Prohibido Quererte

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Summary

SIPNOSIS La familia de la Vega lo tiene todo; poder, dinero y reputación. Su única hija, Jennifer, esta por comprometerse con un joven de buena familia, y la cena de celebración promete ser perfecta… hasta que un simple mesero cambia el rumbo de la noche. Marco, un chico trabajador y humilde, solo busca ganar lo suficiente para mantenerse y seguir estudiando. Pero cuando es humillado, su vida parece derrumbarse. Entre dos mundos completamente distintos, nacerá una conexión que pondrá a prueba sus límites, sus sueños y el verdadero significado del amor. Porque a veces, el corazón no entiende de clases, y el amor más puro puede surgir en el lugar más improbable.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPITULO I


El comienzo de algo inesperado

El sonido de una alarma rompió el silencio de la habitación. Me incorpore lentamente, me frote los ojos y solté un suspiro antes de levantarme, me cambie, tome mi mochila y salí de mi habitación.

-Hola soy Jennifer – dije mientras caminaba hacia a la sala – Tengo 19 años y estudio en la mejor universidad del país.

Al llegar veo a mis padres. Mi madre Regina Ortega una de las empresarias mas famosas del país, y mi padre Carlos Vega el empresario mas grande del mundo, mi madre hablaba con el teléfono con un tono elegante y mi padre hablaba caminando de un lado a otro casi discutiendo.

-Ellos son mis padres – pensé – Los 2 empresarios más grandes del país y son conocidos en el mundo.

Me senté en el comedor y mi empleada se acerca con una sonrisa-

-Buenos días señorita Jennifer

-Buenos días Carmela – respondí, pero mis padres no se dieron cuenta que estaba ahí

Carmela me sirve el desayuno, y empiezo a comer en silencio mientras que mis padres seguían hablando.

-Algunos creen que tengo la vida perfecta – lo pienso – pero… no juzguen a un libro por su portada

Me levanto del comedor dejando el desayuno a medias, y salí de casa. Afuera estaba un chico esperando con un auto, él era mi novio David, al verlo me acerco sonriendo

-Hola mi amor – saludo sonriendo

-Hola amor – responde David

Me subo al auto, y David arranca el auto.

-Hoy te quiero ver más hermosa que nunca – dijo David – te llevare a uno de los restaurantes más lujosos del país

- ¿Y Cuál es la ocasión? – pregunte

David me mira de reojo y sonríe

- ¿Otra vez con eso? – dije un poco enojada

- ¿Qué tiene de malo pedirte matrimonio? – pregunto David con voz suave

-Nada – respondí – solo que soy demasiado joven para casarme, ni siquiera he terminado la universidad

-No importa eso, de igual manera nuestras familias nos apoyarían – dijo David seguro

Lo miro enojada – No quiero depender del dinero de mis padres y espero que tú tampoco

David me mira en silencio y no dice nada mas

Minutos después llegamos a la universidad, y bajamos del auto

-Te veo después – dice David

-Está bien – respondí para luego recibir un beso rápido

Camino por los pasillos de la universidad, distraída, cuando de repente siento que alguien me cubre los ojos por detrás

- Qué mierda – digo apartando las manos de mis ojos

- ¡Jennifer! – grito una voz familiar

Era Clara mi mejor amiga de la secundaria

- ¡Jennifer! – exclamo Clara abrazándome – cuanto tiempo

-Demasiado – dije tranquilizándome después del susto – No vuelvas a asustarme así

-Está bien – dice Clara suspirando – pero no vuelvas a insultarme como lo hiciste

-Fue sin querer – lo digo caminando por los pasillos con Clara – lo hice por la impresión que mi dio

-Está bien no hay drama – dice Clara mirando al suelo - ¿Qué estas estudiando?

-Ingeniería – respondo

- ¿En serio? Que increíble ¡Yo también! – dice Clara emocionada – ojalá que estemos en la misma aula

-Wao que increíble – contesto – compartir aula de nuevo es emocionante – lo digo sarcásticamente

-Si, me emociona mucho – lo dice Clara sonriendo – Jennifer no somos las únicas que estamos aquí

- ¿Qué? – digo confundida - ¿Qué quieres decir?

-Hace un rato acabo de ver a David por los pasillos – lo dice Clara

No respondo ante sus palabras…Clara escucha mi silencio

-No me digas que ya lo sabias – dice Clara

Muevo mi cabeza respondiendo si

-Vaya – dice Clara sorprendida – ustedes están juntos desde la secundaria y me sorprende que no hayan terminado – ¿Crees que estará con nosotras en la misma aula? – pregunta Clara curiosa

-No – respondí – el esta estudiando otra carrera y esta en otra aula

Clara me mira – ¿Y Sigues enamorada de él?

