El protagonista de mi historia

All Rights Reserved ©

Summary

El protagonista, Jean Carlos, narra su vida como un escritor nacido en la pobreza en Bildea, en 1980. A los 13 años, en 1993, su vida cambió con la llegada de Camilo, un extranjero que pidió posada y que resultó ser un viajero importante y un escritor. Camilo, al ver que Jean no podía leer, se ofreció a enseñarle, iniciando así el sueño de Jean de ser escritor. Con el tiempo, Camilo y María (la madre de Jean) se casaron. Jean, quien llegó a admirar profundamente a Camilo, se convirtió en un escritor reconocido. Sin embargo, la guerra estalló en su país, y Camilo se sacrificó, convenciendo a la fuerza militar de llevarlo a él en lugar de a Jean. Camilo murió en una cruzada que, irónicamente, puso fin temporalmente a la guerra. Para consolar a su madre de la depresión y honrar el legado de Camilo, Jean decidió escribir el libro más increíble de todos, contando su historia y la fantasía en la que vivía.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El protagonista de mi historia

El protagonista de mi historia.


Soy un escritor nacido en la pobreza. Poco a poco fui trabajando en mi sueño. Nací el 27 de agosto de 1980. Mi familia era pobre, pero muy amable y amigable con las personas que llegaban de otros lugares. En un momento de mi vida, cuando tenía 13 años, mi sueño de ser escritor comenzó.


Era 1993, en la ciudad de Bildea. Ese día, un extraño llegó a casa. Sin darme cuenta, ese día mi vida cambiaría.

-Camilo- era un extranjero de otro país que llegó a mi hogar. Tocó la puerta y mi madre le abrió.

-María- “Abre la puerta”. Buenos días, señor. ¿Me puedes decir qué necesitas?

-Camilo- Soy un extranjero y he venido, pero no tengo dónde quedarme. ¿Me darías posada esta noche?

-María- Sí, pasa, por favor. ¿Quieres algo de comer?

En ese momento, yo salí de mi recámara para mirar qué pasaba afuera.

-Camilo- ¿Ese pequeño es tu hijo? (preguntó con voz de sorpresa al ver mi ropa)

-María- Sí, su padre me dejó sola cuando nació, y es muy difícil para mí conseguir un trabajo.

-Camilo- Ven, pequeño, ¿cómo te llamas?

-Jean Carlos- Mi nombre es Jean, ¿y el tuyo, señor?

-Camilo—me llamo Camilo, pequeño Jean. ¿Quieres ver algo muy interesante que tengo en mi mochila? Señora, sería un gusto recibir su comida, disculpa por ignorarla.

-María- No te preocupes, iré por la cena. Jean, espera un momento para darte la cena.

-Jean- Madre, estaré esperándote. Señor Camilo, me gustaría ver eso que me quieres mostrar, me llena de intriga.

Camilo sacó un libro de su bolsa de viajero. Era algo realmente interesante.


-Camilo- Mira, esto es un libro, Jean. Las personas llamadas escritores plasman en él historias de sus vidas o simplemente cosas de su imaginación para hacer que otras personas viajen a un mundo de fantasía al leerlos. Este es un libro que cuenta una historia realmente muy especial, ya que relata mi recorrido por el mundo. Creo que esta será la última de mis aventuras.

-Jean- Señor Camilo, mi madre no pudo darme estudios, y no sé leer.

-Camilo- Te enseñaré, y serás muy bueno en eso, te lo aseguro.

-Jean- Gracias, señor. Te lo agradeceré toda mi vida por esto.


Aún me acuerdo de todo lo que hablamos en ese tiempo como si fuera ayer. Después de eso, mi madre llegó nuevamente. Camilo habló con ella sobre mí; ellos se fueron a otro lugar, no sé la razón, ni creo poder saberlo.



