Rubio sexy

Summary

Jimin lleva una vida doble: por el día, es un estudiante común y corriente en la universidad; por la noche, es Stimer, un creador de contenido erótico que enloquece a miles de fans con su voz, su mirada y su cabello rubio, siempre cubierto con una máscara para ocultar su identidad. Jungkook es su fan número uno, completamente obsesionado con Stimer, sin imaginar que su ídolo y el chico que ve todos los días en la universidad son la misma persona. Cada encuentro en la universidad es un juego de coqueteo involuntario, miradas que arden y roces que hacen palpitar sus corazones. Lo que empieza como admiración se transforma en un peligroso juego de secretos y deseo. Jungkook se siente irresistiblemente atraído por Jimin, sin saber que su fantasía erótica y la realidad están más cerca de lo que cree. Entre clases, mensajes privados, miradas furtivas y encuentros inesperados, los dos descubrirán que algunos secretos no pueden mantenerse ocultos… y que el deseo puede ser más fuerte

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1 odsecion sin límites


Jungkook lo odiaba con todo su ser. Rubio, presumido, con esa sonrisa que lo hacía hervir de frustración… Jimin parecía disfrutar cada segundo de su presencia en la universidad.

—¿Otra vez sentado aquí, Jimin? —bufó Jungkook, cruzando los brazos y evitando mirarlo demasiado.

—¿Te molesta, Jungkook? —respondió Jimin, inclinando la cabeza y rozando su brazo con el suyo mientras tomaba los apuntes. La cercanía lo estaba enloqueciendo.

—Sí. Mucho —dijo Jungkook, apretando los dientes, intentando ignorar la manera en que su cuerpo reaccionaba a ese simple contacto.

Lo que Jungkook no sabía era que mientras él lo odiaba en persona, Stimer, su streamer favorito de contenido adulto, estaba en la otra pantalla de su computadora. Ese mismo chico rubio, travieso, provocador… Jimin. La idea de que su ídolo y el chico que le hervía la sangre en clase fueran la misma persona lo hacía sentirse dividido entre odio y deseo.

Después de clase, Jimin se acercó demasiado, sus dedos rozando la mano de Jungkook cuando le pasaba un libro.

—Cuidado… no querrás que te distraiga demasiado, ¿verdad? —susurró, su voz profunda y juguetona, rozando la piel de Jungkook sin tocarla realmente.

Jungkook tragó saliva. Su corazón se aceleró, y un calor intenso comenzó a subir por su pecho. No podía odiarlo completamente… ni podía ignorar lo que Stimer le hacía sentir.

—Eres imposible —dijo Jungkook, con la voz más ronca de lo que esperaba, mientras apartaba la mano de Jimin de manera firme, aunque en su interior estaba ardiendo.

Jimin sonrió, con esa mirada que lo desarmaba, consciente del efecto que tenía sobre él.

—Eso dicen todos… hasta que no pueden dejar de pensar en mí —murmuró, dejando a Jungkook con una mezcla de furia y deseo que no sabía cómo controlar.

Y mientras Jungkook salía furioso del aula, su mente no dejaba de recordar la voz de Stimer, prometiéndole noches de placer, y la sonrisa de Jimin que lo hacía arder en secreto. La línea entre odio y deseo empezaba a desdibujarse… y él lo sabía.