CAPITULO I
El comienzo de algo inesperado
El sonido de una alarma rompió el silencio de la habitación. Me incorpore lentamente, me frote los ojos y solté un suspiro antes de levantarme, me cambie, tome mi mochila y salí de mi habitación.
-Hola soy Jennifer – dije mientras caminaba hacia a la sala – Tengo 19 años y estudio en la mejor universidad del país.
Al llegar veo a mis padres. Mi madre Regina Ortega una de las empresarias mas famosas del país, y mi padre Carlos Vega el empresario mas grande del mundo, mi madre hablaba con el teléfono con un tono elegante y mi padre hablaba caminando de un lado a otro casi discutiendo.
-Ellos son mis padres – pensé – Los 2 empresarios más grandes del país y son conocidos en el mundo.
Me senté en el comedor y mi empleada se acerca con una sonrisa-
-Buenos días señorita Jennifer
-Buenos días Carmela – respondí, pero mis padres no se dieron cuenta que estaba ahí
Carmela me sirve el desayuno, y empiezo a comer en silencio mientras que mis padres seguían hablando.
-Algunos creen que tengo la vida perfecta – lo pienso – pero… no juzguen a un libro por su portada
Me levanto del comedor dejando el desayuno a medias, y salí de casa. Afuera estaba un chico esperando con un auto, él era mi novio David, al verlo me acerco sonriendo
-Hola mi amor – saludo sonriendo
-Hola amor – responde David
Me subo al auto, y David arranca el auto.
-Hoy te quiero ver más hermosa que nunca – dijo David – te llevare a uno de los restaurantes más lujosos del país
- ¿Y Cuál es la ocasión? – pregunte
David me mira de reojo y sonríe
- ¿Otra vez con eso? – dije un poco enojada
- ¿Qué tiene de malo pedirte matrimonio? – pregunto David con voz suave
-Nada – respondí – solo que soy demasiado joven para casarme, ni siquiera he terminado la universidad
-No importa eso, de igual manera nuestras familias nos apoyarían – dijo David seguro
Lo miro enojada – No quiero depender del dinero de mis padres y espero que tú tampoco
David me mira en silencio y no dice nada mas
Minutos después llegamos a la universidad, y bajamos del auto
-Te veo después – dice David
-Está bien – respondí para luego recibir un beso rápido
Camino por los pasillos de la universidad, distraída, cuando de repente siento que alguien me cubre los ojos por detrás
- Qué mierda – digo apartando las manos de mis ojos
- ¡Jennifer! – grito una voz familiar
Era Clara mi mejor amiga de la secundaria
- ¡Jennifer! – exclamo Clara abrazándome – cuanto tiempo
-Demasiado – dije tranquilizándome después del susto – No vuelvas a asustarme así
-Está bien – dice Clara suspirando – pero no vuelvas a insultarme como lo hiciste
-Fue sin querer – lo digo caminando por los pasillos con Clara – lo hice por la impresión que mi dio
-Está bien no hay drama – dice Clara mirando al suelo - ¿Qué estas estudiando?
-Ingeniería – respondo
- ¿En serio? Que increíble ¡Yo también! – dice Clara emocionada – ojalá que estemos en la misma aula
-Wao que increíble – contesto – compartir aula de nuevo es emocionante – lo digo sarcásticamente
-Si, me emociona mucho – lo dice Clara sonriendo – Jennifer no somos las únicas que estamos aquí
- ¿Qué? – digo confundida - ¿Qué quieres decir?
-Hace un rato acabo de ver a David por los pasillos – lo dice Clara
No respondo ante sus palabras…Clara escucha mi silencio
-No me digas que ya lo sabias – dice Clara
Muevo mi cabeza respondiendo si
-Vaya – dice Clara sorprendida – ustedes están juntos desde la secundaria y me sorprende que no hayan terminado – ¿Crees que estará con nosotras en la misma aula? – pregunta Clara curiosa
-No – respondí – el esta estudiando otra carrera y esta en otra aula
Clara me mira – ¿Y Sigues enamorada de él?
