Prólogo
Topillo era un perro muy especial.
No era un Golden retriver, pero si era muy travieso y adoraba jugar, no era un poderoso Rottweiler pero su corazón era igual de noble, tampoco era un elegante galgo, pero era mucho más valiente e intrépido que uno. Es más, no tenía porte ni elegancia, era más bien de talla mediana, flaco, de orejas caídas que podía mover a voluntad, pelaje negro con patas y hocico cafés, además de una larga cola peluda que se enroscaba por encima de su cuerpo, como la de un pommeranian, pero la cosa es, que tampoco era un pommeranian. No tenía pedigree… y, sin embargo, era el perro más especial de todos, porque Topillo, fue el perro que se convirtió en el rey del universo.