¡Vacaciones, al fin!
Víspera de Navidad, UCLA.
—¡Lindo escondite!—los pasillos de la universidad estaban llenos de estudiantes listos para salir de vacaciones invernales y la gran mayoría tenía entre sus planes visitar algún destino cálido de playa.
Incluído aquel joven de mirada cálida y traviesa que había respondido al llamado desesperado desde dentro de un casillero apostado frente a los ventanales luminosos de la escuela.
—¿Tom? Ay, gracias a Dios, déjame salir—la voz se escuchaba lejana.
—¿Mi correo?— el chico atrapado deslizó por un orificio un sobre rotulado: Tom Kaulitz—¿Que haces en tu casillero, Ian?
—No elegí meterme por gusto, Tom. Al imbécil de Marck le parece divertido meterme aqui cada que nos encontramos y como no le funcionaron las identificaciones falsas ...bueno ..pues ...— luego agrego con la voz ligeramente más alta— ¡Por favor, sácame de aquí!
—En seguida , a ver, matemáticas, uuuy me conseguiste un 90, que excelente...¡aaaay y pases para el vip de Katatonia!
—¡Toom!..
—Ok, ok—decia entre risas— a ver según recuerdo, el codigo de tu candado es 148311—procedio a teclear el número con una sonrisa ladina y confiada. El candado se voto y la puerta del casillero se abrió de golpe dejando escapar al joven hacker—Ahora que estás libre, me encargaré de Marck, si tú cambias este boleto a Nueva York por dos para Cabo San Lucas.
—¿Iras con Bill?-Tom se acomodo las trenzas negras en su lugar y sonrió romántico.
—Eso intento, si me ayudas...Mi padre le puso una llave digital y no puedo hacer el cambio...Pero tu si porque eres el más hacker.
—Cuenta con eso Tom...
—Gracias, Ian— se acomodo la bandana, se pasó la lengua sobre el piercing y hecho a andar.
Tom apuro el paso rumbo a los dormitorios. Camino entre un grupo de porristas que llevaban puestos sus bikinis y sus salvavidas, estaban listas para ir a Santa Mónica a unos 25 minutos del campus. Unas puertas más adelante Sarah le miraba sería e imponente.
A la chica no le gustaba para nada la intromisión constante de Tom en el dormitorio de su vecino y mejor amigo, Bill. Sin embargo Tom ya sabía que hacer, cuando la chica se atravesaba en su camino, intentando atajarlo.
—¿Ah, así que hoy tampoco me dejaras entrar? Y que tal si yo te diera...
—Los conseguiste Tom, mis preciosos— la chica le arrebato de las manos sobresitos de colágeno sabor cereza— caballero es un placer verlo, soy tan feliz...con permiso que me esfumó.
—¡Awww, aquí lo único precioso eres tú mi vida!— caminó de puntillas hasta la cama donde Bill dormía, se deslizó sigiloso a su lado atrayendo una mano del pelinegro para que lo abrazara, el chico suspiro y se acurrucó un poco más cerca de su novio.
—!Tom!—la pereza en su sonrisa le dió un vuelco en el corazón, estaba tan bonito, con su cabello cubriéndole la frente y los párpados aún dormidos.
—¡Buenos días, girasolito mío! Sabía que tenías la duda de que se siente despertar conmigo en tu cama todos los dias—el pelinegro se mordió el labio en medio de una sonrisa.
—¿Todos los días?— sus ojos se encontraron.
—Uy, con esa carita tuya con gusto te lo cumplo. Me inspira ver tu boquita sobre ese libro de física cuántica, por favor ponte unos lentes y te firmo lo que quieras.
—Jajaja, Tom. ¿Términos legales sin desayunar?— le cerró un ojo coqueto—Estaba soñando contigo, cuando tengo que estudiar. No, no, no, no ....no puede ser, tengo que estudiar, tengo examen en una hora.
—Es claro que aprendes por osmosis y eres tan listo que estudias aunque duermas...
—Tom, no es gracioso, si no paso esa materia tendré que repetirla el semestre entero y la maestra Klum me odia, vas a tener que irte de aquí, porque me distraes.
—¿Eso es cumplido, amor? ¿Estás diciendo que te distraigo porque soy sexi?
—¡Tooom! Si, es un cumplido y sí...eres sexi. Y si te quedas aquí, no podré estudiar, porque estaré pensando en hacer otras cosas—Bill recogía sus lápices esparcidos por el suelo, con ayuda de Tom que ante las palabras soltadas por Bill, solo podía pensar en las otras cosas.
—Esas otras cosas podrían ayudarte a estudiar mejor.
—Claro que no ¿Quién dijo eso?
