Día Infernal
“Secdown es el nombre que se le da a un mundo sobre natural en donde participa cualquier especie que conozca a las criaturas a su alrededor y a los mediadores. Están ocultas de una sola especie. En este caso los Mornum.”
•Mundo Mornum•
— Papá, ya es hora ¿podrías llevarme? — gritaba Jungkook acomodando su mochila en su espalda.
Apenas bajaba las escaleras de su casa y su padre se encontraba muy seguramente en la cocina, aunque pudo tomar el camión se había levantado tarde esta mañana y ya no alcanzaba, su única esperanza era é
— ¿Pasaremos por Tzuyu? — pregunta el mayor.
El castaño se congeló al escuchar aquel nombre, su mente agobiándolo de nuevo y los recuerdos llegando como balas, la preocupación llegó también cuando vio a su padre acercarse hacia él con un rostro confundido y un poco molesto. Porque notó algo en él.
— ¿Qué tienes? — preguntó de inmediato, Jungkook desvió la mirada con rapidez.
— Jeon Jungkook, tú sangre… — el mencionado casi suelta una maldición de no ser porque su padre lo reprendería al instante — ni se te ocurra mentirme — pronunció con dureza haciendo que el menor se encogiera en su lugar y fue entonces cuando su padre decidió que debía esperar — bien, esperaré a que me hables de lo que sucede cuando te sientas mejor y quieras decírmelo
— papá yo… — y calló cuando vio la sonrisa de su padre, este levantó sus llaves agitándolas
— ¿Te llevo entonces?
Jungkook sonrió de igual manera antes de asentir — por favor
El auto aparcó frente a su preparatoria, transitada por tantos alumnos y autos que entraban o se estacionaban de igual manera. Tomó sus cosas y se quitó el cinturón de seguridad.
— Se que te pasa algo, no importa si no quieres decirme ahora porque confío en que puedes resolver cualquier problema por ti mismo, no necesitas mi ayuda…
— papá no es que no te necesite
— Claro que no lo haces, tú eres lo suficientemente capaz como para sobrevivir sin mi. Aún así, me tienes para apoyarte en todo, siempre voy a estar cuando me necesites, aquí estaré, escuchándote, tal vez consolandote, definitivamente no aconsejandote — una carcajada resonó por parte de Jungkook
— Sí, definitivamente eres el peor dando consejos — ahora ambos rieron — te quiero papá — se acercó para abrazarlo
Se separaron después de un tiempo
— te veo en la casa, podemos preparar algo en el laboratorio — Jungkook asintió antes de salir del auto y emprender su camino, con un poco de dolor en el estómago y un nudo en la garganta.
Sentía la mirada de todos, algunos murmuraban y otros simplemente lo veían con asco. No es que fuera alguien popular, sin embargo el ser humillado públicamente por la que solía auto nombrarse el amor de su vida era algo de lo que muchos querían saber y por supuesto una impactante noticia como la que dieron sería tema de conversación para todos.
Jeon Jungkook fue engañado por su propio mejor amigo y peor aún, habían difundido cierto rumor que solo podía hundirlo más.
Que era gay
¡Vamos! Él jamás se había considerado gay, para empezar ni siquiera le atraían los hombres, en su vida ni un solo hombre le había llamado la atención.
Su único problema era su aspecto, no es que fuera femenino, pero su cuerpo era delgado, tenía una voz suave y una manera de expresarse muy peculiar para muchos aunque el castaño se preguntaba una cosa
¿Acaso los padres de los demás no los querían solo suficiente como para sentirse en plena confianza?
¿Acaso tenían una relación tan mala que sus padres los obligaban a actuar como estereotipicamente era correcto para lo que la sociedad llamaba ser un hombre?
Pues que se vayan a la mierda
La escuela solo duraba tres años y él iba en su último año, al carajo todos. Él culminaría sus estudios, se iría a la universidad en Seúl lejos del pequeño Busan y ahí iniciaría desde cero. Aunque debería aguantar las críticas y los señalamientos.
