La fechoría navideña
—Perdón—la voz de Louis fue casi un susurro. El castaño había meditado durante
algunos minutos lo primero que diría al poner un pie fuera del ministerio público, y una disculpa parecía ser acertada.
—¿Por qué?
—Por hacer que terminaras aquí—gruñó entre dientes. Le parecía ridículo el explicar el porqué de su bien merecida disculpa, sin embargo había sido ya lo suficientemente tajante con Harry, así que optó por dejar de lado su actitud prepotente.
—Puedes hacer que termine en otro lugar—la media sonrisa que figuró sobre sus labios, llamó de inmediato la atención de Louis.
—¿Disculpa?
—Podemos ir a mi casa. Mis papás están fuera y dijeron que podía invitar a alguien.— Como si fuese lo más casual, Harry se encogió de hombros y observó a Louis esperanzado.
No era como si él invitase a su hogar a cualquier extraño disfrazado con quien de alguna manera, terminaría teniendo una especie de riña callejera, pero Louis Tomlinson era guapo. Un maldito ególatra, antipático y egoísta sujeto guapo.
Louis pareció pensarlo por algunos segundos, apenas una fracción de minuto antes de que de sus labios emergiese una afirmación.
—Bueno—tan pronto como pronunció la palabra, le tomó de la mano y comenzó a caminar hasta la parada de autobús más cercana.
Después de un transcurso en el transporte público, con personas tomando fotos de la peculiar pareja y niños bastante emocionados con la dualidad de ambos, por fin llegaron a la linda casa del rizado. Era evidente el amor por la festividad, el exterior
lucía una serie de coloridas luces enmarcando puertas y ventanas, algunos renos de madera yacían sobre el césped e incluso Louis se vio tentado a desistir a entrar cuando una preciosa corona navideña se hizo presente frente a su vista, reluciendo magnífica sobre el marco de la puerta.
El entusiasmo de Harry respecto a la navidad fue aún más evidente al entrar y ver el enorme Árbol Navideño hermosamente decorado y lleno de luces, el montón de nochebuenas adornando su sala y el peculiar aroma a canela y pino en el ambiente.
Si Louis no estuviese pensando con el pene, probablemente hubiese huido
inmediatamente.
—A lo que vinimos—la ansiosa voz del menor le sacó de sus pensamientos.
—¡Harry!—Exclamó cuando sin ningún tapujo el ojiverde comenzó a deshacerse del pesado traje y sus aditamentos, dejando exclusivamente el gorro rojo.
Louis se follaría a un bonito hombre con un ridículo gorro de Santa puesto.
Louis casi pudo sentir su quijada caer al suelo cuando la exquisita visión de Harry atrapó su total atención. Su cuerpo era maravilloso, con aquellas caderas que se contoneaban sensuales ante su mirada, casi invitándole a dejar sus dedos marcados sobre su piel. No dudó en posar una de sus manos sobre la zona al mismo tiempo que él era empujado a uno de los sillones.
—Eres precioso, el más precioso del mundo—gruñó por lo bajo. Los halagos nunca habían sido algo que le caracterizase, pero mierda, ese chico merecía uno y mil elogios.
—Soy tu regalo de navidad—afirmó coqueto mientras se colocaba encima de las piernas de Louis, donde comenzó a retirar la parte superior del nada atractivo traje verde.
—Más despacio, bonito. Recuerda que si juegas con fuego, te puedes quemar.
Harry rodó los ojos e hizo un pequeño puchero. A él realmente no le molestaría quemarse en lo absoluto.
—No, haré lo que yo quiera, dado que has sido muy malo conmigo—su voz áspera deleitó los oídos de Louis. A tal punto, Harry prácticamente lo había desnudado casi por completo, solo el elástico de sus bóxer se asomaba. Dio un golpecito en sus piernas para indicarle que levantará sus caderas y así poder finalmente deshacerse
de todo lo que le estorba, dejando todo su esplendoroso cuerpo completamente a la vista—. En vez de estar disfrazado de Santa, quisiera estar disfrazado de gallina
—¿Y eso para qué, precioso?—Louis enarcó una ceja, intentado descifrar el porqué de sus palabras.
—Para poder sentarme encima de tus huevos—dijo con voz directa.
