Academia Vólcrum/ Libro I

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Summary

Morrwin Vexley, una chica brillante pero quebrada por la muerte inexplicable de su hermana, exalumna de la Academia Vólcrum, ingresa al prestigioso internado con un único propósito: descubrir la verdad que todos parecen empeñados en ocultar. En Vólcrum conoce a Orpheus Thorne, un estudiante reservado y magnético cuya presencia oscura domina los pasillos. Él lidera la Orden de Noctis, un círculo clandestino rodeado de rumores y silencios incómodos. Nadie sabe qué hacen… pero toda la academia les teme. Aunque Orpheus intenta mantener la distancia, Morrwin despierta en él algo que no siente desde hace años: culpa, deseo… humanidad. Y mientras la atracción entre ambos crece, también lo hace el peligro. Cada paso que Morrwin da dentro de la academia la acerca más a una red de mentiras, rituales encubiertos y crímenes enterrados antes de que alguien pudiera hablar. Porque la muerte de su hermana no fue un accidente. Y la Orden de Noctis estuvo allí. Cuando las verdaderas lealtades se revelan, Morrwin deberá enfrentar una decisión imposible: huir antes de convertirse en la próxima víctima, o abrazar la oscuridad de Noctis… incluso si eso significa perderse a sí misma y amar a quien podría haber destruido a su familia.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Recuerdo exactamente cómo fue el día que me dijeron que mi hermana había muerto.

Era una tarde común. Yo estaba en casa, estudiando para un examen, cuando mi madre entró a mi habitación con el teléfono en la mano. No dijo nada al principio, solo me miró. Su rostro estaba pálido, como si le hubieran quitado el aire. Cuando por fin habló, su voz tembló. “Es Vanessa”, dijo. “Tu hermana... murió en la academia.”

Durante unos segundos no reaccioné. Me quedé sentada, mirando la pared, sin entender lo que había escuchado. No lloré de inmediato. Fue como si mi cuerpo se hubiera detenido. Escuchaba la voz de mi madre, los pasos en el pasillo, el sonido del televisor en la sala, pero todo sonaba distante. Intenté preguntar qué había pasado, quién había llamado, pero mi madre no respondió. Solo se llevó las manos a la cara y empezó a llorar.

Después de insistir, una grabadora respondió con un mensaje automático: “La Academia Vólcrum agradece su comunicación. En estos momentos, nuestras líneas se encuentran ocupadas. Le rogamos dejar su mensaje.” Fue en ese momento cuando comprendí que algo no estaba bien.

Pensé que era un error. Pedí hablar con alguien, con quien fuera, pero la llamada ya había terminado. En el informe que llegó después decía “muerte accidental”. Nadie explicó cómo ni por qué. Mi madre intentó comunicarse con el rector, con profesores, con otros alumnos, pero nadie respondía. Solo enviaron un correo breve, oficial, firmado con el sello de la Academia Vólcrum.

De:Secretaría Académica — Academia Vólcrum

Para:Sra. Eliana Vexley y familia

Asunto:Notificación oficial de fallecimiento — Estudiante Vanessa Vexley Marsius

Estimados familiares:

Por medio de la presente, la Academia Vólcrum lamenta comunicar el fallecimiento de la estudiante Vanessa Vexley, perteneciente al segundo ciclo del programa académico.

El deceso ocurrió el día 14 de septiembre, dentro de las instalaciones institucionales, a causa de un accidente interno aún en proceso de investigación. Conforme a los protocolos internos y las disposiciones del Comité de Seguridad Académica, se han tomado todas las medidas pertinentes.

Por razones administrativas y de confidencialidad, no será posible realizar la entrega del cuerpo ni de algunos objetos personales de la estudiante. No obstante, se ha dispuesto una ceremonia conmemorativa privada en las dependencias de la academia, a la que podrán asistir únicamente familiares directos, previo registro formal.

Expresamos nuestras más sinceras condolencias ante esta pérdida. Agradecemos su comprensión y respeto hacia el proceso interno que actualmente se lleva a cabo.

Atentamente,Departamento de Comunicaciones InstitucionalesAcademia Vólcrum

El velatorio fue silencioso. No hubo cuerpo, solo una urna vacía y una fotografía que apenas le hacía justicia. Algunos familiares asistieron por compromiso. Otros decían que no querían “revivir el dolor”. Yo no lloré. No porque no quisiera, sino porque no podía aceptar algo que no había visto. Mi madre se sentó frente a la urna todo el tiempo. No hablaba, no comía. Cada tanto repetía que todo debía tener una explicación.

Después del velorio, las llamadas cesaron. La academia no volvió a comunicarse. Nadie nos entregó sus pertenencias. Fue como si mi hermana hubiera desaparecido por completo. Desde entonces, la casa se volvió silenciosa. Yo continué con mi vida, pero cada día me despertaba con la misma pregunta: ¿qué pasó realmente en Vólcrum?