La Primera Regla Rota
Chicos, miren esto. Será narrado desde perspectivas de otros personajes mediante secciones del capítulo. A veces hablarán en pasado o en presente, pero es otro tema. Tal vez suba distintas secciones antes que el capítulo entero. Es como una jerarquía. Volumen>Capítulo>Sección
En fin, espero les guste, si quieren una explicación más lógica de la teoría del todo la dejaría al final, opcional de leer, pero si la pongo recién empezar pues, a muchos les agobiará jeje.
Si nosotros fuésemos Dioses
Capítulo 1: La Primera Regla Rota
Sección I. Riku Akizuki
La pizarra del aula 3-B no era más que una excusa. El verdadero trabajo ocurría en mi departamento.
El orden era absoluto: libros alineados por fecha, cables enrollados con precisión quirúrgica, tazas colocadas a exactamente tres centímetros del borde de la mesa. A veces pensaba que, si algo se movía un solo grado fuera de lugar, el universo se partiría conmigo.
El problema que me obsesionaba parecía simple: ¿Por qué la realidad toma siempre el camino más corto?
Observaba la caída de una manzana, la órbita de un cometa, la desviación mínima de la luz al atravesar el vidrio. En todo había un margen de error —una impureza invisible— que corrompía la perfección. Ese “fallo” me perseguía como un zumbido entre las sienes.
Tres días sin dormir. Café, fórmulas y el sonido áspero del rotulador sobre la pizarra. El aire olía a tinta y ansiedad.
Riku (murmurando, la voz quebrada por la vigilia): No… no es la constante alfa. Tampoco la masa efectiva… Es algo más.
Me detuve. El mundo pareció contener el aliento. Entonces lo entendí: el error no era físico. Era humano. Era la voluntad.
Dejé caer el rotulador, abrí mi cuaderno negro y escribí con la rapidez febril de quien teme olvidar una revelación.
Riku (susurrando mientras escribe): La realidad no se desvía por fallas mecánicas, sino por la creencia del observador. El universo sigue el camino óptimo… hasta que alguien duda.
Sentí una punzada de euforia. La duda era el ruido en la ecuación perfecta. La realidad no era un sistema cerrado; era maleable, obediente a la certeza o la vacilación del que la mira.
Riku (riendo suavemente, incrédulo): Eso es… La realidad se puede reescribir.
Durante una semana repasé cada símbolo, cada margen. Era mi Teoría del Todo: una fusión de lógica y fe. Cuando la terminé, la envié a la revista científica más prestigiosa que conocía.
Pasaron dos días. El teléfono, que no sonaba desde hacía meses, vibró.
… Número desconocido…
Voz : Profesor Akizuki. Su manuscrito ha sido interceptado. Contiene información clasificada de nivel Axiomático. Su investigación es correcta: la realidad puede alterarse.
El frío me subió por la espalda. Había descubierto algo que no debía ser descubierto.
Riku: ¿Y quién decide qué verdades deben ocultarse?
Voz: Una organización dedicada a la Estabilidad. Si publica ese artículo, se convertirá en una amenaza existencial.
Miré la pizarra. Las ecuaciones parecían observarme, expectantes.
Borré todo eso, creyendo que me matarían por descubrirlo.
Riku (murmurando): Arreglar la realidad… o controlarla.
Voz: Ambos. Venga a la D.E.F.A. y le daremos un lienzo sin límites.
Guardé silencio. El reflejo del reloj marcaba las 3:00, el número más simétrico del caos. La eficiencia era mi credo. El desorden, un pecado.
Voz: Por cierto, le quitamos la memoria a los físicos y matemáticos que vieron la teoría. Solo sobre la teoría, sin embargo, nuestro Resonante Amnésico no cuenta con la capacidad de eliminar nombres, por lo tanto, tendrá que tener un alias y usarlo muy frecuentemente.
Riku (respirando hondo, resignado): De acuerdo. Si debo convertirme en una sombra para optimizar el caos… que así sea.
