Prólogo
Recuerdo exactamente cómo fue el día que me dijeron que mi hermana había muerto.
Era una tarde común. Yo estaba en casa, estudiando para un examen, cuando mi madre entró a mi habitación con el teléfono en la mano. No dijo nada al principio, solo me miró. Su rostro estaba pálido, como si le hubieran quitado el aire. Cuando por fin habló, su voz tembló. “Es Vanessa”, dijo. “Tu hermana... murió en la academia.”
Durante unos segundos no reaccioné. Me quedé sentada, mirando la pared, sin entender lo que había escuchado. No lloré de inmediato. Fue como si mi cuerpo se hubiera detenido. Escuchaba la voz de mi madre, los pasos en el pasillo, el sonido del televisor en la sala, pero todo sonaba distante. Intenté preguntar qué había pasado, quién había llamado, pero mi madre no respondió. Solo se llevó las manos a la cara y empezó a llorar.
Después de insistir, una grabadora respondió con un mensaje automático: “La Academia Vólcrum agradece su comunicación. En estos momentos, nuestras líneas se encuentran ocupadas. Le rogamos dejar su mensaje.” Fue en ese momento cuando comprendí que algo no estaba bien.
Pensé que era un error. Pedí hablar con alguien, con quien fuera, pero la llamada ya había terminado. En el informe que llegó después decía “muerte accidental”. Nadie explicó cómo ni por qué. Mi madre intentó comunicarse con el rector, con profesores, con otros alumnos, pero nadie respondía. Solo enviaron un correo breve, oficial, firmado con el sello de la Academia Vólcrum.
De:Secretaría Académica — Academia Vólcrum
Para:Sra. Eliana Vexley y familia
Asunto:Notificación oficial de fallecimiento — Estudiante Vanessa Vexley Marsius
Estimados familiares:
Por medio de la presente, la Academia Vólcrum lamenta comunicar el fallecimiento de la estudiante Vanessa Vexley, perteneciente al segundo ciclo del programa académico.
El deceso ocurrió el día 14 de septiembre, dentro de las instalaciones institucionales, a causa de un accidente interno aún en proceso de investigación. Conforme a los protocolos internos y las disposiciones del Comité de Seguridad Académica, se han tomado todas las medidas pertinentes.
Por razones administrativas y de confidencialidad, no será posible realizar la entrega del cuerpo ni de algunos objetos personales de la estudiante. No obstante, se ha dispuesto una ceremonia conmemorativa privada en las dependencias de la academia, a la que podrán asistir únicamente familiares directos, previo registro formal.
Expresamos nuestras más sinceras condolencias ante esta pérdida. Agradecemos su comprensión y respeto hacia el proceso interno que actualmente se lleva a cabo.
Atentamente,Departamento de Comunicaciones InstitucionalesAcademia Vólcrum
El velatorio fue silencioso. No hubo cuerpo, solo una urna vacía y una fotografía que apenas le hacía justicia. Algunos familiares asistieron por compromiso. Otros decían que no querían “revivir el dolor”. Yo no lloré. No porque no quisiera, sino porque no podía aceptar algo que no había visto. Mi madre se sentó frente a la urna todo el tiempo. No hablaba, no comía. Cada tanto repetía que todo debía tener una explicación.
Después del velorio, las llamadas cesaron. La academia no volvió a comunicarse. Nadie nos entregó sus pertenencias. Fue como si mi hermana hubiera desaparecido por completo. Desde entonces, la casa se volvió silenciosa. Yo continué con mi vida, pero cada día me despertaba con la misma pregunta: ¿qué pasó realmente en Vólcrum?