Uno
Marceline Abadeer:
Mí padre él gran sargento Abadeer sirvió muchos años de su vida al ejército de Estados Unidos, fue un gran hombre, un buen esposo y padre hasta qué murió cumpliendo con su deber. Mi hermano menor Marshall tenía 9 y yo 12 años cuándo eso ocurrió, mi mamá quedó devastada. Fue muy duró perderlo. Tiempo después mi mamá tuvo qué conseguir un trabajó de medio tiempo para mantenernos aunque teníamos el dinero de papá pero aún así ella quería trabajar por nosotros para salir adelante. Ahora a mis 17 años continuó con mis estudios de la preparatoria, falta muy poco para graduarnos, la mayoría de mis compañeros irán a la universidad pero yo siento qué le estoy fallando a mí papá, durante esté tiempo he pensado en alistarme en él ejército igual qué él. La profunda herida que me dejó al irse cicatrizó por fin y finalmente había decidido seguir sus pasos para enorgullecerlo donde quiera qué él esté ahora.
Marceline apresúrate por favor -Dijo mamá esperándome en él piso de abajó. Voy -Contesté. Tomé mi chaqueta y me la coloqué, baje rápidamente y me encontré a mamá y a Marshall esperándome, hoy iríamos a la casa de una amiga de mamá porqué nos invitó a comer, yo no conocía a la amiga de mamá pero sé qué ellas se conocieron porqué trabajan juntas. Nos tomó unos 20 minutos de caminó a su casa, bajamos del auto y tocamos la puerta, nos abrió la amiga de mamá con una sonrisa. Ella y mamá sé abrazaron y nos permitió entrar. Marceline...Marshall...ella es Blanca Bubblegum -Mamá nos presentó. Mucho gusto señora Bubblegum -Dije estirándole mi manó y ella la estrechó, luego estrecho su mano con Marshall. Encantada dé conocerlos, su mamá ha hablado mucho de ustedes -Comento con una sonrisa. Nos indicó amablemente qué nos sentáramos en la sala, un hombre a lo lejos nos miraba con mucho enojó y desagradó, él tipo me dió una muy mala sensación. Él es mí esposó Daniel Bubblegum -Nos susurró. Él hombre malhumorado subió las escaleras, decidimos ignorarlo y seguir la plática, en ese momento apareció un muchacho y la señora Bubblegum nos presentó, su sobrino Gumball quién tiene la misma edad qué Marshall. Ambos se llevaron muy bien porque comenzaron a platicar cómo si se conocieran de toda la vida. Por cierto también tengo una hija de tú edad Marceline -Menciono con una sonrisa. Apuesto a qué se llevarán muy bien, su nombre es Bonnibel. Iré a hablarle para qué te conozca -Dijo levantándose y llamando a Bonnibel desde las escaleras. Luego de algunos minutos, escuché a alguien bajar las escaleras, y luego caminaron hacía nosotras. Elisa, Marceline, Marshall...Ella es mí hija Bonnibel -Dijo presentándonos. Mamá se levantó y estrechó la manó con ella, intercambiaron un par de palabras y luego la señora Bubblegum y mamá fueron a la cocina, Marshall simplemente le dijo "Encantado de conocerte" y se fue con Gumball al patio dejándonos a solas.
Desde él primer momento qué la vi me paralice, me había dejado sin aliento, aquella chica de cabello rosado y ojos azules qué llevaba puesto un hermoso vestido azul me hizo creer qué en verdad existen los ángeles, de repente me sentí nerviosa al estar cercas de ella. Hola -Dije tratando de ocultar mí nerviosismo. Hola -Dijo ella con una sonrisa. Mi corazón empezó a latir fuertemente y ahora no sabía exactamente qué decir, me obligué a pensar en algo rápidamente. Lo siento. Mi mamá espera qué seamos amigas porqué en mí escuela no tengo muchos amigos -Comento de repente, se notaba un poco apenada. ¿De verdad? Una chica tan hermosa cómo ella debería tener muchos amigos Pensé para mí misma. No te preocupes. Yo quiero ser tú amiga -Dije sinceramente. ¿Enserio? -Preguntó. Si, enserio -Dije con una sonrisa. Nos sentamos en la sala y comenzamos a conocernos, a contar las cosas qué nos gustas o disgustan. Había pasado más de 20 minutos qué ella y yo seguíamos hablando hasta qué nuestras mamás nos llamaron porqué la comida estaba lista.
Nos sentamos en él comedor, me senté a un lado de Bonnibel quién me regaló una sonrisa y se la devolví. Estábamos todos excepto el papá de Bonnibel quién durante toda nuestra visita no volvió a bajar, sospechó qué no le agradó nuestra presencia pero aún así disfrutamos la comida, me agradó la señora Bubblegum y Gumball pero más Bonnibel, ella me hizo sentir cosas que nunca antes había sentido. Nos quedamos una hora más hasta qué lamentablemente tuvimos qué irnos. Fue un gustó conocerte Marceline, esperó volverte a ver pronto -Dijo dándome un papelito. También esperó verte pronto Bonnibel -Dije con una sonrisa, nos despedimos y entramos al auto.
En él caminó a casa abrí el papelito qué me dió Bonnibel.
(675) 098-1254 Mándame un mensaje -Bonnibel:)
Sonreí, ¡Ella me dió su número! Pensé mientras celebraba en mí interior, sentía qué me había sacado la lotería o qué había ganado él súper Bowl. Agradecía mentalmente a mamá por llevarnos a esa comida con los Bubblegum. Al llegar a casa agregué el número de Bonnibel y le envié un WhatsApp.
Hola, sólo quería darte las gracias por darme tú número -Marceline:)
Me quedé pegada a mí celular esperando su respuesta qué no tardó mucho en llegar.
~Hola, al contrario gracias a ti por querer ser mí amiga. Lo apreció mucho Marceline.
~Tú eres una chica increíble. Aún no entiendo cómo es qué no tienes tantos amigos:(
~Bueno es qué soy un poco tímida además no necesito muchos amigos, sólo necesito pocos pero qué sean leales y verdaderos conmigo:)
Ese mensaje me hizo sonreír porqué tiene razón, Bonnibel es una chica tan hermosa pero al mismo tiempo inteligente, muy inteligente.
~Tienes razón Bonnie:)
~¿Bonnie?
~Si Bonnie. Es él nuevo apodó qué acabó de ponerte. Si no te gusta entonces ya no lo diré nunca más.
~De hecho me gusta mucho. Nadie me había puesto un apodó...hasta ahora.
~Ya tienes uno ahora pero sólo yo puedo llamarte así Bonnie;)
¿Acabó de coquetear con ella? Me sorprendí de mi misma pero al mismo tiempo se sintió bien, me acabó de dar cuenta qué con Bonnie es muy fácil hablar y por supuesto también cómodo.
~De acuerdo Marcy;)
Sonreí a la pantalla, ahora ella también me había puesto un apodó y ¿coqueteó conmigo? ¿O sólo fue mí imaginación?. Seguimos hablando durante un buen rato hasta qué tuvimos qué despedirnos porqué ya era muy tardé y al día siguiente iríamos a la escuela pero dormí con una sonrisa en mí rostro. No sabía muy bien qué era lo qué Bonnie causaba en mí pero se sentía muy bien.