Miro un libro en mi estantería, es uno que escribió mi padre, Kageyama, de joven. “Si nosotros fuésemos Dioses”. No tuvo mucho éxito. Habla sobre cómo la humanidad es vulnerable a caer en lo sencillo y que lo que nos hace humanos, es no poder hacer mucho con este universo. No sabía de lo que hablaba.
Riku: Llameme Kageyama.
Voz: Entendido, Profesor. A partir de ahora, su nombre en los registros será Kageyama.
Colgué. La pizarra, vacía, reflejaba una perfección nueva: la del silencio antes de la catástrofe. Y supe que había cruzado una línea. El error había sido corregido. Y yo también.
Sección II. Haruto Kazuki
Mi vida era un manual de rutina agradable. Universidad terminada, un posible empleo sin brillo, una casa donde el ruido de mi madre y mis abuelos servía de metrónomo. Nada era emocionante, pero era estable. Y la estabilidad era una forma elegante de rendirse.
Todo cambió un martes.
El bar estaba saturado de luces y olor a cerveza barata. El tipo de lugar donde la gente bebe para olvidar que existe. Yo estaba allí por obligación. Entonces la vi.
Kasumi —pelo oscuro cayéndole sobre un hombro, sonrisa que no pedía permiso para existir— me miró con descaro.
Kasumi (riendo): Tienes la cara de alguien que preferiría estar resolviendo un sudoku.
Su voz era un anzuelo en medio del ruido. Hablamos de todo y de nada. Ella no entendía mis silencios, pero los respetaba. Por primera vez en años, sentí que estar vivo tenía sentido.
La noche terminó en un motel barato. El amanecer se filtró entre las cortinas sucias, tiñendo todo de un color enfermo. Mil yenes menos, y algo parecido a la felicidad incrustado en el pecho.
Kasumi (poniéndose la camisa, tranquila): Eso fue… innegable. Pero tienes que irte. Yo también tengo cosas que hacer.
Haruto (sonriendo débilmente): Te llamo después. O te escribo.
Kasumi: Claro. Llámame.
No respondió nunca. La esperanza se volvió ansiedad, y la ansiedad, rutina. Hasta que la vi de nuevo… en una nota perdida en un portal de noticias. Suicidio.
El mundo perdió los bordes. El sonido, el color, el tiempo. Ella había elegido la nada, y yo seguía insistiendo en la permanencia. El amor se volvió una ecuación sin solución.
Yumi, mi hermana de catorce años, era ahora mi única constante. Pero incluso las constantes podrían romperse. La muerte de Kasumi me enseñó que todo podía desvanecerse. Y empecé a temer que Yumi también lo hiciera.
Una llamada me arrancó de esa espiral. Una entrevista de trabajo que había olvidado. Edificio Kōsei. Treinta pisos de promesas vacías.
No quise dejar sola a Yumi, así que la llevé conmigo.
INT. ASCENSOR – TARDE
Yumi (cruzando los brazos, impaciente): ¡Ya estoy aburrida! ¿Cuántos pisos tiene este edificio?
Haruto (mirando el panel, distraído): Treinta. No sé por qué la gente necesita construir cosas tan altas. ¿Para probar qué?
Yumi (riendo): Para probar que son ricos… y que tú eres pobre.
Su risa fue el único sonido real del momento. Y luego, el silencio. Un silencio tan denso que parecía tragarse el aire.
El ascensor se detuvo. Vibró. El cable cedió.
Los gritos se mezclaron con el vértigo. Yo no grité. Solo pensé: No hay tiempo. Quiero más tiempo. Esto no puede terminar tan rápido.
Y el tiempo… obedeció.
Un dolor agudo me cruzó la cara. La luz se curvó como si el mundo respirara. El ascensor se detuvo a mitad del aire, suspendido, negando la gravedad.
El resto lloraba. Yo miraba mis manos, vacías, temblorosas. Había obligado al universo a detenerse por miedo. Por amor.
Días después, vino un hombre de traje gris. Kō. Su voz sonaba como si nunca hubiese sentido.
Kō: Señor Kazuki. Sabemos lo que ocurrió en el ascensor. No fue un milagro. Fue una alteración del flujo temporal.