Louis carcajeó fuerte por la estupidez que el chico lindo encima de él había
pronunciado con toda la seriedad del mundo y Harry sólo sonrió de oreja a oreja por lograr sacarle una risa al chico antes amargado frente a él.
—Me encantaría seguir escuchando tu repertorio de finísimos piropos de albañil, pero en este momento prefiero que nos besamos— pronto acercó su rostro al del otro chico y comenzó a repartir pequeños piquitos alrededor de toda su cara. Sus labios recorrían la suave extensión de su piel y encontró un extraño placer al simplemente
tener ese tipo de contacto con él.
—Ya, no mames, Louis, bésame bien—una vez más, Harry decidió tomar la iniciativa para unir sus bocas correctamente. Inició con roces experimentales, tanteando el
terreno que representaba la boca ajena casi con cautela. Luego, con un poco más de confianza, su lengua delineó los finos labios del mayor, gimiendo cuando la lengua de Louis no tardó en acudir a su encuentro. Aquella cautelosa exploración, terminó en
prácticamente comerse los labios ajenos con ansia, un beso bastante fogoso con lenguas acariciándose y dientes chocando. Harry tomó el rostro de Louis con ambas manos, mientras que el ojiazul colocaba sus traviesas manos sobre el trasero aún
cubierto del rizado, dándole cariño a sus bonitas nalgas.
La sala donde se encontraban se llenó de pequeños sonidos de placer, Louis bajó sus besos hasta el cuello de Harry y se tomó su tiempo para succionar y besar, dejando hermosas marcas que mañana sólo serían más visibles, se hallaba encantado con lo dócil y sumiso que Harry se mostró al descubrir su cuello, ladeando la cabeza para
que él pudiese marcarlo a su antojo. Sus dientes no perdieron la oportunidad de clavarse sobre su lechosa piel, arrancando algunos gemidos por parte del rizado.
Continuó su recorrido hasta los ya erectos pezones abultados de Harry. No iba a negar el hecho de que unas buenas tetas siempre serían de su encanto, y no desaprovecharía la preciosa oportunidad frente a él, porque joder, él mismo jugaría
con las tetas de Harry todos los malditos días de su vida. Sin preámbulo alguno, metió una en su boca y con una de sus manos acarició aquella que su boca no mimaba, haciendo que Harry arqueara la espalda y gimiera en voz alta.
Sintió los dedos del menor enredarse en los cortos cabellos de su nuca, empujando su cabeza
hacia adelante, incitando a que el caliente contacto de su húmeda lengua contra su necesitado pezón se hiciese cada vez más profundo. No estaba de más decir que su amiguito allá abajo estaba más que despierto y listo para la acción al igual que el amiguito de Harry rozaba su vientre pidiendo por atención.
—Me encantas, tu cuerpo malditamente me encanta, eres perfecto –una vez más,
halagó al chico prófugo de sus más obscuras fantasías. No tuvo reparos al momento de escupir sobre sus dedos y escabullirlos entre las nalgas de Harry, dando pequeñas caricias alrededor de su entrada al mismo tiempo que bajaba la estorbosa ropa interior.
Su primer intento por penetrar el anillo de músculos fue en vano, pues el
estrecho interior del ojiverde parecía resistirse a los dedos de Louis.
Soltó una maldición por lo bajo y nuevamente llevó sus dedos a su boca, esta vez engullendo un par para lubricarlos de manera adecuada.
—¡Haz algo ya, Louis! Por favor…—reclamó. Y eso que el sentir la latente polla del mayor rozando contra su muslo, no ayudaba absolutamente en nada atractivo calmar el ansia que sentía por finalmente tenerle dentro.
—Paciencia, bonito—comandó con una sonrisa, dejando un sutil azote sobre su nalga derecha antes de continuar con su labor. Empezó con un dedo, metiéndolo y sacándolo de su apretado interior, tanteando el terreno y disfrutando del calorcito que lo recibía, el sólo imaginar su pene ocupando el lugar de sus dedos hacía su mente delirar. Harry comenzó a mover sus caderas tratando de recibir un poco más —Eres un desesperado, ¿Sabías? Estoy seguro de que Santa no le da los mejores regalos a los chicos caprichosos como tú.
—Por favor, Lou—Harry lloriqueó, haciendo caso omiso a las palabras de su acompañante.
