texto 2. Kintsugi
En las grietas de mi pecho, donde el amor se hizo trizas y mi mundo quiso derrumbar se... Derramé oro líquido en las noches intranquilas del caos que me acorralaba.
No escondí las grietas pues dejé paso al dolor para que se convirtiera en luz.
Cada fisura es ahora un río brillante que fluye en el mapa de lo que fui antaño.
Ya no soy aquella vasija intacta y fría, soy la que resistió la caída.
La que se recompuso con sus propias lágrimas endurecidas...
Con kintsugi aprendí a brillar exactamente donde más dolió.
ali.rosa negra