No ofreció consuelo. Ofreció conocimiento. Y yo, que había visto el tiempo detenerse, ya no podía creer en la casualidad.
Kō: Hay quienes pueden manipular la estructura del Ser. Usted es uno de ellos.
Yo (mirándolo, exhausto): ¿Y si no quiero serlo?
Kō (sin titubear): Entonces el tiempo volverá a moverse… y todo caerá.
Sus palabras no eran una amenaza. Eran un recordatorio. El universo ya había cedido una vez ante mí. Y eso era suficiente para condenarme.
No ofreció consuelo. Solo una invitación peligrosa. La prueba de que el Ser era real.
Sección III. Miyuki Hoshi
La gente como Kageyama odia mi vida. La ven como un error estadístico. Yo solo la llamo eficiencia caótica: una cadena de improbabilidades que siempre termina funcionando. Si bebo demasiado, debería morir en una zanja. Pero siempre llego a casa. Es mi único talento.
Y claro, está Kenji Saitō, mi roommate y mi grillo en la oreja.
Kenji Saitō (Gritando desde el baño, la voz amortiguada): ¡Miyuki, tu nevera tiene moho! ¡Tu comida amenaza la civilización! Miyuki Hoshi (Tumbada en el sofá, con una lata de cerveza a medio terminar): Kenji, el moho es naturaleza conquistando territorio. Déjalo ser.
Mi vida con él era un equilibrio imposible entre su obsesión por el orden y mi devoción por el caos. Él decía trabajar en una compañía de seguros. Yo sobrevivía gracias a ganar rifas, encontrar dinero en abrigos viejos y dejar que la suerte pagara el alquiler.
La noche que cambió todo empezó como cualquier otra: demasiado shōchū (alcohol fuerte), una dirección olvidada y la promesa vaga de “ya veré cómo llego”. Me apoyé contra un muro frío para detener el mareo. Solo que el muro no era normal. No tenía textura, ni peso. Era como tocar un hueco en la realidad.
El aire se curvó. Un zumbido me atravesó los huesos y me borró los pensamientos. Dentro del muro algo vibró, una frecuencia que sentí más que oí. En un parpadeo, una certeza absurda me cruzó: si esto es un sueño, puedo atravesarlo. Y el muro desapareció.
Me arrastré por el hueco recién abierto y caí de bruces sobre un piso brillante. El olor a metal caliente me golpeó. Después, nada.
Desperté con la peor resaca de mi vida y el eco de botas acercándose.
Guardia 1 (Con voz agitada): ¡Identifíquese! ¿Cómo cruzó el sellado? ¡Eso es imposible sin una Resonancia avanzada! Guardia 2 (Ajustando su arma): ¡Diga su nombre y su Campo Semántico! ¡Nadie atraviesa un Ocultamiento sin alterar la Densidad Conceptual! Miyuki Hoshi (Confundida, aún tumbada): ¿Campo qué...? ¿Esto es un sueño raro o una fiesta temática? Guardia 1 (Con tono autoritario): ¡No finja ignorancia! ¡Acaba de romper una capa de certeza absoluta! ¿Qué concepto impuso? Miyuki Hoshi (Riéndose, frotándose la sien): Mi concepto era… no vomitar. ¿Eso cuenta?
Los dos guardias se miraron, desconcertados.
Guardia 2 (A media voz): Si no sabe lo que hizo… Es un caso espontáneo. Un Despertar. Guardia 1 (Levantando el comunicador): Necesitamos contención, nivel dos. Posible Resonante de Fortuna. Miyuki Hoshi (Incorporándose con torpeza, viendo los cañones apuntándole): ¿“Fortuna”? Eso sí me suena bien.
Guardia 1 (Amenazante): ¡Silencio! Active su Convicción de forma controlada. Sí altera el entorno, será neutralizada. Miyuki Hoshi (Entrecerrando los ojos, sarcástica): ¿Convicción? ¿Cómo tener fe? Ah… vale. Creo en… que esto es un sueño y me voy a despertar en mi sofá.
Guardia 2 (Alarmado): ¡Eso no—!
