LILITH

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Summary

Relato de los acontecimientos de un sueño exótico.

Genre
Erotica
Author
Pluma
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Demonisa Nocturna


Una noche de ritmos pulsantes, licor, tacones afilados y verdades a medias. Un demonio con piel de ángel descendía, lenta y deliberadamente, por una imponente escalera de cristal. Su objetivo era claro: seducir a un pobre incauto, apropiarse de su alma y absorber su esencia para moldear sus deseos y pensamientos.

Se detuvo a media altura de la estructura vítrea y paseó su mirada, tan segura como hermosa, sobre el salón, al que bien podía llamar Mar Rojo: un mar de almas cautivas. Su sonrisa, una carnada exquisita, le sirvió para medir con detalle las reacciones de sus posibles presas.

Esta vez, sin embargo, su concentración estaba mermada. Una distracción, la pérdida accidental de una de sus mortales armas de filos esmaltados de blanco (un detalle de la vanidad de su disfraz), opacó su cuidado habitual. Fijó la vista, sin detenerse, en un grupo de tres figuras que conversaban en una canoa cercana —un bote de salvación en medio del caos.

Con la presa escogida, finalizó el descenso. Nadó, contoneando su figura, por el Mar Rojo, sin siquiera mirarlo, sabiendo que ya tenía su atención. Sintió la mirada del incauto clavada en sus caderas y, con cada movimiento serpenteante, se apoderaba de sus deseos. Su largo y brillante cabello negro, que acariciaba su espalda, envolvía la mente de su víctima, ocultando el verdadero poder de la demonisa.

En contados minutos, se acercó a él con la seguridad de quien posee el control absoluto de cualquier situación. Acercó su mejilla a la boca del pobre hombre, quien cayó rendido al percibir la embriagadora fragancia de su cuerpo. Lo que ella no previó fue encontrarse con Senoy, Sansenoy y Semangelof.

Los tres se enfrascaron en un debate acalorado sobre quién sería el encargado de liberar a aquel radiante ángel de su demonio protector. El elegido fue Sansenoy.

Sansenoy rodeó con su brazo el talle de ella e inmediatamente notó la anomalía. Su mente se ofuscó, incapaz de procesar la belleza de aquel rostro, y su cabeza comenzó a dar vueltas, mareada por aquel exquisito aroma. A pesar de sentir en sus entrañas que se enfrentaba a un ser de poder incalculable, se sintió envalentonado por la belleza de la criatura que tenía en sus brazos y siguió adelante.

Mientras la conversación trivial se desarrollaba, él diseñaba su ataque. Comprendió que necesitaría al menos media eternidad para lograr su cometido, por lo que organizó su estrategia para que el tiempo no interfiriera en el desenlace.

Cuando llegó el momento, ella lo condujo a sus dominios con la confianza que la caracteriza. Al llegar, él sintió que el lugar no era el adecuado, y sin más explicaciones, se dirigieron juntos a otro sitio.

Al principio, los sonidos del universo se percibieron alterados; solo el ser más poderoso sabía el destino de esa noche.

Ella tomó el control al comienzo, pero poco a poco él fue mostrando su arte y se convirtió en el dominante. Cuando sus bocas se juntaron, perdieron la necesidad de respirar, compartieron su aliento y fueron perdiendo paulatinamente el control de sus movimientos. La temperatura ascendía, la razón y los pensamientos se nublaban, y los muros de cristal se empañaron por completo.

Estuvieron cerca de ingresar en un territorio demasiado peligroso para ambos, pero justo al límite, cruzaron sus miradas, calmándose uno al otro, y decidieron una pausa de protección. Una vez recuperada la conciencia del momento, él comenzó a investigar lo que era y no era posible, hasta dónde podía llegar con ella, hasta dónde podría elevar sus vibraciones, derritiendo su cuerpo con sus manos, hundiendo sus yemas en su ser.

En un instante en el que la tenía de pie y de espaldas frente a él, apartó con cuidado el cabello de su espalda y se estremeció ante tan escalofriante hallazgo.

Estaba frente a frente con el demonio que venía a extraer de aquel ángel; su rostro, impregnado en la piel de su espalda bañada de sudor, la delató. Nunca pensó que se enfrentaría a "Lilith, la Demonisa Nocturna".

Su sangre se heló, su pecho tembló y sus manos se calentaron al instante. Pensó que esta sería la primera batalla perdida, pero sin permitir que ella notara su temor, besó a la demonisa en la boca mientras apretaba con sus manos los pechos de su cautiva y continuó el juego.

Agudizó sus sentidos, al menos aprendería lo más posible de tan compleja situación.

Fue entonces que escuchó un sonido maravilloso que emanó de Lilith, silenciando por completo los potentes bajos de Rammstein que vibraban en el ambiente.

Sintió cómo el cuerpo de ella se derretía entre sus manos, disfrutó cómo se retorcía de placer, y su mirada se perdía en su rostro. Sus labios se secaban por la agitación, por lo que él decidió besarla apasionadamente hasta que su alma fuera libre.

Después de tan épica batalla, descansaron sus cuerpos en una nube, sin decirse nada, tratando de asimilar lo sucedido, mareados por la sobredosis de adrenalina.

Se dice por allí que a los pocos minutos se llevaron a cabo un par de batallas de placer donde se produjo una sinfonía de lujuria que dejó a los amantes al borde del desmayo. Lastimosamente, no alcanzó la media eternidad.

Él nunca pudo determinar cuántos demonios fueron expulsados, ni si alguno de ellos se atrevió a entrar en su cuerpo; simplemente disfrutó de cada contracción espasmódica de sus piernas.

El universo, no se sabe bien si por su seguridad o por envidia, puso mucha distancia entre ellos. Posiblemente sería lo más cauto, pero solo cuando el universo, el tiempo y el destino lo decidan podremos saber qué pasará.