Luna sangrienta

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Summary

Dos cazadores de brujas se encuentran en lo profundo del bosque esperando, asechando a las maldita que se roban a los hijos del pueblo. Ellos hacen su trabajo pero eso no significa que fuera de lo laboral se odien y se detesten. Falta poco para la Luna sangrienta, la noche más esperada para las brujas y para los pasadores, mientras pasa el tiempo cazando y juntando pruebas Eleonor Wood y Malegran Cook se van encontrando el uno al otro cada noche.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Prólogo...

El bosque era una catedral de silencio opresivo, y la niebla, una telaraña húmeda y gris, se aferraba a los troncos centenarios. El aire olía a tierra mojada, a pino y a la desesperación de los padres cuyos hijos habían desaparecido con el último canto del gallo. Aquí, en la oscuridad, la ley de los hombres no valía nada; solo el filo del acero y la fe ciega.

En lo profundo, dos figuras inmóviles vigilaban.

Ella era Eleonor Wood, un espectro de voluntad forjada en hierro. Vestía cuero oscuro y ajustado, no por estética, sino por eficiencia, y su ballesta, pulida hasta el brillo, parecía una extensión natural de su brazo. Cada nervio de su cuerpo era una cuerda tensa, concentrada en el único sonido que importaba: el arrullo sutil, casi un susurro, de la magia negra. Eleonor cazaba por justicia, por la memoria de lo que perdió, y su determinación era fría y cortante como el acero de su arma.

Él era Malegran Cook, una silueta robusta apoyada contra un roble. Llevaba una gabardina de lana gruesa y olía a tabaco, pólvora y cinismo. Malegran no cazaba por virtud; cazaba por la recompensa, por el deber y, sobre todo, porque era terriblemente bueno en ello. En su mano, un hacha de doble filo brillaba sin necesidad de luna, y en sus ojos, ocultos bajo la sombra de su sombrero, se adivinaba el cansancio de mil noches sin alma.

Se odiaban. Un odio lento y espeso, nacido de métodos opuestos, de choques de egos y de una verdad incómoda: eran los dos mejores en su oficio. Eleonor lo consideraba un bárbaro cínico; Malegran la veía como una fanática demasiado correcta. En este momento, no se miraban, pero eran conscientes de la presencia del otro, una irritación constante que, irónicamente, los mantenía vivos.

—Va a ser la noche más larga del año, Wood —la voz grave de Malegran rompió el silencio, sin moverse. Era una provocación.

—Mientras no estorbes, Cook, será corta para ellas —replicó

Faltaba poco. Muy poco. El ciclo se cerraba. La Luna Sangrienta se elevaría sobre este bosque, tiñendo el mundo de rojo carmesí. Sería la noche del festín de las brujas, la hora de mayor poder para ellas y, por lo tanto, la noche más letal para los Cazadores.

Mientras la esperan, acechando a las malditas que han profanado la inocencia del pueblo, Eleonor y Malegran se encuentran por enésima vez en el epicentro de su trabajo y de su mutua aversión. Cada incursión, cada prueba reunida en el corazón de la oscuridad, no solo los acerca a su presa, sino también inexorablemente, el uno al otro. Y en el filo de esa inevitable cercanía, el odio comienza a desgastarse, revelando algo mucho más complicado, y quizá, más peligroso que la misma magia que persiguen.

La cacería ha comenzado. Y el juego de ellos, también.