Kabil: el eco del alma perdida

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Summary

Esta historia es la continuación de "El amor no se invierte". Kabil ha despertado con un poder desconocido y un pasado dividido. Mientras su alma lucha entre la luz y la oscuridad, nuevas fuerzas comienzan a moverse en el mundo de los ángeles. ¿Qué se esconde detrás del brillo de su ojo izquierdo? ¿Y cuál será el precio de descubrir la verdad sobre su origen?

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

El que habita en la sombra

Prólogo — Kabil: El eco del alma perdida

Los cielos callan. El infierno observa. Y Kabil... despierta.

Alguna vez fue un niño sin poder, adoptado por ángeles que dudaron incluso de su propia sangre. Su cuerpo no respondía. Sus alas dolían. Su alma parecía muda. Hasta que, un día, se partió en dos.

Desde aquel desmayo, algo cambió. Su ojo izquierdo ardía como el metal al rojo vivo, mientras el derecho conservaba la luz dorada de los cielos. Ni ángel. Ni demonio. Kabil es portador del Éter: la energía que existe antes del bien y del mal, la chispa que une y separa los mundos.

Pero en su mente... un eco lo espera.


Capítulo 1 — El que habita en la sombra

El cuerpo de Kabil yacía inerte, con el rostro pálido y los ojos cerrados. Una sola lágrima corría por su mejilla, brillando plateada como si contuviera luz atrapada. Su ojo izquierdo —el cambiado— vibraba ligeramente, como si algo adentro aún respirara.

—No es demonio… —murmuró Izam con la voz quebrada—. Pero tampoco es uno de nosotros..—dijo Adam.

—Entonces, ¿qué hemos traído a casa…?Ningún sello celestial reaccionó. Ningún conjuro infernal tampoco. Solo un silencio espeso rodeaba al chico mientras sus padres lo colocaban con cuidado en su cama, escondiéndolo de la vista de los guardianes celestiales que podrían malinterpretar su energía.—Si lo sienten… lo eliminarán —susurró su padre Adam, cerrando las cortinas con manos temblorosas.

Mientras tanto, en la oscuridad de su mente, Kabil flotaba en un vacío profundo, sin tiempo ni forma. Un eco comenzó a escucharse... lento, grave, como un corazón latiendo bajo tierra.

—Al fin... te decidiste a venir.

¿Quién diablos eres?—preguntó Kabil con un miedo inmenso.

¿Yo?, ¿yo quién soy?, yo soy tú, pero no el que quieres ser...soy el que negaste, el que encerraste. El que cargó con lo que tú no podías sentir. Hermano, es hora de que hablemos...

¿Hablar de qué?, no tenemos nada de que hablar, ni sé como llegué hasta aquí como dices y, no me llames "hermano" que no doy nada tuyo—dijo Kabil, sin entender lo que estaba ocurriendo.

Me sorprende que actúes como si de verdad no supieras nada, o de verdad no sabes nada, hermano.

¡Qué no me llames así!—exclamó Kabil.

Ash!!, pero que terco eres!!!, te llamo hermano porque eso es lo que somos, sé muchas otras cosas que debes escuchar y poner arta atención porque esto...—interrumpe Kabil sin dejarlo terminar.

Claro que sé que soy, soy un ángel, tengo poder de un ángel, la única pregunta aquí es: ¿quién eres tú?—preguntó Kabil con incredulidad.

Yo me llamo Libak, soy tu parte o mitad demoníaca, tú estás en lo correcto de que eres un ángel pero juntos somos imparables, ¿acaso aún no lo entiendes?.

Sólo continúa, yo me dedicaré a escucharte y después veamos si esque entendí o no—habló Kabil con tanta desición.

—Vale, vale... nosotros somos el éter. Es el quinto elemento, según lo que he sabido de generaciones antiguas. Pero en nuestro caso, somos más que solo eso. En realidad, somos una unión—o tal vez una separación— entre el mundo demoníaco y el mundo de los ángeles. Nuestros padres adoptivos solo vieron la parte demoníaca en ti, físicamente. Por lo que tengo entendido, dudaron de que fueras un ángel. Pero déjame decirte que también lo somos. Nuestros poderes aún no se han manifestado, pero con suficiente práctica, deberían despertar.

¿Tienes alguna idea de por qué no se han manifestado aún? —preguntó Libak, observando a Kabil con atención, como si quisiera comprobar si era alguien verdaderamente especial.

Mm..la verdad nunca lo he pensado, siempre creí que era algo natural, osea no que sea normal o anormal pero algunos ángeles no manifiestan sus poderes en aquella edad. Como sabrás piensan que lo mío lo bloquea con algún trauma.—dijo Kabil con mucha naturalidad.

Comprendo, perdón por dejarte con la duda pero lo conversaremos cuando te sientas mejor, esto tiene un tiempo límite y como ya pasamos ese límite tu cuerpo debe estar con alguna compunsión.—dijo Libak, aunque muy adentro no quería despedirse pero sabía que era lo mejor.

¿A qué te refieres?—preguntí intrigado Kabil—¿acaso cuando vuelva sentiré dolor?.

Mejor dejemos las preguntas para la próxima vez que nos veamos, hermano.

Kabil en un instante reaccionó—su cuerpo sufría un ataque cardíaco y le salía sangre por la boca, él estaba aterrado, igual que sus padres adoptivos, ellos no sabían que hacer..a pesar de que no saben lo que es realmente Kabil pero no tenían otra opción, Izam llamó a urgencias para que lo atendieran. Entonces sólo quedaba esperar a que los ángeles médicos llegaran para transportarlos a la clínica.

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