“La bestia”
Ella se encontraba en aquel cuatro preparándose, faltaban menos de 5 minutos para qué ella saliera pero antes de eso se miró en aquel espejo y odió con toda su alma lo qué vió, su cabello negro y cortó hasta lo hombros, sus ojos verdes, llevaba un top deportivo rojo y unos shorts rojo con blanco con sus pies descalzos, sus manos tenían varios vendajes. Odiaba con toda su alma tener qué hacer esto pero no tenía de otra, no podía escapar ni nada de eso ya lo había intentado pero no funcionó. Alguien encontró en aquel cuarto sin siquiera tocar. Vamos, ya es hora bestia -Dijo la última palabra con desprecio aquel hombre alto de cabello negro, llevaba un tipo de ropa deportiva y detrás de su espalda decía "Coach". Aquella chica dió un último suspiró, tenía ganas de llorar pero se aguantó. Aquel hombre es su padre Hudson Abadeer de 55 años, un antiguo campeón boxeador qué ahora explota a su hija Marceline Abadeer, la ha obligado desde qué tenía 12 años a entrenar arduamente y sin descansó, y cuándo cumplió 15 la metió a peleas de vale todo ilegales en dónde muchas personas millonarias se reúnen para presenciar las peleas en dónde apuestan y se divierten cada noche, en dónde hudson Abadeer ha ganado mucho dinero gracias a su hija apodada "la bestia", ha pesar de ser muy fuerte no significa qué no resulte herida, de hecho ha perdido una que otra pelea y por eso su padre la obliga a entrenar duramente para que no pierda. Ahora con 17 años ella desea tanto poder ser libre pero sabe qué ese sueño es imposible.
Marceline nunca entendió porqué su padre de ser un respetado, querido y campeón boxeador terminó siendo una persona fría, ambicioso y nada de amor ni cariño hacia su propia hija, ella nunca ha sentido el amor porqué se crió en un ambiente no apto para niñas. Ella no conoce ni un poco esos sentimientos de amor o cariño alguna vez los conoció pero ya no lo recuerda porque su dolor y sufrimiento ha sido más grande pero sabe qué lo qué las peleas ilegales están mal, múltiples veces intentó escapar de su padre pero fue encontrada y le colocaron un brazalete en la muñeca izquierda qué da electrochoques y qué también sirve para rastrearla. Así qué no tiene manera de escapar de ahí....
Caminó hacía él octágono y ahí ya la estaba esperando su contrincante, se oía los gritos y aplausos de la gente. Muchos gritaban su apodo "Bestia...bestia...bestia...bestia..."
Otros la abucheaban pero ella ya estaba a acostumbrada a esto. Al llegar al octágono el referí dió las mismas instrucciones qué siempre y sin más preámbulos empezó la pelea.
La bestia vs el conde limón agrió.
Finn no quiero estar aquí, no me gustan esté tipo de cosas -Dijo la chica de cabello rosado, había sido invitada múltiples veces a esté tipo de peleas por parte de finn y jake pero no había aceptado hasta ahora, a ellos les encantaban y aunque ya se encontraban en sus asientos esperando por la última pelea de la noche ella ya se quería ir, en verdad detestaba las peleas, ella se considera una chica pacífica y odia ver a la gente pelear. Lo sé, lo sé pero bonnibel en verdad es divertido ver esté tipo de peleas además hoy peleará La bestia -Dijo Finn emocionado esperando a qué comenzará la pelea. Mientras bonnibel pensaba «¿qué clase de cruel apodo es la bestia?» justo en ese momento iba llegando una muchacha de cabello cortó y negro, vestía un top y shorts rojo con blanco en la parte delantera de su shorts decía "la bestia" lo qué llamó mucho de Bonnibel no fue su apodo o la manera en la qué peleaba contra su contrincante masculino, es la chica. La chica despertó algo en bonnibel.
Ella. Ella llamó mucho su atención y no la dejaría ir.
A su vez la chica de cabello rosado y largo tiene la edad de 23 años, ella se graduó de la universidad hace poco y está ejerciendo en una secundaria cómo maestra de matemáticas. Ella a diferencia de Marceline siempre tuvo amor de su familia y amigos. Tuvieron infancias muy diferentes pero por algo las unió él destinó.
A Bonnibel Bubblegum no le gustaban las peleas pero esa noche sabía qué iría más seguido ahí sólo para ver a la apodada la bestia. Antes de ella vió las otras peleas, y nadie absolutamente nadie le llamó la atención cómo aquella chica de cabello negro. Observaba con asombro su pelea y en el primer round ella logró vencer a su contrincante, la pelea no duró mucho, la mayoría de las personas celebrarán su triunfo y Bonnibel no pudo despegar sus ojos de ella, cuándo la vió salir de ahí supo qué tenía qué seguirla así qué rápidamente se levantó, se despidió de sus amigos y salió a buscarla.
Bonnibel se escabulló y logró entrar dónde los peleadores tienen sus propios cuartos para cambiarse y/o entrenar, por suerte no había nadie, estaba todo muy vacío y en uno de los cuartos la puerta estaba entreabierta y logró observar una figura sentada, es él cuarto dónde descansan los peleadores y encontró ahí mismo a la bestia. Caminó cuidadosamente mientras la observaba, y es qué no lo podía evitar, no podía desviar sus ojos de ella. Ella estaba sentada en un sillón con sus ojos cerrados descansando de la pelea reciente qué acaba de tener. Al llegar lo suficiente cercas de ella decidió hablar con ella. Hola -Dijo bonnibel, la pelinegra abrió los ojos de golpeé y rápidamente buscó esa linda voz qué la saludó y se encontró a la chica más hermosa qué había visto sus ojos. Hola -La saludó tímidamente. La pelirosa se acercó más y se sentó a un lado de la pelinegra y a su vez está última no podía apartar sus ojos de ella ni aunque lo intentará. Te vi pelear está noche y llamaste mí atención -Comento la pelirosa. Oh...-Respondió un poco triste ya qué creyó qué por un momento qué alguien que no la conocía por las peleas y normalmente todo el mundo le tiene miedo por eso, la pelirosa notó la tristeza de la chica. Me gustaría ser tú amiga -Dijo de repente bonnibel y los ojos de Marceline brillaron ante ese comentario, nunca antes había tenido una amiga. ¿D-de verdad? -Pregunto tímida de nuevo. Si, de verdad -Respondió con una sonrisa, le parecía demasiado tierna la chica de cabello negro. Soy Bonnibel... Bonnibel Bubblegum -Se presentó. Marceline Abadeer -La pelirosa estrechó su mano con la de la pelinegra, ambas sintieron algo dentro de ellas al tomar sus manos.
Algo dentro de ellas definitivamente comenzó a surgir. Tal vez es...¿Amor?.