Pasaron los días y el Señor Camilo seguía enseñándome a escribir y leer. Con el tiempo, mi madre y el Señor Camilo comenzaron una relación, algo que sucedió sin que me diera cuenta. Sin embargo, él se ganó mi respeto, por lo que no me opuse a su relación. Continuó enseñándome, y unos 5 o 6 meses después pude leer adecuadamente un libro. La sensación de alegría y las imágenes que pasaban por mi mente al imaginar un escenario descrito en letras no se comparaban con nada; era algo que me hacía sentir muy bien, y mi corazón se llenaba de felicidad al leer.


Con el tiempo, aprendí a leer y a escribir bien. El Señor Camilo me había explicado todo, así que me di a la tarea de escribir mi propio libro. Para 1995, mi madre y el Señor Camilo se iban a casar, por lo que quería regalarle mi primer libro.



Empecé escribiendo sobre lo que me enseñaron el Señor Camilo y mi madre. Día tras día seguía la rutina de encerrarme en mi cuarto para escribir mi gran historia, pero no me di cuenta de lo que estaba pensando mi madre, hasta que luego me di cuenta.



—María, creo que la noticia lo está afectando. Quizás deberíamos hablar con él

—Camilo. Tienes razón, María, debemos hablar con él .



Aún me causa gracia ese recuerdo; mi madre y Camilo pensaron que yo me oponía a que se casaran, pero la realidad era que me ocultaba para que no se dieran cuenta de mi regalo. Es un tanto gracioso e ingenuo. Un…


El día que mi madre y Camilo fueron a mi cuarto para hablar conmigo sobre el tema.


- **María**: Carlos, ¿podemos hablar contigo un momento?

- **Jean**: Claro, madre, dime lo que me quieras decir. Siéntate, por favor.

- **María**: Camilo y yo queremos casarnos. Sé que es repentino y que Camilo era solo un desconocido hace poco tiempo, pero poco a poco hemos llegado a conocernos mejor y queremos estar juntos.

- **Camilo**: Jean, tú eres un chico muy bondadoso y carismático, con una imaginación fuera de lo común. Al principio, quería enseñarte cosas nuevas y hacerte el mejor escritor de este país y del mundo. Pero también me di cuenta de lo increíble que es tu madre y me enamoré de ella. Por eso, quiero que me permitas ser un padre para ti y enseñarte.

- **Jean**: ¿Por qué me dicen esto?

- **María**: Pensamos que no estás de acuerdo con nuestra boda, así que decidimos venir a verte y hablar contigo.

- **Jean**: ¿Pensaron que yo no estaba de acuerdo con ustedes dos entonces…?


“En ese momento, una risa interna se dio por tal cosa; mi madre creía que yo no estaba de acuerdo.”

A mí nunca me molestó la relación de madre y Camilo, estaba haciendo el regalo para su boda.


---


En ese momento, un ambiente de risas se sintió en el aire; les conté sobre el libro y los felicité por su boda. Dos meses después fue la boda; fue un día muy feliz. Todos los amigos de Camilo vinieron desde muy lejos solo para ver su boda. Muchos de ellos se acercaron a mí para darme regalos; uno de ellos me dio un libro escrito por Camilo. Ese día me di cuenta de que el esposo de mi madre era alguien realmente muy importante. Esta historia contaba sobre su viaje a diferentes lugares donde lo recibían como si fuera un rey. Empecé a leer sus libros y cada vez me impresionaba más y más sobre lo extraordinario que era mi padre. Me decidí a ser escritor, como mi padre.


Escribí libros que fueron muy reconocidos, pero algo cambió en un momento en que uno de mis libros no fue lo que esperaba. Decidí escribir el libro más increíble de todos, contando mi historia y la fantasía en la que vivo. Lo que yo no sabía era que esta historia se aplazaría, ya que en mi país estalló la guerra. Un grupo de personas se oponía a la vida deplorable que el gobierno les daba y comenzaron una guerra donde la gente moría y las calles se manchaban de sangre. En un momento, la fuerza militar se vio afectada y empezaron a reclutar personas de los pueblos para ir a la guerra. Un día llegaron a nuestra casa, intentaron llevarme, pero Camilo los convenció de llevarlo a él en vez de a mí. Mi madre entró en llanto y luego en depresión, esperando las cartas de su esposo.