Pero ya era tarde. Decidí que todo era un sueño. Si el universo jugaba conmigo, yo también podía lanzar los dados.
Saqué una moneda de 100 yenes. Miyuki Hoshi (De pie, con una sonrisa torcida): ¡Muy bien, Fortuna! Si esto es un sueño, haz lo tuyo. ¡Apuesta Binaria, actívate!
Lancé la moneda al aire. Miyuki Hoshi (Riéndome, desafiante): Si sale cara, vuelvo a casa. Si sale cruz… bueno, que me lleven ustedes.
La tapa giró, cayó. No llegué a ver el resultado.
Sentí un tirón en el estómago. El siguiente segundo estaba en mi sofá, con una cerveza fría en la mano.
Miyuki Hoshi (Murmurando, medio dormida): Uf… la borrachera más rara de mi vida. Y vaya sueño.
Miré la moneda que vino conmigo, brillante y perfectamente limpia. El destino siempre me salvaba de la certeza. Y por primera vez entendí que no era casualidad. Era una ley. Mi ley.
Sección IV. Kenji Saitō
Mi vida no debería ser así. No debería compartir un apartamento de dos habitaciones con una anomalía estadística que me debe dos meses de renta y cuya nevera es un ecosistema en expansión.
Yo estudié Música de Cámara durante tres años. Me mudé aquí con un plan de vida riguroso, medido al milímetro. Y entonces apareció ella.
Miyuki Hoshi.
Miyuki Hoshi (Desde el salón, cantando con voz criminal): 🎶 Kenji, el moho es naturaleza, no seas tan... pulcro🎶 Kenji Saitō (Gritando desde mi habitación, la voz aguda por la frustración): ¡El moho es una violación sanitaria! ¡Y deja de meter monedas en el congelador!Miyuki Hoshi: Es que las monedas frías son más fáciles de lanzar para mi poder. 😥
Mi tensión con Miyuki no era solo doméstica. Había algo más. Una vibración en el aire que mi mente evitaba analizar. Cuando me miraba con esa sonrisa caótica, el corazón quería golpear la pared más cercana. Era atracción disfrazada de estrés: un cortocircuito entre mi necesidad de control y su devoción por el desorden.
Más de una vez terminamos bebiendo juntos, y… bueno, un hombre y una mujer borrachos a solas no siempre hacen elecciones óptimas. Somos amigos, sí. Pero también somos eso que sucede cuando dos probabilidades incompatibles se cruzan y el universo decide reírse.
Se dice sexo, Kenji.Miyuki! ¡No invadas mi monólogo! Bueno, te dejo. 💔
No lo admitiría en voz alta, pero la quiero. Como se quiere a un hermano insoportable que podría causar un apocalipsis por accidente.
Trabajo en seguros. Bueno, eso dice mi contrato. En realidad, mi verdadero empleo es mantener mi mente cuerda.
Todo se fue al demonio la noche que Miyuki “ganó el autobús” con una tapa de botella. Llegó a casa a las tres de la mañana, tambaleándose, riendo, con un leve resplandor azul en el hombro. Pensé que era mi cansancio.
Al día siguiente, dos hombres de traje tocaron la puerta.
Kenji Saitō (Abriendo con eficiencia ensayada): Buenos días. ¿Vienen a cobrar la renta de Miyuki? Porque tengo un cheque certificado. Agente 1 (Ignorándome, mirando hacia el sofá): Esto no es por renta. Es por una alteración de la Densidad Conceptual, tipo Fortuna, en la Instalación Gamma.
Miyuki ni se movió. Roncaba.
Me llevaron a mí también. No por ser un Resonante, sino por “contaminación conceptual” Qué término tan elegante para decir “mala suerte ajena”
Me interrogaron sobre Miyuki, sobre sus rarezas, sobre el caos. Me mostraron cosas que ningún manual de seguros podría cubrir: la D.E.F.A., sus divisiones, sus Resonantes, su idea de que el pensamiento puede alterar la realidad.
Mi despertar no fue una epifanía. Fue un ataque de pánico. Estaba rodeado de pantallas, gráficas caóticas, valores fluctuando sin control. Todo vibraba con errores decimales. Mi mente, desesperada, gritó por simetría.
