An Caisleán mallahite

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Summary

Me regalaste rosas rojas porque a todas les gusta, pero él me regaló crisantemos blancos jurando eternidad y lealtad absoluta, nunca me preocupé por quien debía escoger pues ella predijo mi destino y dejé que el tiempo decidiera el curso sin importar las consecuencias, ahora debo pagar un precio pero no me importa porque al final podré tener aquella paz que anhelaba más que ser amada, pese a que una vez lo soñé...

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Murmullos, miradas indiscretas, rumores, risas, el periodico siempre anuncia las noticias mas importantes recalcando temas politicos y diplomaticos pero los chismes de la calle entre nobles siempre son sobre rumores ya sea para manchar la reputación de alguien o por aburrimiento, aunque nadie se atreve a hablar de la corte real ni mucho menos sobre el Emperador a menos que sea algo positivo, los chismes siempre empezaban por una carta anónima a algún noble, como siempre las damas se juntaban en la casa de alguna a la hora del té y es cuando los rumores se difunden poco a poco.

Un dia mi tía me dijo que eso no es importante y que debía ser siempre una mujer independiente, inteligente y egoísta como ella, su ego está tan inflado que es incapaz de aceptar que admitir errores como cualquiera, pero no puedo juzgarla pues a veces yo misma tambien soy arrogante a un nivel preocupante.

Mi hermano y yo siempre nos preguntamos por que al parecer ni nosotros ni nadie conocía realmente a nuestra tía, no hay archivos suyos ni registros de nacimiento o cosas así y de hecho su pasado es desconocido para todos pero por alguna extraña razón tiene una relación cercana con cierta familia de la capital que desconozco, pero las primas del Emperador le tenían un cariño especial y siempre la invitaban a las fiestas más grandes y exclusivas del imperio, mi tia tiene un don de carisma para conocer gente y hacer aliados, por naturaleza le sale bien fingir ser muy graciosa, simpática y extrovertida, aunque me gustaria conocerla realmente también temo que eso sea mi condena.

Una vez mi abuela me dijo que no importa de dónde venimos, porque las personas están destinadas a cambiar, a evolucionar y que el punto y coma solo es para continuar, que no significa que debe haber un final, era una mujer muy sabía, envidiaba mucho su altruismo y facilidad para perdonar a los demás, sin embargo el matrimonio que tenía con mi abuelo era de esos de novela romántica pero con sus respectivos defectos, recuerdo que todos los días mi abuelo le regalaba un ramo de hortensias blancas por que eran las favoritas de ella, también recuerdo que diario nos llevaba al parque y nos compraba un helado, las navidades eran lo mejor por que solo éramos nosotros cuatro, éramos una familia, éramos el sostén y apoyo mutuo entre los cuatro, eran la familia que siempre elegiría por encima de todo, ahora mi hermano y yo tenemos que vivir con la tía Haruko, después del incendio todo cambió, mi vida no fue la misma, yo cambie y ojala no lo hubiera hecho… Pero aún así una parte de mi no puede arrepentirse de lo que hice.