Un día muy de mañana, llegó una carta, pero no era para darnos buenas noticias. Era una carta con las últimas letras que él escribió antes de morir en una cruzada. Sin embargo, no todo era malo; esa misma cruzada fue el final de la guerra.


Mi madre entró en depresión, al punto de no comer ni dormir. Me entristecía mucho verla de esa forma. Tomé la carta y la leí en frente de ella, aunque nunca quiso que lo hiciera.


"Jean Carlos y María, mi amada, ustedes le dieron sentido a mi vida después de vagar por montes y mares buscando la felicidad y escribiendo las desventuras de mi viaje. En un pequeño pueblo encontré mi felicidad, esa que busqué por años. Sé que lograrás ser grande, Jean; por eso me fui sin decir nada. No pensé en María, por eso te pido disculpas, mi querida María. Pensé solo en mí y no dejé que dieras tu opinión. Serás grande, Jean. Escribo esto porque lo más probable es que muera, pero también creo que en esta ocasión la guerra terminará temporalmente. Cuida de tu madre por mí, te lo pido. Me tengo que despedir."


En ese momento, lágrimas salieron de mi rostro y mi madre se calmó y regresó. Se disculpó conmigo por no pensar en lo que quería Camilo. Nunca lo olvidó, pero siguió viendo.


Después de un año, el luto por la muerte de Camilo terminó. En vista de eso, retomé mi libro; esta vez lo haría.

Para hacer ver a su madre que la muerte de Camilo no era en vano. El protagonista de mi historia empieza…

Capítulo 1

El inicio de mis sueños.


En un mundo lleno de odio, desigualdad y desesperación, nací. Pero yo vivía en una fantasía de ser el más grande del mundo, con una imaginación infinita, creando seres mitológicos, criaturas que nadie conocía y que se habían imaginado antes. Era una vasta llanura de seres infinitos creciendo en ese mundo, y cada vez me enamoraba más de él, de sus aves repugnantes y, a la vez, bellas. Los dragones eran dioses en este lugar, donde la única persona era yo, y había un pequeño pueblo donde vivía mi familia, cazando lagartos del tamaño de un perro, como aquellos que eran tan grandes como un dragón. La magia estaba en nuestras manos y los hechizos creaban materia de la nada; estas eran unas de las tantas cosas que tenía este mundo, un mundo perfecto donde no había leyes ni tampoco maldad ni codicia, solo una sed de aventuras de fantasía donde me olvidaba de mis problemas reales, en un sueño interminable.


Año 1 del calendario deli, nací en una cabaña en un pequeño pueblo en el mundo de fantasías. Mi madre era una señora con cola y mi padre un hombre; todo era tan real. Comencé mis aventuras en este mundo de sueños. Como un niño pequeño, mi madre me acariciaba y me daba de comer cada minuto. Mi padre iba y venía de las praderas, recolectando bayas silvestres y pescando en el lago que estaba en la entrada de los llanos. Cada día venían…


Las personas venían a darme los buenos días, ya que era el hijo de los jefes de la aldea. Pasaron los días y este mundo me parecía cada vez más interesante y fantástico. Una mañana, una niña que nació días después de mí vino a saludarme. Era tan hermosa que mis ojos se enamoraron de ella. Comencé una aventura junto a ella, disfrutando de pequeños momentos y, día tras día, nuestra rutina consistía en jugar y cazar. Pero yo ya tenía 13 años y planeaba aventurarme en este mundo. Un día le conté sobre esto.


**Jean**: Verónica, planeo irme de viaje en dos años para explorar el mundo. ¿Quieres venir conmigo en esta aventura? Eres en quien más confío y mi mejor amiga.


**Verónica**: ¿Estás seguro de eso, Jean? El mundo es algo inesperado. No quiero perderte, pero si es tu decisión, entonces emprenderé el viaje junto a ti.



Era el año 13 en el calendario. Un día fui a cazar babakus, unos reptiles del tamaño de una persona. Me adentré demasiado en los llanos y llegué a un extremo que fue una sorpresa para mí. Allí vi algo increíble: era un huevo del tamaño de un niño. Sin pensarlo dos veces, lo llevé a mi casa sin que nadie se diera cuenta y lo arropé para que eclosionara. Quería una mascota, por lo que lo cuidé durante mucho tiempo, hasta el día de su nacimiento.