-Claro que si – respondo con duda
- ¿Segura? – pregunta Clara – piensa que han pasado muchos años y no creo que sigas enamorada de una misma persona
Con mi mirada al frente no respondo
-Dime – insiste Clara
-Ya llegamos al aula – lo digo ingresando al aula
- ¡Carajo! Que inteligente – dice Clara sonriendo, aun afuera
Suelto una pequeña risa y me siento en mi lugar. Clara se sentó a mi lado, justo cuando el profesor entraba al aula.
-Buenos días alumnos – saludó el profesor – empezaremos la clase
No paso mucho tiempo cuando la puerta se abrió de golpe. Un chico entró apresurado, con la mochila medio abierta y los papeles desordenados.
-Señor Marco Cortés – dijo el profesor, frunciendo el ceño – ¿Por qué llega tarde?
-Le pido una disculpa profesor, no volverá a pasar.
-Eso espero – respondió el profesor, señalando a su asiento
Marco camina con prisa, pero se tropieza y cae al suelo, y sus cosas se esparcen por todo el piso, las risas no faltaron, por el ruido levanto mi mirada y ahí lo vi recogiendo sus cosas con las mejillas rojas de la vergüenza
- ¡Silencio! – ordena el profesor – Señor Cortés, levantase por favor y siéntese de una vez
Marco se levantó, guardo lo que pudo y se sentó al final del aula. En ese momento, Marco levanta su mirada y cruza su mirada conmigo, sin saber porque, no pude evitar mirarlo también, estuvimos así un largo rato hasta que el profesor continuo con la clase, y volví a concentrarme, aunque sentía que la mirada de Marco seguía allí, discreta, pero presente. Al terminar la clase, salí con Clara del aula.
- ¿Viste ese chico que se cayó? – preguntó Clara con una sonrisa traviesa
-Imposible no verlo – respondí – después de semejante entrada
-Era guapo…- murmuró Clara – como quisiera conocerlo
- ¿Tan rápido? – pregunto confundida
-No sé, solo… me atrae mucho – dice Clara
-Pues mucha suerte con eso – respondí – ya tengo que irme, David me llevara a cenar con mi familia esta noche
-Vaya, eso suena a compromiso – bromeo Clara
Suelto una carcajada
-Te contare después – dije, mientras me despedía con la mano
Horas después, llego a casa, el chofer detuvo el auto frente a la enorme entrada, y baje del auto, entro. Al entrar no encontraba a mis padres, solo escuchaba sus voces preparándose para esta noche, suspiré y subí a mi habitación. Me preparo para la cena: un vestido elegante, mi cabello perfectamente peinado, mis padres ya estaban listos, revisando detalles mientras hablaban por teléfono. Sonó el timbre, Carmela abrió la puerta y dejo pasar a David
-Buenas noches Carmela – dijo David con una sonrisa encantadora
-Buenas noches joven – responde Carmela para después retirarse
- ¡Jennifer! Ya baja – dijo mi madre desde la sala
Al escuchar las palabras de mi madre me miro por ultimas vez en el espejo y aparezco en las escaleras, noto la mirada de David
-Estas hermosa – dice David
-Gracias – respondí con una leve sonrisa
Mi madre intervino, mirando a David con intención
-Esperamos que esta cena sea lo que estamos pensando – dijo mi madre con un tono significativo
Mire a mi madre, sin saber si debía reír o preocuparme, David sonríe complacido, respire hondo
-Bueno, si no queremos llegar tarde, deberíamos irnos ya – dije tratando de cortar la tensión
Minutos después, el auto partió rumbo al restaurante más elegante del país, llegamos, entramos, y nos sentamos. Un buen rato después, mi familia estaba sentada junto a David en una de las mejores mesas del lugar, lo vasos brillaban, las luces eran cálidas, pero el ambiente se volvía incomodo
- ¿Qué pasa que nadie viene a atendernos? – se queja mi madre, cruzando los brazos
David molesto, busco con la mirada hasta que vio a un joven mozo limpiando una mesa cercana
- ¡Señor! – lo llamo David con un tono autoritario - ¿Qué no piensa atendernos?
El chico se acerca rápidamente
-Buenas noches, disculpen señores… enseguida los atiendo – dijo con voz amable
Lo miro, y mi corazón da un salto
-No puede ser… - susurre muy sorprendida
Era Marco Cortés, el chico que se había caído en la clase de la universidad.