si duras mas de una semana que el anterior...” *Fuma su cigarro mientras recoge su periodico.*

Logan (Pitbull): *Al soltar la caja con un golpe sordo que hace saltar el polvo del suelo, Logan gira hacia Klaus con una sonrisa desafiante mientras se quita la chaqueta por completo, revelando pectorales brillantes de sudor que se tensan bajo la luz del atardecer.* “Ah, Eisenberg salió de su cueva militar~ ¿O será que solo querías ver cómo cargo yo lo que tú no podrías?” *Su voz baja deliberadamente mientras frota su pulgar donde minutos antes tocó la ropa interior de Poncho,* “El chiquito aquí necesita ayuda de verdad, no de un viejo amargado que ni sabe qué es una sonrisa... Yo le instalo lo que sea donde sea~” *Sus ojos dorados chispean maliciosamente al enfatizar la última palabra, clavados en el chihuahua que retrocede un paso.*

Klaus (Rottweiler): *Un gruñido profundo retumba en su pecho mientras aplasta el cigarrillo bajo su bota táctica, avanzando hacia la cerca con pasos que hacen vibrar la tierra bajo sus pies. Sus ojos oscuros, estrechos como mirillas de rifle se clavan en Logan con desprecio.* “Bradford, si fueras tan bueno levantando cosas como lo eres levantando tu ego, no habrías derribado tres paredes como el año pasado.” *Su voz es metralla envuelta en papel de lija mientras señala el saco de Valentín sobre las cajas frágiles.* “Y tú Montenegro, ¿todavía jugando a príncipe azul? Que bonito...” *El sarcasmo gotea veneno.*

Valentín (Gran Danés): *Sin apartar los ojos de Klaus, Valentín retira lentamente su mano de la espalda de Poncho y ajusta los puños de su camisa con precisión quirúrgica, una sonrisa fría dibujándose en sus labios.* “Klaus, qué alivio verte preocupado por algo que no sea tu colección de municiones oxidadas... Pero si insistes en opinar, recuerda que el último mueble que ‘reparaste’ terminó como leña para tu chimenea.” *Su voz es un filo de hielo elegante mientras extiende un brazo protector frente a Poncho,* “Este caballero merece un entorno civilizado, no un campo de batalla improvisado.” *El roce casual de su dedo contra la nuca del chihuahua hace que este se estremezca.*

Klaus (Rottweiler): *Un músculo tictea en su mandíbula mientras sus ojos oscuros saltan de Valentín a Poncho, deteniéndose en cómo el chihuahua se esconde instintivamente tras el Gran Danés. De repente, atraviesa la cerca con un portón chirriante y avanza hacia ellos, botas militares aplastando los crisantemos recién plantados de Poncho sin piedad.* “¿Civilizado, Montenegro? Tú y ese pervertido sudoroso son la razón por la que este pueblo necesita toque de queda.” *Se inclina bruscamente, su aliento a tabaco y café amargo golpea la cara de Poncho mientras murmura,* “Corre, soldadito... Antes de que estos depredadores te devoren vivo.” *Le suelta una brisa de humo de cigarro en el rostro mientras se aleja hacia su casa.* “Ustedes dejen su escandalo por sus maric0nerias y no me molesten, el vecindario estaba demasiado tranquilo antes de que ustedes dos llegaran.” *Gruñe mientras se dirige hacia la puerta de su casa.*

Vaya bienvenida del Rottweiler, Poncho solo se queda confundido, ya que mientras Logan y Valentín discuten de nuevo, el noto algo en el Rottweiler, estaba... Sonrojado cuando lo vio a los ojos, como si su actitud posterior se volviera mas agresiva para cubrir algo mas. El chihuahua apenas respiraba, todavía oliendo a tabaco en su nariz mientras sus manos se agarraban a los bordes de su camisa vieja. El día termino con Poncho recibiendo ayuda que NO pidió, pero recibió, con dos vecinos muy amigables dándole la bienvenida al pueblo y un vecino gruñendo desde detrás de la cortina. Pero eso no es todo, mientras el corgi se iba, le dio un consejo mas a Poncho: “Aquí los gigantes siempre están... Calientes por un chaparrito como tú, así que ten cuidado con los tres vecinos.” ¿Qué significa eso? ¿Qué tiene Poncho que atraiga a estos gigantes? El pobre chihuahua pasó toda la noche desvelado pensando en eso... Pero mientras procesaba todo... Recordó el día de ayer, cuando se estaba preparando para su mudanza, con su abuelita empacándole un buen de comida para el viaje y... unos tres días, su madre pidiéndole que le mandará mensajes muy constantemente para saber si seguía sano y seguro. Su padre también le dijo que fuera muy cuidadoso con las personas que lo rodean... Y sus hermanos pequeños le rogaban visitarlos seguido... Poncho también los extrañaba... Pero todo eso se fue con la noche, cuando empezaron los sonidos de la primera noche de Poncho en Pawstrup... Sonidos... Muy... Interesantes... De la parte de la casa detrás de el, una hembra muy... Ruidosa. lo que provocaba que Poncho se tapará los oídos con una almohada mientras murmuraba “ya cállate mujer” pero no era suficiente...

Poncho: *Se tapa las orejas con la almohada mientras los gemidos estridentes de la vecina atraviesan la pared delgada como cuchillos, cada chillido agudo haciendo vibrar sus nervios.* “Ay, ya... ¿Por qué tan ruidosa?” *Susurra al vacío de su cuarto vacío mientras mira el reloj fosforescente: 2:47 AM.* “Si al menos tuviera esos tapones que mamá ocupaba para no escuchar a papá roncar...” *Se vuelve boca arriba, sudor frío pegando su camiseta sudada al pecho plano mientras piensa en cómo pedirle silencio a esa desconocida sin morir en el intento.* “Mañana... Le dejaré una nota educada... Sí... Eso...” *Sus dedos tamborilean sobre el colchón delgado mientras otro grito perfora la noche.* “¡Ay, santo cielo, ya duérmase señora!” *Gruñe hacia la pared.*

Y así, el chihuahua fue recibido en este nuevo pueblo lleno de machos gigantes, señoras revoltosas y mucha tensión en el aire, pero aun no se han descubierto los secretos de este lugar, solo sabemos que Poncho está demasiado ansioso por sus tres nuevos vecinos y por esa señora revoltosa que no es nada discreta en su intimidad, pero... ¿Acaso esos gemidos masculinos no fueron como de tres machos diferentes....?, señora pero que golosa ( ͡° ͜ʖ ͡°).


Fin del capítulo.

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