Mientras dormía, sentí un crujido abrumador. De inmediato me desperté y, para mi sorpresa, era el huevo que se estaba rompiendo. Sin embargo, algo que no había planeado era que mi mascota resultara ser un dragón de ciclón. Lo primero que pensé fue que mi familia no estaría de acuerdo; era una criatura que…


—Puede destruir la aldea entera; “más sin embargo, lo tendré y lo cuidaré” (pensé). Al día siguiente, mi madre entró a mi cuarto y lo vio a un lado de mi cama.


—Dana: ¿Me puedes explicar qué hace esa criatura aquí? (en tono fuerte).


—Jean: Madre, déjame criarlo, por favor; yo lo cuidé desde que era un huevo, por favor, madre.


—Dana: Tu padre dirá qué hacer. Vamos afuera.


Salimos de la casa y mi madre fue a llamar a mi padre. Mientras tanto, todo el pueblo susurraba sobre la locura que había hecho; estaba poniendo en peligro al pueblo entero, susurraban.


Hay una antigua leyenda que me contaron de pequeño, cuando apenas tenía 5 años. Una gran ciudad cayó por el gran dragón que odiaba la vida, además de la suya. Este atacó ciudad tras ciudad, pueblo tras pueblo; era como un colapso del mundo. Un día nació un héroe, uno capaz de luchar contra él. Este era un semihumano, un dragón que tenía humanidad. Luchó por los humanos y semihumanos. Al final, el dragón fue derrotado y encerrado, pero los humanos no agradecieron y despreciaron al dragón que los salvó. Este se sintió mal por el desprecio; pensó que al salvar las vidas de todos lo apreciarían, pero no pasó. Él se marchó y nunca más se volvió a ver, hasta que al fin apareció nuevamente para destruirlo todo. Sin embargo, no fue capaz de vengarse por el desprecio que le tenían; decidió morir, ya que su vida era sufrimiento.


Desprecio, recibió un poder que creyó que lo ayudaría, pero solo ayudó a que lo despreciaran.

Una historia bastante interesante pero triste. Supongo que no podría criarlo aquí; tendré que marcharme (pensé en el momento).

Rice – Hijo, tu madre me contó todo sobre el dragón que trajiste. ¿Sabes el riesgo que implica solo que nazca uno de ellos?

Jean – Lo sé, pero déjame criarlo por un año y luego me marcharé con él.

Rice – No tengo opción; no te podría dejar ir. Asegúrate de que no se corrompa y se vuelva malvado, y lo podrás tener.

Dinel – Señor, sabe el riesgo que eso implica para nosotros, no debería permitirlo.

Verónica – Padre, confía en Jean, por favor. Yo confío en él, sé que no fallará.

En ese momento, el gran sabio o el más anciano de la aldea habló.

Gala – He visto tantas cosas; vi la caída de nuestra ciudad y la muerte del gran dragón Salvador. Pero no esperaba ver un dragón caído en manos de un pequeño niño. Si él está aquí, es por algo. Solo nace un dragón cada 100 o 1000 años, pero nunca fueron criados por seres humanos. Debemos tomar esto como una señal; las tragedias se acercan a nuestro mundo. Deja que críe el dragón, porque posiblemente será nuestra salvación y nuestro amigo, no por su poder o por...

Jean – ¿De qué hablas? Como si estuvieras muerta… tú naciste hace un año, no hay forma de que haya pasado lo que estás diciendo.

Kashizo – Esto no es un mundo real; en mi vida pasada creía que podría reencarnar, pero esto no tiene que ver con eso. ¿Qué hago yo aquí, en la mente de una persona…?

Luego de eso, cayó en un sueño profundo. Un día más, nadie entendía nada, todos estaban confundidos por las palabras de aquella niña, (susurraban en secreto: ¿qué le pasó a esta loca, acaso?).

