Te Fuiste
Te fuiste. Nunca pensé que lo harías, jamás imaginé que te vería partir.
Siempre fuiste alegre y bromista, inteligente y capaz. Nunca dejaste de lado a nadie. Sé que hubo diferencias, pero la sangre nos unió y siempre acudíamos el uno al otro.
Siento que debí hacer más. Debí detenerte la última vez que te vi. Debí decirme a mí misma que eras demasiado importante y que deberías haber estado conmigo para cuidarte.
Tú eras el único lazo que me ataba a los momentos más felices de mi infancia, a la paz que tu hogar y tus padres me brindaban. eras la sensación de estar segura y sin miedo, de tener una familia segura y alegre.
Crecimos juntos como hermanos. Me protegiste como un hermano y peleaste para defenderme muchas veces.
Te fallé. Lo sé y te pido perdón. Ahora que estás del otro lado, todo lo que hayas hecho en tu vida se esfumó y olvidó, dejando un recuerdo tan doloroso como bello, tan desolador y devastador que no sé si lograré superarlo.
Fuiste el último eslabón que unía un cambio grande en mi vida: el del sufrimiento con la felicidad posterior. Fuiste el arquitecto de uno de los momentos más bellos de mi vida y el que cerró ese ciclo para dar paso a otro nuevo.
Para siempre, significarás una parte fundamental de mi existencia.
Perdóname. Te quiero.