No contó con que antes de llegar a la puerta sería jalado con fuerza hacia un lado por varios chicos que reían a carcajadas, intentó patalear pero fue detenido por un fuerte dolor en el estómago a causa de una patada seguido de un puño en su brazo que ardió y lo hizo quejarse por fin.
Entonces fue sostenido del cabello por alguien cuyo rostro se le hacía conocido.
— Así que eres marica — habló por fin Kim Dongyoung, un chico de su clase que disfrutaba burlarse de otros
Un homofobico hasta en la sangre que lo miraba con repulsión
— Nunca me caíste bien Jeon, te soportaba por Mingyu y por Tzuyu, pero ya no están tus protectores — cerró su puño y estaba por estamparlo en su rostro cuando un grito lo detuvo. Jungkook tenía los ojos cerrados con fuerza esperando por el golpe que jamás llegó, su corazón latía con fuerza y su respiración estaba acelerada, abrió sus ojos temeroso de ver a la persona que había gritado
Porque ahí estaba el que decía ser su mejor amigo
— ¡Vamos Mingyu! No puedes seguir protegiendo a este anormal de mierda
— ¡Callate Dongs! Lárgate tú y tus amigos idiotas — los chicos retrocedieron cuando Mingyu se acercó a ellos.
A ninguno le favorecía que aquel chico los pusiera en su lista negra.
El padre de Mingyu era uno de los más ricos de la ciudad y el chico era muy popular, por ello es que Jungkook siempre fue ignorado por Dongyoung y sus amigos, pero pensó que la amistad entre estos había terminado. A pesar de la mirada intimidante de Dongyoung Mingyu no cedió, fue entonces cuando Dongyoung sonrió
— Claro amigo, ya nos vamos. Adiós marica Jeon — los demás rieron ante el comentario y se marcharon burlándose.
Jungkook se hallaba en el piso y se sorprendió al encontrarse con el brazo extendido de su ex amigo y una sonrisa de pena que era lo único que podía darle en ese momento.
— Lárgate idiota — escupió con dureza su rostro rojo de la ira
— Vamos Kook, no entiendo por qué te enojas — el chico sintió que su brazo se iba de lado después de que Jungkook lo aventara
— Maldito hijo de puta. Primero vienes aquí, fingiendo ser mi estupido amigo, te llevas a mi novia y expanden un rumor falso dime tú ¿por qué no estaría enojado?
— Yo no quería que todos se enteraran de que eres gay, lo juro. Y hablé de esto con Tzuyu, no debió haber hecho es…
— ¡Que no soy gay! — gritó alarmando al chico quien le pedía que bajara la voz
— Bien si tú lo dices no lo eres, pero no tiene nada de malo — Jungkook tomó impulso con su mano y en menos de un segundo ya estaba de pie con las ganas de golpear a Mingyu a tope, sin embargo sus pies se atoraron entre ellos al querer caminar y terminó cayendo lastimándose un labio y su nariz que comenzaron a sangrar pues no pudo anteponer sus manos al golpe.
Mingyu lo miraba con pena
— Kook, de verdad yo…
— ¿Desde cuando? — lo interrumpe
— Vamos Kook, yo…
— Dime desde cuando Mingyu
Él mencionado bajó la mirada no queriendo dañar más al que aún consideraba su amigo.
— En la fiesta de Selene — el rostro de Jungkook se pintó de rojo de la ira de nuevo, pues la fiesta de la que su ex mejor amigo hablaba había sucedido hacía seis meses. Lo que le daba a entender que en todos esos seis meses le estuvieron viendo la cara
— Éramos amigos — soltó después de un rato de silencio
— Jungkook por favor, yo de verdad te considero mi amigo, pero debes entenderme, te juro que cuando pasó yo estaba borracho, trate de pararlo, pero no pude y se volvió complicado. Tzuyu estuvo igual o peor que yo, pero ella comenzó a ver que tenías ciertas actitudes que un hombre normal no tendría
— Cierra la puta boca. Tú y Tzuyu púdranse.
Volvió a levantarse para marcharse, literalmente estaba quedando en ridiculo y lo último que quería era darles lastima
Tomó su mochila y entró buscando el baño para poder calmar la sangre que salía y que ya comenzaba a hartarle.