Kenji Saitō (Mi Convicción, nacida del miedo): ¡La temperatura! ¡Debe permanecer constante! ¡Tolerancia cero!
Y el mundo obedeció.
Sip. Soy de esas personas obsesivas y que se paniquean.
El aire dejó de moverse. El sonido se amortiguó. Un tono azul pálido cubrió la habitación mientras la temperatura se fijaba en 22.5 °C exactos, mi número de confort. Ni un grado más. Ni un grado menos.
El silencio que siguió fue casi musical.
Agente 2 (Ajustando sus lentes, impresionado): Es un Estabilizador espontáneo. Reclútenlo también. Agente 1 (Tomando nota): La variable caótica Miyuki Hoshi necesitará… un contrapeso.
Y así me convertí en una niñera más de la realidad. Un hombre que solo quería tocar el violonchelo… ahora afinando el universo para que no se desintegre.
Sección V. Kenji Saitō (Reunión en la D.E.F.A.)
Mi primera visita a la sede de la D.E.F.A. en Tokio fue el colmo de la ineficiencia arquitectónica. El edificio parecía una pila de cubos sin un patrón lógico. De inmediato, sentí la necesidad de imponer.
Kenji Saitō (A un Agente. Yo ajustándome las gafas): Disculpe, este pasillo no sigue un flujo de tráfico óptimo. Deberían implementar un sistema unidireccional para reducir la probabilidad de colisión.
El agente me ignoró, lo que solo aumentó mi curiosidad.
Pero habían algunas personas jugando con esos cubos. Una chica hacía uno más ancho y largo. Mientras que otro chico… no alcanzo a ver que hace exactamente… pero creo que cambia la textura del cubo. En una parece liso como azulejo y en otro se ve áspero como roca. Que interesante…
La Sala de Orientación T-9 era de un blanco clínico, con una única mesa de acero inoxidable. Mi única tranquilidad era que Miyuki Hoshi no estaba cerca, probablemente retrasada por alguna “casualidad” en el metro.
Luego, entraron los otros dos.
Primero, el Profesor Riku Akizuki, alias Kageyama. Vestía un traje caro, pero su aura de superioridad intelectual era un campo de fuerza palpable. Él miró la silla, midió la distancia a la pared, y se sentó en el único punto que su cálculo determinaba como “óptimo”. Justo a mi lado. Dudo que realmente haya elegido el lugar por lo cómodo y querrá fanfarronear su traje.
Riku Akizuki (Sin mirarme, revisando una tablet): Usted debe ser el Estabilizador, Kenji Saitō. Su poder es la inmutabilidad local. Útil, pero predecible. Yo soy el Lógico.
Kenji Saitō (Tratando de mantener la compostura):Eh, si. Pero, ¿cómo sabe mi nombre y eso de mí?
Riku Akizuki: Llegué aquí unos días antes y me platicaron sobre este mundillo. (Cambia de cara a una relajada): Se te nota en la cara que eres de esos que se enojan cuando el termostato cambia. Además. Aquí viene todo.
Kageyama me mostró su tablet en donde venían muchos de los resonantes. Bueno, ahora se que la chica que ví cambiar la anchura y altura del pilar tiene “TDAH” ¿Que nadie aquí es normal?
El último en entrar fue Haruto Kazuki. No parecía un Pilar; parecía una víctima de un accidente. Estaba nervioso, miraba el techo como si temiera que colapsara. El miedo era su única constante.
Haruto Kazuki (Mirando a Kageyama, con el tono de quien no ha dormido en días): Usted… ¿¡Es mi profe!?
Riku Akizuki (Poniendo la tablet con un golpe): ¡Haruto!
Haruto Kazuki: ¡Profe!
Riku Akizuki (Con un toque de emoción): Piensa rápido. ¡Encuentra para x en 3e^(2x) =6y!(Nota del autor: El ! no es factorial 😒)Haruto Kazuki: Naah. ¿Una de secundaria?