—Cientificos de esta institución me han propuesto para hacer las debidas pruebas en ese campo.
—Jajaja Tom, diles que las haremos juntos en vacaciones, después de mis exámenes—le miraba con los ojos suplicantes, estaba tan guapo que quería comérselo, pero no podía y comenzaba a frustrarse. Se estaba poniendo peligrosamente de mal humor, así que para aligerar su humor dijo suplicante—¡Por favor, vete!
El chico de la bandana se incorporo y puso los lápices que había levantado con suavidad sobre la cama. Se aproximo para darle un suave beso en los labios y luego con todo el respeto del mundo se separó, obedeciendo la súplica. Era verdad que Bill a penas tenía tiempo y no pensaba arrebatarselo.
—Si, ya me voy. Solo quería decirte que tenemos nieve.
—En California no neva ¿De que hablas?
—Asomate a la ventana...
—Dios mío, oh sí es nieve, queeee eres un loco Tom, de dónde sacaste nieve— abrió la ventana y entonces noto al chico que hacía caer algodon a montóncitos desde el piso superior—Oh, Ian. Jajajaja gracias por eso.
—Un placer, Bill— este se giro feliz hacia Tom que ya le extendía una caja de chocolates tradicionales de su barrio de infancia.
—Tom, son los chocolates que mi mamá siempre deja debajo del árbol para mí, awww, que hermoso detalle...¿Pero, que significa?
—Te traje algo maass—Saco una tarjeta escrita a mano que Bill abrió con rapidez mirando feliz a su novio. Luego lo leyó y la cara le cambio completamente asustando un poco a Tom.
—Quisiera decirte que me sorprende, pero no— con la voz decepcionada, los libros y los chocolates bajo el brazo, salió apurado de los dormitorios con Tom siguiendolo muy de cerca—¡Tu desconsideracion es alarmante!
—Te estoy invitando a pasar las vacaciones de invierno en un lugar paradiciaco, en una habitación de lujo con comida a la habitación y jacuzzi en el balcón. ¿Porque me dices eso?
—¡No iré a Cabo San Lucas, Tom, mi familia me espera en navidad! Sabes que solo somos mi madre, mi hermana y yo. No voy a fallar solo porque tú no tienes ganas de ir a casa.
—Solo diles lo que yo le dije a mi padre: me quedaré dos semanas en "entrenamiento especial de leyes". Tu dile que será un entrenamiento para una competencia científica....
—Yo no miento, nunca. Veré qué Marck me ayude a llegar alli.
—Eso no...
—No, eso sí. Mis planes también son importantes Tom, y Marck vive a unas cuadra de casa, no será un problema. Tu vete y disfruta Cabo.
—Pense que podíamos divertirnos juntos. Piensanos, sentados en la arena, bebiendo cócteles y juntos.
—No, Tom. Te dije que quiero una navidad con mi familia, con villancicos, nieve, una cena de pavo. Así que solo estabas pensando en ti. ¿Pero qué pasa con los demás? Mi familia estará triste si no voy. ¿Que pasará con tu padre, tu hermano y Caroline?
—Mencionaste a mi madrastra y me das la razón. Ella es la perfecta ocasión para arruinar el espíritu navideño.
—Ya deberías perdonarla.
—¡Pues no puedo, Bill!
Una preciosa Jeep negra, apareció por el estacionamiento del campus, lugar hasta el que habían llegado caminando y discutiendo. El rubio dentro del vehículo hizo sonar su bocina, llamandoles la atención y emparejandoseles.
—¡Te ves muy bien hoy!
—¡Gracias, Marck y eso que aún no me baño!
—No me refería a ti Kaulitz, te lo digo a ti Bill, estás precioso hoy. ¿ Qué perfume traes hoy, Bill?
—¿A qué te refieres, Marck?
—Digo, que el aroma de mi Jeep nuevo iría muy bien contigo y a lo mejor también te combinaría esto—hizo titilar una pulsera llena de piedrecillas finas—¿Qué dices?
—¡Yo te digo una sola palabra: Imbecil!—Tom sintió una mano frente a su pecho, que Bill a modo de contención había adelantado.
—¡Piérdete, Marck!—le dijo Bill con desagrado— No tengo tiempo para esto.
—¿Bill como no vas a tener tiempo para que te lleve ... Auch— por estar distraído la Jeep de Marck se estrellaba contra un vehículo estacionado— ¡No puede ser!
—¡Jajaajjajajaa te dije que eres un imbecil, pusilanime, pito corto!— Tom se doblaba de la risa, mientras que Bill se perdía de la vista de ambos, rumbo a la biblioteca, harto de la situación y estresado por su exámen.