Chapter 1
CAPÍTULO I — Los pasos
Ya está aquí. Son las dos de la mañana y, por fin, ha venido. En este paraje donde estamos, tan lejos de cualquier resquicio de humanidad, los pasos se oyen a kilómetros. Y yo estoy escuchando los suyos, cómo se acercan cadenciosamente hacia la casa. Ese andar imperfecto, cojo, pero todavía atractivo. Sensual. Siempre igual.
Si yo era la dos, él tenía que ser el uno. Siempre decidiendo.
“Vámonos a este paraje”, me dijo. “Así estás más calmada”.
¿Calmada yo? ¿Cómo voy a calmarme si llevo aquí desde las nueve de la mañana? Él se va solo, sin nadie. Los perros se oyen, los gatos se oyen, pero no, de personas no se oye nada.
Nada.








