Todo empezó contigo

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Summary

Beatriz Edwards nunca imaginó que su vida cambiaría de forma tan abrupta. Tras la misteriosa muerte de sus padres, se ve obligada a dejar atrás todo lo que conoce y mudarse a Londres, una ciudad que parece prometer nuevos comienzos... pero que esconde secretos más profundos de lo que aparenta. En medio del duelo y la confusión, Beatriz conoce a Lucía, una chica alegre, curiosa y con un corazón inmenso. Con el tiempo, Lucía se convierte en su mejor amiga, su confidente y su refugio. Juntas descubren los rincones ocultos de la ciudad, los pequeños placeres cotidianos y la magia de una amistad que llega cuando más la necesitaba. Pero el destino tenía otros planes para Beatriz... Desde el primer día, Pablo -el hermano mayor de Lucía- ha sido una presencia constante en su vida. Reservado, atento y con una intensidad que desarma, Pablo observa a Beatriz con una mezcla de fascinación y cautela. Lo que empieza como una cercanía silenciosa, casi accidental, pronto se transforma en una conexión imposible de ignorar. Entre miradas que dicen demasiado y palabras que no se atreven a pronunciar, ambos descubren un amor tan profundo como prohibido. Sin embargo, el pasado que Beatriz intentó dejar enterrado no tarda en alcanzarla. Viejos secretos empiezan a salir a la luz, revelando que la muerte de sus padres no fue un accidente... y que alguien, oculto en las sombras, ha seguido cada uno

Status
Complete
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo


La noche cerrada de Londres estaba viva solo por el golpe persistente de la lluvia contra los cristales, un ritmo implacable que parecía marcar cada pensamiento, cada miedo. En la penumbra de la sala, dos figuras se enfrentaban, separadas apenas por un metro... y un abismo de secretos.


—No me mires así, Pablo. No puedes mirarme así —susurró Beatriz, su voz temblando—. Lo que tenemos... no es justo.


Él dio un paso, acortando la distancia sin perder la calma.

—¿Justo para quién, Bea? ¿Para el pasado que insistes en arrastrar? Desde que volviste, nada ha sido justo ni fácil. Y aun así... no he podido dejar de pensar en ti ni un solo segundo.


Beatriz abrazó sus propios hombros, como intentando protegerse del mundo y de sus emociones.

—Es que no entiendes... hay cosas oscuras que no te he contado. La muerte de mis padres... no fue un accidente. Fue... algo más. Y siento que me está alcanzando. Que me está respirando en la nuca.


Pablo deslizó suavemente sus manos sobre las de ella, fijos sus ojos en los de ella con intensidad que rozaba lo desgarrador.

—Mírame. ¿No confías en mí? Deja de huir, Bea. Dime qué es lo que te aterroriza. Si es real, lo enfrentamos juntos. Si es tu miedo... lo disipo yo. Pero no me pidas que te deje ir, porque sería como pedirme que deje de respirar.


Unas lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.

—¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? Porque este amor... no es un refugio, Pablo. Es un campo de batalla. Y si te quedas, vas a salir herido.


Él dibujó una sonrisa triste, cargada de decisión.

—¿Y tú crees que ya no lo estoy? La verdadera pregunta es otra, Beatriz... ¿hasta dónde llegarías tú por amor, cuando tu pasado amenaza con destruir tu presente?


El viento aullaba, la lluvia golpeaba con fuerza y un sonido extraño desde la planta baja los hizo tensarse. Una sombra se deslizó sigilosamente por el pasillo, casi imperceptible.


—(voz grave, distorsionada, un susurro helado cerca de la puerta) Ya es hora, Beatriz. Tu destino te está esperando... y la próxima vez, nadie estará aquí para protegerte.


Silencio absoluto. Se miraron, la promesa y el peligro brillando en sus ojos. Pablo la acercó, firme y protector, como si su vida dependiera de mantenerla a salvo. La única luz de la habitación se apagó de golpe, sumiendo todo en la oscuridad y dejando solo el sonido de la lluvia y sus respiraciones entrelazadas.