-Claro que si – respondo con duda

- ¿Segura? – pregunta Clara – piensa que han pasado muchos años y no creo que sigas enamorada de una misma persona

Con mi mirada al frente no respondo

-Dime – insiste Clara

-Ya llegamos al aula – lo digo ingresando al aula

- ¡Carajo! Que inteligente – dice Clara sonriendo, aun afuera

Suelto una pequeña risa y me siento en mi lugar. Clara se sentó a mi lado, justo cuando el profesor entraba al aula.

-Buenos días alumnos – saludó el profesor – empezaremos la clase

No paso mucho tiempo cuando la puerta se abrió de golpe. Un chico entró apresurado, con la mochila medio abierta y los papeles desordenados.

-Señor Marco Cortés – dijo el profesor, frunciendo el ceño – ¿Por qué llega tarde?

-Le pido una disculpa profesor, no volverá a pasar.

-Eso espero – respondió el profesor, señalando a su asiento

Marco camina con prisa, pero se tropieza y cae al suelo, y sus cosas se esparcen por todo el piso, las risas no faltaron, por el ruido levanto mi mirada y ahí lo vi recogiendo sus cosas con las mejillas rojas de la vergüenza

- ¡Silencio! – ordena el profesor – Señor Cortés, levantase por favor y siéntese de una vez

Marco se levantó, guardo lo que pudo y se sentó al final del aula. En ese momento, Marco levanta su mirada y cruza su mirada conmigo, sin saber porque, no pude evitar mirarlo también, estuvimos así un largo rato hasta que el profesor continuo con la clase, y volví a concentrarme, aunque sentía que la mirada de Marco seguía allí, discreta, pero presente. Al terminar la clase, salí con Clara del aula.

- ¿Viste ese chico que se cayó? – preguntó Clara con una sonrisa traviesa

-Imposible no verlo – respondí – después de semejante entrada

-Era guapo…- murmuró Clara – como quisiera conocerlo

- ¿Tan rápido? – pregunto confundida

-No sé, solo… me atrae mucho – dice Clara

-Pues mucha suerte con eso – respondí – ya tengo que irme, David me llevara a cenar con mi familia esta noche

-Vaya, eso suena a compromiso – bromeo Clara

Suelto una carcajada

-Te contare después – dije, mientras me despedía con la mano

Horas después, llego a casa, el chofer detuvo el auto frente a la enorme entrada, y baje del auto, entro. Al entrar no encontraba a mis padres, solo escuchaba sus voces preparándose para esta noche, suspiré y subí a mi habitación. Me preparo para la cena: un vestido elegante, mi cabello perfectamente peinado, mis padres ya estaban listos, revisando detalles mientras hablaban por teléfono. Sonó el timbre, Carmela abrió la puerta y dejo pasar a David

-Buenas noches Carmela – dijo David con una sonrisa encantadora

-Buenas noches joven – responde Carmela para después retirarse

- ¡Jennifer! Ya baja – dijo mi madre desde la sala

Al escuchar las palabras de mi madre me miro por ultimas vez en el espejo y aparezco en las escaleras, noto la mirada de David

-Estas hermosa – dice David

-Gracias – respondí con una leve sonrisa

Mi madre intervino, mirando a David con intención

-Esperamos que esta cena sea lo que estamos pensando – dijo mi madre con un tono significativo

Mire a mi madre, sin saber si debía reír o preocuparme, David sonríe complacido, respire hondo

-Bueno, si no queremos llegar tarde, deberíamos irnos ya – dije tratando de cortar la tensión

Minutos después, el auto partió rumbo al restaurante más elegante del país, llegamos, entramos, y nos sentamos. Un buen rato después, mi familia estaba sentada junto a David en una de las mejores mesas del lugar, lo vasos brillaban, las luces eran cálidas, pero el ambiente se volvía incomodo

- ¿Qué pasa que nadie viene a atendernos? – se queja mi madre, cruzando los brazos

David molesto, busco con la mirada hasta que vio a un joven mozo limpiando una mesa cercana

- ¡Señor! – lo llamo David con un tono autoritario - ¿Qué no piensa atendernos?

El chico se acerca rápidamente

-Buenas noches, disculpen señores… enseguida los atiendo – dijo con voz amable

Lo miro, y mi corazón da un salto

-No puede ser… - susurre muy sorprendida

Era Marco Cortés, el chico que se había caído en la clase de la universidad.