… de pronto hubo un silencio incómodo…
Haruto Kazuki (Con duda): … x = ln(2)/2 + ln(y)/2Riku Akizuki: Regalada.
Kenji Saitō: Entonces. ¿Son alumno y profesor?
Riku Akizuki: No, es mi hijo.…Kageyama soltó una risa en parte fingida y en parte real.
Haruto Kazuki: Solo era mi profe de prepa.
El Agente Kō entró entonces, cerrando la puerta con un sonido de sellado hermético.
Agente Kō: Hemos reunido a los tres Pilares esenciales. Akizuki, su Lógica. Kazuki, su Ancla. Y Saitō, su Estabilizador.
Agente Kō: El Eco en el parque de diversiones es inminente. El Resonante Tōma Hiroki está colapsando el tiempo en un bucle de 15 minutos. Pero antes de ir, debemos discutir el coste.
Miro a Kageyama y su aura despreocupada pasó a una más seria. O le es difícil tratar con gente, o es muy sociable.
Haruto Kazuki (Sentándose derecho, la ansiedad es obvia): Ahh… ¡Mi hermana! ¿Qué le hicieron a Yumi?
Agente Kō: Ella, y los demás testigos en el ascensor, fueron tratados. Nuestro Resonante Amnésico eliminó todo recuerdo de la Resonancia, sustituyéndolo por un “fallo eléctrico”. Su hermana está bien, pero su memoria del incidente ahora es inexistente. Es la única forma de garantizar la estabilidad.
Riku Akizuki (Rompiendo el silencio, con tono de hecho consumado): Un borrado de memoria es la solución más eficiente para la contención de testigos. Emocionalmente difícil, pero lógicamente necesario.
Haruto se levantó, mirando al Lógico con una mezcla de horror y rabia.
Sección VI. Haruto Kazuki (La Confrontación)
Haruto Kazuki (Mirando al Agente Kō, mi voz se quiebra): ¿Le borraron la memoria? ¿Le quitaron ese miedo y lo reemplazaron por una mentira?
El Agente Kō no se inmutó. La D.E.F.A. no sentía. Solo veía lo mas eficiente.
Agente Kō: Es la única forma de que su Resonancia no se vea comprometida por el trauma. Si ella dudara de la realidad, usted dudaría. Y usted es demasiado importante como Ancla.
Riku Akizuki (Con un tono exasperante de superioridad): La memoria es solo un registro neuronal. Si se reemplaza el registro por una variable de “Fallo Eléctrico” más estable, se logra la paz mental en los testigos sin costo adicional. Es un cálculo racional.
Haruto Kazuki (Sintiendo un calor furioso, mi voz apenas un susurro): Usted es un monstruo. Usted ve la vida de mi hermana como un... un registro que puede editar. ¿Qué le da el derecho de elegir lo que es verdad para ella?
Agente Kō (Cruzando los brazos, desafiante): El derecho me lo da la eficiencia. Su hermana, es una variable inestable. Su memoria era un riesgo para la realidad Axiomática que usted debe proteger. ¿Prefiere que el mundo se disuelva por su sentimentalismo, o acepta la solución lógica?
Riku Akizuki: No te preocupes Haruto, solo le eliminó la memoria del suceso y la reemplazó por algo diferente, será la misma de siempre.
Haruto Akizuki: Hayan lo que hayan hecho…
…
Haruto Akizuki: Nunca tuvieron el derecho de hacer eso.
Agente Kō: Sí, lo tenemos. Tal vez emocionalmente sea cuestionable, pero legítimamente sí.
El contraste me golpeó: yo era todo Duda y Emoción, él era Certeza Fría. Sentí la necesidad de anclarme, de agarrar la mesa para asegurarme de que era real. Mi poder me gritaba que insistiera en la verdad, no en la mentira que le habían impuesto a Yumi.
Haruto Kazuki (Dando un paso hacia Kageyama, mis manos temblando): La verdad es más importante que la estabilidad. El Ser se basa en aceptar la complejidad, no en borrarla.
Agente Kō (Interponiéndose entre nosotros): Basta. Tendrán tiempo para debatir la filosofía.
Justo entonces, la puerta se abrió con una patada ruidosa.