Jean – No hablen en susurros, digan lo que quieran decir, solo están creando más problemas. Ella estuvo durmiendo durante 7 días, debió estar confundida y alterada en ese momento.

Valeria – Jean tiene razón, respetemos. Estaba durmiendo todo ese tiempo; quién sabe qué le pasaría para quedar inconsciente tanto tiempo. Y ustedes hablando de locura, solo es una niña.

Rice – Salgamos de aquí, no molestemos más, por favor. La dejamos descansar hasta que despertó nuevamente, sin saber nada de lo que había sucedido el día anterior. Fue confuso, unas palabras que se metieron en mi mente.

Kashizo – ¿Qué me pasó? Dormí mucho, mi cuerpo cambió, qué extraño. Jean, juguemos cuando me sienta mejor.

Jean – Claro, Kashizo, jugaremos mucho cuando estés mejor.


“Susurro” que acaba de suceder, está diferente a como estaba ayer, qué criatura tan extraña.

Empezamos a viajar con Rubina.

Cuando se sintió mejor, comenzamos a viajar juntos con Rubina hacia las ruinas de Lazca, el lugar de la primera batalla de los dos dragones. Se encontraba lejos de casa, por lo que comenzamos el viaje. Pasamos por el lago que separaba las tierras; era un lugar tan inmenso que se asemejaba al mar. En él encontramos muchos peligros; tal fue el día que nos encontramos con una Rubina, una criatura con escamas y con aletas tan grandes como alas. Comenzó a dar vueltas alrededor del barco y, en cierto momento, atacó, pero fue tal la impresión de esta criatura al ver a un dragón que cambió de forma y pidió perdón. Un dragón era la criatura más poderosa; incluso las bestias más feroces le temían, solo una criatura era más poderosa que estos dragones.

Rubina: "¿Qué hacen en estas aguas inexploradas, pequeños? Saben que yo no me detuve por temor; solo me interesa esta dragoncita y ustedes me permiten acompañarlos en esta aventura, pequeños niños."

Jean: "Está bien, señor Rubina, puede venir con nosotros, si eso es lo que desea hacer."

Rubina: "¿A dónde se dirigen, chicuelos? Saben que estas aguas son muy peligrosas, incluso para un dragón pequeño como ella. No me interesa que la pequeña que salvará el mundo de Rafael muera. Vengan conmigo, los llevaré a la ciudad Rubí; allí les explicaré de qué hablo."

Verónica – Está bien, creo que debe ser una buena idea seguirte; después de todo, las Rubinas son unas de las criaturas que más viven, según las historias de los antiguos que exploraron el mundo.

Jean – También me parece una buena idea. ¿Qué dices, Kashizo? ¿Vamos allí o no te parece?

Kashizo – Me parece una buena idea. Los humanos no tienen registros de dragones; quizás las Rubinas tengan registros de algún dragón.

Rubina – Me presento, pequeños. Soy Zan, el rey de la especie Rubina, y como lo mencionaste, Kashizo, nosotros criamos a dos dragones. Uno de ellos fue Valie, el dragón rojo Salvador. Me pregunto si conocen la historia de él, chicos.

Jean – No, señor, nos gustaría escucharla, por favor.

Zan – Cuando lleguemos, les contaré. Es una de las historias más intrigantes de todas.

Tiempo después, llegamos a la ciudad Rubí. Era un lugar realmente hermoso en medio del lago; su tecnología era la más avanzada. Fue el único lugar que no colapsó ante el dragón Rafael. El caos que creó fue algo inexplicable, pero esta ciudad no cayó en sus garras al estar muy aislada de las demás tierras. Aun así, también se le nombró la ciudad del dragón antes de que las otras ciudades desaparecieran.

Zan – Hemos llegado. Son libres de explorar; vengan al palacio en una hora.

Jean – Sí, señor Zan. Gracias por su ayuda.


Paseamos por Rubí, donde había tantas cosas inimaginables por ver en el mundo. En cierta tienda vi algo que no había visto en mis viajes de momentos pasados.

