Capítulo 1
🩸CAPÍTULO1—DÍASFELICES
El sol de la tarde caía sobre el barrio, pintando las calles de un dorado cálido. El aire olía a pan recién horneado y a gasolina, una mezcla típica del vecindario donde Kira , una joven de unos 21 años había crecido .
Ella caminaba por la acera con un helado que comenzaba a derretirse entre sus dedos y una sonrisa luminosa que parecía encender todo a su paso. Su celular vibró. Joshua le había escrito:
“Te tengo una sorpresa para esta noche ❤ No faltes, amor.”
Kira sonrió sola, bajando la mirada con timidez.
Joshua siempre sabía decir justo lo que ella necesitaba. Tenía ese encanto peligroso: la mirada intensa, la voz suave, el toque perfecto de romance. A veces su humor era extraño, ligeramente brusco… pero Kira prefería no pensarlo demasiado.
Al doblar la esquina, lo vio.
Joshua estaba apoyado en su moto, brazos cruzados, observándola como si fuera lo único que existía en el mundo.
—Llegas tarde —dijo, con un tono entre juego y reproche.
—No, tú llegaste demasiado temprano —respondió ella, dándole un lametón torpe a su helado.
Joshua se acercó, rodeándola con un abrazo que la atrapó por completo.
Le besó la frente.
—Te extrañé —susurró.
—Nos vimos ayer —respondió Kira riendo.
—Y ya me parecía mucho tiempo.
Ambos rieron, y por un momento, todo pareció perfecto.
Pero no estaban solos.
A unos metros, tres chicos los observaban desde la sombra del quiosco.
Los amigos de Joshua.
Leo: siempre con una sonrisa burlona.Nando: callado, con los ojos entrecerrados como si analizara a todo el mundo.Erick: la típica sonrisa que prometía problemas.
La mirada de ellos quemaba.
Kira lo notó enseguida. Siempre lo notaba.
—Tus amigos otra vez —murmuró.
Joshua ni siquiera volteó.
—No les hagas caso. Son unos idiotas… pero son mis hermanos.
Kira forzó una sonrisa.
Lo había escuchado tantas veces que ya no sabía si lo decía por cariño o para justificar comportamientos que la incomodaban.
Había bromas que no parecían bromas.
Miradas que no parecían casuales.
Y aunque confiaba en Joshua, algo en su interior le susurraba que era mejor mantener los ojos abiertos.
Por si acaso.