Miyuki Hoshi (Entrando, con una bolsa de papitas en una mano y las gafas de sol puestas): ¡Ya llegué perras! Usé mi poder de la moneda para llegar en 2 minutos o en 2 horas… el tren se retrasó porque el conductor se había atrasado porque su autobús a la estación se había atrasado. Mi suerte no salió bien. ¿Ya tienen el plan? Yo solo quiero que esta sea la misión más divertida que haya.
Kenji Saitō: ¿Porque a ella la trasladaron en tren y a mi me teletransportaron hasta acá?
Agente Kō: La teletransportación con alguien ebrio puede salir… muy mal.
Miyuki Hoshi: Ah, sí. Lo intentaron y vomité. Como no tenían al Resonante para situaciones como esas ya que estaba ocupado me compraron el pasaje al tren.
Sección VII. Riku Akizuki
El ruido de la entrada de Miyuki fue un error acústico inaceptable. El olor a papitas fritas, una variable contaminante. La escena completa era una exhibición de ineficiencia emocional que mi lógica luchaba por procesar.
Agente Kō (Suspirando, mirando a Miyuki): Bien. La variable Caótica ha llegado.
Riku Akizuki (Me dirigí a Kō, ignorando la disputa): Agente. La situación es sub-óptima. El Estabilizador está al borde del colapso neurótico. El Ancla, al borde del colapso emocional. Y la Caótica es... una constante de incertidumbre. Este equipo viola todas las leyes de sinergia.
El Agente Kō me hizo una seña para que lo siguiera a otra sala. Dejé a los otros tres lidiando con su propia turbulencia.
INT. OFICINA DE COMANDO D.E.F.A. - POCOS MINUTOS DESPUÉS.
La habitación era oscura, solo iluminada por un proyector central que proyectaba un holograma de un hombre de mediana edad, impecablemente vestido, flotando sobre una mesa. El Director General, el único que había entendido la elegancia de mi Teoría del Todo.
Director General (El holograma era firme, su voz resonaba): Hum hum (Tos) ¿Hola? Ah. Profesor Kageyama. Lo entiendo. Usted evalúa este equipo y lo encuentra deficientemente lógico.
Riku Akizuki (Mi voz, seria, no admite duda): No es una evaluación, es un hecho. La probabilidad de que esta combinación resuelva el Eco sin causar una Anomalía de Nivel 5 es demasiado baja. Yo busco la ruta óptima, el camino más corto.
Director General: Usted está aplicando la Lógica de Primer Orden a la Metafísica Conceptual. Le recuerdo que la D.E.F.A. no juega a las ecuaciones, Kageyama. La realidad es un sistema de variables que se corrompen mutuamente.
El holograma mostró mi poder—la Geometría del Destino—superpuesto con el Azar de Miyuki.
Director General: Usted es la Certeza Absoluta. Necesitamos la Casualidad Absoluta para evitar que su rigidez rompa el plano. Necesitamos el Ancla (Haruto), quien encarna la Duda, para que usted no se desvanezca en la abstracción. Y el Estabilizador (Kenji) para evitar la singularidad. El diseño no es un fallo; es una paradoja controlada. Estamos usando el error mismo para corregir el error.
Me quedé en silencio. Era la primera vez que mi lógica era refutada por una lógica superior, por una Lógica de Segundo Orden.
Director General: Mire, aquí va otro ejemplo.
La pared se iluminó, revelando un holograma de un grupo de jóvenes uniformados. Eran otros Resonantes.
Director General: Estos son otros nuevos operativos asignados a equipos diferentes. El Agente Ken, un Reforzador de Inercia. La Agente Akira, una Manipuladora de Campo Gravitacional Local. Y el Agente Isamu, un Amnésico de Corto Alcance.
Miro a los rostros, cada uno con una expresión de seriedad o ansiedad. La D.E.F.A. no era un juego de niños con ecuaciones.
Director General (Sonriendo ligeramente): ¿Acepta la paradoja, Kageyama? ¿Acepta que la ineficiencia es, a veces, la ruta más eficiente?
