La Última Lágrima Blanca

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Summary

Tu historia comienza en un mundo donde humanos y descendientes élficos conviven, pero bajo la amenaza constante de las sombras y del antagonista principal, Fëader, un ser cruel que disfruta del sufrimiento ajeno. En este universo, los protagonistas son jóvenes que cargan con traumas, secretos y amores intensos, y que deben aprender a luchar no solo contra enemigos externos, sino contra sus propios miedos y heridas internas.

Status
Ongoing
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Un ladrón


Capítulo 1

Nací con una rara condición genética: mi cabello es totalmente blanco, pero mis cejas son marrones. En mi pueblo normalmente estamos bajo la neblina, así que también soy bastante blanca, aunque sigo bronceada.

Con el pasar de los años, ya no le he tomado tanta importancia. Antes sí, cuando el pueblo me miraba como loca. Dolía. Pero ya soy adulta, y hay cosas más impresionantes que una mujer con poliosis en todo el cuero cabelludo. Eso me lo enseñaron los libros.

Siempre estoy sumergida en el mundo de la fantasía literaria. Puedo terminar un libro en medio día. Me preparo una canasta con comida, me llevo mi bici y me voy al bosque que rodea la mitad del pueblo. Ahí fácilmente me quedo todo el día, siempre en el mismo lugar: un árbol que es mi favorito. Todo el bosque está vacío, sin hojas, menos mi árbol.

Hoy no sería distinto. Bueno, hoy fue especial. Me llevé buena comida que preparé en la mañana y tomé mi libro favorito. Con ese sí duro semanas; nunca quiero que se acabe.

Pasé horas en ese mismo lugar. De vez en cuando veía amigos o vecinos. Algunos me saludaban, otros me pedían un poco de comida. Ya estaba atardeciendo, así que me relajé tres segundos sobre el tronco con los ojos cerrados. Y no fue por nada.

Mientras descansaba, sentí cómo me sacaban el libro de la mano. Del sobresalto, tiré la canasta. Cuando abrí los ojos, sí, era verdad. No estaba loca. No tenía el libro. Intenté ver si se me había caído, pero nada. Entonces se me ocurrió mirar hacia arriba. Justo sobre mí había una rama bastante grande. De ella se balanceaba una pierna. Solo veía una, así que me imaginé que la otra la tenía doblada... o no la tenía.

Mientras miraba hacia arriba, unos ojos se posaron en mí. Ojos azules, realmente hermosos. Y en su mano, el libro. Por unos segundos mi cuerpo se paralizó. Nos miramos fijamente hasta que se volvió a mover. Salí corriendo del susto. Dejé tirada la canasta, tomé mi bicicleta y salí rápido de ahí.

Mi casa no quedaba tan lejos. En un momento ya estaba dejando la bicicleta. Cuando abrí la puerta, ya estaba un poco más calmada. Subí hacia mi cuarto. Tengo una gran ventana con vista al bosque, una de esas que se abren de par en par y tienen asiento. No la abrí. Ni loca, por si esa cosa —o bueno, esa persona— me había seguido. Tan solo me senté ahí un rato. El resto del día tampoco hice mucho. Dibujé en un cuaderno de acuarelas mi perspectiva de esa persona. Cené y dormí.

Es un nuevo día. Ya el miedo no existe. Estoy en mi cama junto a Lucy, mi gata. Duerme encima de mis piernas. Siempre se duerme cuando la acaricio. Mi mente no deja de mirar hacia el bosque. Ese miedo ya no existe. Se transformó en rabia. Me he sentado ahí casi todos los días de mi vida desde que tengo seis años. Y ahora viene ese idiota a robarme, ¡y justo mi libro favorito! Como lo vuelva a ver, le daré una cálida bienvenida de plomo y plata.

—¡Nicoll, ven a comer! —gritó mi madre desde la primera planta de la casa.

Mi mente regresó a la realidad. Fijarme tanto en algo no debe ser bueno. Ni siquiera sentía el hambre que tenía. Dejé a Lucy en la cama; aún tiene sueño.