—Tengo que prepararte, no voy a permitir que te lastimes solo por tu desesperación.
—No me lastimaré, lo prometo, seré bueno. Voy a tomarte tan bien, Louis. Sólo cógeme.
—Lo sé, precioso, pero quiero que lo disfrutes mucho—con el paso de los minutos agrego más dedos y movimientos más acertados, haciendo que Harry gimiera y jadeara de puro placer. De forma torpe quitó sus propios bóxer dejando en libertad su
duro miembro, la hinchada punta brillaba gracias al pre semen y Harry resistió completamente el impulso de llevarla a su boca. Quizá sería para otra ocasión.
—¿Estás listo, bebé?—Louis cuestionó, bombeando un poco su necesitada erección.
—Si Lou, muy listo—lentamente ayudó a Harry sentarse sobre su erección,
haciéndolo bajar de poco en poco por todo el largo. Ambos jadearon audiblemente; Louis debió hundir su rostro entre el hombro de Harry y su cuello cuando sintió el apretado culo de Harry aprisionar su polla. Era un placer asfixiante, no correrse en
aquél mismo momento fue un verdadero desafío. Él fue gentil en todo momento,dejando besos y caricias para distraerle de cualquier dolor que hubiese causado la falta de lubricante y preservativo.
—Te ves hermoso encima de mi, Harry. Es el maldito lugar al que perteneces, con mi pene bien clavado en tu apretado culo—Louis farfulló, empujando sutilmente su
cadera hacia adelante para obtener un poco de fricción—. Empieza cuando quieras, bebé. Puedes montarme como se te antoje.
Le tomó solo unos segundos al rizado moverse encima del ojiazul. Primero fueron movimientos circulares, lentos pero generando una deliciosa fricción entre la punta de su polla y su punto dulce. El hermoso rostro de Louis mostrando toda la excitación
que sentía solo le alentó a continuar con movimientos más rápidos, saltando como todo un profesional sobre la polla del hombre.
—¡Hmmm! Bonito, eso es, muy bien, lo haces muy bien – gimió mientras tomaba de la cintura a Harry, ayudándolo a subir y bajar con más facilidad, sus testículos
impactando contra el redondeado culo del ojiverde.
—¿Te gusta Lou?— Su voz era entrecortada debido al esfuerzo físico.
—Me encanta, cariño. Sigue así—. Harry se dispuso a seguir saltando y gritando como si no hubiera un mañana, sus manos se posaron sobre el pecho del mayor y obtuvo una posición más cómoda para saltar sobre aquél falo que le llenaba a la perfección.
—Más rápido amor, sé que puedes hacerlo mejor—alentó antes de tomar su boca en un fogoso beso, aún contribuyendo en su trabajo. Él también empezó con un vaivén,
estrellando su pelvis con el culo del ojiverde, jadeo por el nuevo esfuerzo.
Alzó su mirada contemplando la maravillosa vista. Era rara la forma de trabajar de la vida; hacía apenas unas horas tenía a ese mismo individuo rompiéndole la cara y ahora era él quién le rompía algo de forma no violenta.
Sintió como Harry se comenzó a cansar y disminuyó la intensidad de sus saltos, así que lo tomó en ambos brazos y lo recostó sobre el sofá, posicionándose sobre él aún sin sacar su pene del interior del chico. Le dio un último beso antes de embestir brutalmente.
Minutos después, ambos llegaron a la liberación en un estruendoso gemido. Harry sentía la caliente semilla de Louis llenarlo por completo y la suya manchando ambos pechos.
—Lo hiciste increíble, precioso.—Louis jadeó contra su oído, rehusándose a
abandonar el espacio en el interior de Harry.
—Me encantó Lou—evitando pensar en la corrida de Louis colándose de entre sus muslos, Harry halagó.
Louis dejó un último beso sobre la frente del rizado y, tras recostarle sobre su pecho, se animó a cuestionar:
—¿Quieres salir conmigo después de esto
FELIZ NAVIDAD A TODXS
ojalá hayan disfrutado mucho de este pequeño relato que Golden y yo les hemos traído, lo hicimos con todo el cariño del mundo para ustedes
BESOS NAVIDEÑOS EN SUS COLITAS
BYEEEEE
–Yese's Aus y Golden