Riku Akizuki (Asintiendo, la aceptación es fría, lógica): Acepto la hipótesis del diseño. La demostraré cómo eficiente.
Director General: Excelente. Reúnase con su equipo. La misión se iniciará mañana al amanecer. Hasta entonces, la D.E.F.A. ha dispuesto alojamiento completo para todos los operativos en la Sede.
Me pregunto si ese discurso fue improvisado o si lo tenía guardado para alguien como yo.
Salgo de la sala de comando y camino hacia mis compañeros. Haruto sigue algo enojado, Kenji está revisando las salidas de emergencia y Miyuki está haciendo reír a un Agente visiblemente incómodo.
Agente Mō (Dirigiéndose a los demás): Entonces se quedarán en la sede o pueden escoger un hotel cercano para hospedarse, no se preocupen por el dinero, estaría todo pagado.
Haruto Kazuki (Encogiéndose de hombros): Yo me quedo en la Sede. Así no gasto en el autobús o alguna cosa. Es lo más responsable.
Kenji Saitō (Asintiendo vigorosamente, aliviado): Yo también. La Sede garantiza un ambiente controlado.
Pude ver cómo Kenji sonreía firmemente con eso.
Kenji Saitō: No más Miyuki de roommate.
Miyuki Hoshi (Haciendo un puchero, con tono juguetón): ¡Kenji! ¿Y nuestros sábados de películas de terror? ¿Ya no me harás sopa de miso en las noches cuando me dé el bajón? ¿No me regañarás del moho del refri? ¡Esa era nuestra dinámica!
Kenji Saitō (Poniéndose pálido): ¡Eso no es dinámica! ¡Es una relación parasitaria! ¡Necesito un mínimo de 50 metros de distancia de ti!
Me acerco al Agente Kō, quien ya estaba harto.
Riku Akizuki: Agente, dudo de la eficiencia de sus dormitorios. ¿Están equipados con superficies grandes y secas para diagramas complejos? ¿Pizarras blancas y materiales de escritura en ángulos óptimos? Si no cumplen con mis requisitos de concentración, elegiré el hotel.
El Agente Kō sacó una tablet y me mostró una foto. Era una habitación moderada, tonos grises, plantas, pero con una pared completa cubierta por una pizarra de cristal líquido y un escritorio con ángulos de 90°.
Agente Kō: Las habitaciones para Lógicos están pre-configuradas con wallboards conceptuales. Su habitación está lista, Kageyama.
Riku Akizuki (Asintiendo con satisfacción): De acuerdo. Es aceptable.
Mientras me dirigía a mi lugar, escuché la catástrofe social que se desarrollaba detrás de mí.
Miyuki Hoshi (Abrazando el brazo de Kenji): ¡Por favor, Kenji! ¡Sin ti, mi vida se vuelve demasiado caótica, incluso para mí!
Kenji Saitō (Con pánico): ¡Aléjate! ¡Estás contaminando mi suéter con tu olor a alcohol!
Agente Kō (Frotándose las sienes, rindiéndose): Bien. Lo entiendo. Saitō, Hoshi, hemos reservado la Habitación Dual de Contención Mutua. Es un espacio grande dividido por un Muro de Aislamiento Sónico. Lo pueden pasar pero el sonido no se escuchará, si uno está al otro lado del muro podrán estar tranquilos. Tendrán sus propias entradas y baños.
Miyuki aplaudió. Kenji se desmayó despierto. Haruto solo miró al techo, preguntándose si podría saltar de donde está hasta ahí.
Riku Akizuki (Vuelvo a mi tono de humor): ¡En fin! Me vooy. 😎
Caminé hacia el elevador. La distancia se redujo a cero en segundos. Una simple aplicación de mi campo semántico.
Kenji Saitō: ¿Entonces, su campo semántico es manipular la realidad?
Agente Kō: Tiene algún que otro poder, pero básicamente controla puntos y ejes, A y B son su fuerte.
Kenji Saitō: Ya veo, ¿no es muy simple para alguien como él?
Agente Kō: No lo subestimes, lo pusimos en una prueba y su poder es muy versátil.