Mi cuarto tiene un baño al lado del armario, justo enfrente del escritorio. Es fácil para cepillarme. Como en la parte de arriba de la casa solo hay un baño —el mío— es más sencillo. Bajo con un sabor más refrescante. Las escaleras dan justo al frente de la puerta. El comedor queda al lado derecho, así que me toca dar la vuelta.

Ahí está toda mi familia, la que he tenido y conocido. Mis padres, con tremendo desayuno: pan con acompañantes. Y ya no hay más... bueno, sí, jugo natural. Aunque soy más fan del café, preferí tomar uno.

—Buenos días, esto se ve bastante sabroso.

Nicoll ¿qué piensas tanto? – preguntó mi padre

- en como matar una sombra con piernas.

El sonido de la cuchara de metal caer sobre la mesa de madera resonó en gran silencio, puedo sentir la mirada de mi padre sobre mi.

- Nicoll que tienes veintidós años por favor deja esa obsesión hacia los libros te están haciendo mal te lo digo enserio me preocupas, como puedes creer que se puede matar una sombra, aún más ¿cómo va a tener piernas? es imposible, inculta, al menos presta atención a los libros- tomo la cuchara empezando a reír

El resto del desayuno seguimos contando historias, le respondí con un gesto burlesco, con la mano en la comida salí corriendo hacia mi habitación para encerrarme, me conozco y conozco a mis padres, no quiero empezar una discusión sobre cómo puede funcionar cuerpos físicos y cuerpos con cualquier tipo de elemento químico, no quiero estar ahí 8 horas para no llegar a un final.

Apenas llegue a mi cuarto tome un lienzo, pinturas y pinceles para dibujar esa imagen de la sombra, no me gusta comenzar un libro sin terminar el que tengo así que sin libro me tocó dibujar, hace tiempo no lo hacia, pero me ayuda tranquilizar mi rabia aunque lo esté retratando, tampoco es que pueda ir y salir con mis amigos y contarles pero no creo que me den buena opinion, no solo tengo dos y una ni está en el pueblo se fue a unas vacaciones, de tanto dibujar mi mente se cansó, me marché a bañarme para quitarme la pintura para acostarme un rato a dormir, es temprano pero mi cuerpo esta muy cansado.

Cuando desperté ya eran las cinco de la tarde y mi teléfono sonó como loco, todavía entre dormida rechace la llamada de una, mi sueño es más importante… al menos para mi y no para el que quiere hablar conmigo, volvió a sonar pero esta vez un ruido molesto, pero esta vez era en mi ventana, del miedo se me fue el sueño de una, no hay nadie, es un segundo piso, me asomé y que no hay nadie, solo tengo la imagen del bosque, el bosque que me llama con su viento.

puedo ver como el bosque se oscurecía, mi cuerpo se siente paralizado, estoy adelante de ese bosque tan calvo y tan oscuro a la vez, respire con los ojos cerrados para ganar valor y ya asi si me adentre sin saber que iba a pasar, ya no me importa nada, ni estar en sandalias, toda despeinada y con una ropa que más de chica parecía de vagabunda a mí no me importa, no voy a permitir que alguien me quite mi objetos favorito y quedarme sentada sin hacer nada.

camine por varios minutos, sin éxito, me caí una par de veces, me asuste en otras, encontre varios animales y en algunos casos me quede jugando, pero que te diga que viera algo así sea sombra eso si que nada, a veces oía ramas tronar u hojas pisadas.

- ¿pérdida? - por arriba de los árboles escuché una voz un poco grave pero agradable.

- ¿quién dijo eso? - asustada empecé a revisar mi alrededor.

- aquí niña- de la voz apareció un chico, no les voy a mentir, es bonito un chico con esos ojos azules parecían el océano, o una bella Hortensia.

- se puede saber ¿quién eres? - un poco asustada caminé hacia atrás una idea no muy buena, a los pocos centímetros de haber marchado me tropecé con otra rama, caí y me lastime la pierna

- primero, es de mala educación salir así, segundo soy Beko un saludo- con una bella sonrisa me ofreció su mano de ayuda, tengo sospechas que fue él el ladrón, no confío nada menos en su mano.