Mojó un torniquete de papel con un poco de agua y se lo puso en la nariz apretando con fuerza la parte superior de esta en busca de parar la hemorragia y tomó más papel para su labio roto.
El agua de la llave seguía corriendo con fuerza pues estaba a máximo nivel.
Jungkook quería llorar, pero sabía que eso daría más motivos a que pensaran que era gay y aquello se le hacía demasiado injusto. Era una persona y toda persona tiene sentimientos, suprimirlos como si no tuvieran importancia era tan dañino como tomar veneno, pero la gente no lo entendían y solo veían mal a las personas que no encajaran con los estándares más viejos y estupidos del mundo.
Su vista entonces se concentró en el agua y se perdió algunos minutos mirándola, sintiendo como poco a poco su mente se aclaraba, su enojo se iba y su respiración se calmaba.
Fue hasta que la campana de inicio de clases sonó que pudo salir de aquel transe, quitó el torniquete y ya no salía sangre, se alegró por aquello, pero tendría problemas por su labio y aunque podía decir que se había caído (porque era cierto) su padre no quedaría tan contento si no le contaba el contexto completo y él no era muy bueno mintiendo.
Sus clases avanzaron como cualquier otro día, con la diferencia de que se sentía incómodo, aunque sus compañeros no decían nada, sí que se le quedaban viendo cada vez que hablaba.
La primera clase fue así y en las siguientes decidió sentarse hasta el final en una esquina. Para sus horas libres pensó que sería buena idea pasarlas estudiando en la biblioteca pero solo podía sentirse miserable, veía las letras pero realmente no leía en lo absoluto, solo era su mente agobiándolo. Él sabía que debía aguantar, pero ahora se preguntaba si realmente podía hacerlo.
Con agobio terminó el día y se decidió a quedarse mas tiempo con la esperanza de ser el último en salir y que nadie más lo viera, sin embargo se sorprendió al ver a Mingyu y a Tzuyu ahí, riéndose y dándose algunos besos.
Jungkook sintió impotencia y dolor, por supuesto quería llorar pero tenía miedo de que alguien lo viera y siguieran con el rumor, así que importándole mucho el que se dieran cuenta que estaba ahí, se escondió en los baños levantando sus piernas y fue ahí donde por fin pudo soltar sus lágrimas.
Escuchaba como algunas personas entraban y hacía todo lo posible para que no lo notaran, las personas hablaban, parecían felices, otras preocupadas, algunas no decían nada, iban a lo que iban, pero solo algo pudo hacer que se concentrara, el sonido del agua corriendo, los chorros de agua saliendo cada que alguien se lavaba las manos, el sonido por alguna razón lo tranquilizó a tal grado que sus ojos lentamente se cerraban, era extraño porque no tenía sueño, pero por alguna razón ese sonido lo estaba durmiendo poco a poco, aún si él hacía todo lo posible por no cerrar los ojos parecía drogado.
No supo cuánto tiempo pasó antes de quedarse dormido, solo sintió que alguien lo movía con fuerza.
Por instinto brincó mirando al viejo conserje que lo veía con molestia
— Estas ya no son horas para que los estudiantes estén aquí, más vale que te largues o te reportaré — el menor agrandó sus ojos asintiendo pues lo último que quería eran más problemas.
Con rapidez corrió saliendo de la institución y tomando su celular en el proceso, casi ahogándose al ver que eran pasadas de las siete y que su padre lo mataría.
Tomó el primer taxi que vio porque si se iba en camión sería peor. Tenía algo de dinero así que podía pagarlo, aunque era parte de su mesada así que no podría darse un gusto en la semana, su vida iba de mal en peor, ahora tenía que soportar el regaño de su padre y no comprarse una fritura saliendo de clases. Terrible vida la que tenía.
El camino fue rápido, su corazón ahora latía con fuerza de miedo. Su padre no era alguien violento, en su vida jamás le había lastimado, sin embargo tampoco era bonito verlo molesto, y el clima siempre conspiraba con él para hacerlo todavía más terrorífico, como si pudiera controlarlo, pues comenzó a llover.
Muy fuerte.
Llegó a su casa.