Jean – ¿Qué es esto, señor Rubina? Son realmente hermosos, ¿podría tocarlos?

(Lancé mi mano hacia ellos.)

Rubina – ¡¡Niño, eso te puede matar!! No toques nada, por favor, veo que eres un niño inexperto. Esto es una runa de rubí, se forman del poder de un ser mágico muerto, pero si lo tocas sin cuidado podría matarte. Debes tener cuidado, solo sobrevivirías si tu poder es mayor que el de una rubina.

Mientras él decía esto, yo toqué una de estas, pero lo único que sentí fue un incremento de mi poder sin saber qué decir. Le pedí disculpas al señor, pero él notó esto.

Rubina – Eres un niño raro, no sufriste daño alguno y además viajas con un dragón. Esto es algo que no había pasado antes. Quería ignorarlos, pero su apariencia es muy extraña. ¿De dónde vienen, pequeños?

Valeria – Hemos venido aquí por invitación de Zan. Estamos dando un vistazo a la ciudad Rubí. Perdona la imprudencia de mi amigo.

Rubina – Disculpa mi insolencia, señores. No sabía que los elegidos estaban en la ciudad. Me llamo Esba. Pueden seguir mirando si lo desean.

Jean – Gracias, señor Esba, seguiremos mirando entonces.

Luego de eso, nos dirigimos al palacio Rubina, donde nos recibieron dos guardias Rubinas.


Guardias: —Señor, han llegado los señores.


Zan: —Déjalos pasar, por favor.


Entramos al cuarto de Zan, un lugar realmente enorme.


Zan: —Les dije que les contaría una historia. Siéntanse en casa.


Hace 400 años.


En Astal, la ciudad más grande de todas, una ciudad de holzo, nació un dragón llamado Rafael, criado por los holzo para hacer caer las ciudades que no querían rendirse. Poco a poco, la mentalidad de este fue cambiando y viajó donde un dragón anciano. Este era el ser más viejo de todos, y no estuvo de acuerdo con lo que estaba haciendo Rafael y se opuso a él.


Anciano: —Rafael, los dragones estamos en el mundo no para dañarlo, sino para guiarlo. Estás dañando la línea del bien y el mal; no debes seguir.


Rafael: —¿Tú, anciano decrépito, me dices qué debo hacer? Ellos mismos me criaron para dañar y ahora tú me dices que cambie.


Anciano: —Eres la desgracia de nuestra raza y te detendré cueste lo que cueste.


Este fue el comienzo de una batalla que duró 10 años. Destrucción y desgracias se vieron en esta lucha que…


Parecía no terminar. La primera batalla fue en la cueva del dragón anciano; allí se perdió gran parte de la historia del mundo, registros de miles de años, pero al final, el gran anciano ganó esta batalla.


Rafael – Quizás ganaste esta batalla, pero las siguientes no serán lo mismo.


El anciano era poderoso, pero su edad era excesiva y su cuerpo y habilidad no eran los mismos.


Aunque se le nombró el dragón más poderoso de todos los tiempos, él sabía que debía ganar tiempo, ya que esta guerra no la ganaría.


Entregó un huevo de dragón a la ciudad Rubí y confió el deber de salvar el mundo a este lugar.


Anciano Tara – Rey Rubina, te pido que críes este dragón. Esta es la única salvación para este mundo. Puedo haber sido el dragón más fuerte de todos, pero esa virtud ya no es la misma. Ganaré tiempo para que puedan criarlo. No lo críen para destruir, críenlo para que traiga equilibrio y no desequilibrio como Astal. Si fallan en esta tarea, será el final del mundo.


Teo – Gran anciano, le agradezco que haya dejado en nuestras manos la crianza del dragón. No le fallaremos. Tú cuidaste de nosotros por milenios; es lo mínimo que podríamos hacer.

De esta forma, empezaron las abrumadoras batallas de Tara con Rafael y la crianza del nuevo dragón.

Astal, 20 años después.


Rafael – Creo que esta es la batalla final entre nosotros dos, señor Tara. Perdiste tu vitalidad y yo gané fuerza; una lástima para ti, ¿no crees?