- bueno “Beko”, me haces el estúpido favor de devolver el libro que te robaste- dije sacudiendo la ropa sin perder los modales

- ahí tienes niña- de su espalda sacó el libro, está en perfecto estado casi mejor de lo que estaba- mañana te espero aquí a la misma hora- me dio una sonrisa tan tierna que me hace desconfiar pero es bastante educado, quien soy yo para negarme.

no dije nada ni un adiós me voltee hacia la salida empecé a caminar pero a los pocos metros,sentí como en mi hombro algo se posaba con un gran miedo gire hacia mi derecha viendo la mano de Beko, se inclinó un poco paa queda su rostro al lado de mi oreja aun con la sonrisa puesta.

- no te intentes escapar querida copito de nieve

sonrió besando levemente mi cuello, me deje llevar por el momento entregando aun mas mi cuello hasta que se fue Eso sí lo de llamarme copito de nieve ¿osea quien se cree? burlándose de mi apariencia tendré mi pelo blanco, pero eso no implica nada, mi piel blanca es solo por la 0 luz solar que cae en el pueblo, problema suyo no es, espera, aguanto el beso pero el apodo no, ni lo conozco, mañana vengo aún más, pero con cuchillo, se marchó en 6 segundos, ya no estaba por ninguna parte, es bonito pero un sinvergüenza.

Llegue a mi casa toda sucia, mis padres estan trabajando asi que no hay nadie, pase por mi cuarto dejando el libro en la mesa, me quede un momento mirándolo pero sin pensar en nada, ya cuando volví a la realidad tome una ropa y me metí al baño, me mire en el espejo, parezco loca, con todo el cuerpo sucio y un chupon en el cuello… ¡¿qué coño pasa con mi vida?!, o sea normal no es, que todo pasara en menos de dos días

Ya estoy bañada, con el chupón maquillado y mi gato a lado, ya estoy tranquila, así que tomé decidí tomé el libro para empezara revisarlo, esta en perfecto estado, ni una hoja doblaba ni sucia ni rota eso si es algo esta raro, mire por todos lados y ya en la la última página, una carta, que miedo, no se que puede tener, pero si me da mucha curiosidad, con cuidado la abrí y bueno no tenía una carta como tal, es un dibujo realista mío, siento como me pongo roja hasta el pelo, el dibujo está tan hermoso, tan detallado, que lindo detalle de su parte, no, espera, no, es un ladrón no puede venir de la nada así a robarme mi libro y besarme aunque la verdad siendo un poco sincera su beso me había gustado, se sentía lo suave de sus labios, pero al mismo tiempo lo caliente de su cuerpo.

Son las dos de la madrugada, no tengo sueño, estoy en el banco de mi ventana para relajarme así sea un poco, ya voy por la mitad de la historia, una muy bonita y emocionante, amo las historias de Elfos y mágicas sin duda es lo mejor que hay en la vida.

- ¿te gusta? - otra vez la voz del chico, no lo veo en ningun lado y eso que busqué por un buen rato, dos segundos- cuidado te cansas de buscar, aquí estoy- ahora está boca abajo en la ventana, no se de donde se agarra ni como bajo o menos aún como llego

- ¿qué coño te pasa? -

- te apuesto algo, mañana nos vemos en el bosque te voy a mostrar algo, si te gusta me dejas visitarte todas las veces que desee, si no te gusta te dejo tranquila no vuelvo a molestarte más- se oye calmado, bastante, seguro y eso que lo único que ganaría por mi parte es alejarme de él

- ¿Qué te parece? - , agarró mis manos elevándose para quedar arriba de todo sin poder moverlas tirando mi cuerpo hacia la puerta

- acepto, si pierdes no me vuelvas a buscar

- es un trato entonces- acercándose a mis labios me dio un leve beso para después irse saltando por la ventana

No creo que ese chico sepa lo que es el espacio personal, mirándome de nuevo en el espejo la marca del cuello, se quedará ahí por un buen rato, la marca me recuerda ese momento que deja mi cara roja como tomate, me miro a los labios, recordando sus ojos azules y esos suaves labios para después ver como mi gato me miraba un poco mal.

- Lucy tu no has visto nada