Esta era realmente grande, no una mansión pero si lo suficientemente alta como para impresionar a cualquiera y más en un país como lo era Corea del Sur, la miró por completo y no se esperó para entrar con rapidez aunque ya estaba empapado.
Tenía los ojos cerrados y respiraba con fuerza, recargado en la puerta, aún con el sonido de la lluvia y grandes truenos que retumbaban en el lugar, cuando pudo abrió los ojos solo para encontrarse con la casa hecha un desastre.
Sin embargo lo que lo dejó helado era que había un rastro de sangre. Su respiración comenzó a fallar, sus latidos se incrementaron aún más que antes y pudo casi escuchar un pitido en sus oídos, el miedo se apoderó de él. ¿Que había pasado? Alguien se había metido a robar o peor, a hacerles algo.
En silencio caminó hasta la cocina que se veía igual, tomó un cuchillo por inercia y aunque temblaba de miedo subió esperando encontrar a su padre.
Su respiración se entrecortaba y no sentía sus piernas, su mente era un caos y estaba mareado. Podía escuchar sus latidos como tambores cerca de sus orejas que opacaban sin lugar a duda el sonido de la lluvia y los truenos, los relámpagos iluminaban las habitaciones haciendo que Jungkook sintiera aún más terror
Las escaleras le parecieron tan largas aunque cuando llegó tuvo que tomar valor antes de si quiera poder mirar a la primera habitación.
Volvió a tomar aire y con todo el valor del mundo entró al lugar encontrándose con su padre tirado alrededor de un charco de sangre
— ¡Papá! — gritó corriendo hacia él
— Jung… kook — pronunció apenas con pesar
— ¿qui... quién te hizo esto? — Él no contestó. Vió la herida, lo habían apuñalado, era profundo, si no lo atendían rápido moriría — papá, estas sangrando mucho, déjame llevarte al hospital
— ¡no! — trato de levantarse pero el dolor se lo impidió, de su abrigo sacó un tubo de ensayo con un líquido color azul celeste y se lo dió.
— es... — jadeó — escuchame bien Jungkook.
— ¿qué es esto? ¿No reconozco los ingredientes?
— escucha, no me queda mucho tiempo, lo que me hicieron no tiene remedio, estoy condenado y si sigo aquí te condenare también a ti.
— ¿d-de-de qué hablas papá? ¿qué te hicieron?
— tu sabes quiénes fueron, pero no lo recuerdas hijo así que tengo que pedir un favor, ¿puedes cariño? — él asintió temblando aún con lágrimas en los ojos — este líquido es nuevo por eso no conoces los ingredientes, las personas que me hicieron esto fueron las mismas que lastimaron a tu madre, ella no tenía información, pero yo si y debes deshacerte de mi.
— ¿qué? ¡no! papá, podemos arreglarlo, va... vamos al laboratorio, crearé algo para ti, verás que todo se arreglará, tu estarás bien, todo volverá a la normalidad.
— hijo — balbuceaba mientras él lloraba desesperado — cariño escucha — tomo su cabeza y la acercó para mirarlo — si no lo activas, me encontrarán, me torturaran y cuando ya no les sirva vendrán por ti, sin mi, no podrán encontrarte, estarás a salvo.
— no papá, por favor, no me dejes — sollozo aún viéndolo — si te vas me muero papá — su padre, al igual que él estaba destrozado, pero protegería a su hijo cueste lo que cueste, incluso si debía dar su vida para protegerlo, eso haría.
— ya no hay remedio para mí cariño — acarició su mejilla con el pulgar — debes lanzar el líquido en el aire y alejarte.
— ¿qué pasará contigo?
— Jungkook, si realmente me amas lo harás, te protegerá y me ayudarás a no sufrir — el menor temblaba hipeando del miedo, con aquel tubo en la mano y sin querer hacerle algo a su padre.
Jaebam sabía algo, su hijo estaba en shock, no iba a pensar con claridad y también se dio cuenta de que no iba a obligarlo a hacer eso, no. Debía protegerlo a cualquier costo por lo que cuando vio que estaba aún más distraído le quitó aquel líquido, virtiendolo por todo su cuerpo.