Tara – Para nada. Gané el tiempo que era necesario, ya puedo morir sin dejar nada mal. Mi único error fue entregarte a Astal, pero no fallaré; le dejaré el resto a mi sucesor.

Rafael – Entonces, eso era lo que planeabas, anciano. Eres más sabio de lo que pensé, aun así, no creo que logres nada.

Tara – El tiempo lo dirá todo, Rafael. Como tú fuiste un error, él puede ser la salvación.

Rafael – No hables más, viejo; estás acabado y en el suelo. ¿Qué quieres ganar con palabras vagas como esas? Espero que tu sucesor no te decepcione.


En ese momento, Rafael arrancó la cabeza del dragón, y se supo en el mundo la desgracia del dragón malvado.


Para ese día, Astal ya estaba destruida y era un desierto; no había ni un solo ser además del dragón.


Este empezó atacando todas las ciudades que tenían vida, una incesante búsqueda para encontrar al sucesor del anciano.


Hirvi, ciudad humana, aquí estaba la población más grande de humanos y también era el lugar donde nació Jean. Un año después de la muerte de Tara, Lían llegó a Hirvi. Este intentó llevarse bien con los humanos, pero todos lo rechazaron.


Lían – ¿Qué pasa con todos? Solo quiero llevarme bien con ustedes, no entiendo el rechazo, ¿qué hice yo para merecerlo?


Personas – Has visto la cola que tienes, eres un dragón. ¿Cómo podríamos quererte si ustedes, los dragones, destruyeron ciudades? Y ahora nos pides que los queramos, eso nunca pasará, entiéndelo.

Esas palabras bastaron para que Lían viera cuán odiado era. Ese día dejó la ciudad y tomó la forma de dragón por segunda vez.

Se dirigió de inmediato a buscar a Rafael.

Lían – Rafael, tú me trajiste desgracias, tú mataste a mis ancestros y dañaste todo, la imagen de un dragón que protege el equilibrio. Tus ambiciones te ganaron, tu odio te ganó. Yo fui criado para traer equilibrio, y tú te interpones en ello.

Rafael – Entonces tú eres el sucesor del anciano. ¿Qué tal si me muestras si mereces ser llamado de esa forma?


En ese momento comenzó la batalla, una que duraría una semana, con golpes que hicieron cráteres y movieron la tierra. Parecía el final del mundo; todos se preguntaban qué estaba pasando, hasta que uno de ellos cayó del cielo como si fuera un meteorito. Era Lían, que cayó tras recibir un golpe. En ese momento, la ciudad de Hirvi fue hecha polvo y quedaron solo unos pocos.

Rafael – No eres lo suficientemente fuerte, Lían, me estás decepcionando.

En ese momento, Lían se levantó con sus últimas fuerzas y voló lejos del lugar, hacia la zona más desértica y árida del mundo.

Rafael – ¿qué terminaste haciendo aquí, Lían? No querías dañar a tus pequeños amigos, ¿acaso?

Lía – eso a ti no te importa.


En ese momento, la última batalla comenzó; era una lucha de vida o muerte, humeantes ráfagas de fuego que quemaban la tierra y comenzaban a fundir los metales que había en el lugar. El calor empezó a formar deformaciones en el suelo, y se creó un gran lago de hierro y otros metales. En un descuido, Rafael cayó en él, dando fin a esa batalla. Lían aprovechó para usar sus alas y secar el líquido, pero sabía que esto no lo retendría para siempre, por lo que se embarcó en un viaje para dejar un huevo escondido cerca de Hirvi. Él era muy joven y la batalla lo desgastó mucho, así que, después de un tiempo, se desplomó del cielo y cayó en el océano, donde los seres que lo habitaban lo despedazaron. No ofreció resistencia, ya que estaba demasiado cansado, por lo que confió en ese huevo para salvar el mundo.

Zan – mi ancestro Teo buscó el huevo por Hirvi durante décadas, y yo lo seguí buscando, pero no pensé que un humano lo estaba criando. Yo, al igual que mi abuelo, les ayudaré en la crianza del dragón.