Único
Jungkook acaba de cumplir 18 hace dos semanas.
Lo sabe todo el vecindario rico: el hijo precioso de los Jeon, cuerpo de infarto, cara de ángel y un par de tetas que no pasan desapercibidas bajo las camisetas ajustadas. También saben que ahora es “mayor de edad”… y que su madre viaja constantemente por trabajo.
Kim Taehyung tiene 42, es el socio mayoritario de la empresa de la madre de Jungkook y el hombre que firma sus cheques. Alto, traje siempre impecable y una mirada que quema.
La madre de Jungkook lleva fuera cuatro días.
Cuatro días en los que Taehyung ha ido “a revisar papeles” todas las noches.
Noche 1 – La cocina
Jungkook está comiendo helado directamente del envase, sentado en la encimera con una camiseta recortada y shorts de algodón rosa. Taehyung entra sin avisar, se sirve un whisky y se queda mirando.
Jungkook lame la cuchara despacio, con la lengua plana, sin apartar la mirada.
—¿Quiere un poco, señor Kim? —pregunta, metiéndose la cuchara entera en la boca y sacándola brillante y húmeda.
Taehyung da un paso.
—Quiero otra cosa.
Jungkook abre las piernas un poco más, la tela de los shorts se marca perfecta contra su coño.
—Entonces venga a probar.
Esa noche termina con Jungkook sentado en la encimera, las piernas abiertas, Taehyung comiéndoselo despacio mientras el helado se derrite olvidado a un lado.
Noche 2 – La piscina
Jungkook nada de noche en bikini blanco que se vuelve transparente cuando está mojado. Taehyung llega con traje y corbata, se sienta en una tumbona y lo observa sin quitarse las gafas de sol.
Jungkook sale del agua, el agua resbalando por sus tetas y el bikini pegado como segunda piel. Camina lento, se arrodilla frente a Taehyung y le abre las piernas del pantalón.
—¿Señor Kim, me enseña a hacer gargantas profundas? —pregunta inocente mientras le baja la cremallera.
Terminan en la tumbona, Taehyung follándole la boca hasta que Jungkook llora y babea, y luego lo monta encima hasta que ambos se corren mirando las estrellas.
Noche 3 – El despacho del padre
Jungkook entra con una camisa de su padre que le queda gigante y nada más. Se sienta en el escritorio donde su padre firmaba contratos y abre las piernas.
—Aquí firmaba mi papá, ¿verdad? —susurra—. Ahora quiero que firme en mí.
Taehyung lo dobla sobre el escritorio, le sube la camisa y lo folla despacio, torturador, mientras le susurra al oído todo lo que va a hacerle cuando la madre vuelva: dedos debajo de la mesa en las cenas, taparle la boca en el coche, follarlo en el baño de la empresa mientras ella está en la reunión de al lado.
Jungkook se corre tres veces solo con las palabras.
Noche 4 – La definitiva
Esta noche Taehyung llega más temprano. Jungkook lo espera en el salón con lencería negra de encaje que compró online: tanga de hilos, sujetador que apenas cubre los pezones y liguero.
Se arrodilla en la alfombra en cuanto Taehyung cierra la puerta.
—Feliz cumpleaños atrasado, señor Kim —susurra—. Hoy puede romperme donde quiera.
Taehyung lo levanta, lo lleva al sofá de cuero y lo pone boca abajo. Le baja la tanga solo hasta medio muslo y lo abre con los dedos.
—Te voy a follar hasta que no puedas caminar —promete.
Y cumple.
Primero lento, torturándolo con la punta, haciéndolo suplicar.
Luego rápido y profundo, agarrándole las tetas por debajo del sujetador, pellizcando los pezones hasta que Jungkook llora y squirtea sin parar.
Después lo pone encima, lo hace cabalgar hasta que Jungkook se derrumba exhausto.
Y finalmente lo carga contra la pared, piernas abiertas, y lo revienta de pie hasta que ambos se corren gritando.
Cuando terminan, Taehyung lo abraza en el suelo, todavía dentro, besándole las lágrimas y los pezones hinchados.
—Eres mío, Jungkook. Desde los 18 hasta que te mueras.
Y cuando tu madre vuelva… esto solo va a ser más divertido.
Jungkook sonríe, temblando y lleno.
—Trato, papi.