Jungkook agrandó sus ojos al instante, queriendo acercarse, pero fue lanzado por su padre sorprendiéndole que a pesar de todo aún mantenía la fuerza de siempre.
Su padre lo miró con una lagrima deslizándose por su rostro.
— Te am… — y no pudo terminar de decir nada porque al instante su cuerpo se desintegró por completo convirtiéndose en cenizas, dejando al castaño solo y con un corazón roto.
•~•
Pasaron tres horas en las que estuvo en completo shock, viendo a la nada, escuchando el sonido de un reloj de pared y salió de él al escuchar una alarma que lo hizo saltar mirando hacia todos lados y encogiéndose en el proceso.
El pensamiento de que quizá era acechado por las personas que mataron a su padre llegó, carcomiendo su mente
¿Qué era lo que querían? No lo sabía, probablemente las fórmulas de sus líquidos y si sus padres murieron protegiendo la información él lo haría también, después de todo, no tenía un propósito, era nadie.
La policía llegó después de unas horas, la calle se cerró y había mucha gente, Jungkook terminó arriba de una ambulancia y revisaban cada sus signos y si tenía heridas o no, estaba en shock, veía a la nada y estaba empapado también, temblaba pero no decía nada. Uno de los hombre se acercó a él, lo miraba con pena.
— Yo sé que lo que estás viviendo es difícil, me imagino como te sientes Jungkook, pero tienes que entender que para poder encontrar a los culpables debes hablar — Jungkook no decía nada, ya había dejado de llorar desde hace unos minutos, pero no quería pensar en nada, sabía que en cuanto dijera algo volvería a ser aquel mar de lágrimas y a tener ese ataque de pánico que lo había consumido y fue como lo encontraron — Jungkook… — suspiró, uno de los paramédicos acercándose a ellos.
— Será mejor que lo llevemos al hospital, que se tranquilice y que lo vea un especialista, no creo que sea bueno hablar con él en este estado. En especial porque no contesta a nadie.
Cuando llego al hospital le dieron algo para tomar, pero el castaño seguía sin decir algo, en su mente veía el cuerpo de su padre siendo pulverizado en cuestión de segundos, de un momento a otro desapareció de la tierra, su existencia, sus recuerdos, todo y ni siquiera pudo despedirse.
Estaba tan inmerso en sus recuerdos que no notó que una criatura había entrado solo hasta que sintió que se abalanzaban contra él. Se pudo quitar a tiempo.
— ¡Hijo de Barsha! — escucho un grito. Al mirar a la criatura notó que parecía ser un hombre… pero era diferente, su rostro se veía muy mal. El color era demasiado pálido y tenía partes que parecían necrosadas, casi podía jurar que estaba viendo gusanos en una de sus mejillas, uno de sus ojos blancos y su quijada se movía de una manera extraña, su olor era horrible, fétido. Jamás había experimentado algo así. Lo que sí notó fue que la criatura parecía quererlo morder.
Sus instintos salieron a la luz y corrió con fuerza, pero la criatura lo seguía y parecía que había más como eso, así que fue a las escaleras notando que habían criaturas que estaban subiendo. Iban por él.
¿Ellos habían matado a su papá? ¿Que eran esas cosas? Eran monstruos, casi podía jurar que parecían zombies. Los zombies no existen. Subió las escaleras lo más rápido que pudo, sentía la desesperación en cada parte de su ser.
Lo iban a encontrar y quien sabe qué harían con él, no debía dejar que que lo encontrarán, su padre murió por eso
Llegó hasta la terraza del hospital, no tenía escapatoria, las criaturas salieron, lo miraban y se acercaban más y más. Jungkook iba a entrar en una crisis del miedo tan profundo que estaba sintiendo, una de las criaturas corrió hacia él y Jungkook dio pasos hacia atrás hasta que sintió que tropezaba y caía. Iba a morir.
Al principio sintió miedo y un nudo se formó en su garganta, sentía su estómago resolverse, su corazón latía muy fuerte, le faltaba el aire y su cuerpo entero estaba tenso.
A lo lejos pudó oír un grito.
Y al final
Al final todo se volvió oscuro.