Capitulo 1 La Niña Que Nadie Protegio
La infancia de Joaquina parecía hermosa a los ojos de cualquiera que mirara desde afuera. El sol brillaba sobre los caminos polvorientos de su pequeño pueblo, los juegos eran sencillos y la risa se mezclaba con el viento. Pero detrás de esa fachada de inocencia, se escondía un mundo donde la soledad y la responsabilidad caminaban de la mano.
Apenas tenía cinco años cuando comprendió que su infancia no sería como la de otros niños. Sus hermanos pequeños dependían de ella, y nadie más estaba allí para cuidarlos. Su madre, Madam Lucya, había quedado huérfana a los doce años, y sus hermanos fallecieron de hambre. Ella logró sobrevivir con pequeños restos de comida y cigarrillos que la gente le daba. Tal vez por eso nunca pudo demostrar amor de manera plena.
En contraste, el verdadero afecto vino de su padre, Monsieur Vidal, quien fue amoroso y cariñoso. Él le enseñó a prender el fogón desde los cinco años, ella levantándose a las tres de la mañana para preparar el café y el lonche antes de ir a trabajar, y regresando al anochecer para seguir cuidando de la familia. Monsieur Vidal les demostraba amor en gestos diarios: paciencia, dedicación y enseñanza, siendo su único respiro en un hogar marcado por la ausencia de cariño materno.
Joaquina aprendió muy pronto a equilibrar la luz con la sombra. Aprendió que la felicidad podía encontrarse en los detalles más pequeños, pero también que existía un vacío profundo que no podía llenarse con nada. La ausencia de afecto materno le enseñó desde temprano que la protección no siempre viene de quien debería.Y entonces, comenzó a buscar refugio en algo que nadie podía tocar: una fe silenciosa, una espiritualidad nacida del hambre de afecto. Allí hallaba consuelo, un lugar donde el miedo no podía alcanzarla, y donde podía imaginar un mundo distinto, uno donde su infancia no estuviera marcada por la obligación y el abandono.
Desde aquella edad temprana, Joaquina cargaba con una vida que no le correspondía, y aun así sobrevivía. Cada noche, cuando el pueblo dormía y el viento arrastraba la oscuridad, sus pasos pequeños dejaban huellas de resiliencia en la tierra. Nadie lo sabía. Nadie lo veía. Pero algo en ella prometía que su historia no terminaría allí y quisiera decir que tendria un y fueron felices para siempre pero esto en